Qué hay detrás del simulacro de fusilamiento al delegado de ATE

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“Si mi militancia en la causa indígena fue el motivo de la amenaza voy por el buen camino”, asegura Leandroi, que el lunes fue interceptado en la calle y sufrió varios simulacros de fusilamiento. “Al día siguiente a las 8 de la mañana le mandé una carta documento a Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich y Germán Garavano y todavía no recibimos ninguna contestación”, explica el titular del sindicato, Daniel Catalano. Denuncian que los «aprietes mafiosos» se convirtieron en moneda corriente en tiempos de Macri.

Eran casi las 20: 30 horas del lunes 23 de septiembre Lisandroi volvía para su casa en Villa Bosch después de ver a su hija. Todos los lunes juega al fútbol pero como el miércoles tenía que viajar a Esquel, Chubut por trabajo, prefirió pasar el mayor tiempo posible con la pequeña. Lisandro es empleado público, trabaja desde el 2011 en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), un organismo que desde el 2015 depende del ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Antes estaba bajo la órbita de desarrollo social. Él, además, es delegado en la junta interna y responsable del Área de Pueblos Originarios de ATE Capital. Lo que no se iba a perder era la pizza y la cerveza post partido con sus amigos. Así que apenas se bajó del colectivo subió un segundo a su casa a buscar un chaleco porque tenía frío y fue hasta el cajero, a cinco cuadras, a sacar plata. Pero la tranquilidad que manejaba se frenó de golpe cuando dos hombres lo interceptaron y lo redujeron del brazo derecho y la espalda. 

—Llevate lo que quieras, llévate lo que quieras—atinó a decir Lisandroi pensando que se trataba de un robo común, asustado porque sintió como apuntaban un arma de fuego sobre su espalda.

El hombre lo apretó más fuerte

—Cerrá el orto y escuchá. Decile a Catalano que se deje de joder con los indios y vos dejá de viajar, la concha de tu madre.

Lisandroi empezó a sudar, le bajó la presión, se hizo pis encima.

—¿Qué decís?—atinó a decir.

Eso le valió una patada en la costilla.

—Y no hagas la denuncia, cerrá el orto porque la próxima le pongo balas.

Lisandro no sabe cuánto tiempo pasó, no sabe cómo pero logró sacar el celular. A la primera que llamó es a Romina, su compañera de militancia y trabajo desde hace muchos años. Además, viven a quince cuadras.

—Negra me apretaron en la estación.

Eso fue lo único que entendió Romina, que le pidió que se tranquilizara, que fuera para su casa y que inmediatamente lo iba a buscar. 

Cuando lo vio a Lisandro angustiado, sudado y dolorido, lo llevó rápidamente al hospital Anchorena de San Martín. Le hicieron placas y le dieron unos tranquilizantes. Romina se encargó de llamar a Daniel Tano Catalano, secretario general del sindicato, que inmediatamente fue para allá. 

“Al día siguiente a las 8 de la mañana le mandé una carta documento a Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich y Germán Garavano y todavía no recibimos ninguna contestación”, explica Catalano a Nuestras Voces. “Esto cruzó una línea y por el modo en que fue hecho, a pocas cuadras de su casa, y en la manera en que lo abordaron nos genera la confirmación de que tiene que ver con el aparato represivo, con una inteligencia porque sabían perfectamente a quién iban a buscar”. En el comunicado ATE aseguró: “Desde nuestra organización gremial denunciamos que el apriete mafioso es una actividad normal en los tiempos del macrismo donde los servicios de inteligencia buscan aplacar los reclamos y denuncias, con prácticas que deben ser extinguidas en nuestro país”, advirtieron.

Por ahora ningún funcionario se expidió al respecto.  

El miércoles por la noche se realizó una conferencia de prensa en la sede del sindicato en donde además de Lisandro estuvieron presentes diferentes organizaciones gremiales, de DD.HH y políticas, entre ellos: el secretario general de CTA y Diputado Nacional, Hugo Yasky; la Diputad Nacional, Victoria Montenegro y el Diputado, Horacio Pietragalla. 

Lisandro todavía está asustado y angustiado, aunque a medida que pasan los días está un poco más tranquilo. Por ahora sigue durmiendo en la casa de los compañeros, no se anima a ir solo a su casa. Un poco más descansado porque recién la noche de miércoles a jueves pudo dormir de corrido, dialogó con Nuestras Voces 

—¿Cómo pasaste estos días?

—La verdad fue muy difícil, es algo que jamás me imaginé. Me está atravesando el cuerpo, es algo que nunca me pasó. Por ahora estoy muy acompañado y contenido por amigos y compañeros. Pero todas las noches sigo soñando que entran y me vienen a buscar. Por eso prefiero por ahora no estar solo, es más difícil de llevar. Y sobre todo me sigue costando entender por qué. Tengo que hacer un esfuerzo de imaginación y atar algunos cabos. Salí del secundario a los 17 en el 2001 y empecé a militar en el 2010 en el Movimiento Evita y jamás tuve miedo de hacer algo o no hacerlo. Dentro del marco de la democracia o como trabajador del estado jamás me detuve un segundo. Y la verdad ponerme en el lugar este es un bajón, que me llame mi viejo después de esto y me diga ´en qué andás y la verdad ando defendiendo a mis compañeros, bancando a las comunidades originarias. 

—No hay forma de no vincularlo con eso, sobre todo porque en el momento de la amenaza te dijeron “dejá de viajar”

—Yo soy un cuadro técnico y mi función es viajar sobre todo al sur del país y ser el nexo con las comunidades. En ese sentido el INAI es el único organismo del Estado que puede intervenir, por ejemplo en los desalojos a las comunidades. Entonces muchas veces soy yo el que llamo a los fiscales para que se respete la ley y no desalojen a los indígenas. También soy yo el único nexo de los dirigentes de las comunidades con el Estado y la verdad que ahí estamos en un terreno tremendo, hay muchos intereses, muchos tramas muy pesadas. 

—¿Casos como Santiago Maldonado o Rafael Nahuel por ejemplo…?

—Exacto. Eso es un reflejo de lo que estamos hablando. Por eso no tengo dudas de que mi apriete vino directamente de las fuerzas de seguridad, de los servicios porque era gente que sabía perfectamente qué hacía yo.  Y además, todos los que trabajamos en el INAI estamos muy comprometidos con las causas de los pueblo originarios, todos somos militantes de la causa indígena. Entonces si mi militancia en la causa indígena fue la causa de la amenaza voy por el buen camino.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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