Sin la bendición de Francisco

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La exclusión de Argentina en la nueva gira regional del Papa visibiliza la pésima relación entre el líder del Vaticano y la Casa Rosada. La Conferencia Episcopal se vio forzada a emitir un comunicado oficial para contener la campaña sucia del periodismo de guerra oficialista. Marcos Peña busca tapar el vacío de la no visita del Sumo Pontífice a su terruño. Bergoglio retorna al fin del mundo con una misa a cielo abierto para los mapuches chilenos y una promesa en susurros: volver al país antes de fin de año. 

En el paseo turístico Caminito hay un muñeco del Papa Francisco con la mano rota. A su alrededor, los otros héroes populares argentinos, desde Maradona a Gardel, tienen a su “doble” en perfectas condiciones. La figura de cartón del Sumo Pontífice, colocada en el balcón de una pequeña esquina triangular, está rajada y partida de forma grosera en una de sus extremidades; nadie, por lo visto, ha recibido la orden de repararla. Los extranjeros, claro está, toman fotos de los ídolos criollos en su paseo por el barrio de La Boca y al ver a Bergoglio mutilado reaccionan de forma dispar, entre el asombro y la risa.

Sin embargo, para alegría de la feligresía católica y de la comunicad laica que reza por él, el verdadero Papa Francisco goza de una envidiable vitalidad a sus recientes 81 abriles cumplidos. Entonces, sin ninguna parte de su cuerpo lesionada, el líder jesuita iniciará el próximo lunes su cuarta gira por Latinoamérica. En sus casi cinco años de pontificado el ex arzobispo porteño ya hizo vibrar con su presencia a los creyentes de Brasil, Ecuador, Paraguay, Bolivia, México, Cuba. Chile y Perú serán los próximos destinos del Papa. Argentina, mientras tanto, sigue en la lista de espera.

El hombre, su vida, Francisco y las penas

¿Por qué Francisco no es profeta en su tierra? Oficialmente, el Santo Padre asegura que ninguna puntual desavenencia con el gobernante de turno, ayer Cristina Fernández, hoy Mauricio Macri, puede enturbiar su relación con el pueblo de Dios que habita entre Ushuaia y La Quiaca. Pero, pasan los años, y Francisco no viene.

En concreto, la no llegada del Papa incomoda a Cambiemos en su estrategia de proyección internacional. Pero, veamos las prioridades del gobierno. La semana próxima, el presidente Mauricio Macri y el pleno del gabinete económico nacional estarán en el Foro de Davos, donde una vez al año se reúnen los dioses del mundo offshore; en paralelo, los creyentes católicos argentinos seguirán viendo al Papa por TV. La pregunta es inevitable: ¿Por qué el Papa no regresa a su madre patria?

Respuestas hay para todos los gustos. Por las dudas, la ingeniería comunicacional a cargo del Jefe de Gabinete Marcos Peña puso mucho empeño por dar las suyas, ya sea en las redes sociales o en los medios mainstream. El gobierno, por obvias razones, no podía sincerar la afrenta a su orgullo que implica el destrato del Papa. Por eso, una vez más, sus espadas editoriales en Clarín y La Nación hicieron el favor de hablar en boca suya. Ricardo Roa comenzó así su editorial del último domingo en Clarín: “Juan Grabois no es sólo el hijo de un conocido dirigente del grupo peronista con el que simpatizaba en los 70 el padre Bergoglio. Es el jefe piquetero al que el Papa eligió para encuadrar a los más pobres”. El mismo día Jorge Fernández Díaz alertaba en La Nación que: “La prédica del Papa no reconoce el Estado de bienestar de las democracias republicanas; en consecuencia, sus relaciones no se arman en torno a partidos políticos, sino a organizaciones sociales, cuya consigna es imitar al pobre y cuya especialidad consiste en gerenciar la dádiva”. Fuerte.

Un Episcopado insensible

Tres días después, la Conferencia Episcopal Argentina, “hoy totalmente alineada con El Vaticano”, aclara el líder de La Alameda Gustavo Vera a Nuestras Voces, buscó evitar ir a una cruzada ojo por ojo y diente por diente contra los trolls de Peña y emitió un inédito, por su fuerte tono, comunicado oficial a sólo cuatro días del regreso del Papa a Latinoamérica, una situación que jamás se hubiese dado en un clima de concordia entre La Rosada y la Santa Sede: “La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se dejen confundir por quienes pretenden utilizarlo”.

No llores por mí Argentina

Gustavo Vera tiene como único medio de transporte una motoneta y acaba de cerrar su mandato de legislador porteño donando casi un millón y medio de pesos de su sueldo a obras benéficas. El líder de la ONG La Alameda es austero, un valor muy apreciado por el Papa. La guía espiritual del Sumo Pontífice hacia el referente del espacio capitalino Bien Común comenzó cuando Francisco era Bergoglio. El trabajo de La Alameda denunciando la existencia de circuitos nocturnos beneficiados con la trata de personas y el tolerado corredor de talleres textiles clandestinos en la capital federal maridaba con la hoja de ruta doctrinaria del entonces Arzobispo de Buenos Aires. Bergoglio ayer en Plaza Constitución, y Francisco hoy poniéndole letra a la Encíclica Laudato Si, dicen más o menos lo mismo: hay que sanar las heridas sociales donde el capitalismo rapaz hecha pus. Rescatar a los trabajadores esclavos, proteger la biodiversidad, salvar a los refugiados, serían los nuevos mandamientos del Sumo Pontífice.

Precisamente, el tema de los desplazados unió a mediados de diciembre a Francisco, Vera y al gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saa. Un coloquio de El Vaticano en Roma sobre la crisis humanitaria europea derivo en una propuesta puntana que tuvo la aprobación celestial del Papa: dar techo, tierra y trabajo en la provincia mediterránea a los asilados sirios que huyen de la guerra. Al parecer, el único mandatario provincial que no adhirió a la reforma fiscal de Cambiemos tiene buena relación con la Santa Sede. Por lo pronto, Nuestras Voces habló con Gustavo Vera y Sol Prieto, autora de un libro imprescindible para leer al Papa: “El fin del mundo- El fenómeno del Papa Francisco desde la sociología”, en pos de dilucidar los temas mencionados.

“Es una tontería que las mujeres no puedan ejercer el sacerdocio”

“Francisco está preocupado por Argentina. Lo inquieta la ausencia de diálogo, le preocupa la falta de capacidad del gobierno para poder sentar a todos los actores interesados en algún tema y así fijar políticas de Estado. El Papa está preocupado porque se está tratando de imponer de forma unilateral una reforma laboral. Ese malestar de Francisco también lo viene expresando de forma contundente la Conferencia Episcopal, que es la voz de Francisco en Argentina, una correspondencia que no se daba hasta hace poco porque había ciertas divergencias, y esas diferencias eran aprovechadas por los Leuco o Morales Sola para meter cizaña”, resalta Vera.

“La llegada del Papa suele azuzar las disputas políticas y sociales que existen dentro de cada país. Eso se vio con mucha fuerza cuando Francisco visitó Ecuador, donde se suscitaron movilizaciones y reacciones, tanto opositoras como por parte del gobierno de Rafael Correa. En este sentido, por tratarse de un Papa argentino, resulta comprensible que en un contexto de alta polarización política y en un país católico, el Papa postergue la visita. Me viene a la mente en ese sentido el contraste con Benedicto XVI que sí visitó Alemania, pero en un contexto de baja polarización y en un país no homogéneamente católico”, compara Sol Prieto.

“Francisco va a venir cuando considere que su visita sea fructífera para la unidad del país. El Papa es muy práctico a la hora de planear sus giras, que no siguen sólo una búsqueda pastoral, si no que busca llegar a países donde siente que puede contribuir a solucionar una cuestión particular. Como sucedió en Colombia, donde llegó en el momento que considero oportuno para sellar la paz entre el gobierno y la guerrilla, o como paso en Cuba, donde fortaleció el diálogo entre La Habana y los Estados Unidos, o en Armenia donde logró frenar la guerra contra Azerbaiyán. Entonces, cuando él piense que estén dadas las condiciones maduras para poder ayudar a construir una sociedad más justa, inclusiva y sustentable, entonces va a venir. Va a suceder más pronto de los que todo suponen”, promete el líder de La Alameda.

Rompiendo la estampita

Lo cierto es que el Papa llegará a Sudamérica, pero los argentinos que quieran verlo en vivo y en directo tendrán que cruzar la Cordillera de los Andes. Otro aspecto que podrá verse con nitidez es la grieta que divide al Sumo Pontífice y al gobierno argentino en la agenda de los pueblos originarios. Mientras el gobierno de Cambiemos impulsa una fuerte criminalización contra la comunidad mapuche argentina, el Santo Padre destinará una de sus tres jornadas en el vecino país para dar una misa multitudinaria “por el progreso de los pueblos” en Temuco, corazón de la patria mapuche chilena. “Es una región herida y fragmentada, tanto por los niveles más altos de pobreza en el país, como por una importante deuda del Estado con el pueblo indígena”, celebró la llegada del Papa el obispo de Temuco Héctor Vargas. Así estarán las cosas los próximos días: Macri en Davos, Francisco en Chile. Las inversiones extranjeras directas no llegan. El Papa tampoco.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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