INTI: reincorporan a trabajadores después de la debacle macrista

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El próximo lunes volverán a sus puestos de trabajo 160 trabajadores echados por Mauricio Macri del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Su objetivo es promover el desarrollo de las PyMEs nacionales. La historia de una lucha y la emoción de volver al puesto de trabajo perdido. El agradecimiento a una gestión que invierte en el desarrollo nacional y valoriza a los trabajadores.

Terminó de firmar y levantó la cabeza.

—Bienvenida nuevamente—le dijo a Valeria la nueva responsable del área de legales del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Valeria es parte de los 160 trabajadores que serán reincorporados durante toda esta semana y que el lunes 20 empezarán a trabajar nuevamente en los lugares en los que estaban. Es el primer organismo que toma la decisión de reincorporar a los trabajadores despedidos por el macrismo. La decisión fue tomada por el nuevo director de la entidad, Rubén Geneyro, un especialista en “Vinculación Tecnológica” proveniente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Algo radicalmente opuesto a la otrora “ceocracia”. Se espera que pueda suceder algo semejante con los trabajadores despedidos del Hospital Posadas, de la Subsecretaría de Agriculuta Familiar o de la empresa Fanazul, pero todavía está en análisis.

La alegría y la emoción son inmensas. Y la lucha y la resistencia también.

El 26 de enero de 2018, hace exactamente dos años, un despido masivo dejó a 256 profesionales, técnicos y auxiliares sin trabajo en uno de los bastiones de la ciencia, la industria y la tecnología: el INTI se ocupa de acompañar el desarrollo tecnológico de las industrias nacionales, sobre todo de las PyMEs. Desde ese entonces comenzó una lucha fenomenal que implicó marchas, acampes, paros, movilizaciones y que recibió por parte del Gobierno de Cambiemos, amenazas, persecuciones, hostigamiento. 

Valeria había sido parte de esa camada de despedidos. Ella trabajaba en la dirección de comunicación, prensa y publicaciones desde hacía 8 años. Entró como becaria y luego pasó a ser parte de la planta. En esos años también fue delegada de su sector. Tres meses antes de que la echaran Valeria había sacado un crédito UVA para comprarse una vivienda. El shock fue enorme. “La verdad es que fue muy duro, muy angustiante estos dos años. Durante casi un año conseguí trabajos provisorios, temporales y obviamente precarizados. Pero nunca dejé de luchar con mis compañeros, estaba en las asambleas, las marchas, los acampes. Fueron dos años de lucha permanente y realmente de dedicarle la vida a esto”, relata todavía emocionada a Nuestras Voces, un día después de haber firmado. Pero ese momento de la firma no sólo significó en lo concreto que a partir del lunes 20 vuelve a su puesto de trabajo, con la antigüedad correspondiente y su salario, sino que “es una conquista de la lucha y de la resistencia de todos los trabajadores, realmente no lo podemos creer”.

Claudia también fue parte de esa camada de 256 despedidos y fue la única mujer que literalmente vivió en el INTI durante casi un año. Junto a otros compañeros decidieron ocupar un espacio del predio y desde ese momento armaron un emprendimiento en el que cocinaban pepas y otros productos de panadería para venderle al resto de los trabajadores generando ingresos para subsistir, pero sobre todo, demostrando dentro de la empresa que la lucha por sus reincorporaciones no claudicaba. Y dio resultado. Claudia fue reincoporada a través de una medida cautelar el 9 de diciembre porque la justicia determinó que su despido fue discriminatorio y con persecución ideológica por participación sindical. 

 “No abandonar el instituto fue muy importante. Dábamos vuelta todos los días y no dejábamos que el conflicto se cierre. Porque los despidos en realidad fueron el puntapié para empezar con una política de vaciamiento del instituto y en general de la industria nacional”, explica a este portal también sin dejar de lado la emoción y la felicidad. “Y realmente no pudieron hacerlo por la lucha. La nueva gestión del INTI entiende que hay un rol estratégico en la industria y por eso la primera medida que toma es la de reintegrar a los trabajadores”. 

“En el INTI nos sentimos en un estado de sitio”

Persecución y resistencia

El INTI fue el único organismo del Estado del área de ciencia y tecnología al que le recortaron nominalmente el presupuesto, además de la caída por inflación/devaluación que sufrieron todos organismos. “Estuvimos en la comisión de ciencia y tecnología cuando se estaba discutiendo el presupuesto y la mayoría de los organismos reclamaba que no había una recomposición en relación con la inflación. En 2018 teníamos 2400 millones de presupuesto y para el 2019 nos dan 2200 millones. Claramente es una decisión política, porque el INTI es un organismo que está directamente relacionado al funcionamiento a la industria nacional que ya sabemos está liquidada, así que es un misterio saber cómo vamos a seguir”, contaba el año pasado Giselle Santana, delegada de ATE-INTI, a este portal. Y si hay alguien que sabe de persecución, además, es Giselle quien sufrió aprietes y un “curioso” robo en su casa que denunció públicamente como amedrentamiento. Sólo se llevaron un celular y su computadora personal. Pero el dato que llamó la atención fue que los “ladrones” entraron la única noche que había vuelto a su casa después de veinte días de no pisarla. Por caso, cualquiera que pasara por el predio de San Martin y no supiera qué funciona allí podría pensar perfectamente que se trataba de una dependencia de una fuerza de seguridad y no del ministerio de Producción. Durante un año las 24 horas del día los 7 días de la semana había carros de asalto de la Policía Federal dentro del predio, personal armado dentro del Instituto, cámaras por todos lados, y un centro de monitoreo que cualquier municipio podría envidiar. Era un perfecto Gran Hermano. Y pese a todo la lucha y la resistencia estaban al pie del cañón.

Gimena Santana, la hermana de Giselle, también es parte de las nuevas reincorporadas y espera con ansias el lunes 20 para volver al ruedo: “Nunca me voy a olvidar de ese fatídico día del 26 de enero de 2018.  Yo estaba de vacaciones y me llama mi hermana  y me dicen hay una lista de despedidos y vos estás. Yo no entendía nada. Mi hermana lloraba y me decía es mi culpa, no pudieron echarme a mí y te echaron a vos. Yo miré a mis hijos y les dije: me quedé sin trabajo me echaron del INTI”.

Gimena había entrado al INTI como auxiliar de limpieza y en ese mismo momento se anotó en el Bachillerato porque le faltaba el último año de la secundaria. Había quedado embarazada a los 17 y nunca pudo terminarla. El trabajo del INTI no solo significó un salario digno y condiciones laborales sino que para Gimena fue también un crecimiento en lo personal. Por caso, cuando se recibió empezó a estudiar en un terciario privado psicologia social. Cuando le faltaba un año para recibirse la echaron. “No sabía cómo iba a poder pagarla y no pude cursar más”. Pero ahí no terminó todo. En el transcurso del 2018 mi marido y mi hijo se quedan sin trabajo. “Fue una situación desesperante. Fueron dos años muy duros, años de endeudarse, de restringir. Vivir al día. Llegó un momento que tuve que vender las cosas de mi casa para sostener a mi familia. Y en julio de 2018 encontré trabajo de acompañante terapéutica y desde ese momento hasta ahora fue la única entrada. Mi marido sigue sin trabajo y así llegamos hasta acá. A veces nos mirábamos los dos con un mate de por medio y decíamos qué hacemos, qué nos queda por vender. Te sentís fuera de todo”. Pero hace algunas semanas Gimena recibió un llamado. “Me dicen ¿querés volver? hay posibilidades. Yo no entendía nada. Y bueno acá estamos tratando de salir adelante. Hay que rescatar la lucha inclaudicable de los compañeros y del sindicato. El lunes 20 estaremos volviendo y empezando una nueva etapa a ver si podemos salir adelante”.  

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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