Un grupo de tareas para Bullrich

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La ministra de seguridad de Mauricio Macri no deja pasar oportunidad para darle injerencia a Estados Unidos en territorio argentino y al mismo tiempo correr el rol de las fuerzas armadas hacia la seguridad interior. Aunque esto implique volver a viejos mitos ya desestimados, como el de las células terroristas en la triple frontera. Se viene la Task Force mixta de la Mesopotamia.

Patricia Bullrich junto a Robert Patterson, director de la DEA.

El ministerio de Seguridad argentino acordó con la agencia anti-narcóticos estadounidense DEA la instalación de una Task Force en la zona de la Mesopotamia. La traducción literal para ese cuerpo de élite es “grupo de tareas” o “grupo especializado”. Suele estar conformado por agentes y militares de alta preparación técnica y profesional en inteligencia, espionaje y mecanismos de guerra sucia. Por tal motivo, el gobierno de Evo Morales expulsó a la DEA en el 2008. En paralelo, el rimbombante anuncio de Bullrich sobre monitorear el narcoterrorismo en la Triple Frontera implica desconocer la existencia del comando tripartito zonal, que patrulla la zona desde 1996 con iguales objetivos. Por último, Bullrich y la DEA advierten que perseguirán a Hezbollah en una zona donde el propio Comando Sur reconoció, a principios de este siglo, que no existen células terroristas islámicas.

Trescientos kilómetros separan a Posadas de la pequeña y fronteriza ciudad de Puerto Iguazú. Sin embargo, la agencia estadounidense DEA instalará su Task Force, gracias a la cesión de soberanía territorial pactada con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, en pos de monitorear los movimientos “narcoterroristas propios de la Triple Frontera” en la capital misionera. Evidentemente, el acuerdo firmado por el gobierno argentino en Estados Unidos es tan lesivo de la soberanía como confuso en su enunciado.

Bullrich y su secretario de Seguridad Interior, el ex margarito Gerardo Milman, justificaron en la Academia de Quantico del FBI el ingreso de la DEA al país por dos razones: la necesidad de contar con inteligencia de punta para restringir el ingreso de marihuana por el corredor norte y, a su vez, investigar los movimientos del grupo iraní Hezbolah en Ciudad del Este. Luego de recibir un ocre reloj de mesa como regalo por parte del Administrador Interino de la DEA Robert Patterson, la ex ministra de Trabajo de la Alianza advirtió que la Task Force montará su base de operaciones en Posadas. Los agentes de la DEA que se instalarán, entonces, en la Argentina deberán pedir a sus jefes muchos viáticos de trabajo para vigilar al grupo chiíta, ya que el supuesto santuario terrorista se encuentra a tres horas de distancia en auto.

Se vienen los milicos, se vienen

Pero, el nebuloso acuerdo de Bullrich con la DEA no termina en la ilógica localización cedida a la agencia estadounidense. En principio, la ministra de Seguridad justifica el ingreso extraterritorial de un cuerpo de élite extranjero en la Triple Frontera para desarrollar una tarea, “la lucha contra el delito complejo” -así fue caratulado el objetivo en la página oficial del MinSeg-, de la que Argentina, Brasil y Paraguay se encargan, en coordinación con los Estados Unidos (de ahí que el comando cuatripartito de control a cargo de la misión se denomine Grupo 3 + 1), precisamente desde el año 1996.

Por último, a la inentendible inprecisión sobre dónde pasarán sus días y noches los agentes de la DEA, entre Posadas y Puerto Iguazú media una distancia equiparable a la existente entre Buenos Aires y Rosario, y al desconocimiento, o subestimación, de las tareas de seguridad ya desarrolladas por Estado argentino desde hace dos décadas en el extremo norte misionero, el hecho de apreciar como “urgente” el entendimiento con la DEA por parte de Bullrich para acabar con la amenaza del Hezbollah desconoce que ese objetivo geomilitar fue desarrollado, y luego descartado por inviable, por los propios halcones del Pentágono en plena fiebre de guerra anti-terrorista post atentados del 11-S contra el World Trade Center.

La base está

Más allá de las objeciones citadas, lo único concreto es que la DEA tiene base en la Argentina. Pero,  ¿Qué es una Task Force? La periodista Telma Luzzani, conductora del programa radial Voces del Mundo y autora de Territorios Vigilados, un libro imprescindible para entender el rosario de bases militares desplegadas por Estados Unidos en América Latina, específica a Nuestras Voces que: “Una traducción apropiada de Task Force sería Grupo de Tareas. Es decir, es una Fuerza de Trabajo, una Fuerza de élite que tiene un entrenamiento especial y que está formada por militares de alto rango, con título profesional en áreas como la medicina o la ingeniería. La Task Force puede establecer una base militar propia, o integrarse a un comando ya establecido. Creo que la presencia de la DEA en la Argentina busca hacer pie en la zona del Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua potable más importantes del mundo. El agua es un recurso natural finito y por su peso estratégico vital es contemplando en las hipótesis de conflicto del Pentágono como un recurso a conquistar o resguardar mediante la guerra”

Bullrich derrama sangre y mentiras

“Pero, recordemos, además, que la DEA tiene una larga y lamentable trayectoria en nuestra región. Uno de los casos más emblemáticos se dio en Bolivia. El presidente Evo Morales expulsó a la DEA de su país, no solo por sabotear la autonomía, doctrinaria y militar, que se dio La Paz para cultivar los cultivos ilícitos sino por desarrollar tareas de injerencia, sabotaje económico y financiamiento de mercenarios en la zona de la Media Luna, que entonces buscaba separarse del país. La periodista Stella Calloni documentó muy bien la guerra sucia desarrollada por Estados Unidos en el país vecino en su libro Evo en la mira- CIA y DEA en Bolivia”, continúa Luzzani.

Por otro lado, Nuestras Voces consultó a Telma Luzzani sobre el tipo de emplazamiento o fortificación qué utilizará la DEA en nuestro país. Para ello, Luzzani utilizó una imagen curiosa, la del nenúfar, esa pequeña planta acuática que es utilizada por los animales anfibios para apoyarse y enseguida saltar a otro lugar, para graficar la nueva arquitectura expansionista militar de los gringos. La conclusión es obvia: para EE.UU. el tamaño no importa, la clave de su expansionismo militar pasa, evidentemente, por constituir pequeños puntos de apoyo en pos de poder desplazarse rápidamente. Así lo explica la autora de Territorios Vigilados: “Post Guerra Fría, EE.UU. inició su tercera expansión global desechando la ocupación colonialista al estiló clásico. La Casa Blanca había llegado a la conclusión que los puestos militares tradicionales eran caros y altamente impopulares. Se decidió que las viejas fortificaciones militares (verdaderas ciudadelas donde se instalaban las tropas norteamericanas con sus familias y que contaban con escuelas, canchas de golf y restaurantes) se mantendrían sólo donde fuera posible y necesario. El Pentágono ya no quería seguir cerrando acuerdos con gobiernos que, generalmente presionado por sus ciudadanos, se negaban a renovar los acuerdos esgrimiendo razones de soberanía o medioambientales”.

Por último, la conductora de Voces del Mundo apunta que: “Los estrategas norteamericanos concluyeron que antes que construir bases militares tradicionales era mucho más efectivo, más económico y simbólicamente menos lesivo, aprovechar las instalaciones de otros países, conseguir el acceso libre y permanente a ellas y colocar allí un grupo reducido de militares, espías y mercenarios. El secreto estaban en que estas pequeñas plazas estuvieran tan bien acondicionadas que pudieran convertirse en verdaderas bases militares en cuestión de horas. Nacieron así los “Forward Operating Location”, Puesto de Operaciones Avanzado, o “Cooperative Security Location”, Puesto de Seguridad Cooperativo,  o las Task Force, nombres técnicos que como bien explica el analista de seguridad norteamericano Michael Klare simulan no ser lo que son: bases militares de nuevo diseño que funcionan como plataformas portátiles y a las que el Pentágono tiene el acceso asegurado en todo momento”.

Ejercicios carnales

Los mitos de la Triple Frontera

Mariana Ladaga, corresponsal del diario paraguayo ABC en Ciudad del Este y especialista en cobertura periodística sobre zonas de riesgo, aclara a Nuestras Voces que: “En la zona de la Triple Frontera ya existe un comando tripartito de seguridad integrado por fuerzas de Argentina, Brasil y Paraguay. Es un comando que se reúne cada dos meses, que cada dos años rota su presidencia, y que intercambia información de inteligencia de todo tipo: tanto vinculada al narcotráfico, al crimen organizado, o al contrabando. Bullrich dijo que las fuerzas de seguridad desplegadas en la Triple Frontera están relajadas; entonces, si están relajadas, habría que fortalecerlas o incluso mejorar la cooperación que ya existe con los EE.UU.”.

Por último, la corresponsal paraguaya detalla que: “Además, ya desde los años 90, como mínimo, hay asentados en Ciudad del Este agentes de inteligencia de distintas nacionalidades; incluso, provenientes de empresas multinacionales que velan contra la piratería y la falsificación. Es difícil que haya una zona en la región más controlada que la Triple Frontera. Ciudad del Este es una zona comercial activa con una población de 380 mil personas, Foz de Iguazú viene creciendo como polo turístico y Puerto Iguazú es un pequeño poblado. Bueno, se trata, entonces, de un triángulo súperpoblado con agentes de la DEA, la CIA, el Mossad. Y en todos estos años nunca hubo una prueba específica de que haya milicianos del Hezbollah asentados en la zona, nunca se detuvo a un terrorista como tal en la Triple Frontera”.

Bullrich vende como una novedad la supuesta existencia de células dormidas terroristas en la zona de la Triple Frontera. Al parecer, ni dormidas, ni despiertas, ni disfrutando de una siesta apacible, las formaciones irregulares fundamentalistas no eligieron el triangulo mesopotámico como asentamiento. “Tras el 11-S, el subsecretario del Pentágono Douglas Feith sugirió que EE.UU. suspendiese de manera provisional la invasión de Afganistán y bombardease la zona de las tres fronteras, con el objetivo de sorprender a Al Qaeda. El interés por la región aumentó después de que tropas norteamericanas descubrieran lo que la CNN describió como un póster gigante de las cataratas de Iguazú en la pared del domicilio abandonado por un miembro de Al Qaeda en Kabul. Desde entonces los especialistas en temas de seguridad adquirieron la costumbre describir a la zona como una nueva Libia donde Hamas recauda fondos para sus operaciones y donde Al Qaeda organiza campos de entrenamiento o bien envía a sus militantes de vacaciones”, subraya el historiador norteamericano Greg Grandin en un pasaje del libro “El sueño de Bolívar”, del autor Marc Saint Upery.

Cómo confundir Defensa con Seguridad

En el capítulo de esa obra dedicado a detallar la disparatada búsqueda de milicianos de Al Qaeda en los alrededores de las Cataratas de Iguazú, el autor francés precisa que: “Ciudad del Este está literalmente plagada de agentes israelíes, estadounidenses, paraguayos, argentinos y brasileños. Según un espía argentino: Somos tantos, que continuamente tropezamos unos con otros. En su momento, el general Brantz Craddock, jefe del Comando Sur, reconoció que el Pentágono no pudo detectar ninguna célula terrorista islámica en América Latina”.

En ese contexto de principios de siglo, cuando Bullrich era ministro de Trabajo de la Alianza, a la municipalidad de Foz de Iguazú se le ocurrió una idea provocativa para promocionar el turismo local. Haciéndose eco de los numerosos reportajes de la prensa internacional sobre la posible presencia de Bin Laden en la región, la oficina de turismo le dio la vuelta a una publicidad tan negativa publicando un aviso donde un retrato del terrorista saudí estaba acompañado de la siguiente leyenda: “Si Bin Laden arriesga el pellejo para visitar Foz de Iguazú ¡es porque vale la pena! Todo el mundo quiere conocer Foz. ¿Y usted que espera para venir?”. Cuando se le preguntó por esta insólita forma de marketing, un portavoz del municipio respondió sin inmutarse: “Donde hay risas no hay terror”. Lo contrario del relato de Bullrich, centrado en agregar terror, donde sólo hay sospechas infundadas del mismo.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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