Los estafados por los créditos UVA

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A partir de 2016, miles de familias en todo el país tomaron los créditos de Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) que el macrismo promovió como política para resolver el déficit habitacional. Hoy están endeudadas con una cuota que en algunos casos se incrementó casi 150 por ciento. Sacaron a sus hijos de inglés, fútbol y natación; dejaron de pagar impuestos, salir de vacaciones o ahorrar para poder afrontar el pago. Muchos se agruparon para reclamar al gobierno una Ley de Emergencia pero nadie los recibe. Historias de los que soñaron con la casa propia y viven la pesadilla de perderlo todo.

Ya nadie se acuerda cuando el 31 de marzo de 2016 el ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunciaba el lanzamiento de los créditos de Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) como una de las medidas más resonantes del Gobierno de Cambiemos.

El mismo Mauricio Macri dijo que con los créditos UVA se disminuiría “rápidamente el déficit habitacional estructural y promovería el crecimiento económico y el empleo genuino, a través de una fuerte inversión en viviendas”.

Lo que nunca explicaron con claridad el presidente Mauricio Macri ni Federico Sturzenegger fue que los créditos que equivalen a la milésima parte del costo promedio de construcción de un metro cuadrado de vivienda se actualizan a diario, en función de la variación del coeficiente de estabilización de referencia (CER), que se basa en el índice de precios al consumidor (IPC). En otras palabras van de la mano de la inflación que, desde que asumió Cambiemos el Gobierno, es la más alta desde 1991.

Con un anuncio rimbombante, con los y las periodistas de grandes medios hablando y escribiendo a favor de la medida fueron muchas las familias que vieron en esos créditos –que tenían una cuota equivalente a menos de la mitad de la de un préstamo tradicional y mucho menor que el alquiler de una vivienda– la oportunidad de concretar el sueño de la casa propia. Un sueño que –como muchas realidades en tiempos del macrismo– pueden volverse una pesadilla.

A esa te la debo

A fines de mayo de este año el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un minucioso informe en el que refleja que “la cuota de un préstamo UVA de 1.031.800 pesos otorgado en abril de 2016 (cuando se lanzó esa línea crediticia) tuvo un incremento del 154 por ciento a mayo 2019”.

En ese ejemplo, la cuota inicial de 6.153 pesos –mayo 2016– saltó este mes a 15.212 pesos. Una diferencia de 9.059 pesos, absolutamente alejada de una recomposición salarial en cualquier actividad económica.

“El mayor aumento –dice el informe– se produce en el último año, pasando la cuota de 9.870 pesos en mayo de 2018 a (los mencionados) 15.212 pesos en mayo de 2019. Una suba de 5.342 pesos de la cuota en apenas un año, lo cual representa un 55 por ciento de incremento”. El CEPA apeló a distintas variables para ejemplificar la dimensión de lo que calificó como “un fracaso” en materia de alternativas de acceso a la vivienda.

La deuda nuestra de cada día

De la desilusión a la lucha

Silvia Sosa es abogada de profesión y forma parte del colectivo AntiUVAs Agrupados. Para entender la situación por la cual iniciaron sus reclamos Sosa le explica a Nuestras Voces que “los créditos fracasaron porque en principio no se contempló límite a la cantidad de veces que se puede indexar el capital a lo largo de la vida del crédito, el método de amortización y la falta de medidas protectorias para el deudor. Aunado a ello las estimaciones inflacionarias y proyecciones bajo las cuales se ofrecieron los créditos (y tomaron los créditos son sumamente falsas), también el estancamiento de los salarios y los costos de vida elevados por una inflación (casi hiperinflación) todo en su conjunto hace imposible determinar cuál es la deuda”.

El colectivo del que forma parte exige el cese de la indexación ilimitada sobre el capital adeudado y el alto costo de las tasas de interés que se aplica sobre ese capital actualizado: “es decir la extinción del sistema UVA”, explica Sosa que tomó un crédito de 2.050.000 pesos en mayo de 2018 y a la fecha debe 3.366.340 pesos.

“Vendimos un dúplex, compramos un lote y empezamos a construir y pedimos. La cuota inicial era de 17 mil pesos y tomamos un crédito personal a tasa variable de 13 mil pesos mensuales. El total de afectación del ingreso familiar era el 25 por ciento con los dos créditos”, cuenta la afectada que vive con su marido y su hija.

Silvia Sosa junto a su hija viviendo un momento de felicidad en 2018 mientras estaban construyendo su casa. «En esos días todavía sonreía», dice a Nuestras Voces.

En el medio de esta situación Silvia fue despedida de su trabajo en relación de dependencia y hoy es monotributista. “Bajó mucho el trabajo y hoy la cuota es de 24.600 pesos mientras que el otro préstamo es de 17 mil pesos. Los pagos se llevan el 45 por ciento de nuestro ingreso. Sacamos de los ahorros, no gastamos en nada que no sea necesario, no pagamos las patentes ni el inmobiliario y reducimos gastos de salida, ropa, optimizamos las compras. Adiós gimnasio, salidas, vacaciones y olvidate de ahorrar”, dice.

En un principio el Gobierno no se hizo eco del reclamo de los hipotecados UVA pero con el correr de los meses se fue tornando masivo. “Salieron a decir que éramos un grupo de agitadores, luego pasamos a ser quejosos que no entendíamos que hicimos un negocio al comprar viviendas que valen más y que el aumento del capital es una ilusión monetaria. Además se rehúsan a recibir a los deudores y mantienen cerrada la Comisión de Finanzas (presidida por Eduardo Amadeo) para impedir el tratamiento de los proyectos de leyes de emergencia presentado desde diferentes espacios políticos”, afirma Sosa que junto a otros damnificados le destinan tiempo y energía al reclamo a través de la cuenta de Twitter @hipotecados_uva.

ProCreAr: el sueño de la casa propia se volvió pesadilla

Sin luz al final del túnel

Leonardo vive en Don Bosco, partido de Quilmes, y su familia está compuesta por su pareja Natalia y sus 3 hijos: Martina, Tiago e Ignacio. “Con el sueño de tener nuestra primera vivienda sacamos un crédito UVA de 3.450.000 pesos y a 12 meses del préstamo ya debemos 5.409.000. La cuota inicial era de 18.900 pesos y hoy es de 33.000. Además sacamos 2 créditos personales UVA porque no llegábamos así que tenemos de cuota un total de 46.000 pesos”, cuenta a Nuestras Voces.

Cuando Leonardo hizo la precalificación en diciembre de 2017 con el banco Supervielle el dólar estaba a 18 pesos y cuando le otorgaron el crédito en abril de 2018 la moneda estadounidense se había disparado a 24,85 pesos. “Había dejado una reserva de todos nuestros ahorros que eran más o menos 20.000 dólares y al momento que se disparó el dólar nos faltaba bastante dinero que no teníamos de dónde sacarlo por eso es que solicitamos los otros 2 préstamos personales, estos en el Galicia”.

En marzo de este año, con la merma de clientes, el aumento en el alquiler y la inflación imparable Leonardo tuvo que cerrar la cafetería que tenía en Buenos Aires. Hoy trabaja junto con su esposa en una agencia de viajes. “Tuve que dejar de pagar los totales de las tarjetas de crédito, estoy muy atrasado con los impuestos de ABL, ARBA, la patente del auto y tuve que suprimir actividades extraescolares de los 3 nenes como inglés, fútbol y natación”.

Cuando Eva tomó el UVA el dólar estaba a 15 pesos. “Hice un adelanto de cuotas del 10 por ciento del crédito. Es decir en un crédito normal llevaría pagado el 20 por ciento del crédito. En esta estafa debo el 167 por ciento del monto tomado y la cuota se me incrementó un 79 por ciento”, cuenta a Nuestras Voces.

Daniel de Mar del Plata está en pareja con Mariela y son padres de Rodrigo y Tadeo. “Tenía una vivienda en condominio al 50 por ciento con mi ex pareja. Tomé el crédito de 2.150.838,81 pesos con esa prerrogativa aceptada por el Banco (hoy creo ya no se puede) para nueva convivencia. Saqué un préstamo personal en Santander Río para gastos de escritura, honorarios de notario (aproximadamente 150.000 pesos) y le pagué saldo de precio al vendedor (4.000 dólares). Para pagar la cuota del crédito que hoy asciende a 14.703,77 pesos resigno salidas, camino mucho, debo impuestos y vendo viandas por encargo”, explica.

También vale mencionar a aquellas personas que tomaron créditos prendarios y no compraron una casa y se endeudaron en un máximo de 5 años. Hoy están ahogados con las cuotas y pagarán 3 veces el valor de un auto, por ejemplo.

Desde el Gobierno se siguen promocionando los créditos UVA y como medida de campaña acaban de anunciar el regreso de Procrear. Lo hacen sin informar al tomador el alcance e implicancia de los mismos. El porcentaje de quienes los toman ha disminuido drásticamente (así lo demuestra un informe de ventas del colegio de Martilleros de la provincia de Buenos Aires).

Sin embargo el sueño de la vivienda propia es algo arraigado fuertemente ¿quién no tomaría un crédito si le prometen que la cuota de su casa va a ser igual que la del alquiler? La trampa está en que no explican el sistema ni controlan la inflación ni aumentan los salarios mientras que los costos de vida y el UVA suben permanentemente.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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