Hartos y ruidosos

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Escenas de una noche de llovizna, cacerolas, bocinas, cantos, vuvuzelas y un solo grito: no al tarifazo.

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Fotos: Joaquín Salguero

“Tomemos duchas más cortas” y “abriguémonos más dentro de casa”, fueron algunas de las recomendaciones del Ministerio de Modernización apenas presentó el nuevo cuadro tarifario.

Ayer, apenas empezó la llovizna, todas las precauciones se dejaron de lado.

-En casa, por lo menos, no llueve – dice Gonzalo, que llegó al Obelisco convocado por las redes sociales. Había caído a las 18 puntual, y ya se preocupaba más por no mojarse que por tener que abrigarse. Escuchaba atento y se sumaba a cantar: “Aranguren, Aranguren, no te lo decimos más, si no bajan los impuestos, qué quilombo se va a armar

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Foto: Joaquín Salguero

“Estamos aprendiendo sobre la marcha”, expuso Juan José Aranguren el 22 de junio en el plenario de comisiones del Senado. Fue la gota por la que se hizo pública su gestión en tiempos de 140 caracteres.

Aquel canto se repitió ayer en decenas de esquinas de toda la Ciudad de Buenos Aires, del Conurbano y de grandes ciudades. La fragmentación dificultó los cálculos de cantidad de asistentes, pero las redes dejaron en claro que hubo ruidazo a lo ancho y largo del país.

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Foto: Joaquín Salguero

Un joven le compartía un pedazo de pan a otro. Se armaban tiendas para cubrir los puestos de hamburguesas. La guardia urbana dejaba pasar en rojo a los coches que venían por el único carril libre de Cerrito que les abrió el corte en las primeras horas de la manifestación y que luego, ante la llegada masiva de gente, se cerraría.

Con el puño apretado y medio torso fuera de la ventana, un automovilista grita: “Vayan a laburar, manga de crotos”.

Las señoras, con latas, tapas de cacerolas, pequeñas ollas ya se iban multiplicando cerca de las 20.

Las vuvuzelas y martillos que chillan cumplían la consigna del ruidazo.

Los ralladores le ponían ritmo.

La letra y la coreografía la pusieron los jóvenes con la bandera de “Macri, pará la mano” y un ñoqui gigante, que se quitaron el abrigo, se descalzaron y potenciaron el agite.

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Foto: Joaquín Salguero

“Macri, careta, pagame la boleta”, canta Jésica, que luego cuenta que pagaba 300 pesos por agua, luz y gas. El aumento llevó la factura de luz hasta los 390, y la de gas, a 380. “No tengo estufa a gas y sin el aire mi casa es una heladera. A la noche, para ahorrar tengo que dormir en un día frío con: sabana, acolchado, acolchado, una manta de lana, un ponchito, pantalón, doble media, remera y si puedo, saco”, graficó.

Aprendió -no en la marcha, pero sí a la fuerza-: “El aire acondicionado es un lindo adorno. El agua caliente, un lujo”.

No pide la renuncia de Aranguren: “No es un funcionario: es todo el gobierno”.

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Foto: Joaquín Salguero

Leila midió desde el Obelisco: “En las cuadras que siempre camino cada vez hay más gente revolviendo la basura. Entre ayer y anteayer en distintos viajes en colectivo, vi a tres personas pedirle a otro pasajero si le podían pagar el pasaje porque no habían podido cargar su tarjeta SUBE. Hoy tardé tres horas en volver a mi casa porque la gente salió a la calle”.

En Triunvirato y Monroe, Felipe describió:

-Más gente que en el Carnaval.

En la cooperativa de vivienda Los Pibes, en Ministro Brin y Lamadrid, de edificio a edificio, calle mediante, decenas se miraban a los ojos mientras caceroleaban.

Rivadavia y Carabobo fueron cortadas por completo. En la bocacalles, todo ocupado por paraguas y carteles. Asamblea  y Del Barco Centenera: corte total.

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Foto: Joaquín Salguero

En la escuela 12 del Distrito Escolar 5, los chicos hacen educación física en el club que queda a una cuadra. Ayer se acercó el dueño del club y les dijo que no cedería más gratuitamente las actividades. Le había llegado una factura de luz de 18 mil pesos.

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Adrián Lutvak es presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires. En abril, la FUBA había previsto que para agosto ya no se podría pagar la luz, tanto por los aumentos en las tarifas de servicios como por el nulo aumento de “gastos operativos”.

A las facultades que no tienen tantos posgrados pagos, convenios ni recursos propios, y dependen más del Estado, como Sociales, Filosofía y Letras y Exactas, no les alcanza la reestructuración.

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Foto: Joaquín Salguero

“El gran impacto del aumento de tarifas de servicios va a ser con las cooperativas que están en proceso de recuperación y no se habían afianzado, por lo que estaban en un estado de debilidad. Esta situación compromete demasiado a las gráficas, a panaderías, textiles y todas las empresas relacionadas con gas o luz. Pymes y el resto de las cooperativas también lo van a sufrir”, contó el titular de la Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires, Hugo Cabrera.

El Programa Facultad Abierta, que estudia procesos de recuperación de empresas, encontró aumentos de hasta el 600 por ciento, como en la pizzería recuperada La Casona, donde pagaban 8 mil pesos de luz y ahora, 42 mil.

Foto: Joaquín Salguero

Otros ejemplos de las subas son la gráfica Chilavert, en donde el aumento fue del 400 por ciento; el restaurante Alé Alé, que pasó de pagar 7.500 a 22.000 pesos; el Hotel Bauen, de 24.000 a 100.000; la Cooperativa Textiles Pigüé, fábrica recuperada por los trabajadores de la ex Gatic, pasó de pagar 29.000 por mes a los 202.000 mil pesos.

Todas están presentes en la marcha.

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En la televisión, los atentados de Niza ganaron todo el protagonismo. Después, el partido de Boca por las semifinales de la Copa Libertadores.

El periodista Juan José Panno clarificó por redes sociales: “Dice en la tapa: ‘Hoy, protesta social con apoyo de la oposición. Se convoca a través de las redes sociales, a las 20 en el Obelisco’.

Aclaración: es la tapa del 18 de abril de 2013.

En la tapa del de hoy no dicen nada sobre el ruidazo.

No hizo falta: su eco quedó resonando en la calle.

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