Lo que dice la calle cuando para

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Las dos CTA concretaron un paro con movilización a Plaza de Mayo contra las políticas económicas del Gobierno, al que se sumaron el sindicato de Camioneros, otros gremios de la CGT y movimientos sociales. También la CTERA llamó a un cese de actividades en todo el país. Tres historias resumen en la calle qué significa este presente de ajuste: hambre, tarifazos, chicos que se duermen en las aulas, cierre de paritarias, represión y la degradación de la vida cotidiana.

Fotos: Joaquín Salguero
1. El cansancio del ajuste

Paula Perissé tiene 46 años y cruza 9 de Julio por Avenida de Mayo llevando la bandera de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP, mejor conocidos como Metrodelegados). Son las 16:06, pasaron más de siete horas de la histórica media sanción del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y Paula marcha, también, con el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito atado al cuello. No sólo estuvo presente en la vigilia a la espera de la votación sino que, ahora, está en la movilización que las dos CTA convocaron en el marco de un paro contra las políticas económicas del Gobierno, al que se sumaron el sindicato de Camioneros, otros de la CGT y movimientos sociales.

“Dentro del subte tenemos un conflicto muy complicado”, dice a Nuestras Voces. “Nos cerraron una paritaria a la baja, despidieron a compañeros, nos reprimieron y promovieron una serie de medidas que nos llevan a reformular y a restructurar el estilo de vida que veníamos teniendo, tanto en lo social como en lo económico: hoy tenemos que pasar más horas en la calle o en el subte por las medidas de fuerza que hacemos”.

La Policía de la Ciudad reprimió y detuvo a 12 metrodelegados hace un mes por hacer un paro en las líneas H y E en protesta del acuerdo paritario firmado por Unión Tranviaria Automotor (UTA) y el Gobierno de un 15 por ciento en tres cuotas. El conflicto, además, es de larga data: en marzo, la Corte Suprema ratificó un fallo que plantea la nulidad de la personería gremial luego de un recurso presentado por la UTA en medio de una discusión judicial sobre cuál es el más representativo del sector.

Eso es lo que explica Paula:

-Además de todo eso, el sueldo ya no rinde como meses atrás. Lo vemos en la vida diaria cuando vamos a comprar. Si bien éramos un gremio que estaba dentro de una franja mejor paga que muchos, ahora estamos peor. Lo veo básicamente en las compras. Mi compañero también trabaja en el subte. Y lo vemos en otros trabajadores: compañeros que son sostén de familia y, en los momentos de descanso, te dicen que ya no pueden comprar carne todos los días, ni leche, ni pan. Es lamentable. Sumale la tarifa de servicios: ahí perdés gran parte de tu trabajo. Nuestra jornada es de seis horas, pero nos tenemos que quedar de más para hacernos partícipes de las luchas.

Los Metrodelegados convocaron a un paro desde las 20 hasta el cierre del día.

Dos funcionarios de Macri denunciados por amenazar a los Metrodelegados

A todo esto, Paula aún no descansó. El miércoles, estuvo desde el mediodía hasta las 11 de la noche esperando por la sanción de la ley, se volvió a su casa, se levantó a las 4:30, entró a trabajar dos horas después, y al salir se fue a la marcha. Un detalle: vive en Ezeiza. “Estamos muy cansadas. Habíamos logrado muchos beneficios, pero ahora ya no podemos disfrutar de la familia, de los amigos, de ir al cine”.

Por lo menos, dice Paula, tuvo algo para festejar: “Salió la ley”.

2. Lo que el Gobierno no entiende

Héctor Aguirre está parado Hipólito Yrigoyen, en Plaza de Mayo, y a su alrededor pasan banderas de Aeronáuticos, de ATE, de Suteba, de CTERA, de SATSAID, de La Dignidad, de Miles, de Barrios de Pie, de Curtidores, del FOL. Él, delegado de Barrido del sindicato de Camioneros, espera el comienzo del acto central. Cuenta que el Gobierno quiere cerrar una paritaria del 15 por ciento, que eso no alcanza, que el costo de vida está por las nubes, que los trabajadores sólo quieren llevarse el mango a la casa, que los del Gobierno quieren destruir el convenio colectivo, que por eso la lucha, que por eso la calle.

-Camioneros tiene que estar en la callle. Como en los ´90, que fue uno de los gremios que a Menem nunca se le achicó. Muchos se olvidan: nos mojaban, nos daban palos, pero nunca nos bajábamos. Hoy estamos vivienda esa época. Lo logró este Gobierno. Siempre fuimos combativos: en los 90 salíamos a cortar rutas, en el 2000 estuvimos contra la reforma laboral. Ahora estamos y vamos a seguir peleando.

Aguirre entró al sector de la basura cuando tenía 34 años: hoy tiene 62.

-Hay que estar en la calle todos los días, llueve, nieve o truene. A mí me duele todo el cuerpo. Eso es algo que parece que el Gobierno no entiende. No queremos ganar más que otras personas: sólo lo que merecemos. Hoy las tarifas, por ejemplo, nos están matando a todos. Yo soy hombre grande, pero veo compañeros que tienen 3 o 4 hijos y dejan casi el sueldo en eso: es un desastre. No les alcanza. Sumá que pagamos impuesto a las ganancias: todos los meses nos quitan entre 2000 o 3000 pesos. Los compañeros ya no quieren venir a trabajar los feriados porque saben que esa plata no la ven.

Crece la protesta social por la baja de salarios y los tarifazos

3.Los chicos con las panzas vacías

Desde el palco se escuchan duras críticas al acuerdo del Gobierno con el FMI. Una de las que escucha es Mirta Balcaldi, docente de la escuela Gobernador Echevere de Strobel, municipio de Diamante. Balcaldi, 47 años, lleva la pechera de la Asociación Gremial de Magisterio de Entre Ríos (AGMER). La movilización también coincidió con un paro nacional decretaro por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). Ella -dice- era de las que no hacían paro.

-¿Por qué hoy sí?

No es que no estuviera de acuerdo, pero nos descontaban mucho más de lo que nos pagaban por día: 700 pesos, dependiendo la antigüedad. ¿Qué me hizo venir? Vivo en el mismo pueblo hace 30 años, hace 18 que soy docente y es la primera vez que los chicos me dicen que tienen hambre. De 30 chiquitos que venían al comedor hoy tenemos más de 150. Entonces dejé de pensar en mi bolsillo y me abrí a pensar más lo que significa lo que está pasando alrededor con mis alumnos y qué quiere decir que un vienes en el que llueve a cántaros no te falte ni uno porque pasan el finde sin comer. Eso te llena de angustia como docente porque un chico con la pancita vacía no puede aprender.

La escuela está a 45 de Paraná, la capital entrerriana. “Es muy indignante y triste lo que estamos viendo: nunca viví esta situación. Nunca. Prometieron pobreza cero y ahora hay mucha más pobreza”. Bacaldi también es sostén de familia. “Se me complica muchísimo. Entre los descuentos de mi casa, la salud, no llego a 10 mil pesos por mes.  La luz pasó de 500 pesos a 2000. No tenemos gas natural: las garrafas pasaron de 200 a 400 pesos. Cada vez más horas de trabajo, trabajo extra. Es mucho el desgaste”.

Balcadi se detiene.

Y repite: «Prometieron pobreza cero y ahora hay mucha más pobreza».

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Lucas Pedulla

Periodista. Además de escribir para Nuestras Voces, forma parte de La Vaca y de sus publicaciones como revista Mu y Mu Trinchera Boutique, entre otros. Es docente en la Escuela de Comunicación ETER.

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