La política con inclusión destronó al ajuste con cotillón

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“Se terminó el concepto de venganza y de grieta”, aseguró Alberto Fernández en una noche que selló el destino político de Mauricio Macri. Cuatro años de ajuste, endeudamiento y promesas incumplidas devolvieron la política al centro de la escena y la esperanza a la calle: el frente transversal impulsado por Cristina Kirchner logró entusiasmar a los votantes más allá de todo pronóstico.

fotos: Joaquín Salguero

Como en esas escenas de película en donde la cámara congela un abrazo mientras por el costado pasa una multitud, una pareja -de amigos, compañeros, novios, no importa- se funde en un abrazo profundo, sentido. Mientras suenan los bombos, una cumbia, gritos. La pareja sigue abrazada, cada vez más fuerte, como si nada ni nadie estuviera alrededor. Cuando separan los cuerpos y se miran a los ojos llenos de lágrimas, y mocos. Se dicen: “¡al fin!”.

La catársis se repite. “Hace cuatro años que estoy deprimida”, le dice una chica a otra mientras se toma un trago de cerveza. “Me había olvidado lo que es ser feliz, vuelvo a creer”, remata. “Apenas salió Alberto a hablar mi novio me chapó y te juro que volvimos a enamorarnos”, confiesa otra mujer todavía con los ojos brillosos. “Mañana voy mamada, ya le avisé a mi jefe”, comenta en broma, otro. Mientras Los Movedizos de Villa Crespo y Los Dandys de Varela musicalizan la medianoche del domingo, en Corrientes y Dorrego, en pleno barrio de Chacarita, nadie puede creer aún los resultados que se conocieron apenas unas horas antes: la política con inclusión destronó al ajuste con cotillón. Una joven militante de izquierda llega con sus amigas cantando y explica: «Yo no era peronista, pero pasaron cosas».

El shock y la adrenalina marcan el primero de los rounds en esta contienda electoral. Los datos son contundentes, la diferencia inesperada. Con 100% de las mesas escrutadas, el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández alcanzó el 48,8% mientras que el actual Presidente de la Nación, Mauricio Macri logró un 33,2%: una diferencia de quince puntos. Y en la Provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas, el resultado es aún más aplastante. El candidato Axel Kicillof obtuvo un triunfo rotundo, 52,4% contra la candidata preferida de Mauricio Macri y de los medios de comunicación, María Eugenia Vidal, 34,7%. Una diferencia de diecisiete puntos. Con estos números, ocubre se define en primera vuelta.

Ni propios ni ajenos manejaban estos resultados. Pero sí se pueden hacer, de mínima, dos lecturas posibles. La primera, el rechazo a los tres años y medio de la gestión de Cambiemos, reflejada sobre todo, en la profunda crisis económica que ha llevado a millones a perder el trabajo, el salario, la casa, la comida, y una infinidad de etcéteras. En segundo lugar, la conformación de un espacio de unidad opositora, un frente verdaderamente transversal que nuclea a diversos espacios peronistas y progresistas. Una estrategia que vuelve a demostrar la capacidad y la visión política de Cristina Fernández de Kirchner, al unigir Alberto Fernández como candidato y sumar a propios y ajenos en el frente.

Un día histórico

Los pronósticos más alentadores daban una diferencia de diez puntos entre Fernández y Macri a eso de las 19 horas, apenas terminó el horario de la votación. En la provincia, decían que Axel le ganaba por apenas algunos puntos. Esos números eran los que circulaban en el Centro Cultural en pleno barrio porteño de Chacarita en donde debutó el búnker del Frente de Todos. La expectativa era positiva, pero la calma prevalecía ante cualquier triunfalismo. Afuera, la gente empezaba a llegar con algunas banderas argentinas y remeras con las caras de Alberto y Cristina. Frente a una denuncia que el Frente de Todos había realizado ante la justicia electoral por la polémica generada frente al sistema de la empresa Smartmatic, encargada del recuento provisorio de datos, la jueza electoral María Romilda Servini de Cubría había ordenado dar los primeros resultados a partir de las 21 horas y con el 10% de las mesas escrutadas en las principales cuatro provincias. Sin embargo, media hora antes, delegados de diferentes provincias denunciaron que el sistema estaba caído, retrasando una hora más los datos oficiales cuando todos los partidos ya manejaban sus propios datos. Por caso, antes de que se conocieran los resultados y ya anticipando una amplia diferencia, cerca de las 22 salió el propio Mauricio Macri escoltado por su plana principal, esto es, su candidato a Vicepresidente Miguel Angel Pichetto, la gobernadora Vidal y el jefe de gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta a reconocer “una muy mala elección y eso nos obliga a partir de mañana a redoblar el esfuerzo para que en octubre consigamos el apoyo para continuar con el cambio”. Se lo notaba abatido, a él y al resto del “mejor equipo de los últimos 50 años”, como él mismo los había llamado hace apenas tres años y medio. “El nivel de dificultades que tuvimos y enfrentamos llevó a que haya mucha angustia y mucha duda. Pero es muy importante que sigamos hacia adelante. Estoy acá porque amo este país. Y creo en lo que todos podemos hacer. Pero aislados del mundo no tenemos futuro, tenemos que ser parte del mundo”. Los globos amarillos fueron literalmente corridos por personal de seguridad unos minutos antes de que entrara Macri. Ya no se escuchaba la canción “que noche mágica ciudad de Buenos Aires” y el pasito de baile que tanto gustaba. Ni Juliana Awada ni la pequeña Antonia sirvieron de anzuelo. Todo el recetario del imbatible Jaime Durán Barba hubo que guardarlo en el bolsillo cuando las urnas hablaron. Y mientras Macri mandó literalmente a todo el mundo a dormir, llegaron los resultados oficiales. En el bunker del Frente de Todos sonó la canción de Kapanga: “ándate a dormir vos, yo quiero estar de la cabeza, poder tomarme una cerveza y emborrachar mi corazón”. En Costa Salguero solo quedó el Mago sin dientes. 

A seguir militando

Alrededor de las 23 salió al escenario el candidato de la Ciudad, Matías Lammens junto a su compañera de fórmula Gisela Marziotta y los senadores, diputados y legisladores quienes también hicieron una elección impensada en el territorio históricamente amarillo, alcanzando un 32% frente a un 46,33% de Rodriguez Larreta. “Lo tomamos con muchisima humildad, a partir de mañana tenemos que ir a buscar los que no nos votaron y contarles por qué creemos que la ciudad tiene la oportunidad de ofrecer una educación pública de excelencia, empleo de calidad, una recuperación económica importante. Eso es lo que vamos a transmitirle a los porteños a partir de mañana”. 

Después, a través de un video, la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó un mensaje desde el sur. En el bunker flameaban banderitas argentinas. 

“Nos pone contentos, alegres y optimistas que muchos argentinos y argentinas comprendan y apoyen finalmente que las cosas deben cambiar en la República Argentina porque así como estamos no estamos bien, no estamos viviendo bien. Los argentinos y argentinas hemos dejado de ser felices, son demasiado grandes las tensiones. Por eso quiero agradecerles”. Apenas terminó ingresaron al escenario Máximo Kirchner, Sergio Massa y con una ovación lo hicieron Axel Kicillof y su compañera de fórmula Verónica Magario. Detrás, el resto de la boleta de la provincia de Buenos Aires. El primero que tomó la palabra fue Máximo quien hizo hincapié justamente en el “reencuentro” de los argentinos, haciéndole un enorme guiño a Massa quien lo nombró, minutos después como “Maxi”, un apodo que demuestra un nivel de cercanía que nadie se hubiera imaginado. Durante todo el tiempo que estuvieron en el escenario, se abrazaban y se hablaban al oído, se golpeaban el hombro, es decir, varios gestos que reflejaron una cercanía que refleja el lema de la campaña, “es con todos”. Después llegó el turno del candidato a gobernador, la gran sorpresa de la noche, que le sacó en estas PASO diecisiete puntos a la que hasta ahora era la política más blindada y protegida del monopolio mediático, María Eugenia Vidal. Axel, que reconoció que la campaña fue absolutamente desigual porque “no se gastó en publicidad, no se mintió, no se acusó a nadie”, sino que se hizo con la ayuda de “todos los bonaerenses, de abajo para arriba”. En un discurso fuerte, con contenido y un tono de arenga, quien seguramente se convierta en el mandamás de la provincia más importante del país dejó en claro que tiene la convicción y el compromiso de mejorarle la vida a los millones de bonaerenses que confiaron en él. Y como un pase de postas, fue Axel quien le dio la bienvenida al candidato a Presidente que llegó emocionado y escoltado por Tati Almeyda, de Madres de Plaza de Mayo y Lita Boitano de la agrupación de Familiares de desaparecidos: toda una definición. La canción de Fito Páez “salir al sol” coronaba el momento y la emoción no sólo de quienes estaban adentro del bunker sino, sobre todo, de quienes estaban afuera. Con Alberto también entró su novia, Fabiola Yáñez y su hijo Estanislao también visiblemente emocionado. Al igual que los que lo antecedieron, Alberto también destacó la capacidad de la unidad del espacio y como eso debe trasladarse al resto de la sociedad: “a partir de hoy se terminó el concepto de venganza, de grieta y de cualquier cosa que nos divida”. Y agregó: “No venimos acá a restaurar un régimen sino a crear una nueva Argentina que tome en cuenta las mejores experiencias, que termine con este tiempo de mentiras y que le dé a los argentinos un horizonte mejor para el futuro». Y remató: “A los que nos mandaron a dormir—por Macri—, les decimos que se durmieron demasiado”. En un discurso breve que se llevó la ovación de los militantes, cerró: “Hoy la Argentina dio un veredicto claro. Dijo ‘cambiemos’ en el mejor sentido, terminemos con este tiempo y empecemos a construir otro. Se dieron cuenta de que el cambio éramos nosotros y no ellos”. 

Aún queda un largo trecho. Un poco más de dos meses en los que en un país como Argentina, todo puede pasar. Pero lo cierto es que este resultado demuestra que el proyecto político que encarna Mauricio Macri “ya no se aguanta más”, como rezan las paredes. Y que hay una salida, o al menos eso es lo que votó casi el 50% de la población.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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