La mitad silenciada

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Los medios de comunicación concentrados le dan legitimidad únicamente al discurso neoliberal y lo disfrazan de sentido común. Más de la mitad de la población no votó a la derecha y sin embargo su voz es tergiversada, atacada, estigmatizada o silenciada según como les convenga a los dueños del relato. Pero el 17 de octubre volvió a demostrar que el discurso único antipopular no logra tener éxito.

La Unión Soviética del pensamiento único

Los medios hegemónicos repiten, con alguna diferencia de estilo que cada vez es menor, el discurso neoliberal disfrazado de sentido común. Solamente le dan voz al pensamiento del campo popular para polemizar un poco, simular diversidad de opiniones, para luego volver a reforzar la idea antipolítica, antisindical y antiestatal que trabajan 24/7.

Los conductores, periodistas y panelistas del conservadurismo piensan igual en todos los temas que sus medios instalan como importantes, se autocelebran en premios organizados o dominados por esos mismos medios, son prácticamente los únicos contratados para hacer publicidades privadas, y por supuesto los que más ganan por lejos. Hemos visto publicidades de marcas con las caras de Fantino, Canosa, María Laura Santillán y Cristina Pérez. No vimos ninguna publicidad con la cara de Julia Mengolini o Roberto Navarro. Es impactante que mientras el discurso de inclusión solamente tiene lugar en algunos pocos medios del país, los discursos de ultraderecha liberal, que no sacaron ni 2% de los votos, estén tan sobrerrepresentados en Clarín, La Nación, Infobae, América y siguen las firmas.

Con un mínimo repaso se verá que casi todo el tiempo están opinando los Espert, Milei, Cachanosky, De Pablo, Broda. Es evidente que los dueños de los medios se sienten cómodos con un discurso que incluso corre al macrismo por derecha, ni siquiera es una cuestión de show y rating. Los recientes insultos de Macri y Cornejo a los peronistas son convalidados y no generan ninguna alarma. Un chiste desubicado de Dady Brieva es un escándalo nacional, que por supuesto representa la opinión de Alberto y Cristina. Esta doble vara de Infobae es ejemplificadora de cómo se analiza una marcha “republicana” y una marcha peronista.

La extrema ideologización de los que piden consenso

El Coloquio de Idea volvió a demostrar esta incongruencia. Muchos de los empresarios que piden consensos básicos para que el país pueda volver a crecer no pararon de agredir virtualmente a Alberto Fernández y a Martín Guzmán mientras hablaban. Ataques que estaban basados en prejuicios ideológicos y clasistas. Incluso algunos de los que descalificaban eran los mismos que elogiaban la exposición del ex Ministro de Hacienda macrista Hernán Lacunza, funcionario de un gobierno que daño económicamente a las propias empresas de quienes suspiraban por él. Estos episodios en el Coloquio de Idea son un fiel reflejo de cómo funciona el aparato mediático: radicalizados que acusan de fanáticos a quienes no aceptan mansamente las verdades ortodoxas.

Guardianes de las fake news

La virulencia con la que los medios conservadores atacaron la idea de Myriam Lewin de crear un observatorio contra las fake news demostró dos cosas: la primera es que esos grupos dieron por válido que son ellos los principales de difusores de noticias falsas, al reaccionar de una manera tan exagerada ante la sola idea de Nodio. Cola de paja que le dicen.

La segunda es que para denigrar la idea de observatorio contra las fake news incurrieron en una fake news: dijeron que se buscaba sancionar desde el estado a quien piensa distinto, lo cual quedó desmentido por la propia Lewin. La reacción violenta y corporativa de estos medios quizás justifica todavía más la creación de Nodio. 

Un rechazo a las «predicciones» de Stornelli sobre el observatorio NODIO

Aquí y allá, pero no en todas partes

Es bastante común que las corporaciones mediáticas globales defiendan el status quo, sobre todo en nuestra región. Lo que no es común es que en un país esas corporaciones estén perfectamente alineadas para atacar a un movimiento político, a sus ideas y a sus millones de votantes de manera sistemática como ocurre aquí.

Por ejemplo en EEUU, la CNN castiga sin piedad a Trump, mientras Fox News lo defiende de manera casi pornográfica. En España El País es proclive a apoyar al Psoe mientras el ABC es un diario abiertamente monárquico y militante del PP. Todos los medios mencionados están lejos de ser chavistas ni revolucionarios, son conservadores y guardianes del consenso liberal y quizás un poco más progres de local y más fachos de visitante(como es el caso de la CNN y de El País, donde en sus países bajan una línea un poquito más inclusiva pero que para Latinoamérica tienen un discurso mucho más reaccionario y colonizador).

Estos ejemplos no plantean un escenario ideal pero aunque sea es algo superador a lo que tenemos. No es posible una democracia real si quienes ostentan la mayoría del espectro comunicativo tienen exactamente la misma visión sesgada y ultraideologizada de la realidad. 

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