Vuelta a clases con maestros cada vez más pobres

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El poder adquisitivo de los docentes no para de caer. Desde que asumió Macri ya perdieron el equivalente a 1.300 pesos mensuales y, nuevamente, la oferta de María Eugenia Vidal está al menos 5% por debajo de la inflación prevista. Entre 2005 y 2016 los docentes habían acumulado una mejora del 100% del salario real, que ahora van perdiendo año a año.

Fotos: SUTEBA y CTERA

Luego de finalizado el paro docente de 48 horas en reclamo de una paritaria nacional, los gremios aguardan la convocatoria de los gobernadores para destrabar el conflicto salarial. La provincia de Buenos Aires está en la mira: al no haber paritarias nacionales, se vuelve un caso testigo para definir los aumentos del resto del país.

La oferta de Vidal es un aumento del 15 por ciento, en tres cuotas y sin cláusula gatillo. Según el relevamiento de expectativas del propio Banco Central, la inflación del 2018 rondará el 19,3 por ciento y el poder adquisitivo perdido durante 2016 y 2017 ya no podrá recuperarse.

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Un salario en caída libre

La carrera de los sueldos contra la inflación hizo que los docentes de la provincia de Buenos Aires perdieran 1.300 pesos en relación al poder adquisitivo que poseían en 2015. Los valores corresponden a un estudio realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en sueldos que incluyen el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Sin incluirlo, la pérdida se eleva a casi dos mil pesos.

Si el colectivo de trabajadores aceptara la propuesta planteada por la gobernadora María Eugenia Vidal, la pérdida del poder adquisitivo se elevaría de 1.300 a 2.300 incluyendo el FONID y de 2000 a 2700 pesos sin incluirlo*.

Los datos demuestran que el Incentivo Docente tiene un fuerte impacto en el salario de maestros y profesores. Sin embargo, al no convocarse a una paritaria nacional, el debate sobre el monto para el FONID durante el 2018 puede verse congelado. Si bien el gobierno no se expresó respecto a este tema, las intenciones pueden visualizarse en la partida presupuestaria. El Fondo Nacional de Incentivo Docente y Compensaciones Salariales tuvo un presupuesto de 24.115 millones de pesos durante el 2017 y fue ejecutado casi al cien por ciento. Para este año el aumento fue de apenas un seis por ciento.

Un cambio en la política de Estado

Hay un punto en el que discursivamente todos parecieran estar de acuerdo: ya sea para mejorar la situación de los docentes en su condición de trabajadores, como a modo de medio que permita mejorar la calidad educativa, el salario de los docentes debe tomar relevancia.  A partir de la creación del Fondo Nacional de Incentivo Docente a fines de los noventa y de la Ley de Financiamiento Educativo en 2005 había comenzado a desarrollarse una política de Estado que apuntaba a ello: jerarquizar el financiamiento a la educación y mejorar el salario de los docentes.

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Esta lógica la explica detalladamente Leandro Botinelli, miembro del Observatorio Educativo de la UNIPE, en un artículo publicado por Le Monde Diplomatique, donde desarrolla los argumentos bajo los cuales se sostenía esta política:

  • El salario como incentivo al desempeño: El salario en sí, más los bonos y premios funcionaban como señales para que los docentes activen conductas deseadas. El salario se conceptualizaba como una herramienta clave para mejorar y generar cambios en los sistemas educativos.
  • Atraer a los mejores: Cuál es el capital cultural de nuestros aspirantes a docentes, cuáles son sus calificaciones en el secundario, cuál su talento y cuál su ambición. ”En este caso, el salario es concebido como un imán capaz de atraer y retener docentes, de ahí la conveniencia de que sea competitivo con el de otras profesiones”, asegura el investigador.
  • Sueldos dignos: Sin condiciones de vida digna para los trabajadores, es imposible brindar un trabajo pedagógico de calidad. Botinelli afirma que este argumento “es el que resalta que los salarios son el principal sustento de los trabajadores y sus familias y, por lo tanto, el determinante del bienestar de los hogares de maestros y profesores”.
  • Equiparar las desigualdades: En un contexto en el que los sueldos son abonados por las jurisdicciones provinciales, se vuelve fundamental la presencia de un Estado Nacional que bregue por la igualdad salarial en todo el país.

Sin embargo, con el fin de la paritaria nacional docente de hecho a partir de 2017 y con su eliminación por decreto a partir de este año, aquella política parece haber sido abandonada. Botinelli agregó: “Entre 2005 y 2016 inclusive, los incrementos interanuales de los docentes estuvieron, casi todos los años, por encima de la inflación real del año previo, acumulando una mejora del 100% real en todo el período y considerando el parámetro de inflación de índices no oficiales entre 2007 y 2015. En los tres años en que esto no ocurrió (2009, 2013 y 2015), la brecha con la inflación del año anterior fue escasa (2 a 4 puntos) y fue recuperada al año siguiente. El contraste con lo ocurrido en 2017, con una brecha negativa de 16% puntos entre los incrementos salariales promedio y la inflación del año previo, es muy elocuente. Parece marcar un cambio de ciclo y la interrupción de una política de Estado”.

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La oferta de Vidal y la situación en las provincias

A pesar de que los datos oficiales demuestran la considerable pérdida de poder adquisitivo de quienes representan a la educación en nuestro país, María Eugenia Vidal ofrece un 15 por ciento de aumento en cuotas y sin cláusula gatillo. Además, para quitarle impacto a las medidas de fuerza, la gobernadora suele brindar premios a quienes no adhieran. El año pasado fueron premios de 4500 pesos, este año promete serán seis mil para quienes no adhieran al paro y tengan asistencia perfecta.

En las provincias de Santa Fe y en Tucumán también ofrecen un 15 por ciento en tres cuotas sin cláusula gatillo. El porcentaje se repite en las provincias de Santa Fe y Córdoba. Los docentes de la provincia de Chaco recibirían apenas un ocho por ciento de aumento dividido en dos cuotas. Y la provincia de Corrientes un diez, aunque dividido en tres momentos del año.

Suponiendo que la inflación será la estimada por el Banco Central, para evitar pérdidas en los salarios docentes las propuestas tendrían que ser de un 20 por ciento: diez por ciento entre enero y abril, cinco por ciento entre mayo y agosto y otro cinco por ciento entre septiembre y diciembre. Además, el Incentivo Docente debería actualizarse a 1700 pesos.

De no mejorar la oferta, el panorama es desalentador. Con una inflación que se estima en alrededor de 20 por ciento, el salario de los docentes se ve vapuleado y con ello, su trabajo. Mientras tanto, las escuelas permanecen cerradas y los chicos sin comenzar las clases.


*Los valores brindados por el CEPA fueron elaborados en base a datos oficiales de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo de Ministerio de Educación y Deportes, y los cálculos realizados consideraron la inflación estimada en el relevamiento de expectativas del Banco Central a enero de 2018: un 19,3 por ciento para 2018.

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