La debacle económica de Macri explicada para desentendidos

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El economista Leandro Mora Alfonsín reconstruye paso a paso los errores en política económica, sus ajustes y reajustes que nos trajeron hasta la crisis actual. La distancia entre lo buscado por Mauricio Macri y la realidad, desde la lluvia de inversiones al control de cambios, atravesando el «pasaron cosas» y el abrazo al FMI. Diagnostica como peor indicador la caída de la industria. «Somos un país con clase media y que fabrica acero. Para Cambiemos eso fue percibido como una debilidad, cuando se trata de todo lo contrario». Y define: «Se vendieron como un gobierno técnico y terminó siendo muy ideologizado. Creo que siempre estuvieron presos de sus dogmas». Hasta que Macri «terminó quemando sus propias banderas y aceptando el control de capitales». 

Fotos: Joaquín Salguero

El joven economista Leandro Mora Alfonsín recibe a Nuestras Voces en su oficina de Director Ejecutivo de la FAIMA –Federación Argentina Industria de la Madera y Afines-. Es un ambiente amplio, una mesa ovalada robusta ocupa buena parte del espacio, las sillas son de tapizado grueso y cómodas. Afuera el aguacero continua desde hace horas. La imagen copiosa y húmeda que envuelve el entorno del reportaje hace inevitable no pensar en otra lluvia, la de las inversiones prometidas, en un momento donde la narrativa económica de los medios está sobresaturada de metáforas.

Mora Alfonsín, profesor en la UBA y en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), integra una nueva generación de economistas, en su caso vinculado al asesoramiento del sector industrial y formado en la educación pública, dúctiles al momento de explicar las variables que rigen buena parte del orden de cosas diario. Esa capacidad didáctica va estar explicitada en el siguiente reportaje. Con ejemplos sencillos, distinto al léxico aristocrático o híper metaforizado de los especialistas identificados con el macrismo, Mora Alfonsín explica los últimos capítulos de una crisis económica que a su entender tiene una base fundante: un gobierno de clase que, a diferencia de lo que se cree, sostiene Mora Alfonsín, hizo de la ideología su activo de reserva más importante.

-Hagamos un juego hipotético. Te proponen escribir un paper con la siguiente consigna: debes elegir la principal variable económica que explique el mal presente. ¿Por cuál optas: el nivel dólar, la caída de reservas en el BCRA, la descapitalización de las principales empresas?

-Ninguna de esas. Para entender dónde está la trampa de nuestra economía elegiría como variable la caída de la industria. ¿Por qué? Es el sector que emplea al 20% de la población económicamente activa; es el sector de la economía que paga mejores sueldos, hasta un 32% que la media de otros sectores; es el sector que exporta con mayor valor agregado. Pero el actual gobierno no ha considerado a la industria como un actor relevante.

Hace 10 años que Argentina padece una gran restricción externa. Hasta el año 2011 veníamos al alza en capítulos productivos estratégicos: auto, cemento. Pero también ese año comenzamos a registrar un récord en importaciones, eso demostraba nuestra falencia en generar divisas propias. Cristina (Fernández) reaccionó a esa situación con una mala medida: implementando el cepo cambiario. De hecho los dólares se siguieron yendo.

-¿Ese hecho lo catalogarías como una pesada herencia?

-La herencia pesada en serio va a quedar ahora. A ver, ¿Cómo reacciona Cambiemos a la restricción externa que aludí? Con un giro de 180 grados. Su respuesta fue a lo René Magritte (pintor surrealista), en vez de decir “esto no es una pipa”, ellos dijeron “esto no es una restricción externa”. El macrismo pensó que llenándose de dólares vía toma de deuda iba a superar ese problema. Un planteo muy infantil.

A su vez, Cambiemos levantó todos los controles en el movimiento de capitales. No hubo controles macro prudenciales. Un Estado no puede permitir a un inversor que venga a jugar con la tasa de interés que ofreces, y se vaya cuando quiera sin decirte antes buenos días. Eso no pasa en Chile, ni Brasil, ni Colombia. No hago referencia a que no pasa en Corea del Norte, cualquier país normal instrumenta un monitoreo a los capitales especulativos.

-Entonces, ¿Estamos mal, pero vamos peor?

-El momento actual es muy delicado. Todos los indicadores principales de la nave económica –nivel de productividad, población bajo la línea de la pobreza- están peores que en el 2015. No generamos dólares genuinos. No es sano para una economía depender de un buen clima y una óptima cosecha para dar un salto en la generación de divisas.

Vuelvo al mal momento de la industria. Perder 140 mil puestos de trabajo en ese sector es un hecho gravísimo. No es fácil recuperar puestos laborales de calidad. Doy un ejemplo de la industria maderera porque trabajo con ese sector. Todos los años suelo indagar a los empresarios madereros sobre cómo se comportarán con su planta laboral a cargo. En general la disminución de personal promedia un 13%, en parte por jubilaciones anticipadas. ¿Cuál es la respuesta ahora de ese sector? Planifican desvincular a un tercio de su personal. Eso repercute sobre todo el tejido productivo, también el de los empresarios porque luego se les dificulta contratar a personal calificado. En todo el proceso nuestras pymes industriales pierden capacidad.

Vuelvo a la pregunta inicial, para mí la respuesta pasa por el mal momento de la industria, antes que el piso del dólar o el nivel de las reservas, porque el capítulo industrial es la llave para dinamizar una economía como la argentina. Hoy un modelo productivo tiene que pararse sobre nuestras excepcionalidades. Somos un país con clase media y que fabrica acero. Para Cambiemos eso fue percibido como una debilidad, cuando se trata de todo lo contrario.

-¿Es factible que el FMI gire los auxilios monetarios previstos en el acuerdo?

-Vamos a calendarizar la respuesta. La economía puede dividirse en tres categorías: el minuto a minuto, la solvencia y lo estructural. La pregunta, entonces, tiene que ver con la psicosis del minuto a minuto. Hace dos semanas la respuesta hubiera sido un sí rotundo. Porque el desembolso era un acto técnico contractual programado. Argentina venía cumpliendo sus compromisos, y entonces era esperable que el Fondo hiciera lo mismo. Ahora bien Macri no cumplió, sobre todo con las medidas post PASO, con las medidas acordadas: las metas de crecimiento, fiscales y de inflación no son las previstas.

Entonces, puede haber dudas sobre el giro del Fondo si nos atenemos a la cuestión técnica. Pero, ¿por qué sin embargo considero que se hará? Por la cuestión política. Ellos no se pueden hacer los distraídos. El 63% de la plata que el Fondo puso en el mundo está en la Argentina. Habló de los dólares efectivamente girados. Porque hay líneas flexibles de divisas que el Fondo ha abierto a determinados países, caso México, y dichas naciones no han tomado el uso de la opción. Repito, de casi tres dólares girados por el FMI al mundo, dos recalaron en Argentina. Es una cifra desorbitante. Entonces la responsabilidad política del Fondo, en cuanto a entidad financiera, va a primar en el proceso de decisiones para que el organismo haga el giro acordado.

Sandleris, un tecnócrata a la medida del FMI

-¿El gobierno no previó la actual crisis? ¿Ellos pensaron instaurar un ciclo largo económico o vinieron a ejecutar un plan corto de negocios? 

-Creo que siempre estuvieron presos de sus dogmas. Se vendieron como un gobierno técnico y terminó siendo muy ideologizado. Ellos hicieron hincapié en dos ejes. Primero, la vuelta de la Argentina al mundo. Cuando lo hicieron, y de la forma en que lo hicieron, se encontraron con que ese mundo no estaba. No era el mundo obamista del 2013, con tasas de interés bajas, multilateralidad y globalización. Era un mundo con dólar encarecido más guerra comercial entre EE.UU. y China. Ese fue su primer error al momento de planificar.

Segundo eje de la era Cambiemos, la lluvia de inversiones. ¿Por qué no se produjo? Porque los inversores buscan rentabilidad, y con un mercado interno dinamitado no hay ganancia posible. Yo entiendo que su apuesta fue a generar un ciclo económico. Macri pensó que los dólares financieros iban a ser el colchón de los dólares genuinos. Para eso pusieron toda la batería de medidas del lado de la oferta, abrieron los controles de capitales por ejemplo. Pero no establecieron medidas sobre la demanda. Y nadie invierte si no hay rentabilidad asegurada.

Eso terminó estableciendo una política dual bastante paradójica. Generaron políticas micro elogiables, como las mesas sectoriales o la factura conformada –que te permite descontar cheques-, pero si la macro economía no arranca esas medidas no lucen. Otro ejemplo, la ley pyme te permite postergar el pago del IVA, eso está perfecto. Pero, con una tasa de interés cercana al 80% comiéndose la producción, de nada sirve esa facilitación porque, al final, no hay mercado demandando esos productos. El descalce entre la macro y la micro economía es enorme.

¿Cómo intentó Cambiemos salir de ese problema? Acordando un programa económico con el Fondo Monetario pensado para un país que no es el nuestro, que no reconoce, como decía antes, nuestras excepcionalidades, nuestra capacidad industrial, nuestra clase media.

-Pero, de vuelta, ¿Hubo imprudencia o la fase crítica actual del modelo fue prevista?

-Creo que hubo impericia. Y de alguna manera terminó primando su vocación de ser un gobierno de clase. Pensaron que con la comunicación segmentada iban a tener una idea cabal del territorio. Presumieron saber cuáles eran los deseos de la sociedad y obviaron que la ciudadanía evalúa el estado de las cosas mirando su primer metro cuadrado. La suerte del vecino o el familiar. Y las PASO demostraron lo contrario, la gente votó en función de lo que transmitía su cercanía económica. Y en la mayoría de los casos el entorno era malo.

Que son un gobierno de clase lo evidencia la primera conferencia de Macri post primarias. La subestimación del gobierno hacia el electorado es muy significativa. Repito, el gobierno demostró mucha impericia los últimos meses. No previeron perder por tantos votos, ni tampoco estimaron una crecida tan grande del dólar.

FMI: un acuerdo que profundiza la crisis

-¿El gobierno no previó la devaluación? Según Martín Redrado la escalada de la divisa fue premeditada.

-El gobierno no gana con la crecida del dólar. La suba de la divisa fue un golpe en la mandíbula de Macri. A ver, Macri quiere ganar las elecciones. A él no le conviene un crecimiento del dólar. Por eso que no hayan tenido un plan de contingencia para el día posterior a las elecciones habla de la impericia del equipo económico. Después sacaron medidas apresuradas y mal implementadas. Sacar el IVA del precio de los alimentos no disminuyó el valor de esos productos en ninguna parte del mundo.

-¿Macri deseaba un dólar más bajo para llegar mejor a octubre?

-Claro, por algo el dólar estaba subvaluado artificialmente desde principios de año. La mala pericia la ejecutaron cuando ellos tenían el caballo del comisario y estaban en la cresta de la ola. Después vino el famoso pasaron cosas, Estados Unidos aumentó la tasa de interés y el gobierno no devaluó la moneda, como sí lo hicieron todos los países de la región, en pos de ser más competitivos. Macri quería evitar un pico inflacionario. Y lo hizo regalando las reservas del Banco Central. A su vez eso aumentó la desconfianza sobre nuestros títulos de deuda, y eso precipitó una corrida cambiaria. Tras esa crisis Macri termina recurriendo al FMI. Estoy hablando de ese momento para hacer una línea de tiempo desde el momento en que comenzó a precipitarse la actual crisis. 

-Pero, repito, ¿la última devaluación no fue deliberada en pos de minar el campo político opositor?

-Propongo seguir con esa línea de tiempo. Cuando el Fondo dictamina la salida de Caputo asume (Guido) Sandleris, que impone un programa monetario muy restrictivo. Se cancela la posibilidad de aumentar la base monetaria, se fija un dólar flotando entre bandas, y una tasa de interés superlativa.

-Para que nadie compre un dólar.

-Exacto. Y también para controlar la inflación. En abril el Fondo distiende nuestras restricciones, faculta al gobierno a utilizar reservas para controlar el dólar. Eso permitió tener un patrón monetario artificioso. El valor del dólar previo a la elección no acompañaba el proceso inflacionario. Las PASO son el catalizador de la crecida del dólar, había una olla a presión, y las elecciones sinceraron la cuestión. El mercado entendió que la batería de medidas para contener al dólar –tasa de interés elevada, uso de reservas, base monetaria plancha- ya eran inocuas. Por eso hoy el mercado está más atento a lo político que a lo técnico. En ese sentido hubo una reacción positiva cuando Macri y Alberto Fernández abrieron el diálogo.

Por eso el dólar se acomodó en los actuales valores. Porque el mercado observa que hay voluntad política del oficialismo y la oposición de encauzar la cosa. Y también por las últimas medidas tomadas sin convicción por el gobierno. El macrismo terminó en un lío tan grande que terminó quemando sus propias banderas y aceptando el control de capitales. 

Volviendo a la pregunta, el gobierno buscó la última devaluación. La crecida del dólar se dio porque la política económica tiene pies de barro. Y eso es un problema para Macri. Insisto, él quiere ganar las elecciones, entonces no le conviene el actual nivel del dólar.

-A futuro, ¿Qué marco económico global tendrá el próximo gobierno? 

-Se vienen años durísimos. El próximo gobierno deberá conciliar en los primeros meses de gestión las apetencias del mercado, pero tampoco puede descuidar reactivar la economía. Es un rompecabezas muy difícil de hacer. Primero, es urgente establecer una política de ingresos, para poner plata en el bolsillo de la gente. Y eso conspira contra morigerar la inflación. Entonces, ahí hay un equilibrio muy delicado.

Sin embargo, el actual nivel del dólar está más ajustado al nivel de nuestra economía. Eso puede ser un buen punto de inicio para la próxima administración. Pero hay que tener cuidado al escenario post elecciones de octubre. Podría haber otra corrección cambiaria, porque hoy tenés bonos y títulos argentinos que no paran de caer. Somos una plaza con riesgo. Otro tema a ver en el corto plazo es la respuesta del Fondo sobre el giro acordado. Esa es una señal política que los mercados están esperando ver. Si el FMI no hace el desembolso, salta todo de vuelta. 

Por eso, el próximo gobierno tiene que conciliar dos incertidumbres: la del mercado, y la de la calle. Ese es un gran desafío. Y va a ser testeado con fuerza en los primeros seis meses de gobierno. Y el contexto internacional no ayuda. El dólar se va a seguir fortaleciendo, los compromisos de deuda van a venir entonces con una tasa de interés más alta. Hoy el mundo es más caro. Además, se vienen incrementando los perfiles proteccionistas de los países centrales.

El desafío del próximo gobierno, me parece, debería pasar por eludir ciertos dogmas. Tenemos que vender granos al mundo, pero también tenemos que vender autos al mundo. Y también acero. Hay bienes en que somos competitivos como la soja, eso está perfecto. En otros capítulos, como el rubro textil, no lo somos tanto, pero no por eso hay que descuidarlo, porque generan mucho empleo.

También deberíamos eludir ciertos mitos. No somos un vergel en recursos naturales. En el ranking global de riqueza en sector primario ocupamos el puesto número cuarenta. No somos los reyes de los recursos naturales. Por eso el crecimiento es con todos los sectores. No es campo o industria. Es campo e industria. Y también servicios, porque tenemos gente calificada. Somos competitivos en todos los sectores. Campo, industria, y servicios. Pero hace falta una política estratégica que dinamice los tres capítulos.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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