“La sociedad ya no le cree más al gobierno”

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El líder de Unidad Ciudadana en la Cámara Baja Agustín Rossi, advierte que frente a la “crisis autoinducida por el gobierno” hay que gestar una unidad opositora amplia con sectores partidarios y sociales que expanda las fronteras del peronismo. “Después de Cambiemos no va a quedar otra alternativa que reconstruir la Argentina”, dice. En un diálogo largo y sin interrupciones, mechado con citas de Perón, Frondizi, Néstor Kirchner, CFK, pero también el boxeador Ringo Bonavena y del cantante pop Diego Torres, el Chivo Rossi asegura: “La oposición tiene la obligación de devolverle la esperanza a los argentinos. No alcanza con resistir”.

Fotos: Joaquín Salguero

El despacho del bloque FPV-PJ en la Cámara Baja es una nave amplia, cubierta de muebles y pisos de madera. Al mediodía, el Palacio Legislativo bulle por el paso continuo de asesores, cronistas parlamentarios, personal de ordenanza. En las inmediaciones, ciudadanxs comienzan a amucharse para hacer sentir sus reclamos, el tránsito vehicular se anuda. Pero en la oficina donde Agustín Rossi y sus compañeros de bancada suelen reunirse, una vez cerradas las puertas altas, no llega el bullicio de las bocinas ni de los parlamentos que tejen los pasillos.

Rossi, de chomba negra y suéter claro, ya sin bigote, de presencia física enjuta y prolija, observa con fruición su teléfono celular antes de recibir a Nuestras Voces. Pide a uno de sus asesores el auxilio de un termo y mate. Comienza la charla. Hay una coreografía en el habla del líder parlamentario de Unidad Ciudadana que se repetirá durante más de cuarenta minutos de charla con este medio. Rossi primero, piensa la respuesta, luego desenreda su hilo argumentativo a pasos cortos y, por momentos, eleva la voz cuando su postura se da golpes de manos imaginarios con aquellas posiciones a las que considera lesivas de lo popular. Pero Rossi, el de usual verba encendida, el que siente que va a los debates parlamentarios con la armazón seca y rocosa de un boxeador, va a comenzar su largo reportaje con Nuestras Voces citando al cantante melódico Diego Torres: “Con la resistencia sola no alcanza, a la gente hay que darle color esperanza”.

– En tu último discurso parlamentario utilizaste una expresión futbolera para advertirle al gobierno que “en economía, la salida es por abajo”. ¿El 2019 también se construye por abajo?

– Quizás también. En los procesos políticos se conjugan una cantidad de situaciones; entre ellas, los movimientos que va dando la sociedad. Pero sí, evidentemente la expresión popular va a marcar también el camino del 2019.

– Eso remite a una frase tuya que usaste mucho en el verano del 2016: “Hay más kirchnerismo en la gente que en los dirigentes”.

– Eso lo dije en un momento muy crítico de nuestro espacio político. Igual lo sigo pensando. Siento que el sujeto social que conformó el kirchnerismo es muy fuerte. Tiene más anclaje social que representación institucional. En algún momento eso se tratará de equilibrar. En general, suelo pensar que las certezas no las vamos a encontrar en las superestructuras. En nuestro espacio, cuando fuimos gobierno, siempre tratamos de hacer coincidir, como suele decirse, el estado del palacio con lo que pasaba en la calle. Pero volviendo a la pregunta, en está coyuntura tan crítica, el pueblo a veces es osado y abre más caminos que la dirigencia. Por ejemplo, el hit del verano es una expresión del descontento creciente que hay en la calle con todas las cosas que están pasando.

– En los últimos meses venís elaborando un discurso que anticipa medidas de un posible gobierno popular en el 2019. ¿Hay una recuperación de la autoestima luego de la fragmentación del 2016 a la que aludiste?

– En la última recorrida que hice por varias ciudades pequeñas, y no tanto, de la provincia de Buenos Aires le remarcaba lo siguiente a los compañeros: “basta de andar con la cabeza gacha”. Lo cual no significa ni soberbia ni altivez, al contrario. Necesitamos autoestima y humildad en este proceso de reconstrucción. Lo que percibo además, es que la sociedad está en un proceso de escepticismo expectante. Ya no le cree más al gobierno, independientemente de cómo salga Cambiemos de la crisis económica. Me parece que el macrismo ya no tiene posibilidad de reenamorar a los argentinos y, entonces, empieza a mirar a la oposición. Y la oposición tiene una obligación, casi histórica, de devolverle la esperanza a los argentinos.

 

– Recorrés mucho el interior de Santa Fe, últimamente también de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué es lo que más te llama la atención de lo que te dicen los ciudadanxs de esas localidades?

– Siempre escuchas cosas nuevas en esas recorridas. La frase sobre qué hay más kirchnerismo en la gente me la dijo alguien, no lo invente yo. La verdad, veo mucha demanda de que haya una nueva representación institucional al enojo creciente que hay. En las ciudades de la provincia de Buenos Aires que visité escucho siempre dos reclamos: el intento del privatización del Banco Provincia y la bronca de los farmacéuticos por el desembarco de Farmacity. Es una vergüenza que un Vicejefe de Gabinete haga una operación tan explícita para lograr que su negocio gane una cuota de mercado. La sensación que yo tengo de este gobierno es que no tienen límites en su ambición y en su búsqueda de beneficio personal. Por eso percibo la necesidad popular de alumbrar una esperanza, porque con la bronca sola no hacemos nada. No alcanza con resistir, la resistencia tiene hoy tiene que ser color esperanza. Porque a la resistencia, cuando es resistencia por sí misma, en algún momento se le acaba la fuerza política.

– ¿Porque si no se termina en el “Que se vayan todos”?

– No sé, quizás. En todo caso, ese grito va a venir del macrismo desencantado. Qué dice ese sector ante la actual crisis: “son todos iguales”. Nosotros tenemos que luchar contra el escepticismo. Porque esa postura es a favor de las corporaciones. Porque el escepticismo en la política en borrar la única herramienta que tiene el pueblo para generar las transformaciones sociales necesarias. Nosotros, entonces, tenemos que dar esperanza y certezas. Yo digo, el 10 de diciembre del 2019, si ganamos, la primera medida tiene que ser derogar la reforma previsional.

– ¿Eso es lo más urgente?

– No sé sí es lo más urgente pero hay que dar señales claras. Esa reforma fue el primer manotazo que hizo (Mauricio) Macri a los sectores populares. Otra cosa, en nuestro gobierno las tarifas nunca podrán aumentar por arriba del crecimiento salarial. En nuestro gobierno la tasa de interés va a ser negativa para permitir defender la producción y el trabajo. Ahí tenemos tres señales certeras para transmitirles a los argentinos: derogar la reforma previsional, anclar las tarifas al salario, y dar vuelta la actual tasa de interés.

– Hay poco gradualismo en pasar del actual 40 por ciento a un coeficiente negativo…

– No podemos ser un país que premie la timba financiera. Es de locos la situación. Acá, el tipo que tiene un pequeño capital, trabajadores a cargo y honra sus impuestos, está menos protegido que un inversionista financiero. Este gobierno desalienta los procesos de inversión y los procesos de generación de empleo. Hay que revalorizar valores tradicionales de los argentinos: producción y trabajo.

– Producción, trabajo, industria nacional. Hacés mucho hincapié en las banderas históricas del peronismo. ¿Esa narrativa y ese programa es también prenda de unidad para unir todo lo que está disperso hoy en el justicialismo?

– Hay un gran cantidad de valores que son coincidentes entre muchos compañeros. Otros, quizás, te distancien más. Yo trato siempre de no perder de vista la memoria histórica que está asentada en nuestro pueblo. Me crié en un pequeño pueblo de Santa Fe, cuando mi mamá o mi papá nombraban con respeto a alguien, qué decían: “es una persona de trabajo”.

– Entonces, ¿esas ideas pueden generar un marco de unidad para el 2019?

– Lo que nos va a unir a todos es el devenir histórico. Por eso, pienso que hay que ir a un escenario lo más amplio posible. Me siento más cómodo hablando de unidad opositora, y no sólo unidad del peronismo. Es la única manera de mostrar una salida al ajuste.

– Pero, no parece haber una instancia organizativa que contenga ese debate. El PJ está intervenido, hubo encuentros de unidad inaugurales expectantes, como el de San Luis, o el realizado en la UMET, sin una continuidad orgánica evidente.

– La parábola del PJ es tremenda: está intervenido, pero la intervención no existe. Hace días que Argentina atraviesa una crisis económica alarmante y no hay una palabra de su interventor, o de su vocero de prensa. A la oposición no hay que darle demasiada presión en está etapa. Los tiempos de la oposición siempre son mucho más lentos que los del oficialismo, a Cambiemos lo ordena y verticaliza el hecho de ser gobierno, de contar con los recursos públicos. Lo que cambió, en todo caso, en los últimos meses, es que la necesidad de armar un frente opositor hoy está presente en la discusión de todos los espacios políticos. Y, ahí, claro, tenemos que elaborar un norte, un programa que nos unifique. Porque si no logramos reenamorar a los argentinos con una serie de ideas la unidad puede sonar como vacía, inocua, o gatopardista. Por eso, habría que elaborar un programa de diez puntos: Estado presente, tasa de interés negativa, tarifas protegidas, desendeudamiento, incentivar el consumo popular, crecimiento del mercado interno. Paga ganar credibilidad tenemos que dar consignas tangibles.

– La oposición hoy está azuzada por el gobierno y los grandes medios. Ante la crisis cambiaria, el reclamo es de diálogo y colaboración para la gobernabilidad. ¿Cuál es la posición de Unidad Ciudadana?

– No ser cómplices con la actual crisis autoinducida del gobierno. El peronismo tiene que aprender de la experiencia europea: qué paso con los partidos socialistas ante los reclamos que yo llamo de austericidio, de la troika europea. Una parte de la socialdemocracia fue cómplice de ese brutal ajuste iniciado fundamentalmente en el 2008. Nosotros no podemos pagar esa crisis de representatividad. Ser una oposición responsable es marcarle al presidente Macri en qué se está equivocando. Cambiemos generó una crisis inducida por su política económica, y qué solución proponen: una profundización del rumbo económico. Nosotros, en doce años y medio, nunca llevamos al país a está situación. ¿Qué va a pasar con los 20 mil millones de dólares que nos va a otorgar el FMI? Van a financiar la fuga de capitales. Si la oposición es cómplice del ajuste y la fuga de capitales, quién va a representar a los ciudadanos y ciudadanas. Nosotros exigimos que el acuerdo con el Fondo pase por el Congreso. No le vamos a dar gobernabilidad a una quita del salario, privatizaciones y más flexibilización laboral. A mí no me votaron para ser cómplice del ajuste ni para ser lobista de las grandes empresas. Seamos claros: hay sólo tres países en el mundo que tienen un acuerdo stand-by con el Fondo: Kenia, Irak y Jamaica. Naciones a las que respetamos pero que no son comparables con la dimensión y la importancia geoestratégica de la Argentina. Si nos dan 20 mil millones de dólares vamos a pasar a ser el país mayor deudor del FMI. Hoy la nación que más le debe a (Christine) Lagarde es Ucrania con 6700 millones de dólares. Todo el mundo le advertía al gobierno sobre que la bocha de las Lebac en algún momento iba a reventar. El capital financiero no tiene patria ni bandera. Dijimos que a la primera brisa los capitales especulativos iban a tomar el bolsito y se iban a ir.

La verdad que, desde el vamos, tener de ministro de Economía a un personaje que tomaba whisky en la televisión ya indicaba que no íbamos a tener un final feliz. Por eso, repito, ante la crisis, no hay que ser cómplices, todo lo contrario: tenemos que proponer una nueva utopía emancipatoria. Por eso, podemos ser gobierno en el 2019 si construimos un gran espacio de unidad nacional. Porque después de Cambiemos no va a quedar otra alternativa que reconstruir la Argentina.

–¿Vos estás dispuesto a jugar?

–¿Macri lo va a hacer ahora? En este escenario de crisis, tan volátil, donde todo se mueve mucho, es muy difícil ponerse a pensar eso hoy. Pero, claro, vocación tengo, ganas no me faltan.

Los consejos de Bonavena y la corrupción según Frondizi

 –Tus discursos en el Congreso suelen tener bastante eco, generan títulos, en la jerga del periodismo. ¿Improvisas, o hay mucha preparación previa?

–Trato de que mis discursos en la Cámara tengan un hilo. Pero, confío mucho en mi background (risas).

 

–¿El background es la formación política?

– Es toda la información acumulada que uno tiene. Sí, trato de pensar y preparar mis intervenciones en el Congreso. Leo varias cosas sobre el tema en cuestión y tengo el apoyo técnico de varios colaboradores. Un discurso en la Cámara para mí tiene que contar con un segmento donde se hable específicamente del proyecto en debate, otra parte del discurso tiene que contar con un encuadre más político, y después tiene que tener un remate. Y ahí te podes apoyar en datos o cifras para que el discurso tenga más contundencia. Lo que sí aconsejo es no leer el discurso en el Congreso porque hay que respetar el ámbito de la discusión política, donde debe primar la preparación, pero también la improvisación y la creatividad. Decía (Ringo) Bonavena que era tan duro el oficio de boxeador que te sacan hasta el banquito en donde te sentás arriba del ring. Por eso, cuando estoy en la Cámara, me dejo imbuir por el clima. Eso sí, nunca voy sólo a poncho (risas).

– ¿Te sigue fastidiando que te pregunten sobre la corrupción K?

–Va perdiendo intensidad ese eje. En la Cámara fue muy explícito cuando le deje en claro al oficialismo que ellos no tiene autoridad moral ni ética para levantarle el dedo a nadie. Pero, sí me fastidia la acusación constante, porque esa generalización obedece a un plan estratégico de demonizar a los gobiernos populares de Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández). Pero, eso no es una novedad de Cambiemos. Hay un librito de (Arturo) Frondizi que se llama “Estrategia y táctica del movimiento nacional”. En esa obra, que es una defensa de su gobierno, Frondizi escribe sobre la corrupción. Y ahí plantea que es un tópico utilizado por las élites para lastimar a los movimientos nacional y populares. Entonces, cuenta una anécdota acontecida durante la construcción del dique San Roque de Córdoba. En ese momento, el diario La Voz del Interior comienza una campaña muy fuerte acusando al ingeniero a cargo de la obra de haber dispuesto espesores de hormigón menores a lo estipulado para ganar algún tipo de sobreprecio. El diario advertía sobre la rotura del dique y una consecuente inundación de la provincia. Pasaron muchos años, eso nunca sucedió. Lo que ocurrió es que el ingeniero (Carlos) Cassaffousth se suicidó porque se sintió afectado en su honra. Entonces, las denuncias de corrupción suelen ser utilizadas por la derecha para descalificar a los movimientos populares. Pasó antes, y pasa ahora.

– Por último, ¿cuál es tu posición sobre el rol que debe jugar Cristina Fernández en el 2019?

– El que ella quiera. El nivel de liderazgo que tiene Cristina sobre nuestro sector político es contundente. Para mí Cristina es el único liderazgo opositor firme y, además, en las últimas elecciones revalidó esa referencia con su buen desempeño en la provincia de Buenos Aires o ayudándome a mí, o a otros dirigentes, a levantar su competitividad electoral. Porque yo hice campaña en Santa Fe basándome en su imagen. Los que dicen que con Cristina no se puede, o fijen un límite en ella, no están pensando en ganarle a (Mauricio) Macri.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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