La inflación sólo baja en el mundo de Macri

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“La inflación está bajando”, dijo el presidente Mauricio Macri en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, ante la Asamblea Legislativa. Además, aseguró que estamos mejor parados que en 2015. Pero los números lo desmienten. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que realiza un relevamiento de 37 productos desde 2015, afirma que la canasta básica alimentaria para una familia tipo de dos adultos y dos menores, alcanzó en enero de 2019 10.917 pesos, lo que significa un incremento de 3 por ciento respecto de diciembre de 2018, 63 por ciento respecto de enero de 2018 y 244 por ciento respecto de octubre de 2015.

Fotos: Joaquín Salguero

El presidente Mauricio Macri inauguró este viernes la sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación. En su discurso de apertura aseguró que bajó la inflación y que los argentinos estamos mejor parados que en 2015. Sin embargo, las cifras desmienten estas afirmaciones.

El propio Guido Sandleris, titular del Banco Central de la República, reconoció este jueves en un evento convocado por la Fundación Libertad que la inflación de febrero será más alta que la de enero que llegó a 2,9 según datos del INDEC.

Luego del 46,7 por ciento acumulado en 2018 según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el INDEC las proyecciones más optimistas para este año indican que el piso sería de un 35 por ciento aunque el gobierno espera que no pase 23, pero hay quienes vaticinan un 50 por ciento. El propio Fondo Monetario Internacional dijo ayer que “la inflación está demostrando estar más arraigada de lo que pensábamos” aunque aclararon que la política económica del gobierno “avanza en buena dirección”.

La industria se convirtió en una máquina de despedir

Inflación de insumos básicos

Cuando se conocen los datos del IPC sabemos cuánto fue la inflación minorista promedio de un conjunto de bienes y servicios cuyo perfil de consumo es bien distinto para los diferentes hogares. Conocer la evolución de los precios de productos que componen la canasta básica, permite hacer zoom en la evolución del costo de productos de primera necesidad que afecta a los hogares de menores ingresos. Este próximo 14 de marzo el INDEC dará a conocer la inflación de febrero.

Desde octubre de 2015 y en paralelo al apagón que afectó a las estadísticas públicas durante los primeros meses de gestión Cambiemos, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) releva el precio de 37 productos de consumo básico en la zona de CABA y GBA. La canasta básica está compuesta por productos de consumo diario y de primera necesidad, principalmente por alimentos no perecederos, frutas y verduras, carne, elementos de higiene personal y artículos de limpieza imprescindibles en cualquier hogar. Dada la estructura de ingresos de los hogares más pobres, el precio de estos artículos imprescindibles los afecta más fuertemente.

Entre los aumentos de precios de alimentos más importantes del mes se destacan la manzana roja (12,5%) en este caso por razones estacionales, el vacío de novillito (10%), el asado (6,5%), el pollo entero (8%), la carne picada (6%), la leche entera (6%). Dentro del total de la canasta relevada, nueve productos corresponden a aseo personal y limpieza del hogar, cuyo subconjunto presenta una suba de 7 por ciento. Se destacan el jabón en polvo con 13 por ciento de suba y el detergente común con 9 por ciento.

Según CEPA, la canasta básica alimentaria para una familia tipo de dos adultos y dos menores alcanzó 10.917 pesos, lo que significa un incremento de 3 por ciento respecto de diciembre de 2018, 63 por ciento respecto de enero de 2018 y 244 por ciento respecto de octubre de 2015. Una familia necesitó durante el mes de enero reunir casi el total de un salario mínimo vital y móvil (SMVM), que alcanza los 11.300 pesos sólo para cubrir alimentos, sin considerar servicios, transporte y vivienda.

Desde marzo se suman 1200 pesos más, según recientes anuncios, y el salario llegará a 12.500 pesos pero este adelanto del aumento –que estaba previsto para junio– no soluciona el problema y el salario quedará nuevamente por debajo de la inflación. Además, la suma percibida sólo representará un tercio de lo que un hogar necesitará para no caer en la pobreza, es decir, el nuevo salario mínimo es un 37,3 por ciento inferior a la valorización de la canasta de bienes y servicios utilizada para determinar la línea de pobreza. Con los nuevos valores el SMVM habrá aumentado 31,6 por ciento en doce meses mientras que la inflación proyectada para ese período ronda el 50 por ciento.

Por otro lado, el gobierno también anunció el adelanto del aumento de la Asignación Universal por Hijo que pasa de 1816 a 2644 pesos, un 46 por ciento pero ayer también aumentaron los servicios públicos y los combustibles.

La formidable erosión del poder adquisitivo en base al incremento de los productos básicos se constata cuando se observa la evolución de los ingresos de la población más pobre. Entre octubre de 2015 y enero de 2019 la canasta alimentaria aumentó 266 por ciento mientras que el salario mínimo lo hizo sólo 102 por ciento (pasó de $5.588 a $11.300). Lo mismo ocurre con las jubilaciones mínimas, que se incrementaron 117 por ciento (pasaron de $4.299 a $9.309).

Así, la evolución del precio de los 37 productos relevados por CEPA permite estimar la magnitud de la pérdida de poder adquisitivo en la población con menores ingresos, dado que el impacto en el bolsillo de estos productos de primera necesidad es contundente. Para mantener el poder de compra, el valor del salario mínimo debería haber alcanzado los 19.223 pesos mientras que la jubilación mínima debería rondar los 14.789 pesos

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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