Juan Debandi: “El corte de boleta expresa el fracaso del PRO”

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El diputado provincial Juan Debandi forma parte de la camada de candidatos peronistas jóvenes que buscan cambiar la historia de las intendencias bonaerenses. Fue el ganador de las PASO en Tres de Febrero y si la tendencia se mantiene ocupará el lugar de Diego Valenzuela –actual jefe comunal y uno de los pioneros en municipalizar la elección y despegarse del macrismo: “Valenzuela desarrolló una campaña mentirosa y triste”, denuncia. Junto a Katopodis y Zabaleta está planificando una gestión municipal con políticas públicas comunes. Sobre Máximo dice: “Creo que va a tener un fuerte protagonismo en la administración de Alberto”.

Fotos: Joaquín Salguero

Es sábado por la mañana en el municipio de Tres de Febrero, el sol baña las angostas calles del centro, esa luz se estaciona plena en las plazas de barrio. En uno de esos espacios verdes, regado con una arboleda centenaria, de canteros cuidados y juegos infantiles hechos a madera, se desarrolla una feria de venta de alimentos a precios populares. Nuestras Voces se encontrará en ese lugar con el diputado provincial Juan Debandi, el candidato a Intendente del Frente de Todos vencedor en las PASO del peronismo, un primer puesto en las primarias que lo coloca en votos por arriba al caudal conseguido en las PASO por el actual Jefe Comunal de Cambiemos, el historiador Diego Valenzuela.

La plaza donde se hará la entrevista tiene la estética acústica y prolija de los parques montevideanos. A diferencia del pulmón céntrico de la ciudad, a esa hora cargada con el bullicio de los autos o de grupos partidarios amuchados para militar la elección, en ese solar de pasto y hamacas hay algo más de quietud. Sin embargo, en una lengua de cemento, un camino de declives y curvas, brotan gritos y fintas en el aire. Los pibes de la zona disfrutan la pequeña pista de skate construida por la gestión de Valenzuela. Deben procurar hacerlo con mucho cuidado porque la pista es demasiado exigua y la plataforma carece de la superficie natural para esos espacios de recreación, si los chicos fallan en su caída es probable que su humanidad quede incrustada contra la dureza de un árbol o las espinas de un rosal.

Tres de Febrero es un municipio populoso, es la segunda jurisdicción con la tasa poblacional más alta del conurbano bonaerense. Es zona de trabajo e industria. Sectores autopartistas o pymes del sector alimentario tienen asentado ahí sus plantas de producción. La recesión de la economía, por lo tanto, se siente en Tres de Febrero.

También se percibe un fuerte clima político. El Intendente Valenzuela, hábil en el manejo de la palabra, una expertise que trae de su paso por medios de comunicación como conductor de ciclos radiales, fue el primero entre sus pares de Cambiemos en municipalizar la elección de octubre, pintar de azul sus afiches callejeros e insertar en su cartelería una tijera como ícono redencionista. Valenzuela fue el primero entre los Intendentes del PRO en intentar despegar su patrimonio político de la caída de Mauricio Macri. Esa fuga es evidente al recorrer las calles de Tres de Febrero, en las paredes hay imágenes del legislador Debandi franqueado por Alberto Fernández, también es visible el rostro de Valenzuela, incluso hay a la vista oferta electoral de Capital Federal, pero en ningún lado aparece la cara del presidente Macri.

La charla con Debandi es en un banco de plaza. El diputado provincial de La Cámpora viene de compartir un acto con el Intendente de Hurlingham Juan Horacio Zabaleta. Cuenta que con Zabaleta y el jefe comunal de San Martín, al que menciona como Kato (por Gabriel Katopodis), están planificando gestar a futuro un consorcio de gestión municipal en zona oeste para converger en políticas públicas comunes entre municipios vecinos.

Juan Debandi tiene 42 años, estudio en la Universidad pública de la zona, la UNTREF. Militó desde muy joven con el histórico dirigente Hugo Curto, ahora reconoce al diputado nacional Máximo Kirchner como su referencia política más importante. Al momento de contar y explicar cómo piensa la política, su futura gestión, sus anhelos para un gobierno de Alberto y Cristina Fernández, Debandi trasluce su amplio arco recorrido en la patria justicialista, no reniega de Curto. En ese sentido reivindica a La Cámpora como su espacio propio en la familia del Frente de Todos, pero recalca precisamente que la etapa próxima requiera un esfuerzo conjunto, donde se necesitará el empuje de todos y todas para poner a la Argentina de pie, como gusta decir el candidato presidencial Alberto Fernández.

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–En caso de ganar, ¿junto a Katopodis y Zabaleta anhelan gestar una convergencia en políticas públicas de los municipios de zona oeste? ¿Con qué propósitos y prioridades?

–La idea es comenzar a trabajar juntos la agenda de seguridad. Con (Gabriel) y Juanchi (Zabaleta) hablamos de generar una red de seguridad en zona noroeste. Pero sería un primer paso. A futuro buscamos una confluencia de gestión territorial mucho mayor, un consorcio municipal que cruce los puntos más fuertes de la agenda pública. Pero como decía empezaríamos estableciendo postas de seguridad comunes en las avenidas que tocan la frontera de los municipios. Con Katopodis, por ejemplo, deberíamos asentar esas postas de alerta sobre avenida Triunvirato. También estamos charlando trabajar de forma mancomunada la cuenca del arroyo Morón. Zabaleta también hizo mucho hincapié en la necesidad de potenciar la fortaleza pyme de la zona.

–¿Qué ideas tenés para ese capítulo que parece prioritario en una zona industrial como Tres de Febrero?

–Somos un municipio productivo muy importante. Somos una de las cinco localidades de la provincia de Buenos Aires con mayor localización industrial y también en volumen de producción. Tres de Febrero integra con La Matanza, San Martín o Lanús las zonas más vitales del capítulo industrial bonaerense, y por lo tanto recibimos a diario el flujo de vecinos de José C. Paz o San Miguel que vienen a trabajar al distrito. Por eso es importante regionalizar tópicos de gestión comunes. Cuando hablas con un operario de planta o el dueño de una pyme de Tres de Febrero te das cuenta que no todos son vecinos de la localidad, muchos vienen desde municipios cercanos a ganarse el pan. Entonces los Intendentes que están cercanos es lógico que se junten a pensar denominadores comunes porque nos une el territorio, las mismas problemáticas y hasta el mismo recorrido del tren, solo nos separan una o dos estaciones ferroviarias. Y tanto con Zabaleta o Katopodis observamos que la principal demanda de la gente pasa por el trabajo, y quizás esa problemática parte de otra realidad común porque somos municipios donde el trabajo nunca faltó.

–¿El anhelo de más y mejor trabajo será un ordenador de tu gestión?

-Sí, desde el municipio vamos a tener que acompañar con mucha inteligencia el modelo que Alberto (Fernández) y Axel (Kiciloff) van a diseñar en Nación y Provincia. Entonces nos pensamos como una pieza pequeña pero importante dentro de un nuevo tablero general que va a apostar fuerte a la producción y el trabajo. Como comuna no vamos a estar claro a cargo de generar las políticas más trascendentales, pero sí podemos acompañar con incentivos fiscales para ayudar al desarrollo de las pymes, hay metas factibles donde un municipio puede hacer su aporte a un cambio de rumbo estratégico.

–¿Cómo ves a futuro la relación del peronismo bonaerense con Axel Kiciloff?

-Para mí Axel es un reaseguro político pero principalmente es un reaseguro moral. Veo un tránsito muy consolidado en la relación de él con los intendentes. Debemos partir de un reconocimiento, los jefes comunales han sido los principales receptores de la demanda popular durante la gestión de Cambiemos en provincia de Buenos Aires.

–¿Valorás el trabajo de los intendentes como canal de contención social?

–Claro, ellos (por los intendentes) hicieron un trabajo fundamental para ayudar a las personas que peor la estaban pasando. Por eso es lógico que en la etapa que viene los Intendentes, como todos los actores institucionales y políticos del Frente de Todos, ocupen un lugar relevante en la etapa que viene.

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–Sos un dirigente joven, aspirás a gobernar tu ciudad, y probablemente lo hagas. En otras ciudades del conurbano pasa algo semejante, Mayra Mendoza en Quilmes, Constanza Alonso en Chivilcoy, no llegan a los cuarenta años y tienen grandes posibilidades de ganar en octubre. ¿Cómo se piensan y qué metas políticas tiene esta nueva oleada de líderes comunales peronistas?

–Me parece que estamos construyendo un nuevo formato de liderazgo. Venimos con nuestra impronta generacional. En lo particular milito desde muy chico, comencé en la JP como todos armando la copa de leche en el barrio, armando el Día del Niño para que todos los pibes puedan tener su juguete o poniendo el hombro en jornadas barriales para hacer trabajos solidarios. Entonces, creo que nuestra generación creció con la referencia de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ellos marcaron un salto cualitativo muy importante en la política y nosotros creo tratamos de seguir ese ejemplo y transitar ese camino. Para dar una respuesta más tangible creo que la generación a la que pertenezco es horizontal a la hora de construir política. Por eso celebro la ley que frenó la posibilidad de una reelección indefinida para los Intendentes en provincia de Buenos Aires. Me parece que dos mandatos para desarrollar una gestión es una buena línea de tiempo, y a partir de ese momento hay que dar lugar para oxigenar los espacios.

–¿Cómo imaginas el rol de Cristina Fernández en el gobierno de Alberto?

–Hace tiempo que defiendo con fuerza una idea, hay que permitir al otro, a tu compañero, que sea lo que quiere ser. En particular con Cristina pienso lo mismo, y me emociono al decirlo. Porque implica un esfuerzo hacer esa valoración. Cuando pensamos en Cristina la primera reacción es endilgarle las tareas más bravas, pretendemos mucho de ella, porque siempre demostró tener el talante suficiente, a veces la vemos como una heroína, pero es una compañera, uno de nuestros mejores cuadros, su figura es insoslayable, su estar siendo como diría (Rodolfo) Kusch es indisimulable. Pero más allá de su rol en el Senado, que lo va a cumplir obviamente, en términos políticos Cristina es nuestro reaseguro de modelo político. Ella fue clara, la conducción y las decisiones de la gestión las va a tomar Alberto (Fernández). Yo no la veo con ganas de cogobernar, la veo enfocada con ganas de aportar ese plus de mirada estratégica que necesitamos para los tiempos que vienen. No la veo discutiendo el gabinete, si no haciendo un aporte cualitativo.

–La Cámpora va a ocupar cargos de gestión distrital más relevantes. ¿Hubo una búsqueda deliberada de ocupar espacios de poder?

–Creo que el proceso se dio de forma natural. Para nosotros nuestro horizonte de construcción no pasa por hacer más grande a La Cámpora. Acá, en Tres de Febrero, no soy el candidato de La Cámpora, soy el candidato del Frente de Todos.

–Querés subrayar eso.

–Claro, soy un orgulloso miembro de La Cámpora, pero nuestra identidad política no se agota ahí. Repito, nosotros queremos hacer más grande otras cosas, la inclusión social, el desarrollo económico, una democracia real y profunda. Y en ese recorrido fuimos creciendo. La Cámpora no operó para ganar mi candidatura en Tres de Febrero. Hace muchísimos años que milito y trabajo en el territorio. Mi puesto en la lista es parte de un consenso muy grande que atraviesa a dirigentes partidarios y sociales de distinta extracción y procedencia. Y así ha pasado, por poner un ejemplo, con Mayra Mendoza en Quilmes. En todo caso nuestro crecimiento como organización es fruto del esfuerzo que ha hecho Máximo Kirchner. Y me parece que esa capacidad de trabajo de Máximo, conocida por los que estamos cerca de él, va a ser más visible en el próximo gobierno para más gente. Me parece que Máximo va a tener un fuerte protagonismo en la administración de Alberto. La pregunta fue por el rol de Cristina a futuro, hubiera preferido otra pregunta, porque otra es la respuesta, a partir de diciembre veo una fuerte involucración de Máximo Kirchner en la gestión de gobierno.

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–Última pregunta, ¿cuál es tu reacción ante la decisión de Diego Valenzuela de convocar sin tapujos a un corte de boleta?

–En términos políticos lo que veo es el fracaso de una gestión. Más bien el intento de una gestión porque Valenzuela nunca consolidó un proyecto para el distrito. De alguna manera su campaña me entristece. Me gustaría entablar un debate político con Valenzuela en otro nivel. La verdad, esperaba más de él. Creo que su impotencia, en el sentido de pertenecer a un gobierno en crisis, lo lleva a desarrollar una campaña mentirosa. Y miente en dos planos. Primero, trata de endilgarme a mí como parte del pasado, como si fuese una extensión de Hugo Curto. Yo comencé a militar con él, nunca lo oculte, aprendí de él como de otros dirigentes. Conmigo no viene solo Curto sino una construcción política mucho más grande. Ahora bien, todos sabemos que Valenzuela es Macri, y sin embargo lo oculta. Los dos son candidatos, pero al caminar Tres de Febrero parecería que solo Valenzuela es candidato. La verdad, esa actitud no le hace bien a la política, y yo a la política le tengo el mayor de los respetos.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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