Ley Micaela: las batallas en Tucumán para terminar con el machismo

Compartir

En diciembre de 2018 el Congreso sancionó la “Ley Micaela de Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado”. Lleva el nombre en homenaje a Micaela García, una joven víctima de femicidio. Todas las provincias del país han adherido a la ley, con la única excepción de Tucumán, que mañana tiene la posibilidad de hacerlo y romper con el estigma machista que la diferencia. Tucumán tampoco adhirió a la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable de 2002, dejando a las mujeres de las provincia en una situación de vulnerabilidad y desigualdad. La alianza retrógrada entre Cambiemos y el bussismo.

La provincia de Tucumán se convirtió en noticia nacional por dos graves hechos de desconocimiento de derechos de las mujeres, lesbianas, trans, travestis y personas no binarias. Si se quiere, uno de ribetes más cómicos, pero ambos evidencian la posición de desprecio a la igualdad de género y a los avances del feminismo a nivel mundial y nacional.
La primera sesión virtual del Senado de la Nación nos dejó varios memes, dentro de los cuales se destaca el que derivó de la intervención de la Senador(a) Tucumana por el bloque de Juntos por el Cambio, Silvia Elías de Pérez. Recordemos que se trata de la máxima referente del sector anti derechos en la provincia. En un nuevo capítulo de su lucha contra el feminismo, buscó desconocer el lenguaje inclusivo y se refirió a Cristina Fernández de Kirchner, actual Presidenta de la Cámara Alta, como “Presidente”. Sin embargo, quedó en off side cuando CFK, evidentemente cansada de repetir que es “Presidenta ta ta ta”, le respondió “Gracias Senador”.

De todas las intervenciones de la Senadora en pos de negar la igualdad de género, quizás esta es la menos dañina. Sin embargo, es el otro hecho por el que fue noticia la provincia el que resulta sumamente preocupante: la falta de adhesión a la Ley Micaela.
En diciembre de 2018 el Congreso de la Nación sancionó la ley 27.499 “Ley Micaela de Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado”, mediante la cual se establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. Se trata de una Ley Nacional que requiere la adhesión de las provincias para su entrada en vigencia en cada jurisdicción. Esta Ley lleva el nombre de Micaela, en homenaje a Micaela García, una joven militante política del Movimiento Evita de Entre Ríos, que fue víctima de femicidio en el año 2017
A la fecha todas las provincias han adherido a la ley. Con una única -aunque no llamativa excepción- la de la Provincia de Tucumán.
Cabe recordar que Tucumán aún no ha adherido a la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable del año 2002, colocando a las mujeres de las provincia en una situación de vulnerabilidad y desigualdad en relación al resto del país. Desigualdad que no se limita a la ausencia de legislación sino que se plasma en negación de derechos concretos.

Sin ir más lejos, basta mencionar el caso de “Belén” la joven que estuvo presa por un aborto espontáneo; o el caso de “Lucía”, una niña a la que el personal de salud de la provincia obstaculizó el acceso a la interrupción legal del embarazo producto de una violación.
Si bien el proyecto de adhesión a la Ley Micaela cuenta con dictamen de mayoría de la comisión de mujer de la Legislatura provincial desde el mes de febrero, su sanción, que se preveía para el jueves pasado, ha sido frenada por los/as legisladores/as pertenecientes al bloque del Bussismo. Se trata del bloque liderado por Ricardo Bussi, hijo del genocida Antonio Domingo Bussi. El mismo que en declaraciones radiales dijo que no conoce ningún caso en que una mujer haya sido asesinada por el hecho de ser mujer. Desde su partido, la Legisladora Nadima Pecci presentó un proyecto, que lleva también las firmas del propio Bussi y de los diputados de cambiemos Raúl Albarracín y Walter Berarducci, en el cual señalan que la Ley Micaela prioriza el adoctrinamiento ideológico por sobre la real protección a las mujeres.

Frente a esta situación, las organizaciones feministas, sociales y políticas de la provincia se movilizaron y organizaron – de manera virtual, la forma en que encontramos de seguir “en las calles y en las redes” en tiempos de pandemia y ASPO- reclamando que la provincia adhiera sin modificaciones a la Ley Micaela.

Afortunadamente, desde el oficialismo parecen estar empezando a abandonar los tiempos del medievalismo -recordemos que hace dos años durante el debate por la Interrupción Legal del Embarazo la Legislatura Provincial declaró a Tucumán como provincia pro vida.
El Gobernador Juan Manzur expresó por Twitter su adhesión a la sanción de la ley Micaela; al tiempo que el vicegobernador Jaldo (impulsor de la declaración de la provincia como pro vida) se comprometió, a través de una videoconferencia con Néstor García, el padre de Micaela, a adherir a la Ley Nacional, aunque introduciendo modificaciones ya que en la provincia las autoridades del Ejecutivo, del Legislativo y de la Justicia serán las encargadas de controlar el dictado de los contenidos. De acuerdo a la normativa Nacional esta facultad está en cabeza del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.

El compromiso es que el próximo jueves 21 de mayo la Legislatura Provincial adhiera a la Ley Nacional. Los votos, esta vez, parecen estar. El bloque del oficialismo integrado por 32 miembros se comprometió a votar de manera unificada el texto consensuado.
En esta oportunidad, el costo político de no respetar los derechos de las mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias se vislumbra como más riesgoso. Lo que obedece, sin duda, a la fuerza del movimiento feminista y de derechos humanos provincial. Desde el cual se va a seguir exigiendo la adhesión sin modificaciones y, obviamente, sin festejos hasta que no veamos hecha realidad la ley.

Frente a este panorama, las tucumanas no dejamos de hacernos siempre las mismas preguntas: ¿Por qué en la provincia las batallas por los derechos de las mujeres, lesbianas, travestis, trans y personas no binarias adquieren estas características? ¿qué hace a esta provincia del norte tan reacia al reconocimiento de la igualdad de género?

Las posibles respuestas se encuentran en nuestra historia reciente. El operativo independencia y la dictadura militar han dejado huellas profundas y una sociedad diezmada y marcada por el silencio y el miedo. El bussismo sigue presente en la cotidianeidad política provincial (en las últimas elecciones a gobernador el partido liderado por Ricardo Bussi quintuplicó los votos en relación a 2015). Todavía es posible encontrarse con algunos que anhelan “la vuelta de los milicos” para frenar la delincuencia, el “Malevo” Ferreyra sigue siendo recordado por muchos como un personaje entrañable que “limpio” las calles de ladrones. Pero además, incluso ahora las marchas “pro vida” son multitudinarias y cuentan con la participación e impulso de referentes de todos los sectores políticos acompañando a un feto gigante de cartapesta (la movilización de 2018 fue liderada por Juan Manzur).

Sin embargo, y como contracara, el movimiento de derechos humanos y feminista tucumano crece día a día. Ante las vulneraciones de derechos este sector de la sociedad nunca ha dejado de alzar su voz, en las calles y en las redes.

En Tucumán el reconocimiento de derechos adquiere siempre la forma de una batalla. En ningún lugar parece estar más vigente la famosa frase de Julieta Lanteri: “Los derechos no se mendigan, se conquistan”

Comentarios

Comentarios

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 03/08/2020 - Todos los derechos reservados
Contacto