Los venezolanos, la contradicción migratoria de Macri

Compartir

Mientras el Gobierno instaló el primer escalón de la discusión inmigratoria buscando limitar el acceso a la salud a los ciudadanos de países vecinos, busca generar una «lluvia de venezolanos» antichavistas. Distendió los requisitos migratorios para los llegados de Venezuela con un claro objetivo geopolítico. La mayoría de los venezolanos que vienen son de ingresos altos y ya se habla de Palermo-Caracas. En Venezuela llegaron a ofrecer pasajes de avión gratis hacia Argentina y Chile a los jóvenes que se sumaban a las protestas y aquí los recibe una red de contención del MUD.  «Son universitarios recién recibidos que extrañan la vida a lo Miami que existía en Venezuela y piensan que Macri les va a devolver ese sueño”, cuenta una venezolana.

Manifestación contra el gobierno de Maduro en la Facultad de Derecho de la UBA.

El gobierno nacional distendió los requisitos migratorios a los ciudadanos venezolanos con deseos de ingresar el país. Si el pasaporte tiene los colores vinotinto la Argentina ya no chequea con rigor el certificado de antecedentes penales., ni ningún otro documento que «se demore». La medida busca facilitar la supuesta diáspora del país caribeño al extrarradio regional y también mostrar al mundo su presunta crisis humanitaria. Mientras el gobierno argentino justifican la decisión como gesto solidario ante la urgencia social de los vecinos, lanza una embestida para limitar el acceso a la salud a los inmigrantes de países vecinos. Sin embargo, el mayor flujo de los últimos migrantes venezolanos radicados en el país son jóvenes profesionales con buenos ingresos y se asientan en zona norte de Capital Federal. De ahí que ya se hable de Palermo Caracas, el nuevo barrio preferido de Cambiemos.

No es por el “chori” y la “coca”

Durante las denominadas guarimbas, los piquetes callejeros organizados por la oposición venezolana, los cabecillas de la desobediencia buscaban insuflar la alzada civil azuzando a la población universitaria con una promesa tentadora. “Yo vivía en la zona de Chacaíto en Caracas. Ahí vi con mis propios ojos cómo los líderes de la MUD (Mesa de Unidad Democrática) ofrecían, sobre todo a los jóvenes, pasajes de avión a Chile o Argentina, y la posibilidad de instalarse en esos países gracias a las redes de contención que tienen desplegadas, para que se sumaran a la protesta”, confía a Nuestras Voces Carolina Cruz, una trabajadora social venezolana con residencia en la localidad de Burzaco desde hace un año.

El buen migrante

La asistencia de la MUD a su base social encrespada incluye detalles desopilantes. “No sólo tickets aéreos. En las guarimbas los líderes llevaban a sus panas (amigos) que ponían el cuerpo bandejas empaquetadas con sandwiches de primera y jugos exprimidos. Parece mentira, pero es real. Yo veía todo desde mi departamento”, sigue contando Carolina y confiesa que extraña a su país. “Yo me gradué en la Universidad Central de Venezuela y no quería pasar los primeros años de profesión encerrada en una oficina. Por eso, decidí acompañar a mi pareja argentina y establecerme un tiempo en su país. Acá, me contacte con algunos compatriotas. Pero, en zona sur no viven muchos venezolanos. Por lo que conozco, la mayoría terminan viviendo en Palermo, Colegiales, o Recoleta. En general, son universitarios recién recibidos que extrañan la vida a lo Miami que existía en Venezuela previo a la llegada de (Hugo) Chávez. Piensan que (Mauricio) Macri les va a devolver ese sueño”, opina Carolina.

La llegada de venezolanos fue el principal título de Clarín hace una semana (16/02). A tres columnas y con una advertencia catastrófica el gran diario argentino advertía sobre el ingreso al país  en enero de “9.800 venezolanos”. En el desarrollo de la noticia, el ministro del Interior Rogelio Frigerio anunciaba que el gobierno beneficiaría a los migrantes venezolanos extendiendo el plazo de entrega del certificado de antecedentes penales porque, supuestamente, las mafias burocráticas bolivarianas demoraban la entrega de ese documento público a cambio de una ingesta suma de dinero.

Sin embargo, el comunicado de prensa del ministerio de Interior despachado el día anterior daba cuenta de un dato de ese flujo migratorio que contradecía al propio Frigerio sobre la urgencia social padecida por los venezolanos que buscan vivir entre Usuahia y La Quiaca. “En cuanto al perfil promedio, en su mayoría se suman a la PEA (la población económica activa) por tratarse de gente joven. En general son profesionales o tienen estudios universitarios o estudian en alguna facultad o se integran al mercado laboral formal”, describía la Dirección Nacional de Migraciones.

Consultado sobre los excepcionales requisitos de residencia otorgados a los migrantes venezolanos, desde el ministerio del Interior se aclaró a Nuestras Voces que: “A través de la disposición 594/2018 se autorizó a arbitrar medidas operativas y administrativas que permitan dar continuidad a los trámites migratorios de residencia iniciados por nacionales venezolanos cuando razones ajenas a su voluntad impidan o dificulten la obtención o el cumplimiento de presentación de recaudos documentales exigibles para la adquisición de la radicación, en la medida en que ello no redunde en un riesgo a la seguridad pública».

No son los inmigrantes estúpido

La diáspora es un camino de ida, y vuelta

El sociólogo venezolano Reinaldo Iturriza fue ministro de Comunas y Movimientos Sociales y líder de la cartera de Cultura en Venezuela y, actualmente, es investigador del Centro Nacional de Estudios Históricos. Estudioso de la cuestión migratoria en su país, Iturriza cita a Nuestras Voces un documento de la Naciones Unidas para poner en paños fríos la narrativa del Grupo de Lima (un hub diplomático latinoamericano cercano a Washington, del que es parte Argentina) sobre la estampida venezolana a la región. “En mi trabajo La migración en Venezuela, un pasaje de ida y vuelta utilice un trabajo de la ONU llamado Inventario de las Migraciones Internacionales, a través de su Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, donde reconozco el aumento de la emigración en Venezuela, pero haciendo bastante aclaraciones. Primero, el comportamiento migratorio en el último cuarto de siglo en mí país ha sido lineal con algunas curvas puntuales. Durante la década de los noventa, auge del neoliberalismo y con una gran crisis social, los flujos migratorios se acentuaron. Sin embargo, esa tasa de migración neta negativa, es decir se iba más gente del país de la que regresaba, se revierte a partir del año 2005 y esa tendencia positiva continúa en los siguientes diez años, que fue un período de prosperidad económica en Venezuela fundamentalmente por los buenos precios del petróleo. Específicamente, entre los años 2005 y 2015 la tasa de migración neta en Venezuela fue de 3.67, un índice positivo equiparable al de los Estados Unidos”, específica Iturriza desde Caracas.

A su vez, el ex ministro de Comunas y Movimientos Sociales comparte a Nuestras Voces un dato interesante que desmitifica el agolpamiento de venezolanos en la frontera colombiana, una postal que suele arropar los informes periodísticos tanto de la CNN en español como de sus hermanos menores de Clarín y La Nación. “Primero, una aclaración, seguimos siendo el segundo país mayor receptor de inmigrantes en toda América Latina. Solamente, somos superados por Argentina en esa cuestión. Segundo, el tema del éxodo a Colombia es falso. Miles de venezolanos se van al país gobernado por (Juan Manuel) Santos, pero regresan al otro día. Ahí no tenemos un problema migratorio, lo que hay es una gran trasiega de contrabando incentivada por la brecha cambiaria existente entre los dos países. Esa frontera siempre fue muy fluida, no de ahorita, siempre. Sobre todo en la zona de Táchira. Repito, esa foto que repiten los diarios de miles de venezolanos yéndose a Colombia es cierta. El problema es que no publican la otra imagen, cuando esos mismos compatriotas regresan al país ese mismo día o en la siguiente jornada”, señala Iturriza.

Cerrar el país para «un mundo abierto»

“Varios medios nacionales e internacionales repiten mentiras al unísono sobre Venezuela para alimentar el caos y el expediente de la crisis humanitaria. Una de ellas, la que ha tenido mayor peso en los últimos meses, es el supuesto éxodo masivo de venezolanos. The Wall Street Journal utiliza cifras de inmigración dadas por Colombia para simular el éxodo masivo. Según el gobierno del vecino país 550 mil venezolanos emigraron en el último tiempo a Colombia, lo que le permite comparar a Venezuela con los desplazados de Siria y Myanmar. Estas cifras han sido tan contradictorias que el  propio gobernador del Departamento de Bolívar, miembro del Partido Liberal, denunció a principios de febrero su inconsistencia. Aproximadamente, el 70 por ciento de las personas que ingresan por la frontera con Colombia son nacidas en este país; es decir, lo que sucede en realidad es un retorno de colombianos o de familias mixtas, no un crecimiento épico de la inmigración venezolana como quiere hacer ver el WSJ”, aclara en el mismo sentido de Iturriza un artículo del portal bolivariano Misión Verdad titulado “¿Éxodo masivo de venezolanos? Desmontando al Wall Street Journal”.

Los indicadores de desarrollo humano más significativos, como mortalidad infantil o tasa de escolaridad pública, vigentes en Venezuela desmienten la campaña regional sobre nuestra crisis humanitaria. Claro, retrocedimos socialmente en comparación a la bonanza económica vivida los años 2005 y 2015, pero los estándares de vida en nuestro país son muchos mejores en relación a la desigualdad padecida en la década de los noventa”, concluye Reinaldo Iturriza.

Carolina Cruz cuenta a Nuestras Voces que junto a un puñado de compatriotas radicados en Argentina están armando una peña para agrupar a los inmigrantes venezolanos identificados con el rumbo bolivariano. “Nos vamos a llamar Chavistas en el sur, o algo así”, detalla. Carolina, además, estima necesario pintar a la comunidad venezolana en Argentina con otros colores políticos. “Si entras al Facebook de Panas en Buenos Aires o Venezolanos en Argentina vas a ver que son profusamente antichavistas. No tengo nada contra ellos pero creo que añoran una etapa de mi país, la del famoso deme dos (en los ochenta, la elite venezolana plena de petrodólares llenaba su carrito de compras en Miami con esa frase que resumía opulencia), que reventó en el Caracazo”. Por lo pronto, Cambiemos planea continuar con su black friday en sellado de pasaportes a los venezolanos. Palermo Caracas tiene futuro.

Comentarios

Comentarios

Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

Hacé tu anotación Sin anotaciones