La fiesta de pocos

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Este año el Gobierno dejó los precios libres de la canasta navideña, que subió muy por encima de los aumentos salariales. En la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal pagó 11 millones de pesos de sobreprecio en 150 mil canastas solidarias que repartió.

Foto: Fotosur

Por primera vez en años, los argentinos no contamos con la opción de una canasta navideña a precios bajos. Así, finaliza una etapa con más de una decena de acuerdos que, durante la última década, habían alcanzado la Secretaría de Comercio Interior y los principales supermercadistas del país. El último de ellos fue en diciembre del año pasado: bajo el formato de “precios cuidados” los comercios ofrecieron canastas navideñas con sidra, garrapiñada, budín, maní con chocolate, pan dulce y turrones a $54.

En teoría, el objetivo del oficialismo era repetir la misma canasta de productos para este año, pero sorpresivamente Miguel Braun y la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) no llegaron a un acuerdo. El fracaso de las negociaciones es doblemente llamativo cuando se comprueba que el vicepresidente de la ASU es Federico Braun, tío del actual Secretario de Comercio Interior. Recordemos que Miguel es primo del Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun y que su familia es dueña de una de las principales cadenas de supermercados del país, La Anónima, que concentra sus negocios en la región patagónica. Además, los Braun también pisan fuerte en el sector bancario en el que son accionistas del Banco Galicia.

Desde el oficialismo señalaron que el fracaso de las negociaciones se debió a la “falta de colaboración” de los supermercadistas. Sea esta u otra la razón, lo cierto es que luego de años y años de acuerdos con Guillermo Moreno, primero, y Augusto Costa, después, la ASU y Braun no acordaron y los precios navideños estarán “descuidados”. Al no existir convenio, se diluye también su función como precio de referencia, permitiendo que supermercadistas maximicen –aún más- sus ganancias.

La situación golpea de lleno a los sectores más desfavorecidos que esperan por promociones y descuentos a la hora de hacer las compras de las fiestas. Además, dilapida una posibilidad de que el consumo muestre alguna señal de reactivación en el cierre del año. De acuerdo al instituto de trabajo y economía (ITE) de la Fundación Abdala, el consumo se contrajo por décimo mes consecutivo en octubre, cerrando en -5,2% anual. En el mismo sentido, consultoras privadas como CCR señalaron una caída de  -7,5% en octubre y apuntaron que el consumo “se encamina a cerrar el peor año desde la crisis del 2002”.

Precios descuidados

En un reciente informe, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y el Instituto de Economía Popular (Indep) señalaron que el costo de un típico asado de fin de año –para 5/6 comensales- alcanza los $573,35 “incrementándose 78% respecto del fin de año de 2015”.

Cuadro 1. Costos del asado de fin de año.

CEPA e Indep destacan que “los productos que más aumentaron fueron la lechuga y el tomate (151% y 150% respectivamente), seguidos por el vacío (74%) y el asado (63%)”.

Otro dato interesante del informe es el relativo a la mesa dulce. Según CEPA e Indep la mesa dulce popular “experimentó un incremento del 41,16%, mientras que en el caso de la Premium el aumento fue de un 33,11%”.

Cuadro 2. Mesa dulce popular.

Cuadro 3. Mesa dulce Premium.

Los números dan cuenta de una situación regresiva, en donde los mayores aumentos se dan en las marcas que consumen quienes tienen menor poder de compra. CEPA- Indep señalan que “los incrementos de precios afectan mucho más a los sectores populares” y apuntan que esto se percibe más claramente cuando se analiza qué porcentaje de los ingresos son necesarios para costear una cena de fin de año según los deciles de ingresos.

Como se observa en el gráfico 1, los 3 deciles de menores ingresos sufrieron los mayores aumentos porcentuales de ingresos destinados a una cena navideña. Esto significa que para el 30% más pobre de la población, la cena navideña representa entre 9% y 22% de sus ingresos familiares; mientras que para los dos deciles más acomodados representa apenas un 2%.

Gráfico 1. Porcentaje del ingreso destinado en alimentos navideños por decil de ingreso.

Canasta inflada en Buenos Aires

Para evitar los malos tragos en el cierre del año, María Eugenia Vidal programó la entrega de 150.000 cajas navideñas para municipios y organizaciones sociales en la provincia. Las mismas contienen un pan dulce con frutas de 500gr, dos budines de 200gr, dos turrones de 120 gr, un paquete de 100gr de garrapiñada y una lata de ensalada de frutas de 425 gr.

A través de la resolución 2877/16, la provincia destinó más de $36 millones de pesos para poner en marcha el programa, lo que significa un costo de $245 por canasta. Desde Nuestras Voces consultamos precios de venta al público en tres cadenas de supermercados distintas y el armado de canastas con estos productos oscila entre $153 y $191. Si promediamos, el costo sería de $172, es decir, $73 menos por canasta que lo que acordó el gobierno bonaerense. El número podrá parecer menor pero al multiplicarlo por 150.000 –que son la cantidad de cajas navideñas compradas por Vidal- el sobreprecio ronda los $11 millones de pesos. Cabe destacar, además, que los precios consultados por este medio son para consumidor minorista, mientras que la administración bonaerense podría haber conseguir precios aún más bajos por comprar en cantidad.

Canasta privada

Pese a caerse el acuerdo con el gobierno nacional, los supermercadistas acordaron lanzar una promoción por su cuenta en la que, según indican, se podrán adquirir los mismos seis productos que en la canasta de 2015 (sidra, maní con chocolate, budín, turrón, pan dulce y garrapiñada) pero a $78. Es decir, con un aumento de 44,4%. Sin embargo, no sería idéntica ya que a diferencia de otros años, cuando los productos se ofrecían todos juntos en una bolsa o canasta –según el supermercado-, en este caso estarán dispersos, cada uno en una góndola específica, con el consecuente riesgo de que si el cliente no lleva exactamente los seis productos correspondientes, no se aplicaría el descuento.

De esta forma, si en vez de llevar los turrones de 70gr, el cliente llevara por error los de 120gr, no habría promoción. Lo mismo sucedería si en lugar del pan dulce frutal llevara uno con chips de chocolate. Es decir, son cientos los errores que podrían hacer que los clientes pierdan la posibilidad de acceder a los precios promocionales.

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