Contra la desigualdad, economía popular

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En tiempos de extrema desigualdad social la economía popular adquiere un lugar central. Los Movimientos Populares son uno de los principales promotores de esta economía. CTEP, Barrios de Pie y CCC impulsaron la ley de Emergencia Social, bautizada la Ley San Cayetano. Esta ley permitió destinar fondos del presupuesto para los trabajadores de la economía popular a través del Salario Social Complementario. Además, creó el Registro de Trabajadores de la Economía Popular y el Consejo de la Economía Popular, que funciona como el ámbito que promueve la paritaria social.

Hoy, en plena era de la robotización, en un mundo donde la pobreza no deja de crecer y los trabajadores son empujados a competir de manera desleal con la robótica, el capitalismo cada vez se perfecciona más. Según OXFAM en 2017, el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares han alcanzado su máximo histórico, teniendo un nuevo milmillonario cada dos días. Mientras la riqueza se concentra cada vez más rápido y sin límites, la misma fundación internacional denuncia que tan sólo 8 personas (ocho hombres en realidad) poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas.

Al mismo tiempo, la Organización Internacional del Trabajo, exhibió a principio de año datos tan alarmantes como peligrosos, ya que 1400 millones de trabajadores hoy  poseen un trabajo vulnerable y precarizado, con una tendencia difícil de revertir. Se estima que en 2019, este dato crecerá en 20 millones. Si además le sumamos que cerca de 200 millones de personas (4 Argentinas y media), no tienen acceso a ningún tipo de trabajo o empleo, la situación hacia donde se encamina el mundo es dramática.

Los datos que revelan instituciones mundiales como el Banco Mundial, la OIT y OXFAM demuestran claramente que los mercados no quieren crear un marco de igualdad. Joseph E. Stiglitz, economista premio nobel, ex presidente del Banco Mundial, critica duramente al mercado y al capitalismo imperante, señala que el capitalismo a través de la economía de mercado, por sí solo, aún cuando sea eficiente, promueve desde su esencia un alto nivel de desigualdad.

Otro referente mundial, el Papa Francisco, denuncia las falencias del mercado, el daño que genera la carrera por el consumo y la veneración del “Dios Dinero”. En sus exposiciones nos dice: “Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social”.

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Es en estos tiempos es donde nace la Economía Popular, una economía que muchos la definen como la de los “Trabajadores sin patrón”. Algunas definiciones señalan que a la economía popular la hacen los propios trabajadores en el barrio: “desde uno que fabrica pan y sale con una canasta a venderlo hasta quien en la ventana de la casa se puso un kiosquito”. En este sentido, destacan dos cualidades de la Economía Popular:

1. No tiene a la productividad como eje de la producción sino la posibilidad de generar trabajo. “Esa es una definición antagónica con la economía de mercado”.

2. Es una economía con una energía más humana, en definitiva de baja intensidad. Utiliza poca materia prima y mucho trabajo. Por lo tanto es mucho más saludable para el medio ambiente y el desarrollo de la humanidad. Además tiene características en general solidarias.

Otro enfoque complementario destaca que la economía popular está compuesta por “una inmensa cantidad de trabajadores jurídicamente autónomos pero económicamente dependientes. Recicladores, vendedores ambulantes, micro emprendedores y una gran diversidad de oficios que se realizan por cuenta propia, en una inmensa mayoría sin ningún derecho, integrados en muchas ocasiones a las cadenas de valor de las grandes empresas”.

Los Movimientos Populares son uno de los principales promotores de esta economía, en los últimos años se han organizado conformando un sindicato llamado CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular), que tiene como primer gran objetivo agrupar a todos los trabajadores que están por fuera del mercado tradicional. En segundo lugar entienden que el camino para transformar esta realidad, que aún margina a millones de personas, se dará a medida que estas ideas tengan un mayor volumen de trabajadores organizados y políticas concretas para el sector.

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En Argentina, muchos dirigentes políticos sociales y representantes barriales nucleados en el trío San Cayetano (CTEP, Barrios de Pie y CCC) comenzaron por proponer la necesidad de darle institucionalidad a los reclamos de la Economía Popular.  En ese marco nació la ley de Emergencia Social, bautizada la Ley San Cayetano.

Esta  ley busca destinar fondos del presupuesto para los trabajadores de la economía popular a través del Salario Social Complementario. Pero además, la ley pide crear tres nuevas instituciones de la seguridad social, que aún no fueron implementadas en su totalidad.  Una de ellas es el Registro de Trabajadores de la Economía Popular que busca institucionalizar al estatus de trabajadores a aquellos que su ocupación o changa no eran consideradas trabajo. En segundo lugar, se institucionaliza que el salario social complementario signifique el 50 por ciento del salario mínimo vital y móvil quedando atado a su movilidad, incorporando a todos estos trabajadores a las primeras paritarias de la Economía Popular. Y la tercera institución es el Consejo de la Economía Popular, que en los hechos funciona como el ámbito que promueve la paritaria social, permitiendo canalizar de manera oficial los reclamos y las exigencias del sector.

La ley de emergencia social obliga al Estado a crear los recursos en los presupuestos venideros, más allá de continuar o no en un proceso de crisis. Porque en su implementación, la ley creó varios instrumentos para que los trabajadores de la Economía Popular puedan contar no solo con el marco jurídico, además contar con algunos instrumentos para que estos sectores puedan desarrollarse. Hoy miles de trabajadores inscriptos en el salario social complementario, no solo acceden a paritarias, además comenzaron a percibir aguinaldo, obra social y a realizar los aportes correspondientes.

*Martín Navarro, Espacio Atahualpa – Mesa de Economía Movimiento Evita – Agenda Argentina

*Lucas Pedró, Movimiento Misioneros de Francisco

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