Una plaza de esperanza recibió a Alberto y Cristina

Compartir

El pueblo que estuvo en las calles para resistir al macrismo llegó desde todo el país con la esperanza como principal sentimiento para festejar la asunción de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Alberto asumió con un llamado cerrar la grieta: «No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro. Quiero ser el Presidente capaz de descubrir la mejor faceta de quien piensa distinto a mí. Quiero volver a unir la mesa familiar».

“Hay agua fresca y cerveza marca Volvimos”. El calor es agobiante y la alegría también. Cuatro años contenidos que explotan en lágrimas, en abrazos, en besos, en cantos, en aplausos, en baile. Cuatro años de resistencia que se transforman en victoria.

El pueblo que estuvo en las calles como resistencia vuelve a esas mismas calles, pero ahora con el sentimiento de esperanza, inclusión, solidaridad. La alegría comenzó la noche anterior, cuando en el primer gesto político de apertura Alberto Fernández le pidió a Horacio Rodríguez Larreta que sacara las rejas de la Plaza de Mayo, esa distancia literal y simbólica que había puesto Mauricio Macri. Esa distancia que fue el hilo conductor de toda la política del gobierno de Cambiemos. Ese nosotros y ellos, esa grieta que dijeron venían a cerrar y terminaron por ensancharla a niveles siderales y que fue en parte, la línea discursiva del discurso del flamante Presidente: “Tenemos que suturar demasiadas heridas abiertas en nuestra Patria. Apostar a la fractura y a la grieta significa apostar a que esas heridas sigan sangrando. Actuar de ese modo, sería los mismo que empujarnos al abismo. Lo expreso desde el alma, tanto a quienes me votaron como a quienes no lo hicieron. No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro. Quiero ser el Presidente capaz de descubrir la mejor faceta de quien piensa distinto a mí. Y quiero ser el primero en convivir con él sin horadar en sus falencias (…) Quisiera que seamos recordados por haber sido capaces de ayudar a volver a unir a la mesa familiar. Que las lógicas y saludables diferencias políticas que pueden existir en una familia puedan dialogarse en paz y en respeto, sin divisiones o peleas”.

En un bar cerca del Congreso hay euforia. El discurso es visto por la televisión como si fuera un mundial de fútbol. Cuando salen Cristina y Alberto se grita como si fueran Messi y Maradona. Se grita “ya está, ya está, ya terminó la pesadilla”. Y cada hallazgo en su discurso se grita como un gol. La alegría no es más individual sino que es colectiva. Nadie se conoce pero es como si fuera una gran familia.

El sentimiento

Raquel vino desde Quilmes y está cobijada en una sombra que encuentra. Se pasa tereré con sus compañeras del Frente Popular Darío Santillán. Ella es paraguaya y vive en Argentina desde hace quince años. Siempre trabajó como empleada de casas particulares, pero hace tres años que no tiene laburo. “Estoy segura que con Alberto la situación va a mejorar”. Tiene esperanza.

Lo mismo sienten Laura y Andrea. Son hermanas y viven en el barrio San José de Isidro Casanova, La Matanza. Ambas trabajaban de costureras, pero hace ya varios años que tampoco tienen trabajo. El marido de Andrea era obrero en la fábrica de heladeras Patrick: la planta Mabe de Haedo que dejó de producir para importar estos productos desde China. “Vinimos a festejar —dice una de ellas mientras se seca las lágrimas— fueron cuatro años de calvario. Las cosas van a mejorar”.

Lupe llegó al mediodía a la Plaza de Mayo. Vino con su amiga Luciana, tienen 24 y 25 años y están por terminar la universidad. Una estudia Gestión del Arte y la Cultura, en la universidad Nacional de Tres de Febrero; la otra, Letras en la UBA. Ambas tienen trabajos precarizados. Lupe, es guía de un museo y no está registrada en el sistema formal. Luciana hace changas: desgrabaciones, correcciones. Ambas están esperanzadas: “Queremos que vuelva la esperanza para les jóvenes. Queremos trabajo formal y sentir que este es un país en el que nos podemos quedar y que no nos expulsa. Estos cuatro años fueron imposibles”.

Raúl y José están en la fila de un banco a la vuelta del Congreso. Cobran un pequeño subsidio; uno por discapacidad, el otro a través de una cooperativa. Viven en Florencio Varela. “Vinimos a apoyar porque tenemos esperanza”. Un sentimiento que aparece una y otra vez.

Martina trabaja en una ONG vinculada al feminismo y a los derechos humanos. Llegó a la plaza después del discurso de Alberto en la asamblea y se va a quedar hasta la noche. Su pañuelo verde lo tiene atado para recoger el y paliar un poco el calor. “Los feminismos tenemos esperanzas, y sobre todo después del discurso. Lo que dijo Alberto es estructural, no solo para los feminismos, sino para todos los movimientos sociales”.

Rosa vino con su cuñada. Ambas son jubiladas gracias a la moratoria de amas de casa. Ninguna tenía los aportes suficientes para alcanzar una jubilación. “Ahora tenemos esperanza de volver a comprar los remedios”. Porque hasta las cuestiones más básicas se perdieron y Alberto representa la posibilidad de recuperarlas.

Raúl y Silvana son de San Pedro y vinieron especialmente para estar en la jura. Ellos son ingenieros agrónomos y vieron en primera persona cómo la ciencia y la tecnología se degradó. No perdieron su trabajo, pero si vieron deteriorada su calidad de vida. “Vinimos porque queremos apoyar a Alberto, porque tenemos esperanzas de que esto cambie y en lo que nos toca, que la ciencia y la tecnología vuelvan a estar en primer plano”. 

El discurso 

Cuando Alberto habla en el Congreso la Plaza calla y escucha. Gritos de aliento y alegría por los anuncios rompen la atención. También chiflidos e insultos en las referencias al gobierno anterior. Estas fueron algunas de sus definiciones:

Plan contra el hambre

“Más de 15 millones de personas están sufriendo de inseguridad alimentaria en uno de los países productores del mundo. Toda la Argentina unida le tiene que poner un freno a esta catástrofe social. Junto a todo el gabinete y personalidades de la sociedad civil, comenzaremos la acción que ponga fin a este presente penoso. Sin pan no hay presente ni futuro, la vida sólo se padece, no hay democracia ni libertad”.

Derechos Humanos y Justicia

“Hoy otra vez la Argentina vuelve a comprometerse con los derechos del hombre y a levantar esa bandera inclaudicable en cualquier lugar del mundo. Vengo a manifestar un contundente Nunca Más, nunca más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, por operadores judiciales, por procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos, nunca más a una Justicia que decide y persigue según los vientos políticos, que es utilizada para saldar discusiones políticas y una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno”.

Derechos para las mujeres

“Vamos a poner en un primer plano los derechos de las mujeres. Quiero ponerme al frente de sus demandas. Pondremos el énfasis en todas las cuestiones vinculadas al cuidado ya que la mayor parte del trabajo doméstico recae en las mujeres. Ni una menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la república». 

La relación con el FMI

“Buscaremos una relación constructiva y cooperativa con el FMI y los acreedores. Resolver una negociación de deuda no es cuestión de ganarle una disputa a nadie. El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo. No vamos a repetir la triste historia de las misiones de técnicos imprudentes que prometen planes que no pueden cumplir”.

Nueva AFI

Alberto anunció que decidió la intervención a la Agencia Federal de Inteligencia. Además, anunció que derogará el decreto 656 del 2016, que fue «una de las primeras y penosas medidas que la anterior administración promovió y que significó consagrar el secreto para el empleo de los fondos reservados por parte de los agentes de inteligencia del Estado». Esos fondos, aclaró serán reorientados en el plan contra el hambre.

Sacar fondos reservados de los «sótanos de la democracia» y destinarlos a los que pasan hambre. Una primera decisión para dar respuesta a tanta esperanza.

Comentarios

Comentarios

Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

Hacé tu anotación Sin anotaciones
Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 12/08/2020 - Todos los derechos reservados
Contacto