Sandleris, un tecnócrata a la medida del FMI

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La Reserva Federal de los Estados Unidos aumentará hoy su tasa de interés de referencia en 0.25%. A su vez, los miembros de la OPEP decidieron, en contra de los intereses de los EE.UU., elevar el precio internacional del petróleo. Sí, la inestable economía argentina, recibe las dos peores noticias esperables. En ese contexto, asume al frente del Banco Central Guido Sandleris, un académico experto en procesos de default en deuda soberana. ¿Estaremos, como advirtió ayer la revista Forbes, al borde del Titanic?

Fotos: Joaquín Salguero

La decisión se tomó el día viernes. El columnista Ignacio Fidanza, del portal La Política Online, fue el primer analista en percibirlo. La tensión,¡ y diferencia de criterios en política monetaria,¡ entre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el ex presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Luis Caputo, había llegado a su punto límite. Ironía del destino, Caputo -el Pele blanco de las finanzas, el primo del alma del presidente se ganó ese mote en Wall Street, cuenta Hernán Iglesias Illia en su libro Golden Boys, por su manejo astuto de los bonos y otros títulos- había imprimido una política de contención del dólar que, a ojos del FMI, era intervencionista. Advertía Fidanza en su artículo del viernes 21 de septiembre: “Caputo prefería pedir perdón, antes que pedir permiso”, en referencia a que el ex ministro de Finanzas podía tolerar recibir apercibimientos de Hacienda y el Fondo, antes de dejar que la divisa norteamericana se apreciara aún más. La ortodoxia de Christine Lagarde no tolera esa displicencia, al parecer.

El día que llegó la primavera, cuando en La Rosada ya se había tomado la decisión que Caputo estaba caput, Guido Sandleris se comunicó con la futura Vicedirectora del BCRA, la también académica Verónica Rappoport. Profesora asociada de la London School of Economics and Social Science, Rappoport aceptó el convite de Sandleris y a los pocos minutos estaba eliminando los tuits econofeministas de su cuenta personal en la red social del pajarito azul. Dos días más tarde, el Jefe de Estado Mauricio Macri contestó muy suelto de cuerpo las inquietudes del periodista Román Lejtman sobre en qué consistiría el futuro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. “Who knows” (quién sabe), intentó contagiar imprevisibilidad Macri.

Sin embargo, la primera consecuencia del nuevo pacto con el FMI -que se anunciará hoy y por lo tanto sepultará un anterior acuerdo de sólo tres meses de vida- ya estaba en marcha: Luis Caputo, a quién ayer con sorna caracterizaban en Twitter como el último exponente de la línea Aldo Ferrer del gobierno, el Messi de las finanzas -como lo elogió el Jefe de Gabinete Marcos Peña- estaba out de la administración Cambiemos. Por decisión del FMI, claro está.

¿Quién es Guido Sandleris? Al parecer, cuenta él, una persona que soñó de chico ser el número 5 del club de fútbol Boca Juniors. El siempre sólido periodista deportivo Alejandro Wall del semanario autogestivo Tiempo Argentino remarcó ayer que el nuevo titular del BCRA: “escribió en coautoría una trilogía de cuentos futboleros para niños que están muy bien: ‘Por la camiseta’, ‘Por los puntos’, y ‘Al Mundial’”. También sabemos que Sandleris proviene de esa usina de ideas académicas que está cada día más en línea con la administración Cambiemos: la Universidad Torcuato Di Tella. A su vez, trascendieron muchos datos de color de la vida de Sandleris: que trabajó en un quiosco, que fue mozo, que levantó cosechas y que enseñó natación y matemática. Pero, por supuesto, todo lo señalado son datos de color.

La joven economista y referente del espacio político capitalino Buenos Aires 3D Delfina Rossi advirtió a Nuestras Voces que el principal factor a tener en cuenta del pedigrí político de Sandleris no pasa, claro está, por su amor por el fútbol, los niños, o la pasión académica: “Sandleris fue investigador visitante en la Reserva Federal de Minneapolis, el Banco Central de Chile, el Banco Interamericano de Desarrollo, y el Fondo Monetario Internacional. Sandleris aparece así como el tecnócrata a medida para que el FMI digitalice la política monetaria. No me sorprende. En la eurocrisis, por ejemplo, la Troka también imponía tecnócratas a medida para cada país”.

Lobo de Wall Street: Caputo vendió las Lebac justo antes de la devaluación

SUBE

Hay que agarrarse fuerte. La tormenta, esa idea sobreutilizada por el gobierno para hacer pasar como casual el vendaval de errores económicos cometidos, todavía no llegó. La explicación es muy simple. El origen de la actual crisis económica tiene muchos factores, aunque uno soprepasa en peso al resto. Donald Trump al decidir elevar la tasa de interés de la Reserva Federal modificó drásticamente el escenario comercial de los países emergentes. Los dólares que andan dando vuelta por el mundo migraron naturalmente a los Estados Unidos porque el negocio de dejar la plata depositada ahí comenzó a ser mucho más fructífero. Macri quería lluvia de inversiones, pero Trump no lo dejó. Los países en desarrollo con cierto grado de desarrollo productivo capearon más el temporal. Devaluaron menos. Argentina no, claro.

“En su reunión del mes pasado, los miembros del comité de política monetaria de la Fed (FOMC) dijeron que sería apropiado subir pronto las tasas y señalaron la intención de elevarlas el miércoles (por hoy) en 0,25%. El marte, los mercados a futuro estimaban en 94,4% la posibilidad del aumento de las tasas. Un pequeño, pero creciente, número de inversores, casi el 6%, apuesta a que el incremento llegue a 0,50%”, pronóstico ayer un cable de la agencia France 24. No hace falta tener un postgrado en economía para contestar el siguiente interrogante: dónde va a poner sus fierros un operador financiero: en una plaza inestable como la Argentina, que promete tasas de oro, aunque con un nuevo titular del BCRA especialista en defaults, o en la madre patria del dólar, el país que tiene la maquinita de imprimir la cara en verde de George Washington. Sí, ahí mismo.

Caputo, el simulador

Segunda tormenta económica para el gobierno. El último fin de semana los países petroleros nucleados en la OPEP desoyeron la sugerencia de Donald Trump. Por lo tanto, sentenciaron no elevar la oferta de crudo y, en consecuencia, habilitaron un aumento del principal commodity energético de la economía mundial. La inflación global, por lo tanto, subirá unas décimas de grado en el termómetro. Encarecimiento del dinero, encarecimiento de la energía. ¿Deberá Guido Sandleris recalcular las metas de inflación del BCRA conocidas como REM?

¿Qué opina el mercado? ¿Espera con optimismo el anuncio del nuevo acuerdo con el Fondo? Veamos lo que dijo la revista ultraortodoxa Forbes: “Caputo agradeció elocuentemente la decisión del presidente Mauricio Macri de haberlo distinguido con el cargo. Sin embargo, lo que aparecía con más claridad para el mercado ayer era que Caputo ya no podía contener el hundimiento del Titanic. El barco se está hundiendo”. Si lo dice el mercado, todos a los botes.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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