Salvarezza: aumento en las becas para que los científicos «se queden en nuestro país»

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Entrevista Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia y Tecnología, que anunció el aumento en el monto de las becas doctorales y post doctorales del CONICET. “Tenemos grandes graduados universitarios que triunfan en el exterior. Debemos tratar de que se queden en nuestro país”. El panorama al asumir el cargo: deudas multimillonarias, falta de insumos, proyectos parados y becarios por debajo de la línea de pobreza. La prioridad: soberanía científica, aumentar el número de investigadores y brindar soluciones tecnológicas a distintas áreas del gobierno.

A pocos días de haber sido confirmado el nuevo Gabinete de Ciencia y Tecnología, y a tan sólo un mes de la nueva gestión, ya hay cambios tangibles en el área con el anuncio del aumento progresivo de las becas doctorales, que pasarán en junio de un monto que está por debajo de la línea de pobreza a 45.430 pesos, y las posdoctorales a 54.833 pesos. Esta recomposición también será tenida en cuenta con el número de becas otorgadas y con la correcta reglamentación para el reintegro del 30% a todas aquellas actividades e insumos que correspondan a Ciencia y Tecnología. Salvarezza indicó que pese a que «el Programa Raíces estuvo y está vigente, las condiciones de trabajo de este país fueron tan degradadas que no quisieron retornar. En los anteriores 12 años tuvimos 1.300 retornos. Durante los último cuatro años casi no repatriamos a nadie porque el sistema era expulsivo”. 

El ministro reconoce a Nuestras Voces que el panorama con el que se encontró es difícil. Salvarezza es un hombre con amplia trayectoria en la ciencia. Es Doctor en Bioquímica, presidió el CONICET entre 2012 y 2015 y Vicepresidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, además de diputado nacional de la provincia entre 2017 y 2019. Si bien el nuevo Ministerio lleva pocos días en funcionamiento, ya se avanzó en la evaluación y la reactivación de diferentes planes heredados del pasado. Comenzaron a reactivar gradualmente proyectos que afectaron empleos y soberanía tecnológica (como las centrales nucleares Atucha III y IV y ARSAT). Un cambio palpable ya se pudo ver en la conformación de los directivos del gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con una paridad inusitada en el área. 

-¿Cuál fue el panorama con el que se encontraron al asumir la nueva gestión? 

Encontramos una Secretaría con deudas pendientes muy importantes, algunas millonarias, como es el caso de la Biblioteca Electrónica que debe, del año pasado, 10 millones de dólares a las a editoriales que están brindando el servicio, más la suscripción que hay que pagar en el período actual. Solamente una de las Secretarías -la de Articulación-, debe 1.000 millones de pesos incluyendo proyectos que no se pagaron, que estaban en ejecución y no se les completaron los pagos. También a la línea FONTAR se le debe dinero. En Cooperación internacional hay deudas de 1.500.000 mil euros con alrededor de 40 proyectos con la Unión Europea que hay que hacerlo urgentemente porque son proyectos que no se ejecutan. Algo semejante a lo que pasó con los compromisos del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero en menor escala, ocurrió en nuestra área. En materia estructural, el buque “Puerto Deseado” del CONICET, que hacía investigación en el océano, quedó fuera de servicio por falta de mantenimiento y está estancado en el puerto de Mar del Plata. 

-¿Cuál es la situación con los becarios, la cantidad de becas y el salario que reciben los investigadores? 

La cantidad de becarios se mantuvo, pero se degradó el monto de la beca, así los salarios de los investigadores, erosionados por la inflación. Las becas de un Becario del CONICET estaban alrededor de 29.000 pesos, en un nivel pobreza en la Capital Federal y Área Metropolitana. Por eso estamos corrigiendo y es una prioridad porque estaban desincentivando a la carrera científica.

Salvarezza hace hincapié que en Argentina hay tres investigadores cada 1000 habitantes, mientras que en otros países como España tiene 6, Israel 15 y Estados Unidos 9, entre otros. Esto incide en la falta de oportunidades tentadoras para los científicos con montos mínimos de salario. “Los salarios internacionales, aún hablando de lo que reciben en Uruguay y Perú, son mejores. Desalentamos a los jóvenes, a los investigadores recién recibidos y a los becarios. Si a esto le sumás que los fondos y los subsidios se fueron devaluando con el ritmo de la inflación, es muy difícil”, concluye. 

-El presidente Alberto Fernández mencionó los problemas que están teniendo con el sistema de firma digital y dijo que iban a recurrir al Ministerio de Ciencia y Tecnología. ¿Con qué áreas del estado podrían cooperar?

-Estamos trabajando en eso. Este nuevo Ministerio decidió brindar todas sus capacidades al estado argentino. Estuvimos con el Ministro de Salud Ginés González García y con la titular del Consejo Federal de Políticas Sociales Victoria Tolosa Paz para trabajar una plataforma que nos permita identificar la situación de los chiquitos en cuanto a su peso y su talla. Por otro lado estamos abriéndonos al tema de la necesidades surgidas con el tema de la emergencia alimentaria. También estamos trabajando con el Ministerio de Seguridad para ofrecer colaboradores en el área; nos hemos reunido con el ministro de ambiente para trabajar juntos la problemática ambiental para producir de manera sustentable, y con el Ministerio de Agricultura para que recurra a los recursos de ciencia y técnica argentina. Estamos colaborando con el Ministerio de Producción para ofrecer soluciones sustentables ya que tenemos colaboración a través de subsidios con el INTI, INTA y Energía atómica, entre otras propuestas. 

-¿Cuál es la situación de la industria satelital? ¿Se planea reactivar el plan y finalizar ARSAT 3?

-Estamos viendo con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de qué manera empezamos a retomar el plan satelital que junto con los actores fundamentales que son INVAP y ARSAT. Queremos volver a tener un Plan Satelital que está en la Ley 27.208 de industria satelital. En Marzo vamos a tener el lanzamiento del satélite Saocom 1B de observación, lo cuál es una buena noticia. En esta nueva etapa ARSAT 3 se va a retomar con una perspectiva. 

-Lino Barañao decía que no era posible seguir incorporando investigadores a la carrera del CONICET al ritmo de los años previos. ¿Cuál es la posición del actual Ministerio de Ciencia con respecto a esto?

Estamos pensando en reforzar este números, aunque no puedo decir en este momento el dato exacto, pero viene en la línea con lo que estaba diciendo. Argentina tiene tres investigadores cada 1000 argentinos, lo cuál es un tercio de la cantidad que necesitamos por la población económicamente activa. Por otro lado, si vos querés retener recursos humanos, en el país se reciben entre 2000 y 2500 doctores por año. ¿Cómo los retenemos? Parte al sistema académico y parte a la actividad privada, pero estamos en un momento donde toda la actividad industrial está al mínimo. En una situación económica donde nuestra industria y nuestras PyMEs están preocupadas por pagar las tarifas y no echar a sus empleados, es difícil que estén pensando en tomar doctores para hacer investigaciones. Entonces en este momento tenemos que tratar de que el sistema estatal absorba a estos investigadores. Argentina los necesita, sino los perdemos, se van al exterior. 

-En línea con esto ¿Qué le diría a quienes argumentan que es un desperdicio invertir tantos recursos del Estado en Ciencia y Tecnología? 

-Le diría que no es cierto, que hay muchísimos desarrollos que son originados en el sistema de ciencia y tecnología que tienen repercusión en la vida de los argentinos. Por ejemplo, no se hicieron las centrales nucleares Atucha III y IV y las consecuencias fueron los despidos en masa y eso repercutió en la UOCRA y en la UOM con despidos. Otro caso emblemático es ARSAT 3, que al no hacerse, repercutió en INVAP y todos los contratistas que tiene en Bariloche. Otro caso que te puedo comentar de aportes reales de ciencia y tecnología tiene que ver con la soja resistente a la sequía y la salinidad de Bioceres desarrollada por el CONICET y la Universidad del Litoral. Esto se desreguló en Paraguay, en Brasil y Argentina se puede convertir en exportadora de semillas con biotecnología nacional. Esos son sólo tres ejemplos de los muchos que podría dar donde hay desarrollos reales y concretos. Argentina tiene una apuesta muy fuerte de Ciencia y Tecnología de 10 años que fue entre el periodo 2003-2012. Previamente había sido atacada en la etapa neoliberal, con Cavallo mandando a los científicos a lavar los platos. En esos 12 años de desarrollo los logros son bien claros. Tenemos que seguir apostando para que Argentina tenga esta complementariedad y no sea solamente un productor de materias primas sino poner tecnología y valor agregado en sus productos industriales. Tenemos una ventaja comparativa con otros países: muy buenos recursos humanos, grandes graduados universitarios, muchos de los cuales terminan triunfando en el exterior y debemos tratar de que se queden en nuestro país. 

-¿Qué políticas de género tienen previstas implementar teniendo en cuenta que el techo de cristal sigue siendo una problemática presente en el ámbito de las cúpulas científicas? 

-En primer lugar, aprobamos en diputados a fines del año pasado una Ley para que en el ámbito de la ciencia y la tecnología haya igualdad de oportunidades. Falta que lo apruebe el Senado. Si bien Argentina hoy tiene el 53% de mujeres y el 47% de hombres, desde 2003 venimos avanzando en la cantidad de mujeres de nuestro sistema científico con respecto a otros países. Aún así los cargos directivos siguen en manos de los hombres, con lo cuál hay que promover que haya una evaluación que permita incrementar en los cargos directivos. Nuestro ministerio avanzo en la comisión en el Ministerio: tenemos 12 directoras, Ana Franchi, Carolina Vera, Cecilia Sleiman, Elisa Margarita Colombo y María Laura González, entre otras. 

El pasado 15 de enero se conocieron los resultados de las Becas 2019 del CONICET que aumentaron, a raíz de esta gestión, un 15% con respecto a la anterior. Además del anuncio del aumento de los valores de las becas, la señal proyectada desde el Ministerio a tan poco tiempo de haber asumido es buena. Siempre teniendo en cuenta la emergencia alimentaria del país y la herencia del desmantelamiento de los diferentes organismos que perdieron cientos de investigadores, como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) o el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre otros. Si bien las perspectivas son difíciles, este año será clave para comenzar a revertir la situación de los investigadores y científicos en el país, dialogar entre sectores y resolver necesidades conjuntas. 

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