Trabajadores del Bauen: «Vamos a volver a empezar»

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Amenazados por un desalojo debido al veto del ex presidente Mauricio Macri sobre la expropiación, los trabajadores dejaron el edificio del hotel. Marcaron un hito en la lucha cooperativista gestionando colectivamente al Bauen luego de la quiebra. Dicen que se «reinventarán» bajo el lema Lucha, Cultura y Trabajo. El triste remate de los muebles y la decisión de seguir adelante.

Fotos Pedro Pérez

“Durante 17 años enfrentamos muchas adversidades. Superamos todas. Hemos luchado con alegría, agradecidos de experimentar esta pasión colectiva. En nuestro querido Bauen hemos trabajado, nos hemos abrazado, reído, llorado, fuimos desdichados y felices. Ninguno de nosotros y nosotras elegiría otro modo de atravesar estos últimos 17 años”. Así comienza la carta de los y las trabajadoras del hotel Bauen que decidieron —no sin dolor, ni pesar— dejar el mítico edificio de Callao al 300 amenazados de desalojo. El Bauen es sinónimo de lucha y uno de los símbolos más emblemáticos de cooperativismo a nivel internacional. Pero lejos de bajar los brazos, en este 2020 que parece no dar respiro, los trabajadores seguirán de pie y dicen se “reinventarán” bajo el lema Lucha, Cultura y Trabajo. Nuestras Voces habló con María Eva Losada, presidenta de la Cooperativa del Bauen.

—¿Cómo se tomó la decisión?

—Estamos en una situación muy crítica. La decisión que tomamos no es fácil, porque la verdad es que sinceramente veníamos ya con déficit y estábamos muy complicados. El Gobierno de la ciudad nos volvía locos con el tema de la instalación, que faltaba siempre algo, y nosotros la verdad que queríamos hacer todo lo mejor. Tuvimos que hacer una inversión muy grande para que nos permitieran la habilitación y la verdad es que no pudimos recuperarnos. Ya los compañeros a fin del año pasado no tenían el excedente que se daba todos los años. Apenas pudimos dar una caja navideña. Y después vino la pandemia. Nosotros teníamos plazas como para alojar ahí a los pacientes con COVID pero el gobierno de la ciudad no quiso. Encima todavía arrastrábamos el problema del tarifazo. En este momento estamos debiendo entre proveedores y todo 8 millones de pesos. Entonces nos sentamos a hablar con todos los compañeros porque la verdad es que los compañeros ya prácticamente iban a comer a comedores porque ya no se podían sostener. Algunos cobran el IFE, otro no cobran nada porque son compañeros extranjeros de países limítrofes. 

—Nadie puede decir que no pelearon hasta el final…

—Hicimos muchísimas cosas y no tuvimos respuestas. Siempre creímos que nuestra lucha era política por eso presentamos una ley para expropiar el inmueble, que sea un patrimoio del Estado y que a nosotros nos lo dieran en comodato. Pero esa ley fue vetada por Macri apenas asumió. Y por otro lado teníamos el conflicto con la Justicia porque nos querían desalojar. Eso llevó a que nos inhabilitaran el lugar en 2019. 

—¿Cuáles son los planes para el futuro?

—Ahora estamos tratando de rematar todo lo que es el hotel: Las camas, la sillas, la mesas y todo lo que con tanto esfuerzo hemos comprado. Cuando entramos estaba deshabitado y lo pusimos en marcha. Lo único que sabemos es tratar de llevar el pan a la casa de manera digna. Entonces la verdad es que vamos a seguir con el espacio Bauen al que pertenece un espacio teatral, está La poderosa, Cítrica, la Dignidad. Nosotros siempre dijimos que levantamos la bandera de la lucha, la cultura y el trabajo. Entonces estamos pensando en tener un espacio de gastronomía y cultura. O sea, como se dice ahora: “reinventarse”. 

—Pero ya no es empezar de cero, tienen un capital simbólico muy fuerte 

—Tal cual. Nosotros cuando empezamos nadie nos dio nada. Todo lo que hicimos fue a base de sacrificio. Lo único que nos importaba era mantener la fuente de trabajo y tratar de invertir y mejorar el trabajo. Compramos televisores, camas, todo lo que correspondía a un confort. Porque a muchos de nuestros clientes no les interesaba que fuera una cooperativa. Pero hay otros que sí, que venían exclusivamente por eso. Es muy estresante todo porque en estos días la verdad que yo no pensé la dimensión que podía llegar a tomar todo esto, porque siempre uno está más que nada con los compañeros. Hemos pasado por miles etapas. Tantas lucha, tanta idas y venidas, angustia, alegrías. Y todo eso lo vamos a usar en el futuro. No me siento en ese aspecto en derrota porque todo lo que construimos es muy grande y la verdad es que este tiempo lo demostró la gente con los enormes gestos de solidaridad, de decirnos que no bajemos los brazos. 

—¿Tienen apoyo del gobierno nacional?

-Estamos hablando con el INAES para tratar de trasladarnos y volver a empezar. 

Historia de lucha y resistencia

El hotel fue construido en 1978 con motivo de la Copa Mundial de Fútbol de 1978. Su época dorada fue en la década de 1980 hasta la llegada masiva de cadenas internacionales de hotelería de alta categoría durante la apertura económica de la década de 1990 lo que llevó a su quiebre en el 2001. En marzo de 2003, con la ayuda del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), treinta y ocho trabajadores reingresaron al edificio. Mientras luchaban por la propiedad a través de activismo y negociación, lentamente reabrieron el negocio e iniciaron reparaciones del edificio, financiadas por los mismos trabajadores. Desde ese tiempo, la cooperativa Bauen contrató 150 trabajadores. En octubre de 2005, el hotel fue informado que, mientras el derecho de los trabajadores a mantenerse dentro del hotel era reconocido, no les era permitido funcionar como una empresa. Apenas enviada esta noticia, las entradas fueron selladas con cinta oficial, pero fueron rápidamente removidas por los trabajadores del hotel, quienes hicieron caso omiso al aviso y continuaron con las operaciones comerciales. Pero en junio de 2007, el poder judicial emitió una nueva orden de desalojo​ y el traspaso del hotel a una empresa inmobiliaria relacionada con los dueños originales lo que provocó la respuesta de organizaciones y campañas para impedirlo.  

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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