Una justicia electoral injusta con las mujeres

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Las listas para candidatos a diputados y senadores reflejan la falta de paridad y la subrepresentación de las mujeres en la política argentina. Si bien se avanzó en el cumplimiento de la Ley de cupo, la justicia electoral todavía mide con doble vara: no garantizó el total cumplimiento de esta ley sancionada hace 26 años –14 listas no acataron el 30 por ciento exigido– y prohibió en Santa Fe una lista integrada 100 por ciento por mujeres.

En tiempos en los que la organización feminista se multiplica a lo largo y ancho del territorio nacional y las demandas del colectivo de mujeres, lesbianas, travestis y trans se hacen presentes en las calles, el histórico reclamo de mayor participación en la toma de decisiones también alcanza la arena política. La relevancia que se le da a las mujeres en el armado de listas puede ser una convicción o una estrategia electoral. La prohibición de una lista 100 por ciento femenina, partidos que incumplen la ley de cupo, la paridad de hecho y el techo de cristal en el armado electoral: un análisis de lo que dejaron las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

La doble vara de la Justicia electoral

En la antesala de las elecciones, la participación de las mujeres estuvo bajo la lupa judicial y mediática después de que la Alianza Ciudad Futura en la provincia de Santa Fe presentara una lista conformada íntegramente por mujeres. Con celeridad, la justicia actuó de oficio para frenar la posibilidad de una lista cien por ciento femenina. El juez federal con competencia electoral, Reinaldo Rodríguez, rechazó su oficialización e instó a la fuerza política a incluir varones aún cuando nadie de esa fuerza política había cuestionado su conformación totalmente integrada por mujeres. La sentencia fue apelada y llegó a la Cámara Nacional Electoral, que decidió también rechazar la lista. La respuesta judicial fue indirectamente proporcional a lo ocurrido con aquellas listas que incumplieron con la ley de cupo femenino, norma vigente en el país desde 1991.

Si bien el 97 por ciento de las 401 listas para los cargos de diputados y senadores nacionales cumplió con norma; el 3 por ciento registró incumplimientos, es decir, 14 listas no acataron la legislación que rige hace 26 años y establece que, al menos, un 30 por de la lista debe estar ocupada por mujeres. Además, requiere la alternancia en las candidaturas, ya que no puede haber más de dos varones seguidos en las listas.

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El dato surge de un sondeo realizado en conjunto por la Asociación de Defensores del Pueblo de la República Argentina (ADPRA), el Consejo Nacional de las Mujeres y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). Ni la Justicia ni los medios pusieron la linterna sobre lo que estaba ocurriendo en esos articulados electorales. “La justicia electoral cumple en forma deficitaria con su función de control”, señalaron en el informe.

Las jurisdicciones que incumplieron la obligación de garantizar la participación de las mujeres en las elecciones nacionales fueron 7: Buenos Aires, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Formosa, Misiones y Tucumán. Se trata de la misma cantidad de provincias que no cumplieron con la norma de acuerdo al relevamiento realizado por ELA en 2015. Sin embargo, el porcentaje de listas que incumplen sobre el total de las presentadas disminuyó.

“Esta situación pone de manifiesto una ‘doble vara’ de la justicia electoral, ya que las 12 listas pertenecientes a 5 provincias que incumplían el cupo femenino fueron oficializadas, sin observaciones. Esos casos, a pesar de que presentaban claros incumplimientos de lo establecido en la ley de cupo femenino, no llegaron a la esfera pública ni tampoco fueron observadas hasta el momento por los jueces federales con competencia electoral. Sin duda, es fundamental revisar y fortalecer el rol de la justicia electoral en el cumplimiento de las normas vigentes”, señala el documento que dio a conocer ELA donde se da cuenta de estos datos.

Ninguna fuerza política estuvo exenta de los incumplimientos con la ley de cupo: es una tendencia presente en todo el arco político. “Es posible inferir que la baja representatividad no representa un problema específico de determinada fuerza, sino un denominador común en todo el arco político de manera estructural”, señala el informe.

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La paridad: deuda pendiente del Congreso

La paridad como legislación nacional tiene media sanción del Senado y está frenada hace casi un año en el Congreso de la Nación. Propone una fórmula 50 por ciento y 50 por ciento, alternancia y secuencialidad entre géneros. Seis provincias tienen legislaciones de paridad a nivel local: Córdoba, Santiago del Estero, Río Negro, Salta, Buenos Aires y Neuquén. Así como no es ley, tampoco está prohibida. Por ejemplo, en Santa Fe, el precandidato a diputado Nacional por Santa Fe, Agustín Rossi, presentó su lista por la paridad, #UnaYUno, por más de que en esa jurisdicción no es ley.

Según el monitoreo, «se observa una evolución positiva con respecto al relevamiento anterior realizado por ELA, en el que cumplían con la normativa el 90 por ciento de las listas». Sin embargo, advierte que el hecho de que «se sigan produciendo incumplimientos a la normativa vigente más de un cuarto de siglo después de su sanción pone de manifiesto que el compromiso con la igualdad aún no está plenamente presente en los partidos políticos».

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El techo de cristal de las listas

Otra de las formas de analizar la relevancia que se le da a la participación femenina es observar los lugares que ocupan a pesar de que ninguna legislación reglamenta que deben estar en los primeros lugares. En 2015 las mujeres estaban primeras en el 20 por ciento de las listas de precandidatos. Este año hubo un 30 por ciento de mujeres encabezando. Cuando se analiza el segundo lugar en las listas este año, el porcentaje de mujeres sube a 77 por ciento.

La provincia que presenta una mayor proporción de listas encabezadas por mujeres es Río Negro, con un 71 por ciento (5 de 7 listas). En el extremo opuesto se encuentra la provincia de La Rioja, en donde no hay ninguna lista encabezada por una mujer.

La falta de paridad y la subrepresentación de las mujeres, lesbianas, travestis y trans en la política tradicional forma parte de un continuum de desigualdades y obstáculos que los varones no tienen en su camino al ejercicio del poder: la brecha salarial, el trabajo doméstico no remunerado y las tareas de cuidado, las tasas de desempleo, pobreza y trabajo informal. Las leyes de cupo y paridad no garantizan leyes feministas pero empujan una democracia más representativa para más identidades. Las propuestas partidarias que incumplen con la ley de cupo, que no apelan a la paridad aunque todavía no es ley son propuesta anacrónicas.

@florencialcaraz

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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