Denuncias contra uniformados por torturas a menores, detrás de la detención del fotógrafo de La Poderosa

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En un brutal e irregular ataque 40 prefectos balearon la casa de Iván Navarro, un vecino de la villa 21-24 que había denunciado torturas. Además, agredieron y detuvieron a Roque Azucurraire, fotógrafo de la revista La Garganta Poderosa que intentaba registrar el hecho, y abusaron de su hermana Jésica. La revista es parte de la organización La Poderosa, que denunció en 2016 a uniformados por golpes y simulación de fusilamiento a dos jóvenes. Seis de los efectivos denunciados están con prisión preventiva y el juicio comenzó hace una semana, mientras La Poderosa denunció recientemente nuevos casos de torturas a menores. Navarro es testigo de los casos de torturas y Azucurraire es fotógrafo de la revista que publicó las denuncias.

Foto: Joaquín Salguero

La semana pasada la organización La Poderosa, que realiza militancia social en barrios carenciados y villas, denunció ante la Procuraduría contra la Violencia Institucional 6 nuevos casos de torturas y amenazas a jóvenes de la villa 21-24 de Barracas. La noche del sábado la Prefectura baleó la casa de Iván Navarro, testigo y víctima de violencia institucional. El fotógrafo de la revista La Garganta Poderosa (un prestigioso medio que edita esa organización), Roque Azcurraire, es vecino e intentó filmar lo que estaba sucediendo en la casa de Iván. Pero fue golpeado por los efectivos y detenido junto a su hermana Jésica y otro compañero, Juan Pablo Mónaco.

Todo sucedió a eso de las 23 horas cuando unos 40 efectivos de la Prefectura Naval irrumpieron en la casa de de Jésica Azcurraire, vecina e integrante de la asamblea de la Villa 21. Sin orden judicial y con la excusa de estar buscando a su sobrino de 16 años y otro menor ingresaron violentamente destrozando la puerta de entrada de la casa ubicada en la avenida Iriarte. Jésica denunció que fue manoseada e ilegalmente detenida.

“Rompieron mi puerta, me manosearon, apalearon a mi sobrino y secuestraron a mi hermano por intentar filmar cómo baleaban la casa del vecino que denunció sus torturas” (Jésica Azucrraire en La Garganta Poderosa)

Con su cámara cerca, Roque, hermano de Jésica, intentó registrar el accionar violento. Pero no llegó a filmar nada porque se lo llevaron también en el momento mismo que se presentó como fotógrafo de La Garganta junto con a su hermana María.

En un primer momento los agentes dijeron que trasladarían a la mujer a la Comisaría 30 pero tras una hora de “secuestro” paseándola en el patrullero la llevaron a la Comisaría 32, donde no existen condiciones de alojamiento para detenidos.

Los vecinos fueron a reclamar su liberación en las inmediaciones, se montó un cordón de Prefectura en el que había efectivos sin identificación. Luego de dos horas María recuperó la libertad. Roque y Pablo permanecieron detenidos hasta la noche en la comisaría 30 donde militantes de agrupaciones barriales y de La Poderosa pedían su libertad.

A las 20 horas, por una puerta trasera, fueron trasladados a la Unidad 28 de calle Lavalle y Talcahuano. Se informó que el lunes a las 10 serán trasladados al Juzgado 29 para ser interrogados. En el medio, la Prefectura les inició un sumario por intento de robo de un arma en un colectivo.

“Fue una pesadilla, ver a mi yerno todo ensangrentado, como le pegaron a Roque también. No puedo creer por qué nos tratan así”, dijo a Mirta, la mamá de Roque a Nuestras Voces, que esperó en vano toda la tarde en la puerta de la Comisaría 30 de Barracas la liberación de su hijo.

Jésica escribió que luego de se gaseada se refugió en su casa y los prefectos patearon la puerta y la derribaron. «·Entraron, sí, como si nada. Todos hombres, cinco, me agarraron de los pelos, me apretaron el cuello, me patearon las piernas y me dieron con sus palos, hasta que uno me puso contra la pared, manoseándome las tetas. Aterrada, grité: ‘¡Soltame, me estás tocando!’. Y peor, me estrujó como una bestia: ‘Callate, puta de mierda. ¡Callate, la re concha de tu madre! Negra de mierda, sucia, bocona’. «

Torturar para enseñar a torturar

En un contexto de represión

La balacera a la casa de Iván Navarro y la detención del fotógrafo Roque se enmarcan dentro de un contexto. La Poderosa llevó a cabo una denuncia, en 2016, que terminó con la prisión preventiva de seis de los uniformados que protagonizaron golpes, insultos y simulación de fusilamiento hacia Ezequiel Villanueva (15) e Iván Navarro (18 años) y otras 6 denuncias por palizas y vejámenes a pibes del barrio, muchos menores.

El pasado viernes comenzó el juicio en manos del Tribunal Oral en lo Criminal N°9. Se trata del primer juicio al Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich pero los Prefectos están arremetiendo contra la vecindad entera.

La represión por parte de las fuerzas de seguridad en barrios como la villa 21-24 es recurrente y La Poderosa viene denunciando estos hechos que ocurren en villas dentro y fuera de la Capital. La organización denunció ante la Procuraduría contra la Violencia Institucional que el viernes 18 de mayo Ezequiel Villanueva volvió a ser amenazado por prefectos que lo persiguieron al grito de “buchón”.

“Cada vez que presentamos una denuncia sin dar los nombres propios, nuestra Garganta recibe un tiro en su legitimidad, acusada de operar al servicio de nadie sabe quién, aun siendo uno de los pocos medios que no contó jamás con un solo peso de pauta oficial, ni publicidad comercial. Obligados a dar cotidianas pruebas de buena fe, terminamos siendo los vecinos quienes asumimos los peores costos, no sólo ejerciendo el Control Popular a las Fuerzas en el territorio, sino también exponiendo sus mecanismos ante la sociedad, con los riesgos que implica romper ese histórico pacto de silencio, para que todo lo que nace adentro de la villa, adentro de la villa pueda morir”, cuentan en un artículo publicado en la revista titulado “Que vos y la Patria se lo demanden”.

«Sentamos en el banquillo por primera vez a los grupos de tareas que regentea Patricia Bullrich» (La Garganta Poderosa)

En diálogo con Nuestras Voces en la puerta de la Comisaría 30 de Barracas, Ignacio Levy, uno de los referentes La Garganta Poderosa contó que presentaron “6 denuncias más por recientes casos de torturas en la Villa 21-24 entre abril y mayo. Todos de Prefectura, en el mismo barrio, en sólo dos meses, en pleno juicio, con métodos  que van desde palizas, prácticas humillantes, amenazas a punta de pistola, largas horas arrodillados bajo la lluvia o sucesivas sesiones de «levantamuertos»: gas pimienta en los ojos de chicos maniatados, para verlos retorcerse en el piso”.

Levy dijo que “las cuestiones del barrio se resuelven en el barrio porque pibes de las villas como Roque o Iván no tienen ni cerca un canal de comunicación o una organización social que permita visibilizarlos. Eso sucede en la mayoría de nuestros barrios y la manera de contener lo que las políticas públicas no contienen son estos mecanismos de sangre y fuego”.  

El viernes continuará el juicio en los tribunales de la calle Talcahuano. “La Poderosa convoca a las 8 de la mañana a concentrarse en la avenida Iriarte al 3500 para acompañar al papá de Iván porque no nos van a callar porque esto es parte de una realidad y que les quede bien en claro que la Villa no se calla”.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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