Emma en la calle de la solidaridad

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Emma se quedó en la calle. Vecinos solidarios lo están ayudando a cambiar su historia. Mientras el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta aseguraba que los sin techo de la ciudad son 1.066, el informe “A mí no me lo contaron: visualizar para humanizar”, realizado a partir del trabajo de 431 censistas, determinó que en realidad son 4.394 las personas en situación de calle. El 23% se quedó sin techo durante el último año por la situación económica.

La de Emma es una de las miles de historias que se podrían contar de personas que han terminado viviendo en las calles de la ciudad de Buenos Aires. La de Emma es una historia con resolución positiva -tal vez momentánea- gracias a la ayuda de vecinos que se pusieron en el lugar del otro y miraron más allá de su balcón.

La historia de Emma hay que contarla como la de una de las 4.394 personas que viven en las calles de la Capital, según el informe “A mí no me lo contaron: visualizar para humanizar”, que se realizó entre el 8 y el 14 de mayo por 431 censistas de organizaciones populares que recorrieron las calles de la Capital Federal.

Ese “Primer Censo Popular de Personas en Situación de Calle” echó por tierra los números del Gobierno Porteño que habla de 1.066 personas sin techo. En el relevamiento oficial no tomaron en cuenta a los que se alojan en paradores nocturnos y no recorrieron la totalidad de los barrios porteños. En cambio los encuestadores localizaron 4.394 personas que duermen en plazas, autos, hospitales, cajeros automáticos, locales cerrados, debajo de autopistas, estaciones de subte y trenes.

Perseguida por querer trabajar

De ese total el 86 por ciento de ellos son adultos mayores de 18 años y el restante 14, niños, niñas y adolescentes. La mayoría de los mayores de edad aceptaron participar de una encuesta que determinó que “el 70 por ciento de afirmó haber sido víctimas de una o varias formas de violencia institucional o social. La principal fue la violencia institucional, ejercida primero por las fuerzas de seguridad y luego por funcionarios públicos de organismos y programas estatales de gobierno”.

A la vez el 60 por ciento de las personas indicó que viven en las calle desde hace más de tres años. Las principales causas de deben: 43 por ciento a problemas intrafamiliares; 39 por ciento por la situación económica y 10 por ciento por la falta de contención ante la problemáticas del consumo drogas.

Tal vez el dato a remarcar fue que el 23 por ciento de los censados indicó que viven en la calle desde hace menos de un año pero que empujados por la situación económica actual y la falta de trabajo no tuvieron otra opción.

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A pesar de que este censo popular se llevó a cabo con la colaboración del Ministerio Público de la Ciudad, el Consejo de Organizaciones de la Defensoría del Pueblo y la Presidencia de la Auditoría General la gestión de Horacio Rodríguez Larreta no reconoce estas cifras aunque asumieron que hubo un aumento del 20 por ciento de personas sin techo respecto del 2016. Entre esos casos se cuenta la historia de Emma.

Esos días en la calle

Con 30 años Emmanuel terminó sus días en la calle luego de conflictos familiares y de perder el trabajo. Hasta poco tiempo de antes de empezar a dormir en la puerta de un edificio de la calle Juan Francisco Seguí trabajaba en una pizzería.

Su llegada a la cuadra, que da a la parte trasera de la Embajada de Estados Unidos, causó distintas reacciones entre los vecinos de esa zona coqueta del barrio de Palermo.

“Los que lo empezamos a tratar nos dimos cuenta de que se trataba de un pibe que venía con un problema que le podía tocar a un primo, a un amigo o a nosotros mismos”, le cuenta Estela a Nuestras Voces, vecina de la cuadra.

Emmanuel se fue ganando la confianza del verdulero de la cuadra, que le daba frutas y otras cosas para comer, del portero de uno de los edificios que lo salvó de que una vez le robaran sus pocas pertenencias y de otras personas que le daban unos pesos por limpiarles y cuidarles el auto.

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“Con lo que juntaba se compraba para comer y se pagaba la ficha para ducharse en una estación de servicio”, cuenta Oscar, el portero que charlaba con Emma y lo aconsejaba aquellos días que pasó en la cuadra.

Cuando llegaron las noches de mucho frío, en el mes de julio, Estela le prestó su auto y le dio unas frazadas para que durmiera adentro y no pasara frío y a la mañana le preparaba un café y unas tostadas.

“Como lo estaba ayudando varios vecinos comenzaron a fastidiarse conmigo porque, claro, pensaban que se les iba a llenar la cuadra de gente de la calle”, cuenta Estela al tiempo que aclara: “por supuesto que no eran todos porque otros vecinos también le brindaban una ayuda”.

Dejar la calle

Cuando Estela subió una foto de Emma a Facebook pidiendo ropa y trabajo apareció Florencia, que se contactó con ella y se comprometió a ayudar. “Son esas situaciones que se repiten todo el tiempo y que podría pasarle a cualquiera de nosotros”, dice Florencia.

Emma y Florencia comenzaron a tratarse más seguido y ella, además de ropa y llevarlo a la peluquería estableció contactos para ayudarlo a conseguir un trabajo y que dejara la calle.

El primer trabajo fue temporal: trabajar con las bicicletas de alquiler en los Bosques de Palermo durante las vacaciones de invierno. Luego el dueño de una pizzería de Vicente López lo tomó como pizzero en su local.

“No se trata de salvar gente, se trata de ayudarnos entre nosotros”, dice Florencia. “No podemos mirar para otro lado cuando el que la pasa mal está a nuestro lado”, dice Estela.

Hoy Emma sigue trabajando en la pizzería y alquila una habitación en Villa del Parque. Dejó de ser un número de personas en situación de calle pero la sigue peleando contra otros fantasmas.

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