Sin luz: los que sufren y los que ganan

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Una fábrica de pastas que tiró “todo” y cerró. Una pescadería que no abre hace más de una semana. Una señora en silla de ruedas que no puede salir de su casa porque no anda el ascensor. Los casos se multiplican. La temperatura baja pero los cortes siguen. Las empresas no responden y acumulan ganancias. El Estado es cómplice. Historias de vecinos y vecinas que sufren los cortes de luz y el tarifazo.

Fotos: Joaquín Salguero

Hace quince días, cuando la sensación térmica rondó los 45 grados, y era necesario estar con aire acondicionado o ventilador para soportar las altas temperaturas, alrededor de 500 mil usuarios padecieron cortes de luz. Sí: medio millón de personas que tampoco tenían agua porque cuando no hay electricidad no cargan los tanques de los edificios.

El servicio se fue restableciendo en algunos barrios con los comunicados calcados de las empresas de cada verano. Sin embargo no todos los usuarios volvieron a tener energía eléctrica y hay quienes la tuvieron unas horas o días y ahora padecen nuevamente la falta de electricidad.

En este contexto, en el que tener luz es algo así como un privilegio, Edenor y Edesur ganaron en los primeros nueve meses de 2018 la suma de $5.195 millones, según datos del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC).

Gran parte de estas ganancias se las deben a los tarifazos del macrismo que aumentó el precio de la electricidad un 1627 por ciento para los usuarios de Edenor y 1615 por ciento para los de Edesur con una suba ya anunciada del 55 por ciento para el 2019.

La situación es similar en todo el país y los que ganan son siempre los mismos. Esta semana, la gobernadora María Eugenia Vidal aprobó una resolución –que se publicó este viernes 15 de febrero en el boletín oficial de la provincia de Buenos Aires– que permite que las empresas sigan aumentando las tarifas para mantener sus ganancias en dólares. Así, EDEN, EDES, EDEA, EDELAP y las cooperativas podrán volver a incrementar el precio de la electricidad en un 40 por ciento más “como mecanismo de compensación que permita a los distribuidores recuperar en su facturación además de las diferencias en la aplicación de los costos mayoristas de electricidad (precios de potencia y energía en el MEM y costos de transporte), las diferencias generadas en el costo propio de distribución, conforme los montos que en cada oportunidad determine la Autoridad de Aplicación a través de la Dirección Provincial de Servicios Públicos”. En otras palabras, los bonaerenses deberán subsidiar a las empresas.

Una factura de luz que mata

La insulina no puede esperar

Villa Lugano. Zelarrayán entre Lisandro de la Torre y Timoteo Gordillo. La familia de Claudia Yannibelli está sin luz todo el tiempo. Viene y se va. A veces dos horas otras 20. El agravante es que el marido de Claudia es diabético y la insulina no puede estar en un ambiente que supere los 30 grados. Por eso cuando se corta la luz por más de una hora tiene que dejar su casa y buscar un lugar donde quedarse –cerca de la insulina– para que su salud no corra riesgos.

“Somos un grupo de vecinos tocados con la varita del corte por cualquier cosa: con lluvia, con sol, con calor o con frío. Creo que hasta la cotización del dólar afecta a esta maldita distribuidora”, dice Claudia a Nuestras Voces con una voz de agotamiento y desesperación.

La vecina de Lugano recuerda que “los cortes de luz vienen de la época de Cristina donde hemos pasado una semana sin electricidad y hasta cortamos la Autopista Dellepiane pero en aquel entonces teníamos la ventaja de que vos llamabas al Ministerio de Planificación, te atendían, hacías catarsis y algo le hacían a la distribuidora porque luego he pasado períodos sin pagar la luz con saldo a favor”.

Claudia cuenta que en Edesur le dicen siempre que “es un problema de la baja tensión”. Ha recurrido al ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) que “no sirve para nada porque no te atienden nunca. Es patético llamar porque parece que te están haciendo un favor cuando lo que tienen que hacer es controlar a las distribuidoras y no lo hacen. Ahora, desde que está el Pro, es un viva la joda. No existe el Ministerio de Planificación y esos números para llamar desaparecieron, entonces no hay dónde llamar. La verdad es que todo esto es insufrible”.

La carne, las verduras y los lácteos van con cada corte de luz a la casa de su madre pero el problema es si a su esposo le da un pico diabético. “Ya no sé qué hacer porque tengo que salir corriendo a lo de mi mamá. Es una situación angustiante”.

¿Cuándo ganan los usuarios?

Pierden todos, menos ellos

En la avenida Gaona y Artigas está ubicada una de las casas de pastas más tradicionales del barrio de Flores. Desde fines de enero los cortes de luz fueron reiterados. El lunes se cortó y no volvió. Decidieron cerrar la persiana y colocar un cartel que dice: “Estamos sin mercadería por corte de luz. Hemos tenido que tirar todo”.

Las pérdidas de este comercio de barrio –que mantiene sus persianas cerradas sin saber en qué momento volverá a abrirlas– van a contramano del de Edesur, cuyo accionista minoritario más importante es Nicky Caputo, íntimo amigo de Mauricio Macri, que ganó en los primeros nueve meses de 2018 $1.939 millones, un 437 por ciento más respecto del mismo período de 2017, según publicó OETEC.

A Edenor tampoco le fue nada mal. La empresa cuyo propietario es Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía y unos de los empresario favoritos del presidente, acumuló en los primeros nueve meses del año pasado –según OETEC– ganancias por $ 3.256 millones, un 226 por ciento más respecto del mismo período de 2017.

En la misma cuadra que la fábrica de pastas hay un lavadero que tampoco puede trabajar por falta de agua y luz. El lugar se ha convertido es un espacio desértico del barrio donde los autos frenan, ven que nada funciona y siguen de largo.

A pocos metros del lavadero la pescadería más antigua de la zona también tuvo que cerrar sus puertas. Mabel Gardiol, una señora de 71 años que vive en un departamento de la cuadra y padece el corte, cuenta a Nuestras Voces que “nadie sabe ya a quién recurrir. La gente de la pescadería se llevó lo que pudo a otro lugar y hay cosas que las tuvieron que tirar. El muchacho lloraba de la impotencia”.

Mabel anda con un bastón y vive con su esposo que se maneja con un andador. Ambos son jubilados y guardan la comida en lo de su hermana que vive a dos cuadras. “Es acá nomás pero tardo como una hora en ir y venir, estoy operada de la cadera y no puedo andar mucho y menos con este calor. Hemos llamado a todos lados y nadie nos da soluciones. Ni el gobierno nacional con el ENRE ni el gobierno de la Ciudad que viven llamando por teléfono haciendo encuestas de cualquier cosa y molestando por pavadas”, dice la señora mientras con un pañuelo se seca la transpiración de su frente.

Celeste González Piro vive en Parque Patricios, en avenida Caseros y La Rioja. Desde el lunes hasta 28 de enero hasta el sábado 2 de febrero estuvo sin luz. Si bien ahora ya tiene electricidad se le “echó a perder toda la comida que tenía en la heladera y el freezer. Eran las compras que habíamos hecho para todo el mes”. Las vías de reclamo llegaron hasta la Defensoría del Pueblo donde le dieron turno para marzo.

“Además de las pérdidas en alimentos gastamos un montón de dinero en transporte yendo de un lado a otro a casa de amigos que nos alojaron esos días y también en comer afuera porque no teníamos nada en la heladera de casa. Otro de los inconvenientes fue que yo trabajo desde mi casa con conexión a internet y tuve que ir a una oficina a trabajar y conseguir quien cuide a mi hija lo que significó otro gasto más”, cuenta Celeste tras la odisea de la semana pasada.

El día que se cortó la electricidad en su barrio, Celeste y sus vecinos recuerdan que una cuadrilla de Edesur estuvo conectando la luz en un edificio nuevo, recién construido en la zona. “Inmediatamente que ese edificio tuvo luz y ellos se fueron se nos cortó a nosotros”.

Irina P. es vecina del barrio de San Telmo. Su departamento está en la calle Estados Unidos al 1400. En el edificio en el que vive no tienen luz ni agua desde el sábado a la noche. “La empresa dice que no pueden encontrar la falla. El edificio es de tres pisos y acá vive gente en silla de ruedas”, cuenta a Nuestras Voces con la bronca tras salir del trabajo y no tener una gota de agua para bañarse.

Al cierre de esta nota, según figuraba en la página del ENRE, los barrios más afectados por cortes de energía de la Ciudad de Buenos Aires eran Belgrano, Palermo, Boedo, Mataderos, Retiro, San Cristobal y Villa General Mitre. El día anterior casi 90 mil usuarios del área metropolitana estuvieron sin luz.

En este contexto de tarifazos, con un servicio que lejos de mejorar se encarece y empeora, con empresarios ligados a Mauricio Macri que quintuplicaron sus ganancias en estos tres años del gobierno neoliberal, el exministro de Energía, Juan José Aranguren, dice desde su sillón de CEO que la energía “no es un derecho humano”.

Eso se traduce en que los servicios públicos son para quienes pueden pagarlos. Aunque está a la vista que ni siquiera pagando tarifas que representan el 25 por ciento de un salario mínimo se le da seguridad al cliente de que pueda contar con un servicio normal.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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