Larreta: nuevos pobres como nunca antes

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Durante el último año casi 10 ciudadanos porteños por hora se convirtieron en «nuevos pobres» en el distrito más rico del país, gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. La Ciudad tiene 585.000 pobres, un 19,1% de su población. En el último año, además, 52.000 porteños pasaron de la pobreza a la indigencia.

A menos de un mes de las PASO otro dato alarmante echa luz a la dramática situación que han llevado las políticas económicas y sociales del Gobierno nacional y porteño. Esta semana, la Dirección de Estadísticas y Censo porteña —es decir, el organismo oficial que depende del gobierno que maneja Horacio Rodríguez Larreta— informó que en la Ciudad de Buenos Aires viven 585.000 personas por debajo de la línea de pobreza, de las cuales 93.000 son nuevos pobres, que se sumaron el último año. Es decir, en el distrito más rico del país un 19,1% es pobre. O dicho de otro modo: dos de cada diez habitantes son pobres. ¿Se necesitan más maneras para decirlo? 

Pero no termina ahí: además del aumento de las personas en situación de pobreza, unas 52.000 pasaron a ser indigentes.

De los humildes de Evita a la pobreza de Stanley

Según relevó el periodista Jeremías Batagelj de Diario Zeta, cuando Rodríguez Larreta asumió en diciembre de 2015 “según la Dirección General de Estadísticas, en la Capital se habían registrado 124.000 personas bajo la línea de la indigencia. Esto es, según el término metodológico, aquellos porteños que no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Alimentaria. Con el correr de los meses, la cifra tuvo sus vaivenes: a principios de 2016, el porcentaje de indigentes fue del 5,4 por ciento (164.000 por debajo de esa línea), en 2017 la cifra descendió y el año pasado, en el primer trimestre, la tasa de indigentes llegó a ser del 4,3 por ciento. Ahora, en enero, febrero y marzo del 2019, la cifra llegó al seis por ciento. Es decir, hay 184.000 indigentes que habitan la Ciudad”. Pero no solo creció la cifra de pobreza e indigencia. También la clase media se achicó. Según Batagelj: “en el primer trimestre del año pasado, el sector medio ocupaba el 51 por ciento de la población (un total de un millón quinientas sesenta y cuatro mil porteños). Tan sólo doce meses después, ese bloque se redujo un 0,3 por ciento, lo que deriva en 9.000 personas que pasaron a estar en «situación vulnerable», es decir, habitan hogares que no alcanzan a cubrir la Canasta Total. Los sectores acomodados también se achicaron, al pasar del 15,4 por ciento al 10,8 en doce meses”.

Los números son alarmantes y aunque es obvio decirlo, la insensibilidad de ciertos gobernantes de camiseta amarilla, logra que las verdades de Perogrullo vuelvan a tener que reiterarse. Pero detrás de cada cifra hay historias: hay hombres y mujeres que perdieron el laburo, hay personas desesperadas por hacer cualquier tipo de changas, hay pibes que dejaron de ir a la escuela, hay familias que solo comen una vez por día, hay desalojos en las casas o las piezas que se alquilan. Para otros se trata de dejar de pagar la obra social y la escuela privada, vender el auto, quemar ahorros, dejar de ir a la universidad porque hay que aportar en la casa y la lista podría seguir hasta el infinito. Más abajo es revolver basura y rebuscárselas para comprar un pedazo de pan. Ir a comedores populares a comer de las ollas. Cuatro años de políticas neoliberales combinadas por el abandono de proyectos sociales en la ciudad llevaron a este resultado..

Tapando el sol con las manos

Hace una semana, en la misma ciudad que alcanzó una cifra récord de pobreza, moría la segunda persona de frío. La primera conmoción fue la de Sergio Zacariaz, de 52 años, que apareció muerto en la vereda, en el barrio de San Telmo, a poquitas cuadras de la Casa Rosada. La muerte de Zacariaz despertó una avalancha de indignación que se transformó en campañas solidarias —la principal encabezada por Juan Carr— para paliar situaciones urgentes. Pero sobre todo, destapó la olla que el Gobierno de la Ciudad no puede tapar ni siquiera con la enorme torta de publicidad que le da a la mayoría de los medios de comunicación que cuidan la imagen del jefe de gobierno como una reliquia. 

Vivir bajo la autopista: «Ojalá que no vuelva el frío»

Por caso, el 11 de julio, un hombre en situación de calle murió en los pasillos del hospital Pirovano, en el barrio de Coghlan, donde se refugiaba del intenso frío. Según replicó Página 12 “a pesar del hermetismo y la presión que puso el gobierno porteño a los trabajadores del centro de salud para que no trascendiera la información, este diario pudo confirmar el fallecimiento, aunque todavía no fue posible establecer su identidad”.

A estas dos muertes en barrios porteños se le suman seis más en el resto del país: Hubo fallecidos en Venado Tuerto, San Nicolás, Mar del Plata, Jujuy, Chaco y la Terminal de Omnibus de Rosario. En el año 2019 hay personas que mueren literalmente de frío en toda la República Argentina.

El Censo Popular de Personas en Situación de calle —en el que participaron más de sesenta organizaciones junto con el Ministerio Público de la Defensa— reveló que en la Ciudad de Buenos Aires hay 7.251 personas viviendo en la vía pública, un dato diametralmente superior a las cifras oficiales que anunciaban que solo 1091 habitantes lo hacía. Pero desagregando el resultado del censo popular, los datos son aún más alarmantes. 

De la cifra total, 1600 están en esta situación por primera vez, es decir, son nuevos excluidos del sistema. Los principales motivos por los que estas personas pasaron a estar en situación de calle son: El motivo principal que identificaron como causa de su situación es que perdieron el trabajo, dejaron de poder pagar un alquiler. También por separaciones, por hacinamiento y falta de espacio para contener a un hogar junto, por no poder afrontar el pago de servicios.

Del total, 5.412 no tienen acceso a paradores, ni a establecimientos con convenio con el gobierno de la ciudad, es decir que duermen en la vía pública. Según explicó a Nuestras Voces la candidata a legisladora porteña Claudia Neira “La ley que nosotros promovimos y que sigue vigente, dice que los paradores tienen que estar abiertos las 24 horas, los 365 días del año y eso no se cumple. Los cierran a las 8 de la mañana. Esa es una de las principales razones por las que la gente no quiere ir a los paradores. La gente está en una esquina, llena de bártulos, van con todo al parador, a las 8 de la mañana los echan, tienen que buscar otra esquina con todas las cosas. No hay un trabajo integral”. 

Según el censo, el 80% son varones, el 19% son mujeres y el 1% declara ser travesti o trans. 871 son niños y 40 son mujeres embarazadas. Muchas mujeres dijeron haber sufrido violencia ellas o sus hijos como explicación para haber dejado sus casas y la realidad de no encontrar ninguna respuesta estatal de acompañamiento para las sobrevivientes de violencia por motivos de género.

En 2017, el primer censo arrojó que había 4.394 personas viviendo en las calles porteñas y 5.872 si se sumaban a esa estadística aquellas que dormían en paradores. Es decir que en dos años, se incrementó un 23% la gente sin ningún tipo de acceso a políticas habitacionales. 

En diálogo con este portal, la legisladora porteña Victoria Montenegro sostuvo: “El gobierno de Larreta no tiene políticas sociales, hay apenas algún tipo de política asistencial y en la medida de lo posible el gobierno se encarga de terciarizarla a partir de alguna ONG o fundación. Lo hace con las personas en situación de calle, con los jóvenes en situación de vulnerabilidad, con los adultos mayores, con las personas que necesitan algún tipo de atención o seguimiento. Pero no es una casualidad. Es una decisión política del jefe de gobierno”. Lo mismo sostuvo su par María Rosa Muiños: “Hay una falta de policitas sociales y un desfinanciamiento de los programas sociales de parte del gobierno: no invierten en salud, educación, hay una desinversión notoria en todas esas cuestiones primordiales de la vida cotidiana de los porteños que son  obligaciones del Estado. Y por otro lado castiga muchísimo a los sectores medios. En estos últimos veinte días, Larreta decretó tres aumentos. Por un lado la bajada de bandera del taxi, la VTV y el estacionamiento medido: tres medidas directas a la clase media. Entonces el porteño—como el resto de la población que están afectados por la terrible crisis económica a nivel nacional—tiene que salir a cubrir otra vez con su bolsillo algo que debería hacer el Estado”. 

Mientras tanto, Larreta se puso el traje de campaña para su objetivo de la reelección, esta vez, con su otrora rival Martín Lousteau que encabeza la lista para diputados nacionales. El ex embajador y el actual Jefe de Gobiero ya debutaron en tándem con reuniones vecinales con el manual de Durán Barba y Marcos Peña. Y si bien hace doce años que el Pro gobierna la ciudad, el mensaje sigue siendo el mismo: todo es culpa del kirchnerismo, un libreto remanido pero efectista. Al menos hasta ahora.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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