Macri-Bolsonaro: la pelea por el liderazgo neoliberal

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El presidente Mauricio Macri tuvo ayer su primer cumbre bilateral con Jair Bolsonaro, el nuevo Jefe de Estado brasileño. El gobierno argentino buscó transmitir que una mejora de la economía vecina podría irradiar crecimiento local. Sin embargo, Bolsonaro pretende prolongar la supremacía comercial en un liderazgo regional neoliberal, lo que provoca tensiones con Buenos Aires. Ambos acuerdan en cercar a Venezuela y alinearse con el Departamento de Estado de los EE.UU., pero difieren en el vínculo con China y tenderán que competir por las inversiones globales. ¿Quién tiene la derecha más grande?

Los Jefes de Estado Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, finalmente, se dieron ayer su primer apretón de manos. Además, el argentino no pudo con su genio, una vez más, e intentó distender la reunión con una broma futbolera; en este caso, hizo una mención a la “paternidad” que Boca tenía con el club del cual es hincha Bolsonaro, Palmeiras. Previamente, la relación protocolar entre ambos no había comenzado, por cierto, de la mejor manera. El líder brasileño y su ministro de Economía Paulo Guedes advirtieron antes de asumir que su interés estratégico por el Mercosur era más bien nulo; además, el ex capitán del Ejército notificó que su primer viaje internacional tendrá como destino Chile, y no Argentina como marca la tradición diplomática para reforzar el vínculo entre los gigantes de la Cuenca del Plata. Macri, por su parte, no se quedó atrás y también contribuyó a esa tirantez inicial: comunicó que no estaría presente en Brasilia durante la asunción de su par y, en ningún momento, explicó o dio motivos lógicos que justificaran su ausencia.

Bolsonaro, el nuevo macho alfa del neoliberalismo sudamericano

Pero, aunque más no sea, forzados a una convivencia ineludible por la proximidad comercial, pero también a ciertas coincidencias en su cruzada antipopulista, los mandatarios se predispusieron a romper el hielo. Macri, por lo pronto, concurrió con una nutrida comitiva: los ministros Jorge Faurie, Dante Sica, Nicolás Dujovne, Patricia Bullrich, Germán Garavano y Oscar Aguad. También los influyentes secretarios Fulvio Pompeo, Horacio Reyser y Marisa Bircher también desembarcaron en Brasilia. Bolsonaro, por su parte, recibió al líder del PRO acompañado por su doble comando, los hombres a cargo de las dos alas del Planalto: la tecnocrática financiera y la castrense; ambas podrían tensionar a futuro porque discrepan en el grado de aperturismo. Recapitulando, el team de Jair Messias estuvo compuesto por el general Fernando Azevedo, ministro de Defensa; el mediático ministro de Justicia Sergio Moro, el general Augusto Heleno, jefe de Gabinete, y el ya mencionado “Cavallo” de Bolsonaro, el Chicago Boy Paulo Guedes.

Por otro lado, la agenda bilateral fue tan profusa como el círculo de funcionarios que rodearon a cada mandatario: flexibilización del Mercosur, estrategia a unificar contra Venezuela, revisión del acuerdo a firmar con la Unión Europea, mayor cooperación en la frontera común contra la amenaza narco. El primer punto, precisamente, el destino del bloque mercosureano, promete ser un tema de colisión ya que en los otros tópicos -guerra, por lo pronto ideológica, a Caracas; y predisposición a ser embajadas amigas de la agencia antinarcótica DEA y del Comando Sur estadounidense- hay coincidencia plena. En ese sentido, Macri llegó a la capital brasileña con el anuncio fresquito del TLC pactado con Chile con el sentido último de demostrar celeridad en la carrera abierta entre ambos por ver quien abre más rápido la economía doméstica.

Luego del visto bueno dado está semana por la Cámara Alta chilena al tratado de libre comercio con Argentina, en unos tres meses Mauricio Macri y su par Sebastián Piñera suscribirán una apertura comercial total de la frontera común. Sólo la Cordillera de los Andes se antepondrá entre los países, prometen los mandatarios. En consecuencia, los empresarios y las corporaciones globales asentadas en ambas jurisdicciones podrán utilizar a los dos países como una sola unidad comercial, un hecho que facilita la evasión de impuestos a los grandes actores privados y la pérdida de recursos para los fiscos nacionales. Para Macri y Piñera, se trata, claro, en cambio, de una nueva victoria contra el populismo regional y la estructura asfixiante económica del Mercosur.

El paradigma que une a Bullrich con Bolsonaro

Volviendo a la agenda mercosureana pero, ahora, vista desde el lado brasileño, ¿Cómo moverá sus fichas el Palacio Itamaraty en la guerra de posiciones contra Argentina? En principio, Alejandro Frenkel, Doctor en Ciencias Sociales y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de San Martín, advierte a Nuestras Voces que: “En el desinterés de Bolsonaro sobre el bloque común hay una percepción cada vez mayor de que el mercado regional es un límite, y no una oportunidad de crecimiento. Repasemos los motivos. Los sectores agroexportadores poseen una demanda muy sostenida de sus productos por parte del mercado asiático. Con lo cual todo proyecto con restricciones comerciales a ellos les genera un desinterés mayúsculo. Luego, con los actores industriales la tensión es más compleja, aunque el cortocircuito mayor con el Mercosur se da  porque la FIESP (cámara patronal de San Pablo) entiende que han disminuido considerablemente las exportaciones con valor agregado intrazona. También concluyen que el mercado regional está siendo cada vez más acaparado por China. Su conclusión es, nuestra salida (la del capital industrial local) es salir a competir al mercado global”.

Sin embargo, ayer mismo, el ministro de Producción de Dante Sica, un funcionario en alza en la consideración de Macri, emitió un comunicado oficial donde, centralmente, explayó lo que implicaba el “pra frente” con el que mandatario argentino buscó sintetizar en conferencia de prensa su sintonía con Bolsonaro: “con Guedes coincidimos en trabajar en una revisión del Arancel Externo Común para mejorar la competitividad productiva del bloque, en modernizar y priorizar las negociaciones que el Mercosur tiene avanzadas -en particular, con la Unión Europea-, en agilizar la agenda bilateral de convergencia regulatoria y en resolver los temas de acceso pendientes de los productos agroindustriales a Brasil”.

Lo explicitado habilita una pregunta más concreta: ¿El gobierno de Bolsonaro es, finalmente, una buena noticia para Macri? ¿Su crecimiento, por más que sea apalancado en un ajuste triple x, derramará hacia la Argentina? Pablo Trucco, experto en las relaciones económicas sudamericanas, investigador en el capítulo argentino de la unidad académica FLACSO, concentra su respuesta a Nuestras Voces en la integración a cuatro ruedas, un tema sensible para la alicaída industria nacional: “La industria automotriz, tercer complejo exportador de Argentina después del cerealero y oleaginoso, continuará siendo un elemento clave de la relación bilateral y posiblemente continúe su proceso de especialización asimétrica. A ver, el complejo automotriz regional se halla en una situación de subordinación con respecto a las decisiones de estrategia global de las casas matrices y, en el interior del bloque, eso implicó la subordinación de las filiales argentinas con respecto a las brasileñas, quienes concentran los eslabones de mayor valor agregado e intensidad tecnológica en Brasil. En el actual contexto de debilidad económica y política de una Argentina en crisis, y en un año electoral, será poco lo que el gobierno de Macri podrá hacer para modificar esta situación estructural”.

Por lo pronto, si la competencia bilateral por alinearse con Estados Unidos fuera un reality show, podría afirmarse que Bolsonaro promete ser un rival dispuesto a todo para ganarle Macri. En ese sentido, ¿podrá Macri insistir en su estrategia pendular de recostarse sobre EE.UU. y China, de acuerdo a la conveniencia coyuntural? Ayer, el matutino Folha do Sao Paulo, que por lo pronto no dedicó ni una línea de su portada a la llegada de Macri al país, advirtió en boca de su columnista Beatriz Bulla que para Bolsonaro el único liderazgo posible para la región tiene una bandera compuesta por barras y estrellas. Dice Bulla que: “el canciller designado por Bolsonaro, Ernesto Araújo, hace gala de la simbiosis entre los dos gobiernos. Es más, el actual número uno del Departamento de Estado, en entrevista exclusiva con Folha, aseguró que Trump está entusiasmado con el giro a la derecha de América Latina. ¿Qué esperan los americanos de Brasil? Que Bolsonaro lidere la cruzada regional contra Maduro en Venezuela y espera un apoyo decidido de Brasil contra China. Está claro que para el presidente brasileño, en la relación con la Casa Blanca, el cielo es el límite”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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