La Corte entra en la causa Maldonado

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Gonzalo Cané, un funcionario judicial que estaba “a préstamo” en el ministerio de Seguridad, volvió a la Corte Suprema como secretario letrado justo cuando la familia Maldonado presentará un recurso de queja ante el máximo tribunal. Cané está acusado de espionaje y hostigamiento a la familia Maldonado ante el juez Rafecas.  “El tribunal más poderoso del país suma a un cultor de las ejecuciones por la espalda y enemigo declarado de las libertades democráticas mínimas”, asegura Matías Aufieri del Centro de Abogados por los Derechos Humanos (CeProDH).

La lluvia cae sobre la cabeza de la ministra y esos truenos  siembran confusión. Antes de asumir como la jefa suprema de la “Seguridad” solía cruzar la Avenida Scalabrini Ortiz de la mano y ahora anda con la sirena arriba del patrullero. Ya nada es igual. Comenzó la semana negando a Santiago Maldonado. Dijo que ella misma interrogó a los gendarmes que actuaron en la represión sin orden judicial del 1 de agosto de 2017 en Cushamen. Pero no fue así. Para eso empleó a uno de los laderos, Daniel Barberis, ex presidiario, ex militante y ex progresista, quien estuvo a cargo de “las deposiciones administrativas” de los hombres de verde. Y a su antiguo nexo con el Poder Judicial, Gonzalo Cané, que renunció ayer luego de que Patricia Bullrich dijese que Holanda era “un narcoestado” y después pidiese disculpas por el amor de Dios. Aunque no satisfecha por su inoportuno desliz, unas horas más tarde cuestionó la política  anti-drogas de Uruguay. Quizá la ministra anhela un futuro diplomático. Quién sabe.

El funcionario Cané no se jubilará, todo lo opuesto, en mayo asume de nuevo como secretario letrado de la Corte. Un puesto nada casual ya que está acusado por la familia Maldonado en una causa por espionaje a cargo del juez federal Daniel Rafecas.  Su reemplazante en el lobby del Ejecutivo ante el Poder Judicial será Pablo Noceti, la mano ultraderecha de Bullriche que cordinó la represión a los mapuches en el sur al momento de la muerte de Santiago Maldonado. Gerardo Milman asumirá como jefe de inteligencia criminal. Un defensor del gatillo fácil que ante el caso Chocobar declaró que la desgracia fue del policía porque la bala “subió”:  “Se puede tirar (a la) espalda, claro que se le puede tirar. No puede matarlo. Chocobar le pegó debajo de la cintura y tuvo la desgracia que la bala subió por arriba y le provocó un daño en los órganos que a los cinco días produjo la muerte de ese chico”,

“Noceti me dijo que estaba a cargo”

Al cierre de esta crónica, el juez subrogante Gustavo Lleral no había enviado aún las copias del expediente por la desaparición forzada de Santiago Maldonado y Rafecas continuaba esperando una respuesta a su segundo oficio judicial que partió desde Comodoro Py 2002 a Rawson, donde Lleral investiga vía Internet.

El salto de Cané del Ministerio de Seguridad a la Corte está motivado en una cuestión operativa y forma parte de una estrategia de defensa del Poder Ejecutivo. Veamos en qué consiste la división de poderes para Cambiemos.

La republiquita

El pase de Cané a la Corte tiene que ver con la causa Maldonado.  La familia presentará hoy un recurso de queja ante el máximo tribunal para pedir, una vez más, que sea incorporado un grupo de expertos independientes al expediente por la desaparición y muerte de Santiago. La petición ya fue rechazada por Lleral, la Cámara de Apelaciones  de Comodoro Rivadavia, y la Sala IV de la Cámara de Casación con un dictamen de Raúl Plee, quien afirmó que no había cuestión federal ni sentencia definitiva.

Sin embargo, la abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, sostiene que “el Estado no está cumpliendo con una investigación independiente y como mínimo la instrucción debe llegar hasta Pablo Noceti, el ex jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, que estuvo el 1 de agosto en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, y justo ahora que presento el recurso, Cané va y se sienta en la Corte Suprema”.

Esta movida del Ministerio de Seguridad que el diario para-oficial La Nación presenta como perdidosa, podría interpretarse como una estrategia de defensa del Poder Ejecutivo. Es demasiado visible que el mismo funcionario que estuvo radicado en Esquel tomando las testimoniales  de los gendarmes junto al primer juez de la causa Maldonado, Guido Otranto, también promovido a camarista, se reciclará en la Secretaría letrada de la Corte, un puesto clave del máximo tribunal en el que maneja los expedientes que tratan los supremos y les da una primera lectura antes de que decidan. En términos judiciales, equivale al puesto de una Camarista Federal.

¿Qué hará Cané si Rafecas avanza en la causa por espionaje a la familia Maldonado donde está acusado? ¿Responderá los oficios como secretario letrado de la Corte? Y lo que es peor aún: ¿las peticiones de la familia Maldonado, serán respondidas por el propio Cané, teniendo en cuenta que fue parte fundamental del montaje de negación sistemática de la víctima y persiguió a los testigos mapuches con causas penales?

“Gonzalo Cané, que tenía un cargo en la Corte Suprema, pasó al Ministerio de su amiga Bullrich y fue designado por el gobierno para embarrar la causa Maldonado durante meses con total impunidad –dice Matías Aufieri del Centro de Abogados por los Derechos Humanos (CeProDH)-, incluso para mantener el espionaje a la familia y organismos de derechos humanos como hemos denunciado con Myriam Bregman. Bajo ese cargo político demostró ser un ultra derechista simpatizante de la mano dura y de la doctrina Chocobar. Al ingresar a su puesto en la Corte, además de verse bastante cuestionada la supuesta división de poderes que pregona Cambiemos, el tribunal más poderoso del país suma un cultor de las ejecuciones por la espalda y un enemigo declarado de las libertades democráticas mínimas”.

Gendarmería cambió de facto la carátula de la causa Maldonado

El escándalo de la falsa independencia de poderes no culmina con Cané. Su reemplazante en el lobby del Ejecutivo ante el Poder Judicial será Pablo Noceti. O sea: Noceti deberá dialogar con el juez Lleral (que debería investigarlo) y con Rafecas que lleva una causa donde el Ministerio de Seguridad aparece como sospechoso y el propio Noceti fue severamente señalado por las querellas. Ante dicho espectáculo dantesco, Lleral debería apurarse en el análisis de los llamados de Noceti con los comandantes de Gendarmería que actuaron el 1 de agosto de 2017 después de las 11:32 cuando Santiago Maldonado estaba vivo. Pero el juez parece empeñado en llevar a cabo una pericia del DNI, con la causa sin digitalizar y el control de la cadena de custodia de ese documento quebrada por su propia impericia, tal como narramos en la nota del 13 de abril en este portal. Allí contamos que la Gendarmería realizó un cambio de facto de la carátula y responde los oficios con el encabezado “NN por averiguación de delito”, en vez de referirse a “desaparición forzada” como corresponde. Además, temerosos de que la excusa de la presunta flagrancia se desmorone, los operadores del Ministerio de Seguridad lanzaron una furiosa, canalla, e infame campaña contra la familia Maldonado, luego de que la colega Adriana Meyer revelara desde Página 12 un video donde los gendarmes hablaban de “quemar todo” y “romper” las casas y el territorio mapuche antes de comenzar la represión mientras viajaban en el famoso unimog del que hablamos hace 8 meses.

El arreglo Lorenzetti-Macri para que los espías sigan controlando las escuchas

La ‘Ndrangheta  

Una de las habituales técnicas de la mafia calabresa para sembrar pánico es tornar imposible la vida de sus enemigos. El sábado 21 de abril, el diario oficialista La Nación publicó en la página 18 una nota titulada: “Las tareas de búsqueda de Maldonado requirieron un gasto de 53 millones de pesos”.

La periodista que firmó el artículo se basó exclusivamente en datos otorgados por los ministerios de Justicia y de Seguridad. Se trata de la misma persona que en septiembre de 2017 siguió fervorosamente las redadas de Cané contra los mapuches, entre chalecos de la Policía y perros rastreadores. El artículo parece escrito por la contadora más eficiente de la Federal; sobran las cifras de la Gendarmería, la Prefectura, y la PSA.

¿Pero qué buscaba el subtexto?

Pretendía acentuar que Santiago, según la posverdad del gobierno, “se ahogó solo”, sin ninguna participación de los gendarmes que a casi nueve meses del hecho todavía no explicaron ante el juez dónde estaban después de las 11:30 del 1 de agosto de 2017 cuando Santiago corrió hacia el río  Chubut.  La autopsia reflejó que murió durante “un proceso”, padeció “hipotermia” y “asfixia por sumersión”. ¿Alguien vio a Santiago agonizar? ¿Dónde estaban exactamente los gendarmes que llegaron a la vera del río? ¿Por qué el juez Lleral no aclara este punto clave ni cita como testigo al experto Ariel Garbarz, que dice poder ubicar a los gendarmes en la escena por medio del estudio de sus teléfonos celulares?

La maniobra quedó expuesta el martes 24 con el anuncio del pase de Cané a la Corte Suprema. Justo cuando la familia Maldonado iba a presentar otra queja por la ausencia de una investigación independiente.

El amigo de Santiago, Ariel Garzi, cumplió años el 22 de abril. La Justicia no tardó demasiado en citarlo por el corte de ruta de enero de 2017 y la salvaje represión que dejó a dos jóvenes mapuches malheridos: uno perdió un oído y al otro casi lo matan de un balazo de goma en la mandíbula. Se trata de Fausto Jones Huala y Emilio Jones Huala.

La persecución del Estado macrista contra los testigos del caso Maldonado no se detiene. Garzi recibió una citación el día 23 para que concurra a tomarse una fotografía y el registro de las huellas dactilares. ¿Qué delito le imputan? El corte de la ruta 40. ¿Quién lo acusó? Cané desde el Ministerio de Seguridad. ¿Dónde estará Cané? En la Corte. ¿Quién impulsará la acusación contra Garzi y los mapuches? Noceti, el mismo que ordenó actuar a Gendarmería bajo la figura de la flagrancia con la ruta despejada y sin orden judicial.

En septiembre de 2017, uno de los jefes de La ‘Ndrangheta, Rocco Morabito fue detenido en Montevideo. Vivió prófugo 23 años con identidad falsa. El hombre supo hacer del silencio un arte sepulcral. Algo falló.

“No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros”, dijo  Sartre, pero Macri ni siquiera sabe quién fue.

Noceti, la mano ultraderecha de Bullrich

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista y escritor. Columnista con Roberto Caballero en Radio del Plata. Distinguido con el premio Rodolfo Walsh que entrega la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata (2017). Fue editor de policiales en Tiempo Argentino.

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