Madres y abuelas de la Plaza, las pibas las abrazan

Compartir

El movimiento feminista se sumó a la marcha a 43 años del golpe cívico-militar. Muchas jóvenes, que ya fueron a varias marchas del 8M, asistieron por primera vez a la movilización en memoria del aniversario del golpe de Estado que dejó decenas de miles de desaparecidos. Otras son parte de esos dos movimientos desde hace tiempo y cuentan los puntos de encuentro de militar con los pañuelos verde y blanco unidos en el corazón. Estela de Carlotto se los dijo así: “Bienvenidas, tenemos que estar juntas, todas somos mujeres y tenemos necesidad de defender nuestros derechos. Y yo comparto la lucha por la legalidad, es legal lo que están pidiendo porque es el derecho a salvar vidas y nosotras siempre luchamos por la vida”.

Fotos: Joaquín Salguero

Apenas vio que pasaba la bandera azul con la cara de los 30 mil desaparecidos por el pedacito de vereda en el que estaba parada sobre Avenida de Mayo, Valentina levantó su brazo con el puño cerrado envuelto en su pañuelo verde y su mamá capturó esa imagen en su celular. Valentina tiene 17 años y es la primera vez que va un 24 de marzo a la Plaza de Mayo a una marcha por el Día de la Memoria. Pero la joven, que va a la escuela secundaria, aclara rápidamente que si bien debuta gritando “presente” a los 30 mil compañeros desaparecidos no es la primera vez que va a una marcha, ni a esa plaza. La última fue hace veinte días, el 8 de marzo, en el Paro Internacional de Mujeres y allí no le quedaron dudas de que la Memoria, la Verdad y la Justicia también tenía mucho que ver con ese movimiento feminista que la interpeló y por el que pernoctó en junio pasado esperando que se aprobara en diputados la media sanción por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Y es que para Valentina, como para miles de pibas que llegaron ayer al cumplirse cuarenta y tres años del golpe cívico-militar, fue el feminismo lo que las interpeló a entender que también fueron otras mujeres las que comenzaron la lucha por encontrar a sus hijos y nietos desaparecidos.

Malena Rosemberg tiene 21 años y unos aritos de pañuelos blancos que cuelgan de sus orejas. En la mochila, cuelga su pañuelo verde. A diferencia de Valentina, Malena va desde muy chica a la Plaza de Mayo cada 24 de marzo junto a su familia. Pero este año, también fue diferente para ella. “En lo personal siempre estuve cerca de la figura de las Madres y Abuelas y siempre fueron una figura de lucha. Pero también me doy cuenta que cuando era más chica lo pensaba siempre desde sus historias personales y que eso era el motivo de la lucha, que teníamos que acompañarlas porque no podía ser que el Estado les haya quitado a sus familiares. Más tarde fui entendiendo que las Madres y Abuelas son una institución a la que les exceden sus historias personales y que son figuras del pueblo cuya lucha es colectiva. Pero desde que me interpeló el feminismo y quizás más este año con la lucha por el aborto, empecé a darme cuenta que las Madres y Abuelas son también referentas feministas sin proponérselo. Porque en vez de generarles miedo, salieron a la calle y a romper con todos los estereotipos e imposiciones patriarcales en los que ellas vivían”. Malena vio hace poco un video que la hizo reflexionar en ese sentido. Es una entrevista que le hacen a Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora en donde relata que su hogar era machista y que solo conocía las cuatro paredes de su casa. Y dice: “Salí para buscar a mi hijo y nunca volví a entrar y ahora que soy feminista me doy cuenta.

Para Malena, “la lucha de las Madres y Abuelas es una clara venganza hacia el patriarcado que las quería quietitas en su casa”.

Ir a la Plaza de Mayo un 24 de marzo es una experiencia conmovedora. La multitud que se entremezcla con el olor a choripán, el sonido de los bombos y el clásico “como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. Pero este año, los pañuelos verdes fueron sin dudas el uniforme de la mayoría. Desde el escenario fue llamativo el llamado a recordar a “las” y “los” desaparecidos y varios carteles pedían Memoria, Verdad y Justicia por “les desparecides”.

Tres médicos condenados por el robo de bebés durante la dictadura

A Tatiana le cuelgan de su cartera dos pañuelos, uno verde y uno blanco con la inscripción de Memoria, Verdad y Justicia: “Yo creo que son luchas que van de la mano”. Y es que la historia del pañuelo verde se remite inexorablemente a la historia del pañuelo blanco.

Así lo explica la periodista María Florencia Alcaraz, autora del libro Que Sea Ley en donde explica la genealogía del pañuelo: “Para mi hay un diálogo entre los pañuelos verdes y blancos. Primero porque la potencia que tienen los feminismos en Argentina no se explican si no se piensa en la ocupación callejera de las Madres y Abuelas con esa persistencia y esa tenacidad de militancia y la ronda de los jueves, insistiendo en ocupar el espacio público. Nuestros feminismos populares en Argentina tienen esa herencia de ocupar las calles como las Madres y Abuelas. Después hay un diálogo creo también en el hecho de que sean Madres y Abuelas, un rol que nos es asignado por la sociedad patriarcal que es el de maternar, cuidar, abuelar, desde ese lugar empiezan a politizar la lucha, lo cual es una treta muy interesante porque logran llevar a la praxis que lo personal es político”.

Pero la historia del pañuelo verde, según explica Alcaraz, también tiene una cuota de astucia, al igual que el de las Abuelas que sin pensar que se convertiría en un símbolo, querían mostrar los pañales de los bebés robados. La primera vez que se visibilizaron los retazos fue en la década del 90 Estados Unidos, en la ONU, en donde distintas organizaciones que fueron presenciar esas audiencias, entre los que estaban las pioneras del Aborto Legal, Seguro y Gratuito, utilizaron los pañuelos como forma de visibilizar la lucha. Como no se les tenía permitido hablar, escribieron en los retazos de telas consignas sobe el derecho a decidir evidenciando que en Argentina había un atraso en temas relacionados a la anticoncepción y al aborto. Fueron las mujeres las que levantaron esos pañuelos-panfleto para que los funcionarios internacionales no se quedaran con el relato oficial. Después en el 2003 se institucionalizó el color verde con diferentes consignas en un Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario.

Catalina está llegando a la Plaza por Avenida de Mayo y tiene puesta una remera con la consigna “Sin feminismo no hay justicia social”. “Mi camino es inverso, yo vengo del ámbito de los derechos humanos y desde ahí llego al feminismo porque creo que es esencialmente una lucha que se entrelaza”.

En dialogo con el programa radial Cheque en Blanco, que conduce Alfredo Zaiat en Futurock, Estela Carlotto celebró que la marea verde y sobre todo que las pibas jóvenes se unan a esta lucha: “Les digo bienvenidas, tenemos que estar juntas, todas somos mujeres y tenemos necesidad de defender nuestros derechos. Y yo comparto la lucha por la legalidad, es legal lo que están pidiendo porque el derecho es a salvar vidas y nosotras siempre luchamos por la vida”.

Desde el escenario Estela junto a otras Abuelas, Madres, Hijos, nietos, bisnietos, familiares de desaparecidos y otros referentes de organismos de derechos humanos repetían por altoparlante: “Qué tenemos: memoria, Qué queremos: verdad, Qué exigimos justicia. ¿Cuántos son?: 30 mil ¿Qué fue? Genocidio”. El juego didáctico de pregunta y respuesta que sucedía casi en loop tenía un destinatario claro: el Gobierno de Mauricio Macri que habilitó desde el Estado a volver a poner en duda la cifra de desaparecidos, la manera sistemática en la que se llevó cabo el plan de los militares dejando la puerta abierta nuevamente a la teoría de los dos demonios. El mensaje también es para los jueces que quisieron imponer allá por el 2016 una ley del 2×1 para que los militares se fueran nuevamente a sus casas. No es un secreto a voces. Lo habían dicho ya en campaña cuando consideraban que los derechos humanos eran “un curro”. Ese “curro” volvió a reunir a miles y miles y miles en una marcha pacífica, en donde el grito de Nunca Más cobró también otro significado también en este 2019 electoral.

Comentarios

Comentarios

Tali Goldman

Tali Goldman

Periodista y politóloga. Escribe para Nuestras Voces y también es colaboradora en la Revista Anfibia, Crisis y Tiempo Argentino. Trabajó en la investigación para el libro El Nieto y fue columnista en la radio de las Madres. Dicta clases de periodismo en la UMET.

Hacé tu anotación Sin anotaciones