Macri y Netanyahu: malas compañías

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El primer ministro israelí, que será recibido con honores por el presidente Macri en su visita a la Argentina, es un huésped polémico: avala la posición británica en Malvinas contra la soberanía argentina en todos los foros internacionales y tiene el rol de potencia ocupante en los territorios palestinos. El político israelí llega con la misión de sumar a Macri en la cruzada contra Irán y utilizará a Nisman como argumento.

El jefe de gobierno israelí, Bibi Netaniahu, arriba a la Argentina. Es la primera vez que un primer ministro de ese país -en funciones- visite nuestro país. Y será recibido por Mauricio Macri, uno de los mandatarios latinoamericanos que abraza con mayor ahínco el modelo político y económico neoliberal, sustentado y avalado por los sectores más concentrados y generador de gran parte de los conflictos bélicos a nivel internacional. Netaniahu será recibido por los funcionarios de “Cambiemos” pocas semanas antes de las elecciones legislativas argentinas. Pero su presencia exigirá que Macri explique las genuinas razones por las que se invita al jefe de un gobierno que avala permanentemente la posición de Gran Bretaña en relación a las islas Malvinas. Sólo Israel y Estados Unidos se han sumado a la posición británica de los distintos foros multilaterales. Y es con ambos gobiernos con los que Macri prioriza sus nuevas “relaciones carnales” internacionales.

Ante la visita de Netaniahu, Mauricio Macri deberá evitar -además- que se instale en la agenda política aquello que aparece como ineludible, el papel de potencia ocupante de Israel en los territorios palestinos. Ambos datos de la realidad, el apoyo sistemático de Israel a la posición británica (en oposición a la soberanía argentina), y su rol colonialista en relación al pueblo palestino, serán las cuestiones que el gobierno de Mauricio Macri intentará encubrir mediante la consabida colaboración y blindaje de los grandes empresarios mediáticos locales, quienes han ocupado –desde su asunción- la doble tarea de proteger y distraer a la opinión pública.

El viaje de Netaniahu, que incluirá una visita a México como paso previo a su participación en la asamblea de las Naciones Unidas a desarrollarse entre el 18 y 21 de septiembre, se realiza en el marco de diversas denuncias de corrupción contra la gestión de la alianza liderada por el Likud –habituales en gobiernos que sustentan postulados neoliberales— y una avalancha de críticas por el silencio asumido por el primer ministro en relación a las manifestaciones neo-nazis desatadas en EEUU que fueron cuasi-avaladas por Donald Trump en el marco de la conocida teoría de los “dos demonios”.

Secretos nazis

La agenda del gobierno israelí en Argentina incluye un pedido expreso a nuestro país para que sea parte de la ofensiva internacional contra Irán, uno de los máximos oponentes de Israel en la región, que ha firmado en Ginebra, en 2013, un tratado de No Proliferación Nuclear. La demanda de Netaniahu permitirá darle continuidad a la “Operación Nisman”, en la que el ex fiscal trabajaba para insertar a la Argentina en la lógica de los conflictos de medio oriente, avalados por la política exterior del Departamento de Estado y las agencias de inteligencia que sabotearon –infructuosamente– la firma del acuerdo de Ginebra.

El primer ministro de Israel, que gobierna en alianza con partidos religiosos y fundamentalistas de la extrema derecha, también mantendrá reuniones con referentes del sector macrista de la colectividad judía local. Los encuentros incluirán un acto público a realizarse en el estado Luna Park, de la Ciudad Autónoma. Dicho evento empieza a ser tema de preocupación de los organismos de seguridad locales y extranjeros, quienes se encuentran abocados a cercar todo el centro porteño ante las previsibles manifestaciones de quienes se solidarizan con las demandas del pueblo palestino. La DAIA, la AMIA, el diputado Waldo Wolff, el sub-secretario de Derechos Humanos y el ministro de Medio Ambiente de la Nación. Sergio Bergman, serán los encargados de convencer al primer ministro israelí de que la totalidad de la colectividad judía apoya sin dubitación su política colonial y represiva hacia los palestinos. Con ese objetivo se intentará ocultar la existencia de un importante sector de la judeidad argentina que repudia las sistemáticas políticas guerreras del Likud, y que clama –en el marco de la traición humanista y progresista del judaísmo– por la existencia de una Palestina soberana, fronteras seguras para ambos Estados y políticas de cooperación destinadas a pacificar la zona.

Waldo Wolff, el lobo de AMIA Y DAIA

Los sectores referenciados en la DAIA y la AMIA se han transformado en los últimos años en una pieza clave de las operaciones de la derecha neoliberal latinoamericana, constituyéndose en una cuña política amparada por la legitimidad que brinda el criminal genocidio ejecutado por los nazis. Lo “judío” empezó a ser utilizado por la derecha de la colectividad como un salvoconducto orientado a oponerse a los gobiernos populares. Para lograr ese objetivo fue necesario enterrar toda la tradición progresista con la que los inmigrantes y los militantes judeo-argentinos se sumaron a las luchas sociales de nuestro país.

La AMIA y la DAIA fueron ejes de la “Operación Nisman” destinada a culpabilizar al gobierno kirchnerista de motorizar el memorándum de entendimiento con Irán y han llegado a involucrar a la ex presidenta en la causa de la muerte del entonces fiscal. El diputado Waldo Wolff, por su parte, se ha constituido en el representante de los sectores más reaccionarios de la oposición venezolana, y en el centro de la ofensiva argentina contra el gobierno de Maduro. Sus amplios intereses en los tema de seguridad internacional y defensa lo han llevado además a incorporarse a la “Comisión bicameral de seguimiento de temáticas de la seguridad interior” en mayo de 2016 y a acompañar a la ministra de seguridad de la Nación, Patricia Bullrich –hoy acusada de proteger a quienes aparecen como responsables de la desaparición de Santiago Maldonado—, en una visita a Israel, en la que se entablaron negociaciones para la compra de aparatología de seguridad y adquisición de material bélico. En esa ocasión el ex vicepresidente de la DAIA, Wolff, participó de la visita como “representante” legislativo del Congreso de la Nación, sin que los acompañantes de la ministra pudieran explicar el rol asumido durante dicha visita.

La “Operación Nisman” continúa hasta el día de la fecha, como parte de la ofensiva mediático-judicial destinada a proscribir y/o encarcelar a la xx presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien se encuentra acusada de “Traición a la Patria” en el marco de la denuncia promovida por el extinto fiscal quien la acusó por el “Memorándum” que fue aprobado por ambas cámaras del Congreso de la Nación. Las tareas de DAIA, AMIA, Avruj y Wolff han incluido -desde la última etapa del gobierno kirchnerista- el lobby a favor de los denominados “Fondos Buitre”, representados por Paul Singer y Adelson, íntimamente ligados al “Likud”, quienes luego del triunfo de

“Cambiemos” lograron embolsar beneficios usurarios, al cobrar sus tenencias de “bonos basura” acreditados gracias a la competencia jurídica de la justicia de Nueva York y los buenos oficios del macrismo.

Los lazos entre la derecha argentina con sus pares israelíes se han puesto en evidencia en el año 2009 en relación al caso de las escuchas telefónicas ilegales llevadas a cabo por el comisario Jorge “Fino” Palacios. En aquella ocasión, Palacios –sobre quien pesaba un acusación por entorpecimiento de la causa AMIA- fue detenido por espiar al ex familiar de una víctima del atentado a la AMIA, Sergio Burstein, y al entonces cuñado de Mauricio Macri. Por ese mismo caso fue investigado el actual presidente de la Nación quien asumió su mandato en diciembre de 2015 sin haber sido sobreseído por esa causa. Los lazos entre Macri y los servicios de inteligencia israelíes fueron asumidos cuando la red de espías ilegales lideradas por Palacios (nombrado como primer jefe de policía en la Ciudad de Buenos Aires) quedó en evidencia gracias a una denuncia anónima. El entonces jefe de gobierno se encargó de revelar los vínculos con la “inteligencia” israelí –y las agencias estadounidenses—como método para justificar el nombramiento de Palacios, en diferentes medios televisivos y radiales.

El “torcido” Avruj vs. los Derechos Humanos

Los referentes de la derecha comunitaria argentina, además, han contribuido a desplazar a la primera canciller del gobierno macrista, Susana Malcorra, quien postulaba una aposición menos confortativa con la Venezuela de Maduro, lo que suponía una mínima limitación a la política exterior estadounidense. El alineamiento del “trumpismo” con la política extremista del gobierno israelí es viabilizada por el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, quien es asesor en jefe de la Casa Blanca y conspicuo integrante del lobby de la derecha judeo-norteamericana, conocida como AIPAC. Esta asociación tiene su contracara en EEUU en la organización “J-Street” que expresa a una gran parte de los judíos estadounidenses, mayoritariamente ligados a posiciones progresistas. “J-Street” suele repudiar con marchas multitudinarias al AIPAC, y a todos los funcionarios israelíes que contribuyen a socavar toda posibilidad de paz con los palestinos.

“J-Street” ha denunciado sistemáticamente la intención –impulsada por la derecha israelí, con ayuda de los medios hegemónicos de comunicación– por convertir la plural identidad judía en un dispositivo de apoyo automático a las posiciones cuasi-fascistas del “Likud” y sus socios empresariales, ortodoxos, fundamentalistas y neoliberales. Al igual que AIPAC en EEUU, la DAIA y sus referentes locales, hoy integrantes del gobierno de “Cambiemos” intentan denodadamente hacerle creer a la sociedad argentina que la “única” forma de ser judíos es la que sustentan quienes apoyan acríticamente cualquier posición asumida por los gobiernos israelíes, incluso aquellas que suponen un ejercicio de apartheid y etnocidio contra el pueblo palestino. Analistas internacionales han visto en los recientes movimientos de la DAIA y la AMIA una clara intencionalidad por constituir en nuestro país una sede local de AIPAC.

El “Eje” conformado por Macri y Netaniahu, quienes brindarán su conferencia de prensa el próximo 12 de septiembre, dejará en claro –al igual que lo hizo Menem en los años ´90— el formato que asumirán las “relaciones carnales” con el modelo hegemónico internacional, que apuesta –simultáneamente– a la precarización laboral, el gobierno de las trasnacionales, el belicismo, el neocolonialismo y el sometimiento de los sectores más vulnerables de cada una de las sociedades.

Las sonrisas que mostrarán las fotos del encuentro tendrán como contrapartida la indignación de quienes repudian la segregación, el racismo y toda forma de discriminación. Los dos días en que Netaniahu estará en Buenos Aires, permitirán también poner en evidencia la presencia de cientos de miles de argentinos –muchos de ellos judíos– que no comulgan con ninguno de sus postulados, y que demandan la soberanía argentina plena de las islas Malvinas y del pueblo palestino sobre su territorio ocupado.

 

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