Los olvidados de Gerardo Morales

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Jujuy, gobernada por Gerardo Morales, no es sólo la provincia que tiene ilegalmente detenida a Milagro Sala hace más de 600 días. En Volcán, a 40 kilómetros de la capital hace ocho meses 200 personas viven en containers sin baño ni ducha. En enero un alud afectó a 70 por ciento del pueblo y 42 familias fueron trasladadas a esas viviendas provisorias. No tienen agua caliente, no hay calefacción y las enfermedades se multiplican. Morales prometió darles casas nuevas pero no cumplió. “Por acá no han pasado a hacer un pozo”, dice el comisionado, Darío Chañi.

Por Ulises Rodríguez, desde Jujuy

La mañana del 10 de enero de 2017 no amaneció en Volcán. Ese día la lluvia que cayó sobre la localidad que marca el comienzo de la Quebrada de Humahuaca provocó un alud que bajó desde los cerros. Entre las 8 y las 10 de la mañana cayeron 170 milímetros de agua cuando el promedio anual es de 314.

En este pueblo de 1400 habitantes emplazado entre el cerro Volcán y el Río Grande, 42 casas quedaron sepultadas. Casi un 70 por ciento del poblado fue alcanzado por el lodo y las piedras. El saldo fatal fueron las muertes de Juan Carlos Zambrano y su madre Helena, no vidente, que no salieron de su casa porque pensaron que se trataba de una lluvia nomás.

Durante las tareas de limpieza la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recorrió la zona y 16 días después del desastre el gobernador jujeño, Gerardo Morales, junto a la vicepresidenta, Gabriela Michetti, realizaron un pomposo acto en el que entregaron materiales y subsidios.

Las 42 familias que perdieron sus casas fueron ubicadas en containers. La promesa del gobierno provincial fue que serían reubicados en un barrio de viviendas en el mes de abril. El 9 de marzo, en otro acto aplaudido acto, el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, le entregó 274 millones de pesos a Morales para obras de emergencia “mientras se construyen las nuevas viviendas”.

Han pasado casi 250 días del desastre. En el predio donde aseguraron que se levantaría el nuevo barrio quedan los restos de lo que fue una cancha de fútbol y sólo hay un cartel que anuncia el proyecto de obra. De las casas ni un ladrillo.

“Por acá no han pasado a hacer un pozo”, le dice a Nuestras Voces el comisionado Darío Chañi en una recorrida por el pueblo mostrando la zona roja: la más afectada por el alud.

En esa caminata se detiene a hablar con un obrero que, con su cachete izquierdo inflado de coca, separa escombros y los amontona en un rincón. Este hombre es uno de los empleados de la empresa que contrató el gobierno provincial para demoler las casas que quedaron al borde del derrumbe.

Alrededor se ven restos de una cama de dos plazas, un ropero hecho pedazos, una bicicleta retorcida, un espejo partido y la mitad de una silla de plástico. “El gobernador Morales le prometió a la gente que le iban a restituir todo y sólo les dieron una cama de pino que no soportan el clima de acá y se resquebrajan, y un ropero si ellos consideraban que lo necesitaban”, dice Chañi.

En febrero las familias de la zona roja, que perdieron sus viviendas y la mayor parte de sus pertenencias, recibieron un cheque de 10 mil pesos. En marzo fueron 7 mil pesos para los de la zona amarilla.

“En enero y abril la empresa de electricidad no le cobró la luz a los afectados pero en mayo cuando vinieron las facturas les cobraban el retroactivo y la gente no las puede pagar, así que estamos peleando por eso”, cuenta el comisionado.

Golpe del alud a Morales

Darío Chañi tiene un mandato de dos años como comisionado y llegó al cargo elegido por el voto a través del Movimiento Norte Grande, un partido que fue en las listas del PJ en las elecciones del 2015.

En pleno año eleccionario el alud significó un rival inesperado para el gobernador Gerardo Morales. Si bien Volcán no es un lugar que mueva el amperímetro en materia de votos la falta de reacción del gabinete de uno de los gobernadores preferidos del presidente Mauricio Macri se hizo sentir en las urnas.

En las PASO, el Frente Jujeño Cambiemos, con el precandidato a senador Mario Fiad, quedó tercero en Volcán detrás de las listas de los justicialistas Guillermo Snopek (“Por Jujuy”) y Rubén Rivarola (“Jujuy Avanza”).

Al igual que María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, el gobernador no era el candidato de Cambiemos pero se puso la campaña al hombro y aparecía en spots y afiches –que aún quedan pegados por ahí– intentado trasladar su imagen positiva al precandidato Mario Fiad, quien a pesar de no haber tenido un buen desempeño en el Ministerio de Salud provincial, igual fue elegido para encabezar la lista.

Jujuy, el Estado del Terror

Como explica la periodista Rosario Agostini en un artículo publicado en el sitio Jujuy on line “el golpe fue absorbido horas después de las elecciones con un reto público de parte de Morales hacia algunos de sus funcionarios, manifestando un viejo enojo vinculado a la ausencia de muchos de ellos en lo que fue la trágica consecuencia que dejó el alud ocurrido en Volcán”.

La periodista enumera las razones que darían la pauta de la derrota en el pueblo quebradeño. “De Volcán hay que recordar que la Ministra de Desarrollo Social de la Provincia estaba de vacaciones, que la Ministra de Educación apareció muy poco, que el propio Ministro de Salud al principio no salía en las fotos y que la mayoría de los funcionarios que no estaban vinculados a áreas afectadas por el trabajo de reconstrucción de Volcán iban al lugar cuando el gobernador estaba, para pescar una imagen y subir a twitter o Facebook. Algo parecido pasó en Tilcara durante el carnaval del 2016 y todas las inclemencias climáticas ocurridas luego”.

Vivir en un container

Cuando el ministro Rogelio Frigerio en marzo le entregó los 274 millones de pesos al gobernador Gerardo Morales, dijo: “Con celeridad nos abocamos a estructurar estos módulos transitorios que adquieren particular importancia mientras se construyen las nuevas viviendas”. Hubo aplausos y una cuota de esperanza.

En total son 50 los containers que fueron ubicados al final del pueblo, en la misma calle donde planean construir las 24 viviendas para los damnificados. En cada container, que tiene una puerta y una ventana, hay tres camas cuchetas.

Los millones de los Morales

“Se calcula que en promedio hay cuatro personas por container”, explica Chañi mientras un señor de unos 50 años se le acerca para pedirle si desde la municipalidad puede colocar una pileta para lavar la ropa.

El hombre, que estaba colgando una camisa en una soga frente al container donde habita desde enero se presenta como “Pepino Choque” aunque ahora le dicen “el hombre pájaro”, desde que, el día del alud, salvó su vida arriba de un árbol.

“Todos lavan en la pileta del baño porque la gente no tiene un lugar, entonces van al baño y ahí se tapa”, dice Choque que también reclama “tachos para la basura” porque “la gente amontona la mugre por todos lados”.

Los containers no tienen baño ni ducha. Tanto los inodoros como las duchas están afuera, en otros containers, y son compartidos entre todos los que ocupan estas “viviendas provisorias”.

Para cocinar algunas familias tienen un anafe o un calentador y, en los últimos días, están construyendo espacios comunes con una pequeña cocina. “Es difícil pensar en una reubicación en el corto plazo si ahora están haciendo cocinas”, dice Chañi.

Un volcán de promesas

La familia Rodríguez tenía su casa del lado más cercano al cerro que se desmoronó. La mañana del alud Aldana (21) vió como una pared de la casa empezaba a desmoronarse y le dijo a su mamá: “salgamos ya”.

Perdieron todo. Hasta la prótesis de Luis, su padre, al que le falta una pierna pero de todos modos se las arregla para trabajar como tapicero de día y sereno por las noches en la calera: la mayor industria de Volcán.

Patricia, la madre, también trabaja fuera de la casa, en tanto que Guadalupe (11) está al cuidado de Aldana y Valeria (22) estudia instrumentación quirúrgica en San Salvador.

“Por las noches hace mucho frío en estos containers y no podemos enchufar un calefactor porque salta la térmica. Agua caliente para bañarse no sale y es muy poca la presión así que calentamos agua en una olla. Además con el viento que hay acá se nos mueve todo”, dice Valeria.

La mayor de las hermanas, que viaja a la capital en la semana para estudiar, está sintiendo en sus manos las consecuencias del barro contaminado del alud. “Por tocarlo me agarró una infección de la que me estoy tratando en San Salvador. Dicen que puede ser por los animales muertos o algo del agua, no saben bien”, cuenta.

“Sigo siendo una presa de Macri, de Morales y de Blaquier”

La familia Rodríguez espera acceder a una de las 24 viviendas que estaban planeadas para el mes de abril pero están en la incertidumbre. “No quieren dar la lista, no nos quieren decir quiénes van a tener una casa. A algunos ya les aseguraron pero como somos muchos nos ocultan esa información”, dice la mayor de las hermanas.

La primavera ya está cerca pero el viento nunca cesa en Volcán. Con él vuela la tierra: un polvaredal blanco que quedó del alud. El verano y la temporada de lluvias están a la vuelta de la esquina. Las obras para desviar las aguas nunca se hicieron: “se trabajó en la reconstrucción de una parte del pueblo pero qué va a pasar cuando vuelva a llover”, se pregunta el comisionado al que no le pasan parte de lo que hacen desde el gobierno provincial.

En ese contexto las familias que perdieron todo tras el paso del alud siguen esperando la reubicación. Dejar el container de una buena vez para vivir en una casa que se parezca un poco a la que tenían antes de la catástrofe.

@ulisesroman

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