Seguidilla de muertes en Vaca Muerta

Compartir

Dos obreros murieron en accidentes de trabajo en el principal yacimiento de gas y petróleo de la Argentina. Con estas dos últimas muertes ya suman ocho casos fatales desde que se cambió el convenio de trabajo, que avala explícitamente la flexibilización laboral. Seis fueron en los últimos seis meses. Lejos de denunciar lo que ocurre, el titular del sindicato Guillermo Pereyra —actual senador por el Movimiento Popular Neuquino y de buen diálogo con la Casa Rosada- hizo una declaración propia de un empresario: “No sabemos si fue una falla de la seguridad de la empresa o fue un descuido de los compañeros”.

Foto: Florencia Salto

No salió en la tapa de ningún medio, ni estuvo en el prime time de la televisión. Pareciera que hay ciertas vidas que valen y otras no. Lo cierto es que en la madrugada del domingo fallecieron dos operario sen el yacimiento Fortín de Piedra, en Vaca Muerta. Cristian Nicolás Beaza, de 34 años y dos hijos, y Maximiliano Francisco Zappia, de 24 años. Nadie lo esconde y es escalofriante: Fortín de Piedra tuvo muchos accidentes y seis muertes en los últimos seis meses. En la Argentina de hoy el gas y el petróleo sangrientos son una realidad.

Según consta el portal La Izquierda Diario, hoy en Vaca Muerta operan YPF, Chevron, Pan American Energy (capitales británicos, chinos y argentinos), Total, Tecpetrol (Techint), además de operadoras de Shell, Exxon, Halliburton y otras multinacionales.

El accidente laboral fatal sucedió mientras realizaban una recorrida por la planta, en una pileta de purga. Según reveló el diario La Mañana de Neuquén, la autopsia de Zappia indicó que “falleció a raíz de una intoxicación con hidrocarburos por inhalación y que esto produjo un adormecimiento y posterior edema pulmonar”.

También ese diario explicó qué es una pileta de purga: “Se trata de una instalación cerrada dispuesta a ras de piso que cuenta con una suerte de compuerta en su parte superior. Allí se trata el líquido proveniente de los pozos donde la empresa llegó a producir a finales de 2018 unos 17 millones de metros cúbicos diarios de gas”.

Con estas dos últimas muertes, en la provincia de Neuquén ya van ocho desde que se cambió el convenio de trabajo —que avala explícitamente la flexibilización laboral— y que fue avalado por la empresa y por el sindicato que conduce Guillermo Pereyra —actual senador por el Movimiento Popular Neuquino— y de muy buen diálogo con la Casa Rosada. De hecho, fue parte de la comitiva presidencial a Estados Unidos en abril de 2017, cuando Macri se reunió con Trump en búsqueda de la lluvia de inversiones que finalmente terminó en una sequía.

Por eso no sorprendieron las primeras declaraciones del senador-sindicalista al conocerse las muertes: “No sabemos si fue una falla de la seguridad de la empresa o fue un descuido de los compañeros”. Esto implica que hasta que no se conozcan oficialmente las autopsias de ambos, el sindicato no tomará ninguna medida de fuerza. No sea cosa de que por un día las empresas dejen de ganar millones y millones.

Nada es casual cuando se trata de un accidente laboral. No es mala suerte, no es una maldición del destino. Cuando no hay políticas públicas que favorezcan al empleo de calidad y por el contrario, existe un gobierno que mira para otro lado y un sindicato comandado por las viejas burocracias que permiten la flexibilización laboral, las consecuencias están a la vista y tienen un destino fatal.

Un sindicalista que avala la flexibilización

Guillermo Pereyra es secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa desde 1984. Fue el impulsor del “acuerdo de Vaca Muerta” celebrado en febrero de 2017 por el propio presidente Macri en donde, básicamente, avalaron la modificación del convenio colectivo de trabajo abriendo la puerta lisa y llanamente a la flexibilización laboral. Según consignó La Izquierda Diario, “el acuerdo de Vaca Muerta, según estimaciones de las propias empresas petroleras, lograran reducir sus costos laborales entre un 30 y 40 %. Este acuerdo elimina las horas taxi (que reconocían como comienzo de la jornada laboral el momento en que los trabajadores partían de su domicilio y finalizaba cuando regresaban), disminuye la cantidad de trabajadores por pozo, amplía el horario laboral e introduce la multiplicidad de tareas y metas por productividad”.

Todo habilitado y listo para que ocho trabajadores murieran. El 14 de febrero de 2018, César Poo, de 46 años, sufrió un fuerte golpe mientras se estaban realizando las maniobras para comenzar con la perforación de un pozo. El 21 de mayo de 2018 Julio César Sánchez falleció tras ser aplastado por una roca. El 24 de julio de 2018, Daniel Torres, de 26 años, falleció después de haber sufrido quemaduras por la explosión de un pozo del yacimiento La Rivera. El 17 de agosto de 2018 Miguel Ángel Chocala Fernández, de 35 años, reparaba una llave de enroscar y torquear de 400 kilos, suspendida a dos metros de altura, que cedió y lo aplastó. El 1 de noviembre de 2018 a Mauricio Segura se le cayó una válvula en la cabeza desde una altura de once metros. El 18 de marzo de 2019 Marcelino Ariel Sajama falleció por una explosión.

Preocupación a nivel mundial

Según un informe que había publicado Nuestras Voces en exclusiva, en 2017 aumentaron los accidentes mortales en los lugares de trabajo y cada vez hay menos enfermedades reconocidas por las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART).

Aumento de las muertes en accidentes laborales

Pero no se trata de problema solo argentino. Un informe conjunto elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound, la agencia europea de investigación, al que accedió Nuestras Voces ofrece un análisis comparativo sin precedentes de la calidad del empleo en el mundo, que abarca las horas de trabajo, las diferencias de remuneración por razón de género, la exposición a riesgos físicos, y las posibilidades de mejorar las competencias.

Las cifras y las estimaciones más recientes apuntan a que existe un problema muy serio. Se calcula que 1.000 personas mueren cada día en el mundo debido a accidentes del trabajo y otras 6500 de enfermedades profesionales. Las cifras agregadas indican un aumento general en el número de personas fallecidas por causas atribuibles al trabajo de 2,33 millones en 2014 a 2,78 millones en 2017.

Según las estimaciones, las enfermedades del sistema circulatorio (31 por ciento), los cánceres de origen profesional (26 por ciento) y las enfermedades respiratorias (17 por ciento) representan cerca de tres cuartas partes de todas las muertes relacionadas con el trabajo. Las enfermedades provocan la mayoría de las muertes relacionadas con el trabajo (2,4 millones, a saber, el 86,3 por ciento), frente a los accidentes del trabajo mortales (que representan el 13,7 restante). Juntos, suman entre el 5 y el 7 por ciento de las muertes en el mundo.

Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se contabilizan tanto las muertes como las discapacidades, la proporción de la carga mundial de la enfermedad de origen profesional en la población en general se sitúa en el 2,7 por ciento.

En diálogo con este portal, Pedro Américo Furtado de Oliveira, Director de la oficina de de la OIT en Argentina, sostuvo que “desde 1919 la OIT se esfuerza para garantizar este derecho tan básico y esencial, al punto que en sus cien años produjo más de 40 normas relacionadas con la seguridad y salud en el trabajo. Si bien se progresó mucho, todavía quedan muchas cuentas pendientes”. En ese sentido, explicó que “la OIT Argentina impulsa el proyecto Trabajo Seguro Joven junto con la SRT, el INJUVE y el Ministerio de Producción y Trabajo, con el objetivo de mejorar la seguridad y salud de los trabajadores adolescentes y jóvenes y desarrollar una cultura de la prevención que se transmita incluso antes de que los jóvenes ingresen a su primer empleo. Esta iniciativa está relacionada con el anteproyecto de ley de prevención de riesgos de trabajo que se llevó adelante junto con el gobierno, el sector empresarial y el sindical y que, si se avanza con su reglamentación, va a permitir que Argentina cuenta con una ley después de 40 años, que además podría servir como modelo para otros países”.

Y concluyó: “Creo que la tarea que tenemos gobiernos, actores sociales, organismos internacionales y los empleadores y trabajadores, en general, debe comprometerse mucho más allá y anticiparse a los riesgos laborales que puedan surgir en el futuro del trabajo para lograr los objetivos de la Agenda 2030. La Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo recomendó establecer una garantía laboral universal, que incluya los derechos fundamentales de los trabajadores, e instó a reconocer a la seguridad y salud en el trabajo como principio y derecho fundamental”.

Comentarios

Comentarios

Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 20/10/2019 - Todos los derechos reservados
Contacto