Con Macri se perdieron 3.000 trabajos en prensa

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Los despidos en la planta impresora de La Nación son otro hito en el achique de los medios en la era Macri. Ya se perdieron 3.000 puestos de trabajo con la gestión Cambiemos. Solo en 2018 fueron 718 trabajos menos, según un informe de SiPreBa. Además de despidos y cierres, las paritarias están a la baja y las condiciones de trabajo se flexibilizan. El derecho a la información y la pluralidad, en jaque. En Atlántida los despidos llevaron a que ninguna mujer quedara al frente de medios dirigidos a un público femenino.

Todavía queda en la memoria colectiva aquel programa de Jorge Lanata en el año 2012 el que un cúmulo de periodistas levantaba pancartas al grito de “Queremos preguntar” y que le «exigían» a la entonces Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que diera conferencias de prensa, que la cortara con las cadenas nacionales. Siete años después, los periodistas y trabajadores gráficos se congregan en redacciones, protestan en las calles, o frente sus lugares de trabajo: piden por sus fuentes de trabajo.

El cierre de la planta impresora de la Nación, con más de 70 despidos, fue el último. Hasta «aceitar» el nuevo mecanismo de impresión en alianza con Clarín, el diario está cerrando entre las dos y las tres de la tarde (un matutino que cierra como vespertino) y hay rumores de achique y mudanza de la redacción.

Hace unas semanas, en la puerta del puerta de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial,  los trabajadores de C5N exigieron la apertura de la cuenta  inembargable exclusiva para poder cobrar salarios. Denuncian que detrás del fallo judicial que impide la creación de una cuenta inembargable para poder cobrar salarios se trasluce la decisión política del gobierno de Mauricio Macri de cerrar el canal de noticias. ¿Qué pasó desde que algunos se rasgaban las vestiduras con el “queremos preguntar” al cada vez más generalizado “queremos cobrar”? Pasó una ola de neoliberalismo y ajuste que se llama Cambiemos: y los despidos en Télam fue su aporte directo a la nueva masa de periodistas desocupados.

Desde que asumió el gobierno en 2015 se perdieron más de 3.000 puestos de trabajo en los gremios de prensa. Así lo adelantó a Nuestras Voces Matías Cervilla delegado de Clarin y miembro del Sindicato de Prensa—Sipreba— en un minucioso informe que saldrá pronto a la luz en el que está trabajando y recabando información. “Solo en 2018 incluyendo despidos y retiros voluntarios en empresas de prensa sumado a jubilaciones anticipadas contabilizamos 782 despidos. Esto sin contar despidos especialmente en empresas chicas que no salen a la luz”.

Los retiros voluntarios muchas veces no suelen ser tan voluntarios y son una forma encubierta de desvincular a trabajadores. Los casos más emblemáticos en 2018 fueron los de la Agencia estatal de noticias Télam, Radio Nacional y Telefé Noticias en donde hubo más de 180 retiros voluntarios que, según confiesan sus trabajadores, implicaron amenazas. Los 782 despidos—sin contar los de 2019—, se suman a los más de 500 empleos perdidos en 2017 y a los más de 1200 en el año 2016.

En diálogo con este portal, la integrante de la Comisión Directiva de Sipreba Ana Paoletti reflexiona: “Los medios de comunicación están en el peor momento desde el retorno de la democracia y sus trabajadores y trabajadoras también. No solo se trata de la perdida de los puestos de trabajo, sino también de las condiciones en las que desarrollamos la profesión. Quienes aún trabajamos en relación de dependencia sufrimos paritarias a la baja, cobro atrasado o no cobro de los salarios, demora en el pago de los aportes y contribuciones patronales. Peor aún es la situación de las y los colaboradores, que cobran por nota publicada y luego hacen peripecias para poder cobrarlas. En esa situación hay cada vez más periodistas. Esto además de atentar contra nuestros derechos como trabajadorxs atenta contra la libertad de expresión y la diversidad de voces. Tenemos medios cada vez más concentrados. Por eso creemos que debe existir legislación que regule y otorgue pauta oficial a todos los medios de comunicación con control parlamentario y que junto a los medios públicos garanticen el derecho a la información de los ciudadanos”.

El 2019 arrancó mal

La modalidad se retrotrae a los primeros días de enero de 2016, apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri, pero cuatro años después. Trabajadores yendo a su lugar de trabajo y, cuando quieren ingresar como cualquier día, un hombre de seguridad los frena en la puerta y les dice que hay un listado de quienes pueden ingresar y quienes no. Que están oficialmente despedidos y que el telegrama les estaría llegando en esos días. Así inauguraron el 2019 diecisiete trabajadores de la editorial Atlántida que perversamente y con justificaciones ridículas desvincularon de un día para el otro y que tenían en su haber entre diez y veinte años de antigüedad en revistas tales como Billiken, Gente, para Ti, Paprazzi, Cosmopolitan, Vanidades, Runner, Muy interesante y Harper. Y un dato que no es menor: de los despedidos, siete son mujeres, tres de ellas tenían cargo jerárquico en sus medios. Con esta “limpieza”, ya no queda ninguna mujer dirigiendo medios en un conglomerado de revistas que tienen en un 90 por ciento un público femenino. Es decir, revistas para mujeres editaras por varones. Esta situación generó un revuelo en el conjunto de trabajadores que comenzaron un plan de lucha que incluyó asambleas permanentes y un acto frente a la puerta de la editorial.

“Venimos de varios años con turbulencias. En 2016 y 2017 se acordó que no hubiera despidos. Por un año, en 2018, no hubo ningún despido. En el medio de eso Televisa, que eran los dueños, se retiran de Argentina y entre idas y vueltas aparecen cuatro gerentes. A ciencia cierta no sabemos quiénes son los dueños de Atlántida porque es una Sociedad Anónica. Pero ellos vinieron con un discurso de capital humano, de trabajo en equipo, de que los empleados eran lo que más les importaban, como una familia”, explica a Nuestras Voces Gisela Fridman, delegada por el Sipreba y diseñadora gráfica de la revista Gente hace 13 años. “Pero a partir de octubre de 2018 empezaron a retrasar el pago de los sueldos hasta que en enero llegaron los primeros tres despidos. Nosotros creímos que eran casos aislados. Pero a principios de febrero llegaron estos diecisiete despidos con causas absolutamente inventadas”, grafica la delegada, que inició su mandato a finales de 2018 cuando se dio cuenta de que nunca había habido una representante mujer en ese conglomerado de revistas preponderantemente “femeninas”.

Otro de los casos que también inauguró este trágico año para los trabajadores de prensa es el cierre de la planta impresora del diario La Nación ubicada en la calle Zepita en el barrio de Barracas dejando a 72 trabajadores sin trabajo, además de otros treinta que aceptaron retiros voluntarios aunque desde el gremio de Gráficos sostienen que se trata de “despidos encubiertos bajo presión”.

Lo que argumentan los trabajadores es que el trasfondo de la cuestión es que Clarín se quiere quedar con la impresión del diario La Nación. Según Darío Sosta, uno de los trabajadores despedidos explicó: “La segunda vez que fuimos al ministerio de Trabajo se presentó un abogado de Clarín y ahí nos cerró todo: Clarín se quiere quedar con la planta del diario La Nación, por eso los despidos, por eso cierra la planta y hoy estamos totalmente desamparados y sin trabajo”. Según Diego Martino, otro de los trabajadores despedidos, “ellos querían que trabajemos por debajo del convenio colectivo, realizando de hecho la flexibilización laboral de hecho, de facto, de manera unilateral”.

Los medios internacionales en Argentina tampoco se salvaron de la ola de achique: ANSA, DPA y Reuters sufrieron achiques durante 2018.

El caso de C5N es también muy controversial. Alexis Szewczyk, columnista de deportes en C5N y delegado del Sindicato Argentino de Televisión explicó a este portal la situación: “Desde octubre del 2017 cobramos nuestro sueldo en cuotas que no sabemos de cuánto va a ser ni cada cuanto tiempo. El canal tiene las cuentas embargadas entonces para pagar los salarios lo que hace es cambiar cheques de publicidad en financieras y desde esas financieras se les transfiere el salario a las casi 400 personas que trabajamos en el canal. El pedido de la cuenta inembargable que hizo el Sindicato de Televisión ante el juez, tenía que ver con aliviar esta operatoria. Porque en ese cambio de cheques se pierde aproximadamente un 25% de plata que debería ir a nuestros salarios. O sea es una operatoria que estaos financiando los trabajadores. El juez Cosentino había ordenado la apertura de una cuenta inembargable para que se destine exclusivamente para el pago de salarios. La iba a manejar la Justicia, ya estaba todo list. Entonces la ADIP apeló y la sala D le dio la derecha a a la AFIP para que se abra esa cuenta condenándonos a nosotros a seguir cobrando de esta manera y con la incertidumbre de hasta cuándo podemos seguir con este sistema”.

La misma pregunta que se hace Alexis, se la hacen todos los trabajadores de prensa. Hasta cuándo podemos seguir con este sistema.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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