Macri y Bolsonaro le regalan el Mercosur a las corporaciones

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El presidente de Brasil envió a su canciller, Ernesto Araújo, a Buenos Aires para avanzar con el gobierno de Cambiemos en la liquidación de los mecanismos proteccionistas aún vigentes en el Mercosur. Mauricio Macri y Jair Bolsonaro moldean un Mercosur con un marco aduanero adaptado al deseo de las corporaciones. Puertas adentro, el plan podría eliminar la protección de productores locales, como por ejemplo el equilibro en el intercambio automotriz. Macri y Bolsonaro también avanzan en una nueva ola de reformas neoliberales, con el acento puesto en el achique previsional y el ajuste laboral. Tras el cierre de la UNASUR, la poda neoliberal llega al Mercosur.

El Canciller de Brasil Ernesto Araújo ganó su cargo gracias a un incendiario posteo hecho en su blog contra la globalización que sedujo a Jair Bolsonaro. El actual presidente brasileño aún no había decidido quién lideraría el Palacio Itamaraty –sede de la Cancillería, un reducto del Estado vecino donde pesa la voz de los profesionales de carrera-, cuando dio con un escrito de un diplomático medio que ponía en palabras picantes todo su desagrado hacia las políticas comunes ambientales o el intento de dar asilo humanitario a los flujos migratorios. “No estamos en un mundo para comportarnos como Miss Simpatía”, proponía Araújo en el artículo. A las pocas semanas estaba confirmado como parte del nuevo gabinete nacional.

El uno de la política exterior brasileña estuvo está semana en Argentina para cerrar dos temas: uno, acordar la primera visita de Bolsonaro al país –que sería en mayo- y, en segundo lugar, consensuar un plan de flexibilización radical en el Mercosur. Todos los mecanismos proteccionistas del bloque -la imposibilidad de que un socio pueda firmar un tratado de libre comercio por su cuenta, las salvaguardas dispuestas para equilibrar el intercambio intrarregional, o el arancel externo común que amuralla la producción conjunta- deben ser reducidos, flexibilizados, propuso el cruzado Araújo con el beneplácito del Palacio San Martín.

Lo que acuerden Brasil y nuestro país en materia de ensamble zonal es lógico que, luego, se traduzca, por peso económico y político de cada país, en el entramado mercosureano. Las buenas vibras entre Araújo y su par Jorge Faurie presuponen, entonces, una concreción del plan hablado estos días para desintegrar el Mercosur, tal como lo conocíamos, en la próxima cumbre del organismo, que será en la ciudad argentina de Santa Fe.

Hasta el momento, si bien el gobierno argentino busca mostrarse en la arena internacional con una narrativa más amigable con respecto a la verba sanguínea de Bolsonaro, los socios mayores del Cono Sur no se diferencian en su política regional. Han acordado, por ejemplo, dar al unísono los pasos más significativos contra la arquitectura común que forjaron, entre otros, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva.

Macri-Bolsonaro: la pelea por el liderazgo neoliberal

Primero, crearon, a pedido del Departamento de Estado, un mecanismo ad hoc zonal conocido como Grupo de Lima para intensificar el intervencionismo contra Venezuela; luego, nuevamente, Macri y Bolsonaro se dieron un apretón de manos en Santiago de Chile en pos de clausurar la voz de la UNASUR. Ahora, el eje conservador regional busca profundizar el desmantelamiento de todo lo construido durante el boom progresista regional en la frontera común más próxima.

MercoNorte

El primer punto del plan Macri- Bolsonaro para deconstruir el Mercosur pasa por la propuesta conjunta de otorgar a todos los socios la facultad unilateral de poder firmar por su cuenta asociaciones de libre comercio con otros países o bloques. Hasta el momento,  el Mercosur debe definir por consenso el acercamiento aperturista y desregulado con determinada nación o entente zonal. Para Araújo, y su par Faurie, eso es una prerrogativa del viejo Mercosur. Por eso, impulsan un horizonte de Tratados de Libre Comercio para todos y todas.

Nuestras Voces habló con el experto Alejandro Frenkel, profesor en la Universidad Nacional de San Martín, en pos de leer con más nitidez la nueva letra chica mercosurerana. “Lo que propone Brasil para el Mercosur está en línea con la idea del bloque que tiene Macri desde que asumió. Los socios mayores proyectan, centralmente, una flexibilización de la unión aduanera. Bolsonaro y Macri deberán afinar entonces cómo y hasta dónde rebajar el arancel externo común. Siempre el problema es acordar la letra chica. Otra agenda pendiente pasa por acordar cómo se establecerá la potestad de que cada país pueda suscribir tratados de apertura comercial por su cuenta. En líneas generales, Macri y Bolsonaro tienen una idea de forjar un Mercosur menos proteccionista y asemejarlo con el modelo presente en la Alianza del Pacífico, que es un esquema de buscar a salir mercados fronteras afuera. En definitiva, buscan convertir al Mercosur en una mera plataforma de exportación de recursos primarios”, establece Frenkel.

En segundo lugar, la visita de Araújo a Buenos Aires introdujo un capítulo que busca flexibilizar el mercado interno del Mercosur. Es decir, más allá de las reglas dispuestas como bloque para negociar con el resto del mundo, existen mecanismos que protegen a puntuales ramas productivas nacionales, como el azúcar argentino, en pos de disminuir las asimetrías con sus pares zonales.

“El Mercosur tiene dos grandes excepciones en su entramado comercial. El segmento productivo del azúcar argentino y la industria automotriz argentino- brasileña poseen salvaguardas específicas intrarregionales, ambos rubros poseen lo que se denomina un comercio administrado. ¿Por qué dichos circuitos económicos se insertan con su propia especificidad al bloque? En principio, Argentina buscó siempre proteger a las economías regionales del norte argentino porque no pueden competir en un plano de igualdad con sus pares brasileñas del azúcar. En cuanto a los autos, el régimen especial buscó,  nuevamente,  asignar cuotas de compra en la cadena de valor agregado de una industria signada por la complementariedad, pero también la asimetría, y que tiende históricamente a profundizar el déficit comercial de Argentina con Brasil”, explica el docente de la UNSAM.

Bolsonaro, el nuevo macho alfa del neoliberalismo sudamericano

Por último, la llegada del Canciller brasileño visibilizó la simultaneidad del eje Macri- Bolsonaro por acelerar la nueva ola de reformas neoliberales. Muchas de esas propuestas -privatización del sistema previsional, una reforma laboral avanzada- están siendo explicitadas en los documentos del Fondo Monetario Internacional como los instrumentos de última generación para amoldar las economías del sur a una senda “fiscal equilibrada”.

Macri ya lo dijo en el último Congreso de la Lengua: “si ganó en octubre iré por el mismo camino pero mucho más rápido”. En un juego de espejos, el interregno electoral argentino difiere de la coyuntura política brasileña, donde Bolsonaro está transitando su primer semestre y, por lo tanto, no está sujeto a elaborar determinadas políticas para congraciarse con la opinión pública. En ese sentido, Araújo, siempre de gesto severo en su paso por Buenos Aires, advirtió en las entrevistas concedidas a La Nación y Clarín el deseo de su gobierno de que “Argentina apoye públicamente a favor de la reforma previsional que debate nuestro Congreso”.

“Considero que Macri desea una pronta aprobación de la reforma previsional que hoy se está discutiendo en el Congreso de Brasil. En caso de ganar en octubre, Cambiemos justificará con más ahínco su segundo plan de reformas con la argumentación de que el vecino país pudo concretar esa flexibilización. Esa narrativa va ir ganando volumen. El gobierno argentino se apoyará mucho en lo discursivo poniendo el ejemplo de Brasil. Creo que la visita del Canciller explicitó la voluntad cada vez mayor de los dos gobiernos por ajustar la sintonía entre las administraciones para profundizar el esquema de reformas. Indudablemente, los dos gobiernos desean además recortar más derechos laborales pero los contextos nacionales, por el distinto peso de los sindicatos en cada país, son muy diferentes en ese punto, ahí no creo que haya sincronía”, concluye Frenkel.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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