Suben la deuda y el déficit, bajan los salarios

Compartir

¿Por qué Mauricio Macri endeuda al país a un ritmo vertiginoso? ¿A quiénes beneficia y a quiénes perjudica la creciente deuda externa? ¿Cuándo va explotar el esquema endeudamiento-déficit fiscal? Las respuestas las dieron el diputado nacional Axel Kicillof y los economistas Itai Hagman (Encuentro Ciudadano) y Ariel Lieutier (Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala) en el Centro Cultural Los Chisperos. Allí presentaron el Contador de la Deuda, una iniciativa conjunta de Nuestras Voces y el ITE.

Fotos: Joaquín Salguero

El objetivo es visibilizar la gravedad de la situación. Por eso Nuestras Voces y el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE – FGA) desarrollaron un contador de deuda externa en dólares, que sube a un ritmo mayor a los 2.400 dólares por segundo, con una colocación de deuda por parte del gobierno de Cambiemos ya supera los 127.000 millones de dólares.

Una política económica repleta de naftalina

“El indicador central, el que explica cuánto estás hasta las manos con la deuda externa, es la relación entre tu deuda y la que producís todos los años. Cuando los países europeos caen en default, caso Grecia o España, sus deudas externas superaban el cien o ciento veinte por ciento del producto. Es decir, debes todo lo que producís en un año y eso ya es un caso de semáforo rojo. Aconsejan los expertos mantener el nivel de endeudamiento externo no muy por encima del sesenta por ciento. Yo quiero recordar que cuando la Argentina cae en el default del 2001 y ya llegando a la presidencia de Néstor Kirchner la relación entre la deuda y el producto era 166 por ciento. La Argentina debía un año y medio de todo lo que producía a sus acreedores. Era una deuda impagable”, explica el ex ministro de economía Axel Kicillof y continúa: “La deuda total cuando se fue Cristina representó un cuarenta por ciento. Eso se logró con políticas explícitas que implicaron tanto la reestructuración como el pago de la deuda al Fondo Monetario Internacional”.

El diputado nacional aclaró: “Comento esto porque de todo lo que Macri está autorizado a hablar, de todo, el factor central es el enorme desendeudamiento que había producido el gobierno anterior. Si Macri puede hacer este desastre es porque la economía argentina estaba prácticamente libre de lo que había sido el yugo de la deuda externa durante décadas”.

“En estos días se conoció el informe que dice que este año pagaremos 9 mil millones de dólares de deuda, 180 mil millones de pesos de tu presupuesto se te va a ir en el pago de la deuda externa. Nosotros estos factores los habíamos reducido mucho, lo cual permitió hacer todo lo que se hizo en materia de política económica desde la Asignación Universal por Hijo (AUH) hasta la obra pública. Porque una vez que el mecanismo de la deuda te toma una parte importante de tu presupuesto ya no podés hacer ningún tipo de política económica, lo cual también vacía por completo el contenido de la democracia porque uno vota a un presidente y él a lo que se dedica es a arreglar con los acreedores y a someterse o no a sus condiciones para pagar los próximos vencimientos. La política económica deja de ser parte de la soberanía popular porque se trata exclusivamente de pagar la deuda”.

¿Cómo se cae en la trampa de la deuda?, se pregunta Kicillof y para responder decide recapitular hacia los comienzos del gobierno de Cambiemos: “Macri llega y lo primero que hace es devaluar. Lo hace a los seis días de asumir. Claro que no dice que va a ser una devaluación sino que la bautiza como un paso a la libertad porque estábamos saliendo del cepo. La forma de librarse del cepo fue devaluar un cuarenta por ciento. Una devaluación que realiza negando el efecto inexorable que tiene la devaluación de la moneda en el terreno inflacionario y en el terreno de la actividad económica. Devaluar produjo que una parte de la devaluación se termina yendo a precios junto a tarifazos y demás medidas que iba tomando el gobierno”.

Para sintetizar, Axel explica que la primera decisión frente a esta situación fue bajar los salarios reales: “ese es un componente central que lo ejerce con todas medidas que hagan subir los precios acompañado de todas decisiones que iban a impedir que las paritarias alcanzaran los niveles de aumento. En el primer año de Cambiemos lo que se puso en marcha es algo que emparenta al gobierno de Macri con todos los gobiernos neoliberales de la Argentina que es que la primera víctima es el salario real. Y este es un elemento fundante porque la reducción de salarios tiene un efecto que entra en consonancia con el endeudamiento externo o con las excusas que se utilizan para ello”. “Cuando Macri reduce los ingresos populares cae el consumo de manera directa, lo que genera del lado del consumidor un desastre – en los supermercados cayó un diez por ciento, es decir que la gente come un diez por ciento menos – pero además cuando cae el consumo y cae la demanda, empieza a afectar a la producción. El año pasado cayó la producción como resultado inicialmente de la caída de compra, porque el macrismo podrá decir que la actividad económica y el empleo dependen de la inversión extranjera pero cualquiera con un poco de sentido común puede decir a qué va a venir a invertir un extranjero si no hay ventas, si no hay compras, qué va a producir”, explicó Kicillof.

“Caída del consumo, caída de la demanda, caída de la producción, caída de la inversión extranjera  y nacional, el resultado es una enorme recesión económica. Macri recibe una economía creciendo al 2,6% y el año pasado según estadísticas que me permito cuestionar la economía cayó 2,2%. Pegó un frenazo impresionante la actividad económica argentina. Esta medida vino complementada con dos medidas más, típicas y fundantes en todo programa económico liberal: la apertura de las importaciones y la liberalización financiera, es decir, la libre entrada y salida de capitales sin ninguna restricción ni certificado de origen”.

Kicillof cierra la explicación y afirma: “Así vemos que en materia de política económica todo esto está lleno de naftalina, es la misma política económica, no tiene nada de creatividad, no es novedoso, es el decálogo de las medidas neoliberales que se han tomado tantas veces en la argentina” y agrega: “lo que para el gobiernos son ensayos y errores en verdad no son más que una muestra de debilidad. No es algo que ensayan para ver si esta bien o mal o lo prueban para ver si funciona. Es tal vez la aplicación más rápida y tal vez más profunda de las políticas que están dentro del recetario neoliberal. ¿Por qué lo llaman error? Porque el error que cometen es haber pensado que podían implementar esas políticas sin que nadie moviera un pelo. La verdad es que el neoliberalismo no tiene más límite que el que le ponga el pueblo”.

Deuda externa y modelos económicos

El economista Itai Hagman hizo referencia a la deuda como un problema integral, histórico y político: “La historia de la deuda externa argentina es la historia de la economía argentina”, dijo Itai y agregó: “Somos un país que nació endeudándose, tomando deuda y pagando deuda. No es un problema nuevo”.

Para evidenciarlo, el integrante de Unidad Ciudadana hizo un recorrido histórico por el país a través del endeudamiento nacional: “Hay un relato que está presente desde que nos independizamos de España que es la idea según la cual la clave para el desarrollo y progreso de nuestro país es la asociación con el sistema financiero internacional. Lo que no dice ese relato es que del otro lado no hay unos simples prestamistas que están dispuestos a brindarnos capital para cobrarnos una tasa de interés y hacer un negocio financiero, sino lo que hay es un sistema mucho más complejo y perverso que entre otras cosas funciona para transferir recursos de países pobres y subdesarrollados hacia los países ricos y desarrollados. Ese mecanismo hace que la deuda externa no sea simplemente un problema de tasa de interés y acceso al financiamiento sino que es un problema y un pilar fundamental para reproducir la desigualdad geográfica que recorre el mundo en el que vivimos”.

Desde el empréstito Baring durante el gobierno de Bernardino Rivadavia en 1947 y atravesando el Pacto Roca-Runciman firmado en 1933, Itaí Hagman hizo un reconto del endeudamiento argentino y aclaró: “El problema de qué significa la deuda externa en argentina recorre los doscientos años de historia, pero obviamente la más relevante es la que comienza el 24 de marzo de 1976”. Hagman hace mención a una deuda externa que rondó los 7500 millones de dólares y que terminó siete años después con 45 mil millones de deuda.
“De aquella deuda la mitad era de empresas privadas, que fue estatizada por un funcionario que fue presidente del Banco Central en aquel momento que se llamaba Domingo Cavallo y que ustedes deben conocer. Deuda que respondía a los principales grupos económicos entre los cuales estaba casualmente el Grupo Socma (Sociedad Macri) y Sevel. Esa historia moderna de la deuda implica no sólo a Mauricio Macri sino también a muchos de los funcionarios que forman parte de este gobierno”.

El economista hizo también referencia al compromiso de Alfonsín para investigar el carácter ilegítimo de la deuda en la famosa causa Olmos: “Investigación que se llevó a cabo hasta 1986 cuando el Director de Deuda Externa del Banco Central decidió eliminar esa investigación. Ese director se llamaba Carlos Melconian”.

Los noventa fueron para Hagman “un paquete de reformas neoliberales que venían asociados a la deuda externa. Eran las condiciones para acceder al mercado financiero internacional que se presentaba como la salvación de todo: privatizar empresas públicas, aprobar leyes de flexibilización laboral, achicar el Estado, liberalizar el sistema financiero, entre otras”.

“Después vino el blindaje con De la Rúa y cuando parecía que ya todo se iba al diablo no tuvieron una idea mejor que volver a convocar al famoso Domingo Cavallo que ya había estatizado la deuda privada en el ochenta y dos, que había hecho el Plan brady a principios de los noventa, para que haga lo que fue el megacanje acompañado por quien era su ministro de economía de ese momento que se llama, y también lo deben conocer, Federico Sturzenegger”.

«Todo esto para que vean que hay nombres que nos permiten pensar que la deuda no es un problema de la impericia de funcionarios o de un equipo económico. Lo que hay que discutir de la deuda externa es el modelo económico. A finales de los noventa las movilizaciones populares tenían como consigna fundamental No al pago de la deuda externa. ¿Por qué era esa consigna? Porque rechazar la deuda externa era la manera de sintetizar el rechazo al neoliberalismo. La deuda externa era el símbolo de un modelo económico”.

“El proceso de desendeudamiento que vino después era un modelo económico que no estaba sustentado en el endeudamiento externo. Y por esto a mi me parece que el debate que atraviesa y en el que está metida la deuda externa, es si construimos modelos económicos que se puedan autosustentar o no”, digo Hagman y cerró: “Porque la deuda externa es también ceder derecho, es un mecanismo de sometimiento”.

El deseo de cambiar la distribución del ingreso

«Yo uso una analogía con la deuda: es una enfermedad silenciosa, como puede ser la hipertensión. Uno lo puede tener pero no se da cuenta porque no tiene síntomas. Hasta que la enfermedad se manifiesta y genera un ACV o un infarto, puede ser completamente asintomática”, afirma Ariel Lieutier, economista del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA).

El contador de deuda externa publicado en Nuestras Voces y realizado en base a los datos proporcionados por el Instituto, es para Ariel una herramienta fundamental para visibilizar la problemática: “Esfuerzos como éstos hacen que esa enfermedad no sea tan silenciosa, que esté puesta arriba de la mesa. Esto sería como que a uno le realicen un examen de sangre online y pueda ir viendo el colesterol en tiempo real. El contador de deuda es ir dando un diagnóstico en tiempo real y actualizado de cómo van evolucionando esos indicadores que pueden afectar en algún momento para ir viendo cuáles son los riesgos de que esto llegue a un episodio de crisis como el 2001”, aclaró.

Al explicar la cuestión del endeudamiento, Lieutier fue claro: “Olvidémonos de la Argentina por un momento. Pensemos en un país que funciona y que empieza a endeudarse fuertemente. Entran dólares, eso hace que el tipo de cambio baje o se mantenga y además le da recursos a los diferentes sectores que se endeudan para poder hacer política fiscal. Cuando la deuda ingresa, en el corto plazo genera sensaciones de bienestar: contextos macroeconómicos donde, en general, los países crecen, el dólar deja de ser un problema y la inflación empieza a estar controlada. En el corto plazo el endeudamiento externo da bienestar, pero en el largo plazo puede ser un problema”.

Para ejemplificarlo, Lieutier mencionó lo sucedido en los noventa: “A nosotros nos queda el simple reflejo de lo que fue la caída, pero los noventa tuvieron un inicio en donde los primeros fueron años, junto con un montón de reformas estructurales muy complejas que destruyeron derechos de los trabajadores, de crecimiento que hicieron tolerable esas transformaciones. En el corto plazo si uno mira los noventa el endeudamiento externo generó crecimiento y cierta sensación de bienestar que permitió que se realizaran ciertas transformaciones que de otra manera no hubieran sido posibles”.

Cambiemos lleva emitidos más de 120 mil millones de dólares de deuda, ”Pero, ¿qué sensación de bienestar hay?”, se pregunta el economista. “Ahí viene la cuestión clave, el problema no es solamente este nivel de endeudamiento que es problemático cuando uno mira a futuro, el problema es que ni siquiera estos niveles de endeudamiento han permitido que en el 2016 la economía crezca y esto tiene que ver con la profundidad de las transformaciones que está implementando el gobierno, y esto tiene que ver con el cambio en el patrón distributivo que creemos que es el gran objetivo de este proyecto económico y político que hoy gobierna, que es cambiar la distribución del ingreso heredada del kirchnerismo”, asegura Ariel.

“Ojalá que si ganan las elecciones no cumplan con lo que dicen porque lo que están proponiendo es un programa de ajuste y de aceleramiento de ese ajuste, si ya venimos de un escenario donde el ajuste está impactando fuertemente en las condiciones de los sectores populares y los trabajadores si este programa se acelera va a ser todavía mucho más fuerte”.

Para cerrar, Lieutier vinculó la temática del endeudamiento con la relevancia que tienen las próximas elecciones a nivel nacional: “hay que vincular todo esto con la agenda que se viene, porque todas estas cosas las tiene que votar el parlamento. No sólo el endeudamiento, sino que todos los esquemas de salida que el gobierno va a plantear van a tener que pasar por el congreso. Reforma laboral, reforma de jubilaciones y pensiones. Ya sea para manejar los ritmos de endeudamiento o ya sea para discutir cómo se sale es necesario discutir con una fuerza que esté en el congreso discutiendo estas cosas con la mirada puesta en las mayorías populares, en esa distribución del ingreso que logramos construir y que para nosotros constituye un punto de defensa que no podemos resignar”.

Comentarios

Comentarios

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 29/11/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto