Un tren que no se puede parar

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La Policía Federal quiso bajar del tren a un hombre que llevaba un cartel en contra el presidente y las políticas de ajuste. Lorena, otra pasajera, intercedió a su favor y grabó la situación con el celular. Terminó amenazada por los efectivos pero logró escaparse para contarle a Nuestras Voces los entretelones de este relato salvaje.

Un hombre deambulaba por los vagones de un tren con un cartel. En ese cartel, se veía la cara del presidente Mauricio Macri  durante el debate del 15 de noviembre pasado y estaban resaltadas algunas de las promesas que hizo en aquella oportunidad: que no iba a devaluar, que no iba a haber tarifazos, etcétera. En un momento, el hombre se sentó con su cartel y un matrimonio que estaba cerca inició una discusión con él: no estaban de acuerdo con sus ideas y empezaron a hablar en un clima de desacuerdo y cordialidad.  La conversación se vio interrumpida cuando el guarda del tren determinó que el portador del cartel debía bajarse “por incitar a la violencia”. Ante la negativa del pasajero, el guarda llamó a dos policías que insistieron en que debía salir de la formación. No, no es un sketch de Dady Brieva haciendo de policía para Yutub: es un hecho verídico que ocurrió este mediodía a la altura de la estación Carranza, del ramal Mitre- José León Suárez.

tren

La situación parecía destinada a terminar con la orden policial arbitraria y no amparada por ninguna norma constitucional. Pero Lorena Lillo, una pasajera que estaba en el mismo vagón, intervino para que no fuera así. Militante del Movimiento Evita, contó a Nuestras Voces que en ese momento sintió que estaba actuando como ciudadana y que el militante agredido, en este caso, era el señor del cartel. Lorena les dijo a los policías que el hombre no había infringido ninguna ley y que no había motivos para que lo obligaran a bajarse. Para que su valentía no cayera en sacos rotos, filmó además a los dos policías y al guarda, obstinado en no seguir viaje si el hombre no se bajaba.

En el video, que compañeros de Lorena lograron viralizar en las redes sociales, se ve que uno de los policías dice que “el derecho de uno termina donde empieza el del otro”, sin mayores precisiones, y aduce que el pasajero antimacrista estaba incomodando al resto, por su mera presencia o declaración de interés.

Ante la insistencia del guarda,  que amenazaba con mantenerse con la formación detenida hasta la noche si el hombre no se bajaba, Lorena le pidió que cediera porque vio que se estaba dando “una guerra de pobres contra pobres”. Así lo resumió: “El resto de los pasajeros, que no había tenido problemas con su presencia, empezó a querer que se bajara porque era la condición que ponía el guarda para que siguiera el viaje. Y querían llegar a tiempo a sus trabajos”. Es decir, el guarda y los policías habían sido eficaces en su objetivo de identificar al ciudadano que estaba ejerciendo su derecho a la libre expresión con un obstáculo que se interponía entre los trabajadores y sus compromisos laborales.

 “Y ahí vino lo peor”, cuenta ella. Al apagarse la cámara del celular, el guarda la amenazó y le dijo al oído: “La concha de tu hermana, ya vas a ver”.

Ella se comunicó por teléfono con su marido para decirle que se iba a bajar en la estación Tres de Febrero y, al momento de llegar a destino, vio que no había más pasajeros en la estación y que en cambio los policías y el guarda la estaban esperando específicamente a ella. Querían que les entregara el celular y que las filmaciones no salieran a la luz.  Lorena resistió a las presiones, se escabulló entre los vagones y finalmente se bajó en la estación Retiro. Una ciudadana que veló por el cumplimiento de la ley se escapó como si fuera una fugitiva de los empleados públicos encargados de velar por nuestros derechos.  “Me fui hasta el primer vagón y bajé corriendo, entre la multitud. Tenía miedo por lo que me pudiera pasar pero sé que no estaba cometiendo ningún delito: estaba defendiendo el derecho a la libertad de expresión que tenemos en democracia”, relató a este portal.

Por los nervios lógicos de la situación, Lorena no llegó a ver las placas identificatorias de los policías ni del guardia de seguridad. De todos modos, su video es tan claro que no sería difícil para la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ni para las autoridades ferroviarias, informar quiénes son los que incurrieron en semejante falta y brindar las explicaciones del caso. ¿Actuaron como lobos solitarios? ¿Recibieron órdenes de sus superiores jerárquicos de no permitir que nadie se manifieste políticamente en el transporte público? ¿Hay Estado de Sitio y no estamos enterados?

El Pacto de San José de Costa Rica, que tiene rango constitucional en nuestro país, es claro al respecto: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.  Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”.

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