La inflación se dispara y comer cuesta cada vez más caro

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La inflación de marzo alcanzó el 4,7% y va un 54,7% acumulado en un año. Pero el precio de los alimentos y bebidas viene creciendo por encima del promedio general: la canasta básica pasó de $ 3.171 a $ 10.917 entre octubre de 2015 y diciembre de 2018. El presidente Mauricio Macri hará un gesto de campaña anunciando «precios preferenciales» limitados a pocos productos sin control efectivo de disponibilidad y con las subas ya consumadas.  Manotazo de ahogado cuando el problema detrás del incremento desmesurado de los precios son los pilares del modelo económico.

La evolución de los precios en general es alarmante, más aún el precio de los alimentos y bebidas que viene creciendo por encima del promedio general. Los últimos datos del INDEC indican que para febrero el rubro creció 5,7% con respecto al mes anterior y 58,3% con respecto al año anterior. Ésta situación afecta particularmente a los deciles de más bajos ingresos, que dedican un porcentaje mayor de sus salarios a la compra de bienes y servicios imprescindibles como son los alimentos.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó la evolución de los precios minoristas en alimentos y productos de limpieza y aseo personal en enero, dando cuenta de la vertiginosa evolución de una canasta básica durante ese mes. El relevamiento consistió en 37 productos  de consumo básico en la zona de GBA y AMBA, que el centro de estudios releva desde octubre de 2015 con la interrupción en la publicación de datos oficiales.

Según CEPA, la canasta básica alimentaria para una familia tipo (dos adultos y dos menores) alcanzó $10.917, lo que significa un incremento de 3% respecto de diciembre de 2018, 63% respecto de enero de 2018 y 244% respecto de octubre de 2015. Una familia necesitó durante el mes de enero reunir casi el total de un salario mínimo vital y móvil (que alcanza los $11.300) solo para cubrir alimentos, sin considerar servicios, transporte y vivienda.

El informe destaca que si bien entre octubre de 2015 y enero de 2019 la canasta alimentaria aumentó 266%, el salario mínimo se incrementó sólo 102% (pasó de $5.588 a $11.300). Si se hubiera aplicado un incremento equivalente al de la canasta básica, el salario mínimo vital y móvil debería alcanzar los $19.223. Otro tanto puede decirse sobre las jubilaciones mínimas: se incrementaron 117% (pasaron de $4.299 a $9.309) y para mantener su poder de compra en canastas básicas tendrían que ser de al menos $14.789.

En cuanto al precio de los alimentos, se destacan los aumentos en la carne de vaca y de pollo. Si bien la manzana roja fue el precio relevado que más se incrementó, se debe a cuestiones estacionales. Caso paradigmático es el de la leche, indispensable para la alimentación de cualquier hogar con menores, que sufrió un incremento del 6%.

Considerando un marco temporal mayor, las principales subas de alimentos desde octubre 2015 han sobrepasado la inflación acumulada hasta diciembre de 2018, estimada en 174%. Los principales aumentos rondaron el 300% (harina común, arroz blanco, huevos blancos) y se destacan casos como el aceite de girasol, producto de primera necesidad, que se incrementó 450%.

Otro de los componentes del relevamiento son los productos de aseo personal y limpieza, que muestran una suba del 7%. Se destacan el jabón en polvo con 13% de suba y el detergente común con 9%. Resulta llamativo el caso de la lavandina, producto con escaso valor agregado, que sostiene su constante incremento.

Desde la asunción de Cambiemos, las subas acumuladas en dichos productos, rondan el 300% y 400% en los casos más destacados (jabón de tocador, papel higiénico y el jabón en polvo). El incremento total de estos productos trepa al 283%.

En un año electoral, el Gobierno se propone congelar el precio de algunos pocos productos básicos en el marco del programa Precios Cuidados. Suena a manotazo de ahogado, con muchos límites para contribuir a una solución sustentable, el descalabro en los precios internos está muy vinculado a los trazos gruesos del modelo económico. El éxito del programa Precios Cuidados durante la gestión anterior se debió a la gran variedad de productos que lo integraban, constituyendo precios de referencia efectivos. Además, contó con el consenso de proveedores que obtenían beneficios por parte del Estado. Llevar adelante un acuerdo de precios, requiere un amplio consenso social en su ejecución.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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