Secretos nazis

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La reunión del jefe de Gabinete con miembros del partido neonazi que encabeza Biondini no parece tan improvisada ni irrelevante como pretende el gobierno, que tiene antecedentes de vínculos con negacionistas y neonazis.

El escándalo se desató esta semana al conocerse que dos integrantes de Bandera Vecinal, el partido liderado por el neonazi Alejandro Biondini, participaron en una reunión en Casa Rosada junto al jefe de Gabinete Marcos Peña tiene una historia previa desconocida. Casi como regla general, funcionarios de gobierno negaron estar al tanto de que se trataba de militantes del grupo ultra-nacionalista que en los últimos días celebró la participación de represores en el desfile del Bicentenario. Sin embargo, desde el propio partido neonazi dicen otra cosa y no es la primera vez que la alianza gobernante Cambiemos aparece asociada con grupos que reivindican a Adolf Hitler.

Pedro “Piter” Robledo fantaseaba que el viernes iba a tener su bautismo de fuego en la política nacional. De alguna manera, sucedió, pero no fue como lo planeaba. La presentación del plan nacional de Juventud junto a Mauricio Macri quedó opacada después de que se conociera que la subsecretaría que él dirige les había franqueado el ingreso a dos jóvenes neonazis a la Casa Rosada un día antes y los había sentado a la mesa junto a Peña y a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.

Historia de una foto

La llegada de Gastón Gama y de Gabriel Kloster a la Casa Rosada, según insistió Robledo en diálogo con Nuestras Voces, ocurrió sin que él invitara a los dos militantes ultra-nacionalistas que posaron junto a los otros dirigentes juveniles al terminar la reunión.

“Yo no autoricé que entraran. Llegaron unas 60 personas y dijeron que eran de un partido vecinal. ¿Por qué les iban a decir que no si queríamos armar un espacio democrático?”, se preguntó el joven dirigente del PRO.

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Sin embargo, Gama no dijo lo mismo. Según el estudiante de Económicas de la UBA, Bandera Vecinal no había sido inicialmente invitado. Sin embargo, le mandó un mensaje de WhatsApp a Robledo, quien no se lo contestó pero que se comunicó al día siguiente con él disculpándose por haberlo dejado afuera de la convocatoria y buscando subsanar su error. Al llegar a la recepción de la Casa Rosada, no estaban en la lista pero -según Gama- los agregaron a mano después de que el subsecretario de Juventud diera el visto bueno.

Servicio militar

Gama dirige la Passaponti, la rama juvenil del partido de Biondini que debe su nombre a Darwin Passaponti, un muchacho de 18 años asesinado el 17 de octubre de 1945 cuando volvía de Plaza de Mayo de reclamar la liberación de Juan Perón. Kloster, por su parte, dirige el mensuario Bandera, el órgano de prensa de la asociación neonazi.

Según relató Robledo, ni Gama ni Kloster tenían un lugar asignado en la mesa. Sin embargo, se sentaron y hasta intervinieron reclamando un referéndum para decidir sobre el servicio militar, pese a que el resto de las fuerzas políticas se había manifestado a favor de su derogación. El servicio militar dejó de ser obligatorio después de la muerte del conscripto Omar Carrasco en 1994 y semanas atrás la agencia oficial Télam informó que Robledo impulsaba un anteproyecto para derogarlo definitivamente.

“Fueron los últimos en hablar y cuando empezaron a hacerlo nos mirábamos entre todos como diciendo de qué están hablando”, relató. Sin embargo, no hubo señal de alarma para ninguno de los integrantes de la mesa hasta que Bandera Vecinalista subió la foto a las redes, jactándose de su cercanía con el jefe de Gabinete, quien no acusó recibo.

“Sabiendo a quiénes representan, va mi repudio al partido que pertenecen”, le dijo a nuestras voces Damián Solanas, de Proyecto Sur, quien estuvo dentro de los invitados. “El hecho de que estuvieran ahí es parte del nivel de improvisación de este gobierno”, agregó en diálogo con Nuestras Voces.

Robledo fue quien tuvo que dar las explicaciones del caso y terminó diciendo: “A mí Biondini no me va ni me viene”. Sin embargo, consultado por este medio, trató de aclarar su declaración, remarcando su compromiso con los derechos humanos, pero se negó a hablar de un error. “Yo reconocería un error si yo los hubiese incluido en la lista”, dijo. “Yo no como vidrio. A mí me da pensar que alguien lo hizo con malas intenciones. Quisieron empañar la presentación del día siguiente con el presidente, que era el evento más importante de mi carrera”.

Robledo ocupa un lugar en los medios desde 2013, cuando fue atacado junto a su novio en una fiesta en San Isidro por su orientación sexual. A los pocos días, lo recibió la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con quien se disculpó por haberla llamado “führer” en esa misma red social.

Silencios

No es la primera vez que una reunión de funcionarios del gobierno termina en escándalo. La cartera de Justicia, a cargo de Germán Garavano, le lleva la delantera a otros ministerios por sus contactos con otros grupos negacionistas, aunque la del jueves causó un impacto mayor al hacer entrar a dos neonazis por la puerta grande de la Casa Rosada.

En enero, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, citó en su oficina en la ex-ESMA a los integrantes del Centro de Estudios sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), una organización creada en 2006 y que impugna los juicios por crímenes cometidos durante la última dictadura. En abril, Garavano se reunió con Cecilia Pando, la líder más conocida de los grupos pro-impunidad, en el ministerio de Justicia, donde por error convocaron en simultáneo una reunión con un organismo de derechos humanos. En mayo, el ministro de Justicia recibió a Justicia y Concordia, la organización que agrupa a abogados de represores. Ninguna de estas reuniones fueron informadas por el ministerio ni por la secretaría de Derechos Humanos.

La presencia en la Casa Rosada de dos seguidores de Biondini, el “führer” local, no parecen ser el mejor mensaje que el gobierno pueda mandar a días del 22 aniversario del atentado a la AMIA, que Bandera Vecinal describió como un “derrumbe” en un comunicado en el que explicaba por qué no iba a adherir a la marcha de silencio del 18 de febrero del año pasado en homenaje al fiscal Alberto Nisman. En ese comunicado, Bandera Vecinal criticaba a los políticos que iban a asistir a la manifestación, diciendo que eran “tan nefastos como el oprobio del kirchnerismo”.

A días de su llegada a la Casa Rosada, Macri ordenó a Garavano dejar caer el Memorándum de Entendimiento con Irán, firmado en 2013 para investigar el ataque de 1994, en sintonía con la AMIA y la DAIA que planteaban la inconstitucionalidad del acuerdo con Teherán. Varios actuales funcionarios de Cambiemos también maniobraron para que la causa por la muerte de Nisman pasara al fuero federal, insistiendo en la posibilidad de que hubiese sido asesinado.

Desde el gobierno también hicieron saber que Macri planea dejar una ofrenda floral mañana para homenajear a quienes fueron asesinados en el atentado. Probablemente por la buena sintonía con el gobierno, los dirigentes de la AMIA y de la DAIA se llamaron a silencio y no condenaron la presencia de Gama y Kloster en la Casa Rosada.

Sergio Burstein -dirigente de 18J y denunciante de Macri por las escuchas ilegales montadas bajo la estructura del gobierno de la Ciudad- criticó en redes sociales la explicación brindada por Robledo. “Siempre la culpa es del otro. De ser verdad, también lo es que nadie los invitó a retirarse. Por lo visto en la Rosada entra cualquiera”, escribió con ironía.

“Este hecho inédito busca dotar de legitimidad a una organización antisemita, negacionista y promotora de la discriminación hacia diferentes minorías”, denunciaron desde Llamamiento Argentino Judío, la organización creada en septiembre del año pasado y que tiene a Jorge Elbaum como uno de sus dirigentes.

Neonazis

La carrera política de Biondini se movió de provocación en provocación y de sello en sello. El último: Bandera Vecinal. Arrancó su “militancia” en el peronismo y en 1982 se presentó como voluntario para la guerra de Malvinas, como reconstruye el periodista Raúl Kollmann en Sombras de Hitler. Hace unos días, el dirigente ultra-nacionalista celebró en Twitter que hayan desfilado veteranos de Malvinas, entre los que estaba el carapintada Aldo Rico, pero lamentó que no estuvieran otros a los que llamó “presos políticos”, en referencia a quienes están procesados o condenados por delitos de lesa humanidad. Biondini y Rico estuvieron en tratativas para crear una única “fuerza nacionalista” pero las negociaciones supuestamente fracasaron. En 2001, Página/12 reveló que el abogado de Biondini, Juan Torres Bande, era el que había patrocinado al entonces jefe del ejército, Ricardo Brinzoni, en el hábeas data presentado ante el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) para averiguar si estaban nombrados en denuncias por violaciones a los derechos humanos.

En 1983, Biondini fundó Alerta Nacional. Durante el menemismo, rompió con el Partido Justicialista (PJ) y creó el Partido Nacionalista de los Trabajadores (PNT). Quiso agregarle la palabra socialista al nombre para copiar la denominación del partido de Adolf Hitler, pero la jueza María Servini de Cubría lo prohibió. El grupo pasó luego a llamarse Partido Nuevo Triunfo (PNT). En marzo de 2009, la Corte Suprema de Justicia le negó la personería jurídica. Sin embargo, Biondini tuvo mejor suerte en 2014, cuando presentó Bandera Vecinal y el juez Ariel Lijo le otorgó reconocimiento legal. En ese momento, la DAIA criticó al magistrado por darle legitimidad a un partido neonazi y prometió llegar con el reclamo hasta el máximo tribunal.

Socios incómodos

El rebrote de violencia neonazi durante los primeros meses del año en Mar del Plata le trajo más que un dolor de cabeza al gobierno nacional, que debió a enviar a Avruj a la ciudad balnearia. Allí, el secretario de Derechos Humanos de la Nación y ex director de la DAIA se reunió con intendente Carlos Arroyo, un político que fue funcionario durante la última dictadura, que tejió lazos con el ex comisario Luis Patti -condenado por delitos de lesa humanidad- y que ya había sido denunciado por antisemitismo.

Durante la campaña, Arroyo -el candidato macrista en General Pueyrredón- había conseguido el apoyo de varios dirigentes neonazis, entre ellos Carlos Gustavo Pampillón, el líder del Foro Nacional Patriótico (FONAPA). Según un informe de La Alameda, el FONAPA surgió en 2011 cuando el Concejo Deliberante retiró el cuatro de Pedro Giachino del recinto. Giachino fue el primer militar caído en Malvinas, pero también fue señalado como represor por sobrevivientes y por un ex-militar ante la Justicia. Pampillón –que niega liderar un grupo neonazi– fue elevado a juicio por atacar el monumento que reza Memoria, Verdad y Justicia en la Base Naval de Mar del Plata.

@lucianabertoia

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Luciana Bertoia

Luciana Bertoia

Periodista, Licenciada en Ciencia Política y Magíster en Derechos Humanos. Cubre temas vinculados con justicia y derechos humanos. Formó parte del Buenos Aires Herald y trabajó en la sección El Mundo del diario Página/12 y en Miradas al Sur.

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