«Ni hambre ni corrupción: los corruptos presos, pero los pibes con comida»

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El candidato a jefe de Gobierno porteño por el Frente de Todos reparte su tiempo entre la campaña y su pasión, que es San Lorenzo. De Horacio Rodríguez Larreta dice que lo diferencian las prioridades en salud, educación, empleo e impulso a las Pymes. Sobre su candidatura Matías Lammens celebra que se pudo construir un frente muy amplio y dice que eso genera mucha expectativa electoral. Propone crear una Agencia de Ciencia y Técnica para la Ciudad y una Secretaría de la Mujer aunque aclara que la perspectiva de género debe ser transversal a todas las políticas públicas. Su visión sobre el mercado inmobiliario y el acceso a la vivienda. “Hay que detener la venta de tierras públicas”, dice en esta entrevista con Nuestras Voces.

Fotos: Joaquín Salguero

En la mesita de luz de Matías Lammens hay una biografía del independentista uruguayo José Artigas. Cuando el candidato a Jefe de Gobierno por el Frente de Todos termine ese libro tomará otra pieza de su biblioteca, quizás de narrativa argentina, un género que también lo atrae. El presidente del club San Lorenzo no destina parte de su tiempo libre en ver series o películas en la plataforma Netflix. Prefiere leer. Ese gusto lo desconecta de la campaña, dice a Nuestras Voces, que lo tiene trabajando full time.

Lammens reparte su tiempo entre la campaña y su pasión, que es San Lorenzo. Tanto su actividad como dirigente deportivo o empresario están localizadas en Boedo. Ahora, en modo partidario, el máximo oponente a Horacio Rodríguez Larreta continúa escribiendo una parte de su diario de viaje electoral en Boedo, donde tiene un bunker de campaña, aunque otro segmento de esa hoja de ruta la protagoniza en una oficina instalada en el extrarradio del Congreso. Lammens recibirá ahí a Nuestras Voces. Es un mediodía tiznado por una llovizna delgada.

El comando central de Matías Lammens ocupa el tercer piso de un edificio desangelado y ocre. Adentro, el diseño pop y moderno del lugar corta con la atmósfera pesada y lúgubre de un barrio envuelto en el gris de un día dostoievskiano. En el corazón de la nave hay unos quince jóvenes trabajando, cada cual al frente de un monitor. Nuestras Voces saluda a la socióloga y especialista en temas religiosos Sol Prieto, asesora de Lammens en el capítulo educativo. El clima de trabajo parece cordial y distendido. Un asesor de Lammens echa vista al último sondeo sobre intención de voto en CABA que ha llegado al bunker de Congreso. Lee con fruición un pasaje de la encuesta, sonríe y, luego, advierte que no pueden compartir aún esos números. En todo caso, detalla, esa medición mantiene alta las expectativas de Lammens: forzar una segunda vuelta en los comicios y, en esa instancia, hacer una gran convocatoria al hemisferio de la ciudad descontenta con el PRO. Esa mitad del electorado, aseguran optimistas los asesores del líder de San Lorenzo, es en teoría unos centímetros más holgada que la base social fiel a Cambiemos.

Llega Lammens. Viste como suele hacerlo. Un sweater oscuro sobre camisa clara de cuello ancho. Jeans y zapatillas de cuero en composé. En la habitación más amplia del lugar lo espera el primer candidato a diputado nacional por su espacio, el cineasta Fernando “Pino” Solanas. Ambos filmaran un spot en ese nodo del comando. Va a comenzar la entrevista pero el reportaje es interrumpido por un llamado que ingresa al teléfono celular de Matías Lammens. El hombre que aspira a fracturar la hegemonía conservadora del PRO en la capital argentina pide unos minutos para atender esa comunicación. Se aleja unos pasos. Con la mano cubre su boca con ese gesto detectivesco que suelen hacer técnicos y jugadores de fútbol para camuflar el registro de su voz ante la televisión. Pese a su reparo se escucha decir a un Lammens entusiasmado: “¿Vos viste el pique que hace ese pibe en treinta metros?”. Al parecer una de las pasiones del hombre que lee a Artigas se ha hecho lugar en su diario de campaña.

–En su momento aclaraste que aunque vistas y hables como ellos, en relación al PRO, pensás distinto al macrismo. Ahora bien, ¿cómo planeás gobernar de una forma diferente?

–Nosotros venimos planteando que la principal diferencia con ellos pasa por cuáles son, a nuestros entender, las prioridades políticas de una gestión pública. Y esas prioridades están marcadas en cómo se asigna el presupuesto riquísimo que tiene la ciudad de Buenos Aires. Dónde se invierte. Dónde se gasta. Por ahí pasan las diferencias. Nosotros creemos que la salud pública, el empleo de calidad, que el apoyo estatal hacia las pymes, y que la educación pública tienen que ser los vectores de nuestra gestión. Por el contrario, tras doce años de macrismo en la ciudad, vemos que esos objetivos no han sido prioritarios para el PRO. Es más, los porteños han estado librados a su suerte durante la actual crisis económica. Y la comuna podría haber tejido políticas de protección para paliar la crisis. Creo que eso sucede porque Larreta tiene, como lo tuvo Macri, una concepción municipalista de la política. Repito, CABA tiene un presupuesto lo suficientemente rico para generar políticas anticíclicas y de desarrollo económico. El gobierno de la Ciudad no puede limitarse a restaurar aceras y parques. Entonces, esa desatención de la agenda pública deriva en que los vecinos padezcan una infraestructura edilicia pública deficiente. Hay colegios que suspenden las clases porque están infectadas con ratas, hay chicos que no pueden iniciar su escolarización por falta de vacantes escolares. En la ciudad hay 450 mil jóvenes que no han terminado sus estudios secundarios y el Estado no les ofrece nada. Insisto, durante doce años, el macrismo no pudo generar un acceso digno para todos y todas al espacio público. Falló cuando los porteños tenían los bolsillos más llenos, y persiste ahora en esa mala gestión con una situación económica más crítica para los vecinos y vecinas.

–¿El espacio que lideras en CABA es una fuerza municipalista o está plenamente integrada al armado nacional del Frente de Todos?

–El que me ofrece la posibilidad de encabezar la lista que estoy liderando es Alberto Fernández. Y a mí, la verdad, que la candidatura de Alberto me entusiasma mucho. Después es cierto que en la ciudad hemos logrado estructurar un frente con algunas particularidades. Muchos de los candidatos no vienen del kirchnerismo. Al contrario, han sido muy críticos con los doce años de Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández) y sin embargo han elegido incorporarse. Yo le aclaré desde un principio a Alberto que me embarcaba en el proyecto sólo si podía armarse un espacio político plural, que pudiera expresar muchas voces. Y logramos plasmar esa heterogeneidad que buscábamos. Podría nombrar a Pino Solanas, Victoria Donda. Está Dora Barrancos, que para mí es un gran orgullo poder compartir la lista con ella. Pudimos construir un frente bien amplio y eso nos da mucha expectativa en lo electoral. Estamos devolviendo la ambición política y la capacidad de disputar poder a una oposición capitalina que venía resignándose a ocupar un lugar secundario. Nosotros tenemos la convicción y la vocación de ganar la próxima elección.

–Hagamos un juego, te conceden una gracia divina. Podés desterrar un pesar del país y te dan a elegir una chance entre dos opciones: la corrupción pública o la falta de comida. ¿Cuál falencia elegís eliminar?

–La respuesta tiene que ser las dos. Sigamos el juego igual. La primera urgencia a resolver es que ningún pibe padezca el hambre. Un chico con hambre es un problema para el Estado a mediano y largo plazo. Repito, lo primero en atender es la emergencia social. En Argentina uno de cada tres habitantes es pobre. Uno de cada dos chicos es pobre. Son números alarmantes. Con respecto a la corrupción la condena tiene que ser severa. Parte de los problemas que tenemos se originan en la corrupción. Por eso, los que aspiramos a ocupar una función pública tenemos que ser muy estrictos en ese tema. Un funcionario corrupto tiene que ir preso si así lo decide la Justicia. Se llame como se llame.

–Uno de tus ejes programáticos pasa por crear una Agencia de Ciencia y Técnica…

–Claro, pensamos que el apoyo a las pymes y el diseño de soluciones urbanas pueden gestarse desde ese ámbito. Para defender ese proyecto hacemos hincapié en el capital  humano extraordinario que tiene una ciudad de perfil universitario. Pensamos que esa Agencia puede articular su trabajo con el sector privado. Pongo un ejemplo concreto. Este año la Ciudad importó diez colectivos eléctricos desde China. Pero acá se producen ese tipo de transportes. Entonces, una Agencia de ese estilo podría generar la sinergia necesaria entre lo estatal y lo privado para producir nosotros mismos esos colectivos. Lo mismo puede darse en el capítulo del software o la electrónica. Tenemos gente brillante y la tenemos que poner a pensar soluciones para las pymes, o soluciones para el tránsito urbano.

–¿Se puede facilitar el acceso a la vivienda en una ciudad donde el metro cuadrado cotiza, se infla o desploma como una commoditie?

–Para nosotros el Estado tiene que intervenir en el stock inmobiliario. Uno de cada tres porteños alquila la casa donde vive. Hoy comprarse una casa es imposible, incluso para el ciudadano que goza de un buen salario. Una de las formas de incidir en el mercado inmobiliario es deteniendo la venta de tierras públicas. También se interviene construyendo viviendas públicas a precio accesible. Eso no es una locura ni una idea descabellada. El alcalde de Nueva York, por ejemplo, hizo un convenio con las constructoras inmobiliarias para hacer viviendas públicas. Lo mismo se hizo desde el Estado en Berlín o Barcelona. Y también hay que intervenir sobre los alquileres para subsanar desigualdades contractuales o cualquier asimetría de poder entre el locador y el locatario.

–¿Cómo reducir las asimetrías cada vez más anchas entre el norte y el sur de la ciudad?

–La única forma de integrar una ciudad cada vez más partida es con mucha decisión política. Los indicadores públicos no mienten: el desempleo en zona sur es del 17 por ciento, es un dato tomado de las estadísticas del gobierno de la ciudad. No lo inventé yo. Ayer recorrí la comuna 8, que comprende Lugano, Soldati. Bueno en esa zona no hay hospitales públicos. Las principales demandas de infraestructura escolar también se dan en el sur. Entonces, ¿cómo acortamos esa brecha? Construyendo más hospitales, jardines y escuelas en zona sur.

–¿El capítulo medioambiental es parte de tu programa de gobierno? ¿Cómo conciliar esa agenda en una ciudad aguijoneada por el consumo?

–Me parece importantísimo incorporar la agenda medioambiental. Además, el mundo cada vez exige más compromiso en ese tema a megalópolis como Buenos Aires que por su desarrollo impactan con su huella de carbono. Pino Solanas viene marcando agenda en ese tópico. La matriz de transporte es clave para evitar la contaminación. La expansión del subte entonces es una meta, porque el metro no contamina. El macrismo prometió diez kilómetros de subte por año y en doce años solo terminó haciendo diez kilómetros. Realizó en tres mandatos, doce años, lo que prometió hacer en un solo período anual. Otra propuesta en la que venimos trabajando: queremos plantar cien mil árboles en la ciudad. Tenemos segmentado por comuna cómo se implementaría de acuerdo a las urgencias de cada zona.

–¿Qué puede hacer un gobierno popular en la ciudad para expandir la ola verde feminista?

–Así como Alberto (Fernández) prometió crear un ministerio de la Mujer, acá habría que generar una Secretaría de la Mujer. Igual, para nosotros el tema de género requiere una planificación transversal. Implica desde planificar transporte, donde el acceso en horas pico al subte es asimétrico por cuestiones físicas y de agolpamiento, hasta en cuestiones más sensibles como la falta de jardines maternales. Una mujer que no tiene acceso a una guardería pública no puede salir a trabajar. Así de simple. Eso se llama brecha laboral. Las políticas de género tienen que atravesar todas las políticas públicas. Entonces, todo el gabinete tiene que estar inmerso en una perspectiva igualitaria de género.

–¿Tolerarías el corte de calles en un marco de protesta social?

–No me gusta que se altere el orden público. Me parece que la gente tiene su derecho a protestar, pero también los ciudadanos tienen derecho a circular sin ningún tipo de restricciones. Me parece que cuando se ocupa la calle es porque antes se cerraron todas las instancias de diálogo. Nosotros planteamos que en política hace falta instaurar un nuevo código de convivencia. Tenemos que invitar a las organizaciones sociales a diseñar juntos ese código de convivencia que permita las dos cosas: el derecho a la protesta, y a la circulación. No veo eso como un imposible. Dos años atrás (Horacio) Rodríguez Larreta planteaba algo similar pero, evidentemente, se mimetizó con Macri y terminó perdiendo la paciencia en el trato con las organizaciones sociales. Para mí nunca hay que decaer en la disposición al diálogo.

–¿Cómo piensan seducir a votantes de centro o liberales, caso los que acompañaron a Lousteau, para que pongan en la urna Lammens 2019?

–Yo creo que nuestro programa contiene a esos sectores. En términos de identidad cultural ese votante está mucho más cerca de nosotros que de Rodríguez Larreta. No hay ninguna duda en eso. Yo coincido con parte del diagnóstico que hizo Martín Lousteau una elección atrás. Él planteaba que había un déficit grave en educación, un déficit importante en salud, marcaba su preocupación por el peso de la pauta publicitaria en la erogación pública. Bueno, todos esos temas se han agravado con el paso de los años. Insisto, en términos de perfil e identidad cultural, el votante de Lousteau, o el votante que apoyaba al socialismo de Roy Cortina, está mucho más identificado con una plataforma progresista como la nuestra ante el modelo de Macri y Larreta.

–¿Qué pasa si ganás en un contexto nacional adverso en las urnas? ¿Se puede gestar un gobierno popular local en la continuidad de un ciclo neoliberal?

–Sí, absolutamente. La Ciudad tiene una potestad presupuestaria enorme. En ese sentido somos una jurisdicción autónoma. Por supuesto que lo ideal es reconectar el gobierno de la ciudad con un nuevo ciclo político a favor de las mayorías.

–Última, vivís en Palermo y trabajas en Boedo. ¿Cuál es tu barrio predilecto de la ciudad?

–Mi corazón está en Boedo. Por San Lorenzo, porque es mi barrio de la infancia, porque mi empresa la cree ahí. Sin duda, el barrio de mi corazón es Boedo.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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