Trump: el golpe del petróleo

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Estados Unidos y sus aliados internacionales, incluida la Argentina de Mauricio Macri, buscan estrangular la economía venezolana en el plano global y doméstico. La Casa Blanca inició el mayor cerco nunca visto en el ciclo chavista contra sus activos petroleros: restringirá el ingreso de divisas y, por lo tanto, encarecerá los bienes de la canasta básica. Esta semana ya hubo una gran devaluación y el desabastecimiento recrudeció, ya que 99 de cada 100 dólares que vende Caracas al mundo provienen del crudo. Maduro busca profundizar su vínculo con China y Rusia para contener la actual ofensiva.

John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional en el gobierno de Donald Trump, concedía el último martes una entrevista a la cadena Fox Business cuando sinceró cuál es, en definitiva, el mayor anhelo de su administración en el país sudamericano donde hay dos presidentes -uno autoproclamado -: “Habrá una gran diferencia económica para los Estados Unidos si podemos tener empresas invirtiendo de verdad y produciendo las capacidades petroleras en Venezuela». Previamente, el gobierno de Donald Trump había decretado confiscar los dólares generados por la filial de la petrolera estatal venezolana en suelo gringo. El cepo de Trump contra CITGO (la extensión de PDVSA en Estados Unidos) implica jugar con fuego. No es una pyme energética: puede procesar 749 mil barriles de crudo diarios, absorbe 3.500 empleados, posee nueve oleoductos y está presente en las rutas estadounidenses con más de 5.000 estaciones de servicio.

La complejidad del proceso político bolivariano está cimentada en el petróleo. Venezuela nada en un recurso que hace mover al mundo. Pero, se han escrito toneladas de papers al respecto, esa fortaleza puede convertirse en una debilidad si el oro negro apretuja el crecimiento de las otras ramas de la economía. Un ministro venezolano y cuadro en la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), Juan Pablo Pérez Alfonzo, ya definió en 1976 al petróleo como “el excremento del diablo” para significar que esa riqueza natural no es una providencia divina si no un bien a administrar con prudencia y pensamiento estratégico.

“Buscan una guerra de pueblo contra pueblo”

En paralelo, el gobierno de Nicólas Maduro podrá arroparse con el rojo socialista pero, a ojos de las potencias, está pintado con negro petróleo. Estados Unidos, y los países que satelitan su estrategia, como el gobierno de Mauricio Macri, buscan hundir sus colmillos en ese líquido viscoso. Nuestras Voces habló con dos expertos: Luis Salas, ex ministro de Economía venezolano, y Marcos Salgado -corresponsal en Caracas por la cadena iraní Hispan TV– para conocer cómo se vive en Caracas el golpe petrolero y cómo hacen los ciudadanos para pasar sus días en una economía caliente donde hasta la arepa, una masa que a la plancha y con queso se convierte en manjar (algo así como el choripan venezolano) cotiza inalcanzable para el bolsillo medio venezolano.

Petróleo sangriento

“Las sanciones económicas a la filial de PDVSA en Estados Unidos van a lastimar pero sus efectos nocivos no se verán de inmediato. La venta de petróleo venezolano a los Estados Unidos es muy importante porque las empresas de allá pagan en efectivo y a diez días. Prácticamente, el único petróleo que Maduro cobra cash es el que vende a la potencia norteamericana. En cambio, las exportaciones energéticas a China o Rusia se facturan con otra modalidad. Beijing ya pagó, por caso, por adelantado una cuota de petróleo venezolana que aún no se saldó. La modalidad de pago, entonces, es diferente porque hay un delay en el cobro. Efectivamente, el embargo va a doler al gobierno de Maduro porque de la cuenta de CITGO salen buena parte de las divisas disponibles para el Palacio Miraflores”, comienza advirtiendo Marcos Salgado.

Luis Salas, un académico joven de la Universidad Bolivariana de Venezuela y director del portal económico 15 y último, conoce bien los movimientos de la caja económica vinotinta ya que fue ministro de Economía. Concretamente, Salas relativiza la capacidad de daño de las medidas referidas de Donald Trump porque, advierte, la interdependencia entre las dos industrias petroleras, la gringa y la venezolana, implica que un ataque a una de las dos partes pueda repercutir en la otra. “Los bloqueos de las cuentas de CITGO contribuyen a que haya una sensible caída de los ingresos venezolanos. Pero, vale hacer una aclaración importante. Las sanciones emitidas pueden tener un efecto adverso para Trump ya que las refinerías de CITGO están diseñadas para trabajar el crudo venezolano; entonces, un bloqueo pueden dañar a esos activos industriales ya que no es fácil conseguir en el corto plazo un cliente que venda un petróleo similar al de PDVSA. Otro dato, una buena parte de CITGO está respaldada en unos bonos de deuda emitidos por la petrolera estatal, los denominados bonos 2020. Entonces, digo eso para graficar que el supuesto gobierno de (Juan) Guaidó no va a poder expropiar CITGO con la complicidad de Trump ya que la compañía está atada al devenir de la petrolera estatal bolivariana”, enfatiza Salas desde su casa en la parroquia El Valle, al sur de Caracas.

El camino de la violencia

Todo lo señalado, las tensiones macroeconómicas, las pujas geopolíticas, el putsch petrolero, derraman efectos nocivos en la economía diaria de los venezolanos. Hoy un ciudadano de Caracas debe pagar dos dólares por un litro de leche en sachet y el ingreso promedio en divisas de los venezolanos es escaso. El Palacio Miraflores cuenta, claro, con políticas públicas para amortiguar  que el precio de la leche cotice a precios desorbitantes. Por ejemplo, distribuye bienes de la canasta básica a una tarifa bajísima. En concreto, el costoso acceso al mercado de los alimentos viene marcando el pulso político venezolano desde que Maduro asumió. La novedad, marca Salgado, es que las sanciones de Trump pondrán más caliente que una brasa esa situación.

“En los últimos días, el gobierno decidió equiparar el dólar oficial con el dólar paralelo. Es decir, PDVSA ya no vende divisas a precios preferenciales. Aquellos actores comerciales que deseen operar en dólares, los van a tener que pagar a una cotización semejante al del mercado negro, lo que supone una gran devaluación. A ver, desde hace tiempo el Estado venezolano vende dólares en el mercado interno a precios bajos, siempre en la ventanilla de PDVSA, para oxigenizar en divisas a las firmas locales. Entonces, previo a las sanciones, un importador conseguía los dólares subsidiados y eso facilitaba, claro, las operatorias con el exterior. Bueno, eso se acabó. El mercado oficial, incluso está semana, estuvo más caro que el mercado paralelo. La sucesión de hechos está a la vista: Trump restringe la llegada de dólares a Maduro, y el gobierno venezolano hace lo mismo en el mercado interno. ¿Qué efectos va a tener eso? Naturalmente, se va a profundizar la inflación”, concluye el corresponsal de Hispan TV.

¿Qué puede pasar a futuro? Luis Salas insiste en que no debe cundir el pánico. La situación económica es grave, admite, pero también indica un hecho poco advertido por los medios mainstream regionales: Venezuela y Estados Unidos estarán atados por el hilo negro petrolero, pero Caracas lo sabe, y por eso viene ampliando su cartera de clientes para sus exportaciones de crudo.

“Cuando Chávez asumió, el cien por ciento de nuestro petróleo se vendía a los Estados Unidos. Con el paso del tiempo ese porcentaje disminuyó. Ahora, el otro gran destino del crudo venezolano es China, pero también la India, los países del Caribe en menor cuantía. Entonces, los flujos exportadores de PDVSA se han diversificado. Además, Venezuela ejerce la presidencia de la OPEP. Históricamente mi país tuvo un rol protagónico en el organismo. Recordemos que en los años 80, durante la restauración conservadora, Estados Unidos logró poner de rodillas a la OPEP y ahí disminuyó mucho su influencia global. Luego, cuando Chávez llega a la presidencia, la cosa se revirtió. Hoy, entonces, la influencia del país sobre la coalición, y la buena relación entre los gobiernos petroleros, se mantienen firmes”, prende luces optimistas el ex ministro de economía venezolano.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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