La proscripción de Evo fortalece la estrategia electoral del MAS

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El evismo acató con serenidad el fallo del Tribunal Electoral que imposibilita la participación del ex presidente en una elección. El MAS conjetura que esta decisión suaviza su llegada hacia los estratos medios, blancos y urbanos, donde la fórmula Arce–Choquehuanca debe crecer para ganar en primera vuelta. El bloque de derecha atraviesa su propia interna: la presidenta golpista Jeanine Áñez, vocera de la élite de Santa Cruz, y el ex presidente Carlos Mesa, portavoz de las grandes ciudades de la zona occidental, disputan el segundo lugar y confían en ganar el ballotage contra Arce.

El evismo acató en modo zen el fallo del Tribunal Electoral que imposibilitó, por primera vez en 23 años, la candidatura del ex presidente, esta vez a Senador por el departamento de Cochabamba. Lo reemplazará el dirigente cocalero Leonardo Loza como candidato a primer senador por esa región central. La plana mayor del MAS sabe que camina por un camino angosto y filoso, la única posibilidad de volver a ser gobierno consiste en vencer en un proceso electoral organizado por una administración surgida tras un golpe político, un Poder Ejecutivo que precisamente ha sido señalado está semana por la organización Human Rights Watch de organizar una cacería política y judicial contra el MAS, un capítulo más del denominado “lawfare”.

“Los cargos de terrorismo contra Morales se basan en una llamada telefónica realizada en noviembre de 2019, días después de que Morales dejara el cargo, en la cual una persona que presuntamente sería Morales instó a un colaborador a movilizar a manifestantes para que bloquearan carreteras de acceso a algunas ciudades e impidieran el ingreso de alimentos. Aplicar la definición de terrorismo de la legislación boliviana, que es excesivamente amplia, para conseguir una condena a 20 años de cárcel contra Morales no guarda ninguna proporción con la conducta reflejada en la llamada telefónica y más bien parece un ataque político contra Morales y sus partidarios”, señala HRW en un pasaje de su documento de 53 páginas donde, entre otras cosas, advierte que el gobierno de Jeanine Áñez ha instruido polémicos actos de instrucción judicial contra un centenar de dirigentes o referentes cercanos al MAS.

En cinco domingos Bolivia elegirá a su nuevo presidente. La última encuesta nacional de relevancia indica que el MAS está cerca de ganar en primera vuelta. Una fuente del MAS consultada por Nuestras Voces señala lo siguiente desde La Paz: “El sondeo de UNITEL fue realizado solo en las grandes ciudades del país. No registraron el voto rural, ni apuntaron el voto de las comunidades que viven en el extranjero. Estamos confiados”.

Hoy la militancia del MAS se congregará en el particular contexto de la cuarentena en uno de sus principales bastiones políticos, la ciudad de El Alto, el peldaño urbano que creció sobre La Paz a medida que la población campesina aymara buscó una oportunidad de trabajo en la capital nacional, un caso similar al conurbano argentino.

Sobre un estrado montado en el Mercado Campesino hablaran desde las nueve de la mañana Luis Arce y David Choquehuanca, ex ministro de Economía y ex Canciller, respectivamente, durante la presidencia de Evo Morales. Arce es el puente de Evo con la intelectualidad blanca, los profesionales urbanos y el reducido sector independiente del país; Choquehuanca pavimenta la llegada de Morales al bloque campesino e indígena que mantiene una relación pendular orgánica con el evismo. En el odioso juego de comparaciones, Arce es el “Alberto Fernández” de Evo; el plus de votos que le permite al evismo superar el “empate catastrófico” –el ex Vicepresidente García Linera utiliza esa categoría gramsciana para aludir a la equilibrada relación de fuerzas con sus rivales– y así triunfar en las urnas.

Mientras tanto, los partidos rivales al MAS, donde destacan la coalición electoral liderada por la presidenta golpista Jeanine Áñez y Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa intentan ganar la medalla de plata en los comicios de 18 de octubre. Saben, y con razón, que si hay ballotage todos los partidos de derecha se unirán detrás de la formación que dispute la segunda vuelta contra el evismo. Hasta el momento, tanto Áñez como Mesa, han basado su estrategia electoral en azuzar el fantasma de Evo. Por lo tanto, corrido Morales del proceso electoral, Áñez y Mesa han quedado dando bastonazos de ciego contra un bloque político, social y electoral –el representado por el MAS– que, aún sin Evo en la boleta, sigue picando en punta.

Pablo Stefanoni, director de la revista latinoamericana Nueva Sociedad, y ex director de la edición boliviana de la publicación Le Monde Diplomatique, así explicó por estos días la paradojal coyuntura boliviana en su cuenta personal en redes sociales: “¿La inhabilitación de Evo como candidato a senador es un «gol de la selección», como dijo el ministro Álvaro Coimbra, o un autogol? Hipótesis: beneficia por partida doble al MAS: victimiza a Evo y lo saca del centro de la escena en la campaña. Datos de la última encuesta: fue telefónica, se podría suponer que subrrepresenta a sectores más pobres y rurales”.

Por último, Stefanoni apunta que: “A Jeanine le va mal incluso en Beni, su región. A Camacho (empresario, líder del golpe contra Evo) le va mal en todos lados. El MAS puede obtener mayoría en senadores y diputados. Causas: el gobierno de Jeanine es muy malo, Mesa está lejos de entusiasmar, renunció tres veces cuando fue presidente y no cambió la percepción que genera, aunque podría beneficiarse del voto útil.  El MAS pese a todos sus problemas (muchos) y errores (serios) expresa un bloque étnico-social por abajo”.

Evo busca su octubre

Un encuentro con Fidel

Han pasado cinco horas de la reunión de madrugada que el entonces joven sindicalista Evo Morales sostiene con su padre político, el Jefe de Estado cubano Fidel Castro. Morales está en la capital cubana en uno de los tradicionales encuentros de debate que La Habana organiza de forma sistemática para articular a la intelectualidad y a los cuadros sociales latinoamericanos. Evo hace rato que está en la consideración de Fidel. A oídos del líder revolucionario han llegado historias sobre el aguerrido dirigente cocalero de El Chapare que frustra en la zona del Trópico los planes de erradicación de la hoja de coca impulsado por EE.UU. y la agencia antinarcóticos DEA.

Fidel está verborrágico, algo natural en él. En la intimidad del buró del PC cubano a Fidel le decían “el caballo” por su desbocada energía, su inagotable capacidad de trabajo. Siempre se supo que el líder cubano dormía, en promedio, cuatro horas. Esa noche se encuentra con un dirigente igual de proactivo que él. En las biografías de Evo, la escrita por Martín Sivak por caso, ese dato ha sido remarcado, Morales se levanta antes que el sol. Es un asceta del trabajo y la militancia, como lo fue Fidel.

Es la primera reunión de trabajo sostenida que tienen. Evo está ansioso, espera que Fidel le de consejos para hacer la revolución en su país. Pero su interlocutor solo habla de fomentar la educación y la salud. Evo se frustra, años más tarde comprenderá por qué Fidel tenía razón. Así describe esa mítica reunión el gran cronista estadounidense John Lee Anderson en una reciente crónica escrita por él para la revista The New Yorker donde describe las primeras horas en el gobierno de la administración golpista boliviana: “Cuando Morales llegó a la presidencia, mucha gente en la comunidad empresarial temió que impusiera un régimen revolucionario e intransigente. En su oficina, una de las paredes estaba decorada con una pintura representando al guerrillero aymara Túpac Katari, junto con retratos de Fidel Castro y Nelson Mandela. Pero, en lugar de ello, su gobierno se había centrado en el desarrollo. Morales me explicó que, al comienzo de su carrera política, “una vez tuve una larga reunión con el comandante Fidel Castro”. Desde la medianoche hasta las cinco o seis de la mañana, Castro lo instruyó sobre políticas sociales mientras Morales se aburría cada vez más. “Finalmente, me atreví a preguntarle: ‘Fidel, ¿dónde compras las armas para la revolución?’ Y él me dijo: ‘Evo, ¡no, no, no!’ ” En vez de una insurrección armada, Castro quería que se concentrase en la educación y la salud. “Me dejó pensando”, dijo Morales.

En cinco domingos se sabrá la verdad. Por lo pronto, no es descabellado pensar que Evo puede ir por más.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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