Klejzer: “Estamos en emergencia laboral”

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Entrevista a Rafael Klejzer, referente de la CTEP y Marea Ciudadana. Exige al gobierno que reconozca 40 nuevos oficios, como los cocineros de comedores populares y socios comunitario, que se multiplican. “El ordenamiento de la economía nos expulsa a millones del mercado laboral. ¿Qué hacemos los desplazados por el actual formato del capitalismo? Nos inventamos un laburo para sobrevivir, somos sobrevivientes. Y luego hicimos un sindicato y nos constituimos en actor político”.

Fotos: Joaquín salguero

Las banderas de la organización están hechas un ovillo; ahora, un mediodía rojo en calor, los trapos de la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) envuelven e inflan con su color unas cañas altas que están recostadas sobre la escalera central del patio interno. En esa tela enredada se distingue la mitad de una letra L color negra. El espacio abierto de la sede Capital de la CTEP en el barrio de Constitución, un edificio desangelado de tres pisos que perteneció a Aguas Argentinas, es un puñado de baldosas ardientes y personas en busca de sombra. Las banderas parecen, en ese marco de fatiga, un gigante dormido. “El Rafa está en el segundo piso”, pasá nomás, invita a Nuestras Voces un hombre de treinta años, musculosa, algunos tatuajes descoloridos.

El “Rafa” es Rafael Klejzer, Secretario general de CTEP Capital e integrante de la Mesa Ejecutiva Nacional de CTEP. También, previo a la CTEP, es un porteño de Villa Crespo con muchas millas de vuelo en el mundo piquetero. Krejzer integra, además, el espacio capitalino Marea Ciudadana y, en el plano electoral nacional, es parte del recientemente oficializado frente Patria Grande. Cuando “Rafa”, finalmente, sale de una reunión donde comenta a una compañera que “los muchachos están apurados con el tema de la cooperativa, dales una mano”, propone hacer el reportaje en una sala amplia, cruzada en el centro por una mesa ovalada larga de madera, muy años ochenta.

El también referente del Movimiento Popular la Dignidad viste jean azul y una remera liviana; tiene la barba negra como tinta y una amabilidad apagada. Habla y se enciende en las respuestas cuando la pregunta lo motiva. No tiene, claro, la pose mecánica ni ofrece los testimonios en “cassette” de los actores parlamentarios o diplomáticos que buscan usualmente “gustar” a la prensa.

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“Cuando terminé el secundario teníamos un taller de costura con mi viejo y, entonces, me pasaba horas en la máquina cosiendo ropa. Obviamente, con Menem, papá quebró, y con algo de plata pude comprar una moto para cambiar de oficio”, así cuenta Krejzer cómo llegó a ser motoquero, oportunidad que aprovechó para formar el novedoso sindicato SIMECA. Krejzer dice que las crisis económicas siempre gestan nuevos oficios. El de hacer delivery de correspondencia en dos ruedas fue uno de esos nuevos trabajos, puntualiza el referente de Marea Ciudadana y explica que las empresas, en ese momento, como no querían engrosar más, en función de bajar costos, el escalafón de cadetes, preferían tercerizar ese trabajo a los motoqueros, que cobraban por trabajo hecho y, claro está, estaban por afuera de los convenios colectivos de trabajo.

Una relación laboral líquida muy parecida a la que se da hoy con el modelo flexibilizado UBER. “¿Qué laburos había en noventa? Motoqueros, vigiladores, cartoneros. Y, ahora, cambian los oficios, pero la precarización es muy parecida: por ejemplo, hay mucho piberío que se gana el peso repartiendo comida pedida por aplicaciones. Nosotros repartíamos sobres, ellos hamburguesas, pero la cosa es más o menos parecida”, establece Krejzer y baja la vista a su celular, su dedo roza veloz de izquierda a derecha la pantalla y vuelve rápido a la entrevista.

-El movimiento de la economía popular es una novedad como lo fue, en su momento, los piqueteros. ¿El neoliberalismo genera crisis y sujetos sociales en forma paralela?

-Algo así. A ver, la génesis de las organizaciones de la economía popular son los piqueteros, los movimientos de trabajadores desocupados (MTD) formados como respuesta del pueblo al ajuste menemista. En ese momento también se produce, en un sector de la militancia popular, una ruptura generacional y programática con los partidos tradicionales. Muchos compañeros, entonces, empezamos a coincidir en que el territorio era el ring más caliente para dar la pelea.

Claro, producto de la reconfiguración del capital, que ya en los 90 comenzaba a ser hegemonizado por la fracción financiera por sobre la productiva, comenzaba a ver menos fábricas para agrupar a los laburantes, a los compañeros; en fin, al pueblo. Pero, no era sólo que a la economía la manejaban los bancos. También teníamos, en los inicios de los noventa, a muchos sindicatos vendidos, y al turco (por el presidente Carlos Menem) que había traicionado todas las banderas. Recapitulando, había que volver al barrio, al territorio, para decir basta y dar la lucha. ¿Qué pasaba? Los cumpas perdían el trabajo, o si no eran despedidos, tenían mucho miedo en serlos y, entonces, era difícil plantarnos en las fábricas.  En el barro del territorio, en cambio, confluíamos todos, y así surgieron los MTD.

-Ahora bien, los sectores de la economía del descarte, como dice la CTEP; es decir, cartoneros o vendedores ambulantes, eran una parte muy presente también en el paisaje de la década ganada kirchnerista.

-A ver, la personería de nuestro sindicato nos la dio Cristina (Fernández) el último día de su mandato. Para nosotros, más concretamente me refiero a la posición del Movimiento Popular La Dignidad, tendencias económicas como la victoria del capital financiero frente al productivo, la globalización, la tecnología aplicada a los procesos industriales o la tecnificación del campo, son hechos que se dan independientemente de los gobiernos de turno. Ese ordenamiento de la economía nos expulsa a millones del mercado laboral. ¿Qué hacemos los desplazados por el actual formato del capitalismo? Nos inventamos un laburo para sobrevivir, somos sobrevivientes.

En la Argentina, a diferencia de otros países del mundo, armamos un sindicato y demostramos que los patrones no pueden vivir sin nosotros, y que nosotros sí podemos vivir sin ellos. Pero, no solo generamos un sindicato, hicimos algo más interesante y estratégico: nos constituimos como actor político. Y eso repercute a favor de todos los compañeros del campo popular, porque al estar más organizados y elevar nuestras reivindicaciones, el capital no nos puede utilizar tan abiertamente, a lo que en el lenguaje marxista se define como el lumpen proletariado, como mecanismo de extorsión para bajar los salarios en los convenios colectivos.

-¿Cuáles son las demandas centrales que hoy hace la CTEP a Cambiemos?

-Venimos agrupando nuestras exigencias en una bandera pintada con la consigna de la emergencia laboral. Que no pasa por pedir guita, si no por exigir el reconocimiento de cuarenta nuevos oficios, una conquista que acabamos de lograr. Uno de esos nuevos oficios es el de cocinero de comedores populares, lo que da una imagen de la crisis económica que estamos sufriendo.

-¿Ese oficio no entra en el convenio colectivo de Gastronómicos?

-No. Y tenemos más de 10 mil laburantes en ese escalafón. Imagínate la cantidad de comedores que hay en los barrios. Otro ejemplo, el trabajador socio comunitario, otra categoría ya reconocida por el ministerio de Trabajo. Esa categoría vincula a la gente afectada a los programas estatales de cooperativas de trabajo, para hacer limpieza en los barrios por poner un caso. Y ahí tenemos 250 mil compañeros.

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-Por lo que decís Cambiemos, un proyecto neoliberal, reconoce a ustedes como sindicato, algo que no hizo el kirchnerismo. No parecería ser tan malo el macrismo…

-Te explico. Los funcionarios del PRO no tienen ninguna defensa del capital nacional. ¿Ellos qué cálculo hacen? Que nosotros, los laburantes de la CTEP, no estamos en relación de dependencia con los patrones que ellos sí defienden a uñas y dientes: el sector del capital transnacional. Entonces, a medida que destruyen la economía nacional, buscan contener. Eso sí, cuando estaba (Mario) Quintana -ex Vicejefe de Gabinete- había más diálogo con Carolina Stanley, la ministra hace ocho meses que no nos recibe. Y la ministra del mismo área en Capital ya hace un año que no pone una mesa de diálogo.

-Entonces, como laburantes, como trabajadores ahora reconocidos por el Estado, sigamos hablando del pliego de reivindicaciones de la CTEP en el actual contexto de crisis económica.

-Hemos retrocedido como diez pasos. ¿Qué estamos pidiendo? Algo básico, alimentos. Y engrosar, claro, el salario social complementario.

-¿Qué está fijado en cuánto?

-5750 pesos.

-Presentaron un proyecto de ley para que los supermercados incorporen productos de la economía popular.

-Lo que queremos es debatir la comercialización de alimentos en Argentina. Si ese eslabón de la cadena queda en manos de las empresas que fijan los precios estamos al horno. Ojo, no estamos pidiendo una medida revolucionaria tomada de Cuba. En Francia la multinacional Carrefour tiene la obligación de ofrecer en góndola productos que estén producidos en un radio de 80 kilómetros cercanos al local para fortalecer la economía regional. Te doy un ejemplo, en Chaco el 80 por ciento de lo que los alimentos consumidos no provienen de la producción local. Entonces, la pérdida de soberanía alimentaria, queda claro, no es sólo una consigna. Esa reducción de soberanía aplasta a los productores locales, al pequeño campesinado. Pero, claro, para revertir la fijación de precios y el monopolio de la comercialización se necesitan fuertes políticas de desarrollo, subsidios y una logística propia, nacional.

Entonces, no necesitamos tanto (al programa) Precios Cuidados, lo que necesitamos como pueblo es fijar los precios nosotros y reducir los intermediarios. Y para eso, repito, hay que fortalecer a la economía popular, a las cooperativas, a la economía solidaria. Y necesitas respaldar al pequeño productor rural que hoy no tiene cómo afrontar el precio de los insumos del campo: la energía, las semillas y la peste que le ponen (por el glisofato) que están todos dolarizados. Por eso, los verdurazos (actos de protesta que consiste en repartir gratis la producción de hortalizas o verduras), las Ferias directas del productor al consumidor.

-Ustedes, por obvias razones, están muy presentes en el territorio. ¿Cuál es la situación social en los barrios de Capital? ¿Hay más urgencias en la actual coyuntura recesiva?

-La crisis social suele tardar en llegar a Capital, pero ya llegó.

-¿A qué barrios específicos te referís?

-Primero, descarto a las villas porque existen estrategias comunitarias que amortiguan las penurias económicas, y esa tradición organizativa viene desde hace años. Lugano I y II, es la capital nacional del corte de suministro de luz, porque la gente ya no tiene un mango para pagar las facturas. Te pongo un ejemplo bien concretito: una jubilada de Flores, calle Bacacay, hoy tiene que elegir entre pagar las expensas, comer o pagar los medicamentos. A esa señora le da aún vergüenza ir a un comedor popular, no sabe donde está aparte, ni tampoco cuenta con un programa de ayuda estatal que la beneficie. Eso se ve muchísimo: gente de sectores medios que se cayó estrepitosamente y carece de estrategias para apoyarse en los demás y así salir adelante.

Otro dato novedoso. La gente está yendo mucho a las ferias populares. Ahora, la feria de Chacarita, la de Plaza los Andes, ¿Qué es lo que más vende? Ropa usada. La gente va a vestirse ahí. Y muchas de esas prendas también terminan siendo canjeadas por alimentos. Eso es parte de la nueva radiografía social que se ve en CABA. Podes tener cervecerías abriendo en Parque Patricios o Villa Urquiza pero tenes la otra realidad también. Otra cosa que está creciendo mucho es el consumo de adicciones. Hay mucho piberío, y te estoy hablando de Paternal, consumiendo paco. Terrible.

Los mercados o el pueblo

-Vamos al plano político electoral, ¿Con qué expectativa se sumaron al lanzamiento del frente Patria Grande?

-Nuestra ambición es aportar a la renovación política. Creemos en la necesidad de armar un frente anti neoliberal y para eso es necesario que este Cristina (Fernández) porque es la representante de un sector mayoritario.

-¿Cristina es una marca electoral o una líder programática?

-Creo que es la jefa de un espacio político anti neoliberal. Nosotros también planteamos otra cosa: la profundización en la defensa de la soberanía, darle poder a los movimientos sociales, hay que reformar la Constitución, tenemos que echar del país al Fondo Monetario Internacional.

-A nivel de Capital, ¿por qué decidieron converger en Marea Ciudadana?

-Marea Ciudadana es un espacio necesario porque creemos primordial agrandar los márgenes del kirchnerismo para poder ganarle a la derecha. En este caso, incorporando a organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles. La economía popular y el feminismo, que están muy presente en el espacio, deber ser identidades fuertes del nuevo frente anti neoliberal

-¿Qué rol deberían cumplir los movimientos sociales dentro del Estado en un nuevo gobierno popular?

-No tenemos que ser más polea de transmisión del Estado hacia la gente. Tenemos que ser representante de la gente frente al Estado. Es al revés. Deberíamos seguir estando movilizados en la calle exigiendo políticas públicas para los de abajo y discutiendo el reparto de la renta, para que no se la lleve toda las transnacionales.

-La economía popular está muy presente en el discurso del Papa Francisco, ¿Cómo es la relación de la CTEP con el Vaticano?

-El Papa fue un gran aliado en defender a los expulsados del mercado laboral, los excluidos, los descartados, que sobramos en este país. La política, en general, no nos veía hasta hace muy poquito. Francisco, en ese sentido, fue solidario con nosotros. Pero, ojo, para una parte de la CTEP, la economía popular no pasa por agrupar al pobrerío. Repito, nosotros nos consideramos laburantes.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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