Hospital Posadas: trabajan en una droga para tratar el Covid-19

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En el Hospital Posadas se está probando una droga para tratar el coronavirus. La iniciativa fue impulsada luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) eligiera  a la Argentina y a otros nueve países para iniciar ensayos clínicos en busca de una cura al Covid-19. Una semana antes de la pandemia, el Gobierno inició la reincorporación de más de 200 trabajadores y trabajadoras despedidos durante la gestión de Macri. La lucha en los últimos cuatro años.

Argentina comenzó a probar una droga para tratar el coronavirus. Se está haciendo en el Hospital Posadas con tres pacientes. Así lo confirmó el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García quien informó que el país fue seleccionado para probar ensayos clínicos para enfrentar la pandemia con terapias alternativas.

“Es un sanador contra la malaria y el lupus, una vieja droga que se dice que tendría un efecto positivo. No puedo hacer juicio de valor. No podemos dejar de probar nada”, dijo. La decisión provino de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) que eligió a la Argentina y a otros nueve países para iniciar ensayos clínicos en busca de una posible cura al Covid-19, que acumula casi 500 mil contagios alrededor del mundo. “No solo hemos sido electos por razones previas, que tienen que ver con la calidad sanitaria del país, sino que vamos a estar en la primera línea cuando se tenga la conclusión de cuál es la mejor terapéutica. Eso es una ventaja”, valoró Ginés. Entre los otros nueve países seleccionados están Noruega, Canadá, Francia y Tailandia.

Pero lo cierto es que el Hospital Posadas en el que hoy están puestas muchas expectativas, fue durante los últimos cuatro años sinónimo de lucha y resistencia pues el gobierno anterior encabezado por Mauricio Macri despidió alrededor de 1300 trabajadores. Una semana antes de la pandemia, el Gobierno que encabeza Alberto Fernández empezó la reincorporación de más de 200 trabajadores y trabajadoras, sin saber lo necesario que esto sería.

“Con este tema de la pandemia se adelantó el ingreso de todo lo que es enfermería. En esta tanda ingresaron alrededor de 100 compañeros de los cuales más de la mitad son de enfermería”, explica Karina Almirón a Nuestras Voces, que llevaba quince años trabajando en el hospital y fue una de las entonces despedidas y actual reincorporada. Ella es Técnica de anatomía patológica y además congresal de la CTA. Karina, al igual que todos sus compañeros del hospital, están poniéndole literalmente el cuerpo en esta pandemia.

Al igual que en el INTI, esta sería la segunda dependencia pública en la que se vuelve a contratar a quienes fueron injustamente despedidos en lo que fue una razzia estatal comandada por el macrismo.  La reincoporación se dio en el marco de un acta–acuerdo a través del ministerio de Salud de Ginés González García y ahora, en este contexto, se aceleró.

El emblemático hospital que fue construido en el marco de la Fundación Eva Perón, queda en El Palomar, partido de Morón y atiende alrededor de 6 millones de pacientes de varias localidades cercanas: Morón, Ituzaingó, 3 de Febrero, Hurlingham, La Matanza, Merlo, San Miguel, José C. Paz y Moreno, en menor medida a General Rodríguez, Marcos Paz, General Las Heras y General San Martín. Además de las derivaciones de todo el país al ser un centro de referencia nacional para el tratamiento de patologías que requieren de alta complejidad.

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Cuatro años de lucha y resistencia

Apenas unos pocos meses después de asumir, el gobierno que degradó el ministerio de salud a secretaría despidió a la primera camada de 641 trabajadores de la salud. “A partir de ahí empezamos a organizarnos. Se hizo un acampe que duró tres meses y sabíamos que se venía una pelea muy dura contra los trabajadores. Así que estuvimos ya organizados cuando empezaron los primeros despidos de la tanda del 2018, entre las que una de las despedidas fui yo”, relata Karina.

La modalidad del despido fue insólita: sin telegrama, sin indemnización, sin una notificación escrita, simplemente de palabra. “Me dijeron que estaba desvinculada del hospital y así como yo, muchísimas enfermeras, especialistas, técnicos, médicos, todos de especialidades muy importantes, muy necesarios para el hospital. Así, de la manera más brutal y más salvaje que podía haber”. Para el ajuste tuvieron en cuenta la paridad de género. La mitad de las despedidas fueron mujeres con hijos a su cargo.

Fue a partir de ahí que se organizaron en una lucha en todos los ámbitos posibles. “Se armó un equipo de abogados laboralistas y armamos una estrategia en común de cómo íbamos a defender nuestras causas pero de manera conjunta, no cada uno con su abogado, sino en equipo y a su vez también dando la pelea en las calles sin dejar nunca de tener llegada a nuestros compañeros dentro del hospital, los que no habían sido despedidos”, explica Karina. Además de esto, los trabajadores armaron un kiosko en donde le vendían la merienda a los pacientes, hicieron festivales, peñas y todo lo que estuviera a su alcance para subsistir. “Pero lo interesante es que todo lo decidimos en asamblea, si aceptábamos el acta acuerdo o no, de qué manera nos íbamos a mover cada actividad inclusive el orden de ingreso para la reincorporación”. La idea fue que primero ingresaban quienes habían sostenido la lucha. “Nosotros somos los encargados de garantizar que se cumpla efectivamente la reincorporación de todos y a su vez también compañeros que tenían mucha necesidad por cuestiones personales, de enfermedad, de salud, que necesitaban la obra social, el sueldo. Hubo compañeros que cedieron su lugar, y fue todo decidido en la asamblea y eso también es un logro y un orgullo nuestro que tuvo que ver con toda la enseñanza de lo que fueron estos cuatro años de lucha”.

Sin embargo, hubo varios de los trabajadores que perdieron literalmente la vida en el camino. Perder el trabajo no es gratuito. “Un compañero falleció de epilepsia después de haber sido despedido, dos compañeras que tenían cáncer cuando fueron despedidas y fallecieron en estos dos años, que son Graciela Casco y Laura Sánchez, dos enfermeras que dieron también la lucha mientras la salud se los permitió”.

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La tarea es colectiva

Sin dudas, la reincorporación de los trabajadores, que en su primer día estuvo acompañada por la madre de Plaza de Mayo Norita Cortiñas, fue sin dudas la victoria de una lucha que fue posible por su carácter colectivo. Así lo siente Karina: “Toda nuestra pelea fue una lección que aprendimos de lucha, de cómo colectivamente se pueden encontrar otras soluciones, otras salidas y otras propuestas para llegar a lo que realmente uno quiere. No de manera individual, no de una manera egoísta, sino dando la pelea a todos juntos y solidariamente. Así es que llegamos a la propuesta del nuevo Gobierno Nacional que toma la decisión política de incorporarnos a los trabajadores que estábamos en condiciones de hacerlo.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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