Los Larreta sean unidos 

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Hijos de una cabeza política y económica del frondicismo, los hermanos Horacio y Augusto Rodríguez Larreta son dos caras de una dinámica PRO de hacer negocios. Uno, jefe de Gobierno porteño con causas judiciales del menemismo, la Alianza, el duhaldismo y el macrismo. Otro, delfín del Grupo Irsa, uno de los holdings predilectos en la Ciudad para las licitaciones millonarias.

Marcelo Tinelli camina por los bosques de Palermo en un día soleado cuando detiene en la bicisenda a un hombre calvo, de campera deportiva, pantalones cortos y zapatillas, a bordo de una bicicleta amarilla.

-Flaco, un minuto porque estoy medio perdido-, dice el principal conductor de la TV argenta, en un diálogo que parece casual y es una demostración de poder.

-¿Por dónde queda la parada del 39?

“Flaco” es el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, uno de las tres personalidades políticas (junto a Sergio Massa Juan y Manuel Urturbey) que participaron en la apertura de Showmatch hace apenas unas semanas. Larreta, histriónico y simpático, le contesta demostrando sus conocimientos de la Capital, y se retira pedaleando en dirección a la cámara.

La actuación, de tan sólo unos minutos, no lo sorprende: días antes del comienzo del programa, el delfín porteño de Mauricio Macri había participado de un encuentro en la Usina del Arte con el grupo de improvisadores teatrales Improcrash, como parte del entrenamiento motivacional que Cambiemos sugiere a sus funcionarios. Larreta, según publicó Perfil, fue acompañado por todo su gabinete, y el grupo teatral trabajó con datos previos de cada funcionario “para sacarlos de su zona de confort”.

El delfín porteño de Mauricio Macri y su gabinete participaron de un encuentro con el grupo de improvisadores teatrales Improcrash, como parte del entrenamiento motivacional de Cambiemos: el que grupo teatral trabajó con datos previos de cada funcionario “para sacarlos de su zona de confort”.

¿Qué sucedió con el jefe de Gobierno? “Sabíamos, por ejemplo, que para Rodríguez Larreta la ansiedad es un valor”, responde al periódico Luciano Barreda, uno de los actores. “Entonces, hicimos un ejercicio para que viera que se puede ser efectivo y creativo sin que te gane la ansiedad”. El desafío del grupo era “hacerlos romper la solemnidad sin caer en el ridículo”.

En 2012, en la fiesta de casamiento de su hermano Augusto con la modelo y diseñadora Julieta Spina, Horacio rompió la solemnidad: cantó “Your Song”, de Elthon John, y “My Valentine”, de Paul McCartney, según la imperdible crónica de la revista ¡Hola!. La boda se produjo casi seis meses después de que Augusto, quien fuera durante más de diez años el gerente de Recursos Institucionales del Grupo IRSA (del empresario Eduardo Elsztain), fuera contratado como asesor del Gobierno porteño. Allí Augusto rompió la solemnidad: su cargo no le privó de impulsar negocios en la Ciudad y la Legislatura lo señaló como el principal lobbista del holding para la aprobación de un megaemprendimiento inmobiliario que impulsaron tanto IRSA como el PRO en la ex Ciudad Deportiva de La Boca. Allí buscaron la construcción de un barrio de lujo con torres de hasta 50 pisos, centros comerciales, hoteles y oficinas al lado de la Reserva Ecológica, donde se encuentra la villa Rodrigo Bueno. La obra fue frenada por la Legislatura. Pero Horacio, fiel a sus clases pero también al cambio de época, rompió la solemnidad y ahora impulsa el negocio de nuevo: el propio jefe de Gobierno porteño se acercó a los delegados del barrio para reflotar el proyecto. La sombra que se mueve detrás, otra vez, es nuevamente la de Augusto.

 De los sobresueldos al Gobierno

“Es asesor en temas políticos”, respondieron desde el Ministerio de Gobierno cuando Augusto fue contratado en el Gobierno de la Ciudad en 2012. Era el segundo del ministro Emilio Monzó, hoy presidente de la Cámara de Diputados. No era la primera vez que el segundo de los tres hijos varones del viejo Horacio Rodríguez Larreta -una de las principales cabezas del desarrollismo frondicista, presidente de Racing en los ´70- incursionaba en la política.  Fue vocero del ministro de Defensa del menemismo Oscar Camilión y, también, del exministro de Economía, Roque Fernández. En 1999 llegó al equipo de campaña de Ramón “Palito” Ortega. Fue uno de los procesados en la causa por sobresueldos en el gobierno de Carlos Menem. Pero la Sala II de la Cámara de Casación Penal lo anuló juntos a otros 25 procesamientos de ex ministros y altos funcionarios menemistas ya que interpretó que se habían “vulnerado” sus garantías procesales.

Luego, o quizá al mismo tiempo, llegaron los negocios.

En febrero de 2002 -después de la crisis, del 19 y 20, del helicóptero, de las decenas de muertes-, Augusto participó como representante de IRSA en el Foro Económico Mundial en el hotel Waldorf Astoria, en Nueva York. Desde ese palacio donde ya no cabían lujos, a miles de kilómetros de la pobreza que alcanzaba la mitad del país y en medio de un “impresionante dispositivo de seguridad” por las crecientes manifestaciones de los movimientos antiglobalización en el exterior, la pregunta que flotaba era qué iba a suceder con Argentina después del estallido. El temor, puertas adentro, era que la crisis argentina desencadenara un retroceso en las políticas neoliberales en América Latina.

Allí, junto a Augusto, también estaba Mauricio Macri.

 El peronista Larreta

A Horacio lo describen como obsersivo, estudioso, tecnócrata, estructurado, y la prueba a fuego se vio en las internas a Jefe de Gobierno porteño donde debía competir con el “carisma” de Gabriela Michetti, hoy vicepresidenta de la Nación. Fue el que más se empapó de ese mundo político que lo rodeó en la infancia. “Mi viejo siempre se dedicó a eso, así que en mi casa había muchas reuniones en las que se hablaba del tema. Con siete años ya me paraba a un costado y escuchaba atentamente”, recuerda en su web. Egresado de la carrera de Ciencias Políticas de La Sorbona -nada más ni nada menos- y con estudios de economía internacional en la London School of Economics, su padre fue el “ahijado político” de Rodolfo Frigerio y, además, asesor económico de la revista The Economist.

Horacio también estudió Economía. Egresó de la UBA a los 23 años. Comenzó a trabajar en la petrolera Esso como analista de operaciones financieras. Dos años después viajó a Boston para realizar una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Harvard.

Según su propia biopic: “Mi carrera empezó en 1993, cuando tenía 28 años. Me aparecieron muchas oportunidades de ir a trabajar a diferentes partes del mundo, pero siempre supe que mi lugar estaba en Argentina, en el ámbito público. Cuando terminé el máster volví y me sumé al equipo de la Subsecretaría de Inversiones del Ministerio de Economía. Durante los siguientes años seguí abriéndome camino en el mundo de la política con un único objetivo: laburar para poder mejorarle la vida a la gente. Fui Gerente General de la ANSeS y trabajé en la Secretaría de Desarrollo Social como subsecretario de Políticas Sociales. Después fui interventor del PAMI, Presidente del Instituto de Previsión Social (IPS) de la provincia de Buenos Aires y Director General de la Dirección General Impositiva (DGI)”. Claro que, en esa currículum, faltan detalles.

En marzo, la Corte Suprema confirmó la continuidad de una causa que Horacio arrastra desde su gestión menemista. Se trata de una investigación por presuntos delitos de administración fraudulenta y peculado durante su paso por el Fondo Fiduciario de Capital Social (Foncap). Según la acusación del fiscal Guillermo Marijuán, el Foncap prestó más de un millón de pesos a la Fundación Emprender, que utilizó ese dinero para cancelar deudas bancarias y no para los fines fijados según la ley. Ya en tiempos de la Alianza, el expresidente Fernando de la Rua lo designó interventor del PAMI, donde surgen las acusaciones por la deuda que le adjudicaba la Fundación Favaloro y que Larreta siempre negó. En 2000, el cardiocirujano René Favaloro se suicidó, entre otras razones, por el reclamo de cerca de dos millones de pesos/dólares al PAMI.

La siguiente estación sería el duhaldismo, donde fue nombrado en el IPS y la DGI. Pero renunció para incorporarse definitivamente al armado que comenzaba Mauricio Macrio de cara a la jefatura del Gobierno porteño. Horacio creó el Grupo Sophia, uno de los think tanks de donde saldrían la actual gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la ministra de Desarrollo Social de Nación Carolina Stanley. En ese entonces, cuando en 2003 pierde como compañero de fórmula de Macri contra Aníbal Ibara, lo presentaban como “el peronista Larreta”. Según el propio presidente, “es el hombre que más estudió sobre el asistencialismo en la Argentina”. A ese hombre le llegaría el turno de gobernar el distrito más rico del país doce años después.

De las villas a Augusto

Augusto trabajó en el equipo de campaña de su hermano. “Colaboro en el equipo creativo, en el diseño y ejecución de proyectos”, contó a Perfil. “Trabajo para Horacio desde que volvió al país en 1993, cuando regresó de Harvard. Ya estoy acostumbrado a trabajar políticamente con él”. Al igual que Horacio, recuerda a su papá como una figura política influyente que los marcó desde niños. “Mi padre nos inculcó la pasión por la política, desde muy chiquitos. Él lo vivió con enorme dedicación, formo parte de, tal vez, el mejor gobierno de la historia argentina, el de Arturo Frondizi. Pero la historia de esa ilusión de poder ser un gran país, un golpe militar derrocó su gobierno y toda una generación brillante quedó frustrada”, escribió en su perfil de Facebook. “Mauricio Macri, Cambiemos y todo su equipo nos da devuelto la esperanza de salir adelante”.

No es el único posteo. Entre fotos familiares, de su padre, de jugadores históricos de Racing, de Horacio y de Macri, el 24 de marzo posteó: “NUNCA MAS 30.000 de desaparecidos (sic), persecucion (sic), terrorismo de estado, falta de libertad y garantias, miedo y tristeza… Pero NUNCA MAS también para la corrupción obscena, a la grieta en nuestra sociedad, a la falta de dialogo, a la intolerancia y a la soberbia”.

No se vislumbran posteos respecto a la denuncia presentada por los diputados porteños del Frente Progresista Popular (FPP), Fernando Muñoz y Aníbal Ibarra, donde solicitaron informes a la administración PRO ante las sospechas de irregularidades que involucraban a Augusto y a su esposa, Julieta Spina, en la adjudicación del evento “La Ciudad de Moda 2015”. Para ese concurso público, los legisladores apuntaron que salió favorecida la empresa Diada Comunicación SA, firma que pertenece ni más ni menos que a Spina. La organización del evento, según el monto asignado, costó 4 millones de pesos por dos días en Palermo, asignados por el Ministerio de Desarrollo Económico que conducía Francisco Cabrera, hoy ministro de Producción nacional. En su cuenta de Twitter, la propia modelo se autodenominó como “Directora de contenidos”. En un comunicado, Muñoz e Ibarra sostuvieron que su participación se “torna incompatible desde todo punto de vista legal y ético para cualquier funcionario público toda contratación con firmas privadas a su cargo”. Luego del escándalo, Spina modificó su Twitter, donde solo quedó un módico “Productora de eventos de moda”, cuando se había presentado como “Directora” durante años. En 2014 había ganado la misma licitación (esta vez por casi 2 millones): fue la única que se presentó.

Días antes de que explotara la noticia, Augusto renunció como subsecretario de Gobierno para dedicarse a la campaña de Horacio. “No es que decidí meterme en esto porque soy la mujer de Augusto. No sentí nunca que estaba puesta a dedo. Llegué con un proyecto interesante y si hubiera estado acomodada no hubiera durado más de un año”, afirmó Spina en una entrevista con La Nación. Por su parte, Página/12 denunció en 2013 que al área de Spina se transfirieron fondos que estaban destinados a las villas porteñas: fueron tres millones que se recortaron al Programa de Intervención Social en Villas. Meses después a la licitación, el economista y legislador Claudio Lozano (Unidad Popular) denunció que la empresa IRSA había conseguido en “tiempo récord” la habilitación para la construcción de Dot Baires Shopping cuando Augusto todavía era funcionario. “El resultado fueron las inundaciones del barrio Mitre con 300 personas evacuadas en 2013”, recordó Lozano. También hubo muertos.

El Grupo IRSA fue vinculado a la firma Hope Founds, cuyo titular, el empresario Juan Enrique Blaksley, aparece en los Panama Papers como “director, apoderado y/o beneficiario de una compleja red de empresas con sede en los paraísos fiscales de Panama, las Islas Vírgenes Británicas y Singapur”, según informó Página/12. Hope Funds promocionó la gestión de Mauricio Macri al frente de la Ciudad. La relación con IRSA se teje en el complejo Buenos Aires Design, ubicado en Recoleta, donde Hope Funds es dueño del 47 por ciento del proyecto. IRSA es accionista mayoritario. La concesión del predio fue renovada por casi cinco años luego de su vencimiento en 2012 gracias a la ley 3399, que permite al Ejecutivo las ampliaciones por ese tiempo sin la necesidad de la aprobación de la Legislatura. Según denunció la legisladora Gabriela Cerruti, por esa concesión ambas firmas pagan “el irrisorio canon de 42.353 pesos mensuales”, cuando los holdings subalquilan allí 174 cocheras y 70 locales comerciales que se distribuyen en tres plantas, además de contar con una terraza y dos edificios anexos. Uno de ellos es el Hard Rock Café, cuya licencia en argentina pertenece a Hope Funds. Negocio redondo, allí también aparece el nombre de los Larreta: Augusto era el apoderado de IRSA cuando el Ejecutivo promovió la concesión express.

El mejor de los Larreta

Augusto era hasta fines de enero el vicepresidente del Grupo Provincia, pero fue desplazado por Jorge Macri y reemplazado Guillermo Romero, un funcionario investigado por la Justicia por el pago de coimas en la “causa Siemens”. Augusto pasó a formar parte del directorio del Bapro. Horacio, por su parte, busca una impronta propia al frente de la Jefatura de Gobierno a partir del contacto directo con los vecinos, que lo llevó hasta la propia Rodrigo Bueno. “Urbanizar la Villa Rodrigo Bueno es un disparate. Estamos convalidando una toma de gente que está usurpando el lugar”, había afirmado ante uno de los fallos judiciales que intimaron al Gobierno a reconocer el derecho a la vivienda. La idea, hoy, parece ser otra: reflotar nuevamente el megaemprendimiento, la “Dubai porteña”, según algunos, con la sombre de IRSA y su hermano Augusto nuevamente detrás.

Pero hay uno de los tres Rodríguez Larreta varones no optó por el camino político. Es el menor, Mariano, consultor en marketing y comunicación, a quien Augusto define en Facebook como “el mejor de los Larreta”. El hermano menor recorre los hospitales como payamédico con “Sanarizes”, el grupo de risoterapia que fundó en 2012 luego de una separación. Su nombre artístico es “Carbón”. En una nota con Clarín, Mariano dice que no quiere que su trabajo social se mezcle con la política. “Si hacer política es hacerle bien a las personas, entonces un poco hago política. Pero no partidaria”, aclara. Y agrega: «En estos momentos en que la gente está un poco triste, dolorida o aburrida, venimos a tratar de sacarles una sonrisa o al menos contenerlas». El trabajo, según afirma, no es remunerado y “prohíbe” las propinas o regalos por parte de los pacientes.

Quizá allí haya una hipótesis de por qué Augusto lo describe como el mejor.

@lucaspedulla

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Lucas Pedulla

Periodista. Además de escribir para Nuestras Voces, forma parte de La Vaca y de sus publicaciones como revista Mu y Mu Trinchera Boutique, entre otros. Es docente en la Escuela de Comunicación ETER.

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