Uruguay: dos modelos en pugna

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En Uruguay el panorama es incierto, pero la diferencia entre los modelos de país que propone cada candidato es tajante. Daniel Martínez, del progresista Frente Amplio, y Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional, disputarán la segunda vuelta presidencial el 24 de noviembre. El acercamiento de Lacalle Pou al candidato militar ultranacionalista Guido Manini Ríos, el Bolsonaro uruguayo que creció en las urnas hasta el 10%.

El primer spot de campaña del Frente Amplio estaba centrado en el relato de una quinceañera que llegó al mundo cuando la coalición progresista ganó por primera vez el gobierno. Su línea de tiempo biográfica coincidió con las tres administraciones frenteamplistas: las dos presidencias del médico Tabaré Vásquez y la liderada por el ex guerrillero tupamaro José Mujica. La chica daba cuenta con alegría del apoyo estatal a la salud, la educación y a los más gurises, luego concluía que no se imaginaba vivir en otro tipo de país. Los medios opositores al gobierno registraron en sus crónicas del día domingo que la joven, presente en el bunker frenteamplista montado en un hotel internacional cercano a la rambla montevideana, estaba “con el rictus apagado y se mordía los labios cuando Daniel Martínez saludó a la militancia reunida”.

Es evidente que la protagonista de la publicidad electoral referida y la primera línea dirigencial frenteamplista no recibieron con buen ánimo los resultados de la primera vuelta presidencial. El círculo de asesores más cercano a Martínez, ex Intendente de Montevideo y ex titular de la petrolera estatal ANCAP, habían dejado trascender que esperaban sacar un porcentaje de adhesión cercano al 43%. Finalmente, el Frente cosechó unos tres puntos menos. 

Los votos con la boleta de Martínez 2019 suman un número similar a la simpatía registrada en las urnas por los rivales tradicionales del oficialismo, los votos conseguidos por el Partido Nacional de Luis Lacalle Pou y por el Partido Colorado de Ernesto Talvi. Hasta ahí ninguna novedad. Ese equilibrio de fuerzas entre el Frente Amplio y el Partido Colorado –el escritor uruguayo Eduardo Galeano nominaba de esa manera los acuerdos esenciales que unen al bloque conservador local- se viene dirimiendo en instancia de ballotage y por una mínima diferencia la sociedad uruguaya le ha dado ahí un crédito al Frente. 

La particularidad de esta elección es el surgimiento del Bolsonaro uruguayo, el militar Guido Manini Ríos. El excomandante en jefe del Ejército Manini Ríos fue destituido por Tabaré Vázquez por no haber denunciado la confesión del represor Nino Gavazzo de que había arrojado al río Negro el cuerpo del tupamaro Roberto Gomensoro en 1973. Cabildo Abierto, su emergente formación, sacó diez puntos y de esa manera se convirtió en el árbitro electoral del ballotage.

Uruguay: El Frente Amplio sin Mujica y Tabaré

Tanto Manini Ríos como Talvi advirtieron que apoyarán a Lacalle Pou en noviembre. Por esa razón medios como El País o El Observador comenzaron a etiquetar a la plataforma opositora con dos palabras claves: “coalición”, en pos de dar cuenta que se trata de una mesa con tres actores partidarios y “multicolor” para dejar en claro que el bloque de centro uruguayo ahora no se pinta solo con los colores rojo y blanco, sino con la estética ultranacionalista y no condenatoria de la Dictadura de Manini Ríos.

Por lo tanto la oposición cuenta con algo de ventaja de cara al ballotage aunque la cohabitación de su alianza muestra fisuras. Tanto en el Partido Nacional como en el Partido Colorado anidan dirigentes en línea con las raíces populares de formaciones históricas que cuando fueron gobierno en la primera parte del siglo XX contribuyeron para hacer al vecino país conocido con la marca de la “Suiza de América”. Esa es la apuesta del comando de Daniel Martínez de cara a los comicios de noviembre, romper la unidad táctica opositora y ganar a una parte de su electorado que no está dispuesto a votar por un gobierno de coalición integrado por Manini Ríos.

Nuestras Voces habló con el politólogo Gerardo Caetano, docente en la Universidad Nacional de la República y presidente del Consejo Superior de FLACSO a nivel continental, para conocer su opinión sobre Manini Ríos y cómo puede impactar a futuro en el balance de poder de la política uruguaya. 

“Lo que ocurre es que Uruguay no es ajeno a las expresiones de ultraderecha que crecen en la región. ¿Eso cómo se configura? Bueno que una política muy previsible y cauta como la uruguaya hoy está sujeta a la aparición de cisnes negros entre la clase política. Por ejemplo (Juan) Sartori (compitió en las internas del Partido Blanco) es un empresario devenido en político que ni siquiera había votado en una elección antes. Y estuvo cerca de ganar. Manini Ríos es un grave problema. A inicios de este año fue Comandante del Ejército producto de una equivocada gestión ministerial, impulsada por el ex guerrillero fallecido Huidobro, quien era partidario de gestar una reconciliación con los sectores nacionalistas de las Fuerzas Armadas. No solo es un nostálgico de la Dictadura, además su retórica desborda los marcos institucionales y democráticos. Hoy lidera un partido de ultraderecha al que todos los sondeos le adjudican un interesante caudal de votos. Manini Ríos consiguió tres Senadores y once diputados, eso va a implicar un escollo legislativo para el Frente Amplio, en caso de que revalide ser gobierno”, opina Caetano.

Por lo pronto, el factor Manini Ríos será clave en el nuevo tramo de la campaña. Si Lacalle Pou logra conformar un pacto de gobierno con Talvi y Manini Ríos tiene muchas posibilidades de vencer en noviembre. La dificultad de ese entendimiento reside en que el militar blindó su capital político con un perfil a lo Bolsonaro, volcánico contra la clase política y reivindicador de las políticas de mano dura en un país que, si bien viene girando hacia la derecha en esa agenda –el plebiscito para habilitar la participación del Ejército en tareas de seguridad perdió por pocos votos-, ostenta aún un sentido común democrático.

Marcelo Pereira, un lúcido analista político uruguayo, columnista del interesante portal La Diaria, así precisó la convivencia del incierto triángulo amoroso entre el Partido Blanco, el Partido Colorado y Manini Ríos: “Manini sostuvo genéricamente el último domingo que apoyará las soluciones y los cambios que la gente requiere pero no dijo la palabra coalición. Esto deja abierta una disyuntiva si Lacalle Pou es presidente: que Cabildo Abierto integre el Poder Ejecutivo, o que prefiera mantener un grado de autonomía. Lo primero sería lo más tranquilizador para Lacalle Pou y Talvi: asimilar a Cabildo Abierto al resto del sistema partidario y comprometerlo a ser solidario con la coalición multicolor. Pero quizá no sea lo que más le conviene a Manini, cuya apuesta para crecer ha sido y es mostrarse distinto”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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