Verónika con K hace soñar a la izquierda peruana

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La izquierda peruana quiere ser parte de un segundo ciclo progresista regional. Verónika Mendoza, candidata presidencial de Juntos por Perú, es atropóloga, estudió en Francia y quiere nacionalizar el gas. Tiene una creciente intención de voto para las presidenciales del próximo 11 de abril, un superdomingo electoral, con Ecuador y Chile también en disputa. Tiene una buena relación con Alberto Fernández.

, con quien sostuvo una reunión en La Paz cuando el presidente argentino asistió a la asunción de Luis Arce. Tras décadas de ostracismo político la izquierda peruana, que viene de un lento pero sostenido ascenso tanto en los votos como en las luchas sociales, quiere ser parte de un segundo ciclo progresista regional que tiene a Fernández, Andrés López Obrador y Luis Arce como protagonistas. Pero, ¿quién es Mendoza y cuál es su perfil político? ¿Podrá la nieta de una campesina quechua con estudios de grado en París dar un batacazo electoral?

Alberto Fernández alargó su estadía en la capital boliviana cuando asistió a la asunción presidencial de Luis Arce para conversar largo y tendido con Verónika Mendoza. El gobierno argentino no quiso que la reunión trascendiera para no opacar la relación diplomática con la administración que entonces encabezaba Martín Vizcarra. Pero la propia Mendoza la hizo pública en sus redes sociales: “Hoy conversé con Alberto Fernández sobre los lazos que unen a nuestros pueblos, sobre la situación de la comunidad peruana residente en Argentina y la agenda de cooperación en la que destacan los temas de innovación, ciencia y tecnología”, tuiteó la psicóloga y máster en ciencias sociales de 40 años.

 La mencionada reunión tuvo lugar apenas cuatro meses atrás. En ese lapso Perú cambió dos veces de presidente. Como consecuencia el sistema político peruano convocó a elecciones para intentar estabilizar un sistema de representación que viene de décadas de crisis recurrentes, tanto por hechos de corrupción como por la irrupción de fuertes movilizaciones sociales que exigen un cambio radical de un régimen, que algunos analistas sintetizan como “militar y minero” para denotar el poder de las fuerzas armadas y del principal recurso económico nacional, pero que luego no pueden articular una oferta electoral competitiva.

Mendoza busca superar la prolongada crisis institucional peruana con una reforma constitucional. Con esa baza programática pretende captar la atención de nuevos actores sociales que han ganado fuerza en el país, como el movimiento juvenil que fue clave en precipitar la renuncia del anterior gobierno de transición ungido tras la renuncia de Vizcarra por hechos de corrupción, o como las organizaciones ecologistas que alertan sobre el impacto ambiental y productivo derivado del mencionado esquema productivo minero, donde Perú es una plaza competitiva a escala regional.

“¿Cómo podemos generar un cambio profundo de nuestra organización social sino atacamos aquello que la define, su Constitución? Mendoza junta conceptos y los amalgama en torno a la misma dirección: nada funciona, cambiemos todo. No es maquillaje. Es refundación. Y se ha dedicado a tratar de incluir a fuerzas que tradicionalmente la izquierda dejaba de lado. Por ejemplo, a los emprendedores de la pequeña y mediana empresa. Vamos a ver si le funciona”, enfatiza el colega Mauricio Saravia en una revista peruana de investigación académica llamada Ideele.

Augusto Malpartida, dirigente nacional de Juntos por el Perú, comparte a Nuestras Voces en comunicación telefónica desde Lima datos claves de la biografía política de la candidata presidencial Verónika Mendoza: “Ella emerge en la política nacional peruana cuando es elegida en la región de Cuzco como congresista joven por el Partido Nacionalista de (el ex presidente) Ollanta Humala. Sin embargo, rompe con la dirección nacional cuando el gobierno reprime duramente al movimiento campesino en su región como corolario de acciones de una administración que había llegado al gobierno con un discurso de izquierda pero que, al poco tiempo, empezó a implementar una agenda neoliberal”.

Mendoza, entonces, se retira del gobierno, pero no de la política. Así lo explica Malpartida: “comenzó a trabajar una propuesta de unidad para las fuerzas socialistas, progresistas y nacionalistas del país. De esa manera, logrando la convergencia de distintos grupos políticos de izquierda o nacionalistas, algunos más antiguos que otros, todos pequeños, logró formar el Frente Amplio, formación de la que fue candidata presidencial en el 2016. En esos comicios Mendoza resultó tercera y quedó a escaso margen de disputar el ballotage contra Keiko Fujimori. Resalto su participación electoral porque con Verónika Mendoza la izquierda peruana, que venía de décadas de tener un protagonismo marginal en la escena política, alcanza casi un 20% en el total de los votos. Pero, disidencias internas llevaron a Mendoza y a un conjunto de organizaciones políticas a formar un año más tarde un nuevo instrumento político que se llamó Nuevo Perú”.

Pero, qué es Nuevo Perú, corazón de la plataforma que llevará el próximo 11 de abril el rostro impreso de Mendoza en miles de boletas electorales. Malpartida da a entender que es un puzzle político: “Verónica logra converger distintas identidades: el tradicional socialismo democrático peruano, el nacionalismo que se sintió traicionado con Humala y a organizaciones que luchan por particulares demandas civiles ciudadanas. En Nuevo Perú se encuentran militantes que han participado políticamente en los años 70 y dirigentes sociales que están haciendo sus primeras experiencias en el campo político”.

Nuestras Voces le preguntó a Malpartida por qué se le ha dificultado tanto al campo político popular peruano articular una plataforma electoral protagónica. “El primer factor que explica el desplazamiento de la izquierda peruana es la fuerza con la que se instaura el neoliberalismo peruano en los años 80, que precipita una honda recesión económica, eso terminó socavando la base social de la izquierda peruana, en la que obreros, campesinos y empleados estatales tenían un fuerte protagonismo político. La guerra interna contra Sendero Luminoso, y el terror que generó en la población, también debilitó la imagen de la izquierda”.

A futuro, el dirigente consultado de Juntos por el Perú se muestra optimista con un nuevo horizonte para el progresismo peruano: “Verónika ha logrado levantar la autoestima de la izquierda peruana. Es indudable que como fuerza venimos de un proceso de crecimiento. Mendoza ha logrado contener a los sectores sociales que se sintieron traicionados con Humala; a su vez, ha sido capaz de contener a los nuevos movimientos sociales, fundamentalmente juveniles y ecologistas, que han emergido con fuerza en Perú. Nuestra apuesta es que Verónika pueda disputar la segunda vuelta electoral, lo vemos como un horizonte posible, así que estamos con muchas expectativas”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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