Deporte para pocos: un campeón a la deriva

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Gastón Delfino tiene 18 años y sueña con poder representar a la Argentina en el Mundial de Taekwondo en Canadá pero no puede costear el viaje. Su padre está sin trabajo y su madre trabaja doce horas en un almacén. Con seis campeonatos nacionales ganados y tres sudamericanos pidió apoyo en la Agencia del Deporte Nacional (ADN) pero no le respondieron. Frente al abandono del Estado decidió salir a vender bombones para financiar el viaje y cumplir su sueño. La reducción del presupuesto y el análisis de Claudio Morresi, ex secretario de Deportes.

En el Peruzzotti, uno de los barrios olvidados de Pilar, vive Gastón Delfino: campeón sudamericano de taekwondo que sale a vender bombones para juntar 150.000 pesos que le permitan viajar al Mundial de Canadá.  

Como la de Gastón hoy podrían contarse cientos de historias que viven deportistas argentinos que se encuentran a la deriva y abandonados por un gobierno que no conciben el deporte como un política de Estado. Así como una científica del CONICET fue noticia esta semana por participar del programa “¿Quién quiere ser millonario?” para juntar dinero y así financiar investigaciones contra el cáncer la situación de los deportistas amateurs es similar.

Antes de viajar a Australia Gastón Delfino pidió ayuda a la Agencia del Deporte Nacional (ADN) -aún vigente- instaurada mediante un DNU en enero de este año por el presidente Mauricio Macri “pero nunca me respondieron”, cuenta a Nuestras Voces el taekwondista luego de llegar a su casa tras repartir el último pedido de bombones del día.

Criado en uno de los barrios más humildes de Pilar, uno de los municipios con más countries del país, Gastón Delfino encontró en el taekwondo la pasión de su vida. Cuando su padre lo llevó a los 10 años a la primera clase él no quería saber nada con ese arte marcial pero a la tercera vez el profesor ya quería que participara de un torneo.

Con apenas 18 años fue 6 veces campeón nacional y 3 veces campeón sudamericano. “Dejé el colegio hace 3 años, cuando mi viejo se quedó sin trabajo. Ahí salí a trabajar para ayudar en mi casa y lo primero que conseguí fue en una forrajera levantando fardo desde 7 de la mañana hasta las 8 de la noche. Terminaba muerto y no me quedaba tiempo para entrenar”.

El febrero de este año Gastón también tuvo que ingeniárselas para ir a Australia para alcanzar la clasificación. Vendió ensaladas de frutas en una plaza, fue a pedir ayuda a la televisión, golpeó las puertas del municipio y así juntó el dinero para participar de un certamen en el que logró el 4to puesto que lo ubicó en el Mundial 2020 de Canadá.

Hoy Gastón se levanta a las 7 de la mañana para ayudar a su mamá, Graciela, a hacer los bombones. A las 9.30 se va a entrenar vuelve para el almuerzo y regresa a entrenar para luego salir en la bicicleta a repartir los pedidos de bombones que le hacen -cada vez más- a partir de la publicación en sus redes sociales que se viralizó en esta semana.

“Hacemos 400 bombones por día y los vendemos a 3 por $30 pesos. Trato de llegar a todos lados aunque a veces por las distancias si no es un pedido grande no puedo ir porque tengo que tomar el 57 y me sale muy caro el pasaje”, dice el joven deportista.

Por ahora la única manera de juntar el dinero para el pasaje y la estadía es la venta de bombones. “Mi mamá trabaja en un almacén 12 horas y, si todo sale bien, mi viejo va a empezar a manejar un Uber”, cuenta el segundo de una familia de 4 hermanos con 3 varones y una mujer.

La política de la destrucción

Bajo las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández el ex futbolista Claudio Morresi fue el secretario de Deportes que más tiempo ocupó el cargo desde la vuelta de la democracia. “Cuando dicen que no hay medios del Estado deberían decir que este gobierno no tiene interés real de acompañar con políticas serias a los deportistas”, dice el ex funcionario a Nuestras Voces.

Borrada del mapa la Secretaría de Deportes, Morresi calcula que “el presupuesto 2016 fue de $1350 millones de pesos y el del 2019 fue de $901 millones cuando con una inflación de más del 100 por ciento debería haber sido de por lo menos $2700 millones de pesos”.

Con el caso de Gastón Delfino, que debe gestionar los fondos por sus propios medios para viajar al Mundial de Taekwondo de Canadá, el ex secretario de deportes dice que “la contracara es Braian Toledo (el lanzador de jabalina) que viniendo de una familia muy humilde, con madre trabajadora, padre ausente y apoyo del Estado pudo ganar una medalla olímpica”.

Cenard o negociado

Desde que Mauricio Macri oficializó, mediante un DNU, la creación de la Agencia de Deporte Nacional en reemplazo de la Secretaría de Deportes y anunció, posteriormente, la mudanza del CENARD a Villa Soldati quedó al descubierto otro negocio inmobiliario orquestado por este gobierno.

“En el CENARD invertimos en 10 años de trabajo más de 100 millones de dólares y ahora el gobierno quiere destruir todo para construir torres con vista al río. Es una demostración más de su ambición inmensa”, dice Morresi.

Por último el ex futbolista sostuvo que “el deporte es un instrumento más para el desarrollo humano y sirve para mejorar la calidad de vida de muchas personas. Con este modelo sólo los más pudientes pueden acceder y las mayorías quedan afuera”.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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