SAOCOM 1B: El gol de la industria satelital argentina

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Esta semana despegó el satélite SAOCOM 1B. El lanzamiento fue celebrado por todos como una victoria nacional y completa la misión espacial más importante del país. Gabriel Achtig, jefe del proyecto SAOCOM (Satélite Argentino de Observación Con Microondas) de INVAP y uno de los responsables de poner el satélite en el espacio cuenta en esta nota cómo se preparó todo para llegar al día D. Los festejos por videoconferencia: “Lo gritamos como si fuera un gol”, dice.

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El lanzamiento de un satélite tiene mucho de mundial de fútbol. El acontecimiento se transmite en vivo a todo el mundo y cuál instancia de penales, el momento del desacople de la cápsula define de la misma manera que lo hace un gol. Es un logro de un equipo argentino pero se vive como una victoria nacional. Es soberanía satelital y saca lágrimas, abrazos, gritos y alegrías por doquier.

Así lo vivió Gabriel Achtig, jefe del proyecto SAOCOM (Satélite Argentino de Observación Con Microondas) de INVAP, uno de los tantos responsables en poner en el espacio al satélite SAOCOM 1B el pasado 31 de agosto en el Cabo Cañaveral a las 20:18 a bordo del lanzador Falcon 9 desde las instalaciones de la empresa SpaceX en Estados Unidos.

La trastienda detrás de esta emocionante situación se resume en mucho trabajo de muchas personas. Los científicos e ingenieros pero también todo el ecosistema que se genera alrededor de las pruebas a lo largo de los años para que esto sea posible y que incluye al que corta el pasto, al guardia que cuida a los trabajadores y trabajadoras que se quedan por las noches, al que hace las compras, etc. Para la creación y desarrollo del satélite argentino de observación de la tierra, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) trabajaron más de 1000 profesionales y 80 instituciones.

Teléfono y mate mediante, Gabriel Achtig intenta explicarlo a Nuestras Voces y repite una y otra vez la palabra campaña.

–Antes de empezar, ¿qué significa campaña?

– Es una etapa de nuestro trabajo adonde te movilizas de tu domicilio, a veces vas a un hotel, otras en guardias para realizar ensayos que tienen triples turnos u horarios que no se pueden cortar a la madrugada.

–¿Cómo una concentración de un equipo de fútbol?

–Exacto.

El día del lanzamiento se vivió con mucha alegría, afirma Achtig. “Estábamos re manija, muy ansiosos y se festejó, lo gritamos como si fuera un gol”,  dice y muestra, como si fuera un Telebeam, el video de ese momento (ver más abajo). “Nos estaban esperando a Josefina Péres y a mí para salir por televisión con Alberto Fernández y Juan Pablo Cafiero y no queríamos salir esperando que se abrieran bien los paneles o que se separara bien el satélite del lanzador, que son momentos super críticos”, indica y marca el momento en el video adonde también se puede observar esta segunda victoria.

El día D lo viven, por la situación actual, a través de un sistema de videoconferencia adonde están todos conectados siguiendo la ruta del satélite, mirando las pantallas de datos que va aportando. “Los primeros días desplegamos la antena del radar que viaja dentro de los contenedores de transporte, que está plegado pero el despliegue de la antena grande se hace con operaciones de tierra. Una operación para la puesta a punto de los sistemas hacia la órbita definitiva que va a llevar un par de meses”. Si bien no se puede saber exactamente cuándo quedará el satélite en su posición, Achtig asegura que son etapas más veloces que las del SAOCOM 1A “porque aprendimos y practicamos”.

Esta vez no hubo abrazos, aunque el abrazo colectivo se torna imposible. En el proyecto trabajaron incontable personas. Si bien las cuentas oficiales dicen 800 profesionales, ya en INVAP hay 400: “Solo los profesionales con horas directas pero hay un montón de gente que hace las compras, procesos, los guardias de seguridad que nos cuidan a la noche, la gente que corta el pasto, y todo eso se multiplica de la misma manera a nivel país”.

–¿Qué significa el lanzamiento para vos?

–Por un lado emoción, pero yo creo que tiene que ver con los lanzamientos de satélites. Un lanzamiento es algo instantáneo, se vive una etapa muy crítica y el proyecto genera incertidumbre. Trabajamos en un montón de otros proyectos iguales de importante, como los reactores nucleares, cuya entrega no tiene tanta espectacularidad.

–Además no es el primer satélite…

–Claro. INVAP tiene 8 satélites en orbita, 2 de ARSAT y 6 de las misiones científicas de la CONAE. Yo estuve en el SACOM con SpaceX en el 2018 1ª. Pero todas las campañas están buenísimas. Es un ámbito de comunión, somos amigos, es muy emocionante.

Esta campaña estuvo teñida de pandemia. Arrancó en Febrero con el envío del satélite desde Bariloche hasta el Cabo Cañaveral en el avión ucraniano Antonov AN-124. Pero tuvieron que suspenderlo hasta nuevo aviso cuando empezaron a cortarse los vuelos y el panorama estaba muy complicado en todo el mundo. Se retomó en julio.

–Tuvimos que preparar a un equipo que estuviera apto médico para viajar. Fue bastante crítico, Armamos diversos protocolos entre la CONAE y el INVAP. Tuvieron que hacer cuarentena allí 18 personas. SpaceX no pudo cumplir con el objetivo a fines de julio porque hubo una hubo una interferencia con las prioridades de la base aérea y nos dejaron en espera casi un mes. Se quedaron 13.

–¿Qué cambió entre este lanzamiento y el anterior, durante el gobierno de Mauricio Macri?

–Lo que creo que te plantea un desafío como empresa estatal autosustentable, desafío que tuvimos las últimas décadas para poder sustentarnos independientemente del gobierno de turno. Esto está empujado por gente del INVAP que tuvo que trascender la época de cada mandato y a veces esto significa reacomodar proyectos. No es fácil pedir créditos pero todas las dificultades que tuvimos terminaron fortaleciendo a la empresa.

–Pero entiendo siempre es mejor el apoyo del gobierno…

–Nos viene bárbaro el apoyo del Estado. En este caso pusieron a disposición nuestros diferentes recursos a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología para que podamos llevar a cabo este lanzamiento en cuarentena.

–¿Qué responderías a la discusión que se dio días atrás sobre la falta de apoyo del gobierno anterior?

–Que si bien nos demoramos con la nueva generación de los ARSAT, que podría habernos generado algún perjuicio, pudimos sobrellevarlo realizando la alianza con la empresa turca.

–¿Cómo beneficia la país la puesta en órbita de este segundo satélite SAOCOM?

–Hay dos ejes con respecto a la transferencia de conocimiento, por un lado la formación de profesionales que es fundamental porque se genera un montón de valor agregado y por otro lado, la información que dará el SAOCOM que no la teníamos.

Achtig no se mete en trifulcas políticas pero si realza el logro de haber desarrollado un satélite argentino pensado, diseñado y construido por profesionales en el país. A la tradicional pregunta sobre la cantidad de componentes argentinos la desestima porque es imposible diseñar todos los componentes en el país porque hay muchos productos que no se consiguen y conviene importarlos.

Con respecto a los planes a futuro, a raíz de negociaciones pasadas, ahora INVAP tiene una alianza con la empresa turca Gsatcom Space Technologie. Es que luego de que el gobierno de Macri discontinuara la fabricación de satélites geoestacionarios de comunicaciones INVAP replanteó su plan de negocios en sociedad con Turkish Aerospace Industries para darle vida a Gsatcom Space Technologie. La alianza permitirá que las instalaciones de montaje, integración y pruebas de INVAP sse realicen en su sede de San Carlos de Bariloche  y las tareas de producción, integración y ensayo de satélites en Ankara, Turquía.

Más allá de las nuevas generaciones de ARSAT desde INVAP continúan con el desarrollo de diversos proyectos entre los que se incluyen Sabia-Mar para la prospección oceánica, el Satélite Latinoamericano de Meteorología, equipos médicos, radares, etc. Tanto es así que desde las redes sociales emergen constantemente búsquedas de profesionales para seguir ampliando su nómina.

El lanzamiento exitoso del SAOCOM 1B cumple con los objetivos del Plan Espacial Nacional y se consolida como política de Estado luego de más de 10 años de trabajo. Esta misión, considerada como la misión espacial más ambiciosa de la argentina, completa la Constelación SAOCOM y el Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE).

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