La rebelión de los estudiantes

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Son jóvenes estudiantes y este jueves ocuparon las calles para defender la Universidad del ajuste y reclamar por los salarios docentes: “Los profesores tienen nuestro apoyo porque sabemos que sin ellos no tenemos nada», aseguran. Estuvieron en la marcha pero también están dando la pelea dentro de las propias facultades. El rol de las redes sociales y la demanda por una universidad pública, gratuita y feminista.

Fotos: Sol Avena

Ayer la paritaria docente universitaria fue reprogramada para el próximo lunes por falta de referencia cambiaria: en la última semana el dólar aumentó descontroladamente y encontró su techo luego de la dilapidación de las reservas por parte del Banco Central, a cargo de Luis Caputo. Iniciando el mes de septiembre, los docentes continúan sin la adecuación de sus salarios y el presupuesto universitario se licúa a ritmos siderales.

La Marcha Federal en defensa de la Universidad Pública evidenció el multitudinario apoyo que tiene la lucha: profesores, académicos e investigadores dijeron no al ajuste. Los jóvenes, estudiantes de las 57 universidades públicas de todo el país, volvieron a construir una marea que cargó de energías la escena: “Buscan que las aulas estén vacías y nosotros les vamos a demostrar que no lo van a conseguir”.

Por los docentes y por su propio futuro, los estudiantes universitarios pusieron el cuerpo para defender un derecho que ya fue conquistado.

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El jueves al mediodía, cuando todavía faltaban dos horas para la Marcha Federal en defensa de la Universidad pública, Julián se encontró con sus compañeros en la esquina de Bartolomé Mitre y Callao. Su tarea era sostener una de las tres cañas que mantenía en pie a su bandera principal: “Sin Universidad Pública, no hay futuro”.

A su alrededor, más de una docena de compañeros empezaba a organizar el espacio y el material: “Que la Universidad sea inclusiva”, “Paritarias estatales ya”, “Menos flan y más becas”. Con frío, con viento, sin imaginar el diluvio que se vendría después.

“Estamos acá para defender la universidad pública. Esta marcha va a mostrar la gran capacidad de movilización que tenemos los estudiantes de todo el país. Acá el gobierno no hace diferencias, nos van a vapulear a todos. Por eso paramos y por eso vamos a mostrar unidad para cortar estas políticas tan complicadas que quieren cortar nuestro futuro”.

Julián estudia ingeniería mecánica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y es, además, secretario de Bienestar Estudiantil de la misma institución. En su curso, y en las estadísticas oficiales, puede corroborar que el recorte a las universidades públicas penetra en todos los sectores sociales y posee un amplio consenso social que fue visible en las más de 350 mil personas que, pese al clima, decidieron movilizarse.

“Esta lucha tiene mucho apoyo porque las consecuencias se ven en lo diario”, cuenta Julián y agrega: ”En mi facultad se necesitan muchos elementos. La universidad no tiene los fondos para comprar los reactivos químicos, mantener los laboratorios, computadoras, material bibliográfico, todos productos que encima están atados al valor del dólar”.

Como Julián, miles de jóvenes decidieron comprometerse con la lucha docente, participar activamente durante las últimas cuatro semanas de conflicto y volver a poner el cuerpo en lo que fue la Marcha Federal. “Creo que hoy en día somos los jóvenes los que tenemos el poder”, dijo Danae a Nuestras Voces y una reminiscencia de lo que fueron las históricas jornadas por la legalización del aborto se unió a la charla.

Danae tiene 22 años y es estudiante de Artes Multimediales en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). “Los profesores tienen nuestro apoyo porque sabemos que sin ellos no tenemos nada. Ellos nos permiten aprender y seguir enriqueciendo este sistema desde adentro”. En su carrera, no conoce a una sola persona que esté en desacuerdo con la lucha docente e institucional: “Es que sabemos que tenemos que apoyar a la educación pública y evitar que desaparezca. La educación no debería ser un privilegio sino un derecho y eso es lo que venimos a exigir”.

Antes de la marcha, Danae participó activamente de las actividades de la UNA: “En un principio se hicieron los paros pero después los profesores empezaron a decidir hacer algo más activo”. Danea, sus compañeros y profesores convirtieron las clases en espacios para reflexionar sobre el conflicto general.

Interesada en el apoyo que la lucha recibió por parte de los jóvenes, Danae aseguró que las redes sociales tuvieron un rol fundamental: “La realidad es que este conflicto no salió en ningún lado. La difusión ayuda muchísimo, y por más mierda que sean, las redes sociales adquirieron un rol protagónico y todos los estudiantes nos sumamos para contar nuestra historia, la importancia de la universidad en nuestra vida, en nuestro pasado, nuestro presente y en nuestro futuro. Se generó una cobertura desde otro lado más sincero, permitió que se muestre sinceramente lo que está pasando y que la temática finalmente se imponga”:

Clara, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, coincide en la relevancia que adquirieron las redes sociales en esta lucha: “¡Por suerte existen! Estamos todos conectados. La cadena que se generó permitió visibilizar y decir yo estudio, este conflicto le afecta a estudiantes de verdad, esta es mi cara”. Durante las jornadas previas a la marcha, a través del hashtag #YoApoyoLaUniversidadPública, circularon miles de historias que permitieron a estudiantes, docentes e integrantes de la comunidad universitaria narrar su experiencia en primera persona.

Con Clara marcharon también Sofía y Laura, dos amigas que conoció cinco años atrás en la facultad y con las que desde Plaza Congreso atravesó el temporal. “Esa es otra función importante de la Universidad”, se anima Sofía y agrega: “Genera vínculos que son indispensables para la vida, te une a los otros, te enlaza a la sociedad”. Ni Clara ni sus amigas forman parte de una agrupación. Sin embargo, saben que existe una cuestión netamente política por resolver: “Vivimos el desfinanciamiento de la universidad pública, creemos que la universidad es un derecho y una obligación del Estado, queremos que nuestra universidad sea pública, inclusiva, popular, feminista”. Saben que la universidad les pertenece y por eso la defienden: “Nosotros queremos y respetamos mucho a nuestros docentes, venimos por ellos, pero también venimos por nosotras”.

En lo que el grupo de amigas logró percibir dentro de su facultad, el apoyo al reclamo universitario fue contundente: “En comparación con otros años u otros conflictos, esta vez hubo mucho respeto. Nadie se quejó, nadie discutió las metodologías, nadie juzgó a los docentes. Hubo mucha solidaridad”, dice Sofía. “Es que se llegó a una situación muy extrema”, agrega Laura. “Nuestro futuro es la educación pública, por eso llueva o truene nos vamos a quedar acá”.

Con la universidad pública NO Macri

Unas cuadras más adelante, Camila y Macarena llevaban en sus manos un cartel que las identificaba como estudiantes de derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Se reían, pero tenían bronca: “Nos excluyen, Macri y Vidal dicen que los pobres no llegan a la universidad. Yo quisiera decirle que nosotros somos pobres y llegamos y que no tengo dudas, somos más inteligentes que ellos”. Ambas son primera generación universitaria dentro de su familia y entienden a la universidad como una herramienta fundamental de movilidad social.

Detrás de ellas se encontraba Leonel, compañero de la misma facultad: “Yo vengo contra este saqueo, el saqueo que quieren hacer privatizando todo y dejando los derechos solo para los que tienen plata. No quieren que la gente trabajadora pueda crecer profesionalmente y ocupar los lugares que hoy en día ocupan ellos. Nos dejan deuda, nos sacan educación, y venimos a explicarles que esto no es negocio para nosotros”.

Alumnos de la Universidad Nacional de Quilmes, La Plata, José C. Paz, Moreno, Rosario, la Pampa, entre otros, fueron parte fundamental y gestante de lo que fue la masiva marcha federal.

De no llegar a un acuerdo el próximo lunes, la comunidad universitaria y los gremios aseguraron que se profundizará el plan de lucha y los estudiantes ratifican su apoyo incondicional: “Buscan que las aulas estén vacías y nosotros les vamos a demostrar que no lo van a lograr”.

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